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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2017

Entrevista a la economista y activista social Carmen Castro
Europa renuncia a valorar el trabajo domstico pero s incluye en el PIB actividades como la prostitucin y el narcotrfico

Marisa Kohan
Pblico


La economista y activista social, Carmen Castro, aboga por un modelo econmico que ponga en el centro de su actividad la sostenibilidad de la vida y las aportaciones que realizan las mujeres que hoy por hoy no se valoran, ni se visibilizan, pero que pueden suponer el 45% del Producto Interior Bruto los pases. Esto significa repensar las polticas pblicas y la asignacin de recursos econmicos. Una economa feminista supone, afirma, replantear los comportamientos individuales, principalmente los que realizan o no realizan los hombres.

Cmo influye la economa tradicional, la que tenemos, en la vida de las mujeres?

La economa que tenemos, la ortodoxa o tradicional, est basada en una divisin sexual del trabajo que genera una asimetra jerrquica por cuestiones de gnero. Crea una sociedad jerarquizada, sesgada y androcntrica que no tiene en cuenta las capacidades, las potencialidades ni las condiciones de vida de las mujeres. Esto quiere decir que el sistema productivo que conocemos es posible y se asiente fundamentalmente en un trabajo que es invisibilizado, no es reconocido ni valorizado y que fundamentalmente realizamos las mujeres en el mbito del hogar y las relaciones sociales.

La economa tradicional parte de postulados como el de la mano invisible de Adam Smith, que dice que no hace falta que intervengas en el mercado porque ya la oferta y la demanda se encargarn de poner las cosas en funcionamiento. Pero el mejor ejemplo de esto es lo que hemos vivido en estos ltimos ocho aos. Cuando no se establecen regulaciones lo que ocurre es esta inercia de voracidad capitalista y depredadora de acumulacin de beneficios.

Usted habla de la economa feminista. En qu consiste?

Consiste en cambiar la mirada y aplicar una perspectiva feminista a cmo se organiza social y econmicamente una sociedad y cules son las relaciones y los valores que la sustentan. Se trata de poner el foco en visibilizar y hacer emerger todos los desequilibrios y las mltiples desigualdades de gnero que provoca esta economa ortodoxa, ciega a todo lo que no sea una visin androcntrica y occidentalizada. Una economa en la que el hombre es el centro de todo.

Supone tambin poner el centro de atencin en las necesidades de sostenibilidad de la vida y las aportaciones que realizan las mujeres en el da a da, que es esa parte invisible del iceberg. Lo que no se ve.

El cambio fundamental de este enfoque consiste en poner los cuidados en el centro como una necesidad social, lo que significa repensar las polticas pblicas y el sistema de distribucin y asignacin de los presupuestos. Pero supone tambin la necesidad de replantear los comportamientos individuales, principalmente los que realizan o no realizan los hombres.

Sera pues una economa que se centra ms en las personas que en la generacin de riqueza?

S. Se trata de poner los cuidados en el centro de las necesidades de las personas y en el centro de atencin de las polticas econmicas y que el sistema econmico se reorganice de manera tal, que el objetivo fundamental sea satisfacer las necesidades para el desarrollo humano y no las necesidades de acumulacin de beneficio monetario. Esto se dice muy rpido, pero genera cambios en la superficie y cambios en la estructura.

Gran parte del trabajo que realizan las mujeres, como los cuidados, no se reconoce econmicamente. Qu supone esto en trminos de prdida de riqueza?

La mayor parte el trabajo que realizan las mujeres no se reconoce, no se valoriza y no se contabiliza. Como no se reconoce y no se pone en valor, no tiene valor econmico, ni siquiera monetario. Esto por una parte. Por otra parte, las actividades econmicas o el trabajo que realizan las mujeres de manera remunerada est reconocido con otra base, otro baremo que establece una valoracin ms baja que la de los trabajos que realizan la mayor parte de los hombres. Son las dos partes de la asimetra.

Las actividades que no se reconocen, no se valoran y no contabilizan son todas las que llamamos produccin domstica. Es decir, las actividades y servicios que se prestan dentro de las relaciones familiares, dentro de los hogares, pero tambin las que se realizan fuera de los hogares en el mbito socio comunitario. Se estima que estas actividades suponen entre un 40 o 45% del PIB, lo que es una barbaridad. Esa es la riqueza que se pierde.

Desde algunos pases e incluso desde algunas comunidades autnomas en Espaa se empez a hacer un esfuerzo de poner en valor y de hacer emerger esa contribucin que no formaba parte de la economa fomal. Pero a partir del 2014 se abandona por completo esa actividad porque el mandato de la Unin Europea es incorporar en el PIB actividades de la economa que vamos a llamar (si no ilegal) si alegal, como son la prostitucin y el narcotrfico. Esto es un indicador de la esquizofrenia poltica y de las sinergias patriarcales que estn dentro del sistema poltico y econmico. Europa ha abandonado el esfuerzo por medir el trabajo domstico, pero en cambio ordena medir estas otras actividades.

Detrs de todo este movimiento hay un inters de maquillar las cuentas. Porque como los dficits pblicos han ido subiendo, de lo que se trata es de buscar estimaciones econmicas y monetarias que contribuyan a aumentar el PIB para reducir el porcentaje de dficit. Pero la inclusin de estos supuestos slo ha supuesto para Espaa entre un 2% a un 4% de incremento del PIB. Pero slo se trata de una estimacin. Cmo vas a cuantificar realmente algo que forma parte de las actividades econmica alegales?

La esquizofrenia es total cuando piensas que quin propone estas medidas es la misma institucin que luego aprueba las estrategias marco para la igualdad de gnero. Nos estamos moviendo en ese mbito de hipocresa cuando hablamos de derechos de las mujeres, porque detrs de estas medidas hay todo un sistema de explotacin y de dominacin sobre las mujeres y supone aceptar que todo es mercantilizable. Significa dar carta de naturaleza legal a la prostitucin y a las redes de trata que hay detrs.

Cules son las propuesta para cambiar este sistema econmico?

Lo que estamos proponiendo es establecer indicadores alternativos al PIB porque no incorpora toda una serie de actividades que generan riqueza y bienestar, como es el trabajo de los cuidados. Hablamos de indicadores de bienestar. Hay diferentes propuestas, como la que hizo Cristina Carrasco, para generar indicadores no androcntricos que sean alternativos al PIB e incluso al sistema de medicin de la EPA (Encuesta de Poblacin Activa), que sigue contabilizando como poblacin inactiva a la mayor parte de las mujeres que desarrollan su trabajo en las actividades domsticas y que debe ser que no existen. Hay otros indicadores que tienen que ver con la coherencia de las polticas pblicas. Hay tambin una serie de indicadores que se llaman de la felicidad bruta, que intentan medir hasta qu punto el desarrollo de capacidades humanas y de funcionalidades genera bienestar individual y colectivo. Indicadores alternativos hay una buena coleccin.

Segn un informe del Foro Econmico Mundial, la brecha salarial se est agrandando y se estima que tardaremos 200 aos en cerrarla. Se puede cerrar realmente?

El problema es que cuando se habla de cerrar la brecha, se est hablando de cerrar el sntoma, porque esta brecha es un sntoma de que hay algo que no funciona. Y lo que no funciona es lo que est por debajo, es decir, son las bases del sistema. Un sistema que sigue funcionando con asimetra de gnero, un sistema en el que siguen funcionando los roles y estereotipos de gnero y en el que se asigna un menor valor al trabajo que realizamos las mujeres en general, tanto lo que est remunerado como lo que no lo est. Por ello no podremos reducir la brecha salarial hasta que no acabemos con estos roles y estereotipos.

Un factor indicativo es cmo va evolucionando el factor de tiempos y de trabajos. Cuando se intenta atajar el problema de la brecha salarial se suele hablar de incrementar la transparencia, lo que es necesario y est bien que se haga al menos vemos las discriminaciones. Pero esto no resuelve la causa que provoca el sntoma. Es decir, si no resuelves la infeccin que provoca la fiebre, puedes bajar momentneamente la temperatura, pero en cualquier momento volver a subir.

La nica manera de acabar con la divisin sexual del trabajo y el desigual reparto de tiempos y responsabilidades es poner en marcha polticas que incidan en el cambio del comportamiento de los hombres y en el reparto de tiempos y de trabajo. Tanto de los remunerados como de los no remunerados. Mientras no atajemos esto no resolveremos la brecha salarial.

Cual sera el cambio principal para poner fin a esta asimetra?

Hay dos. No podemos generar un cambio que vaya a las causas si no generamos un cambio poltico. Es impensable que las mismas instituciones que son los brazos ejecutores del sistema de desequilibrios que tenemos en este momento van a ser las que propicien ese cambio. Eso no es creble y no va a ocurrir. Hay que combinar acciones a corto y medio plazo.

A corto plazo habra que poner en marcha medidas que incidan en el cambio de comportamiento de los hombres y en el reparto de tiempos en el trabajo remunerado y en el no remunerado. En cuanto al trabajo remunerado hay dos acciones que se pueden implementar: reduccin de la jornada laboral para todo el mundo, es decir, que no haya personas que trabajen ocho horas, otras 10 y otras dos. Hay experimentos como el que se hace en Suecia y en Finlandia en algunos sectores productivos. Y la creacin de empleo, avalado desde el sector pblico, en actividades que tienen que ver con la sostenibilidad de la vida y que liberara a las mujeres de ese tributo patriarcal que estamos asumiendo. Porque el hecho de que no haya servicios para atender las necesidades de cuidados, no quiere decir que estas necesidades desaparezcan.

Tambin hay que hacer un reparto de tiempo de las actividades no remuneradas. Y aqu es fundamental la equiparacin de los permisos por nacimientos que sean iguales, intransferibles y remunerados al 100%.

Y pensando a medio plazo?

A medio plazo hay que seguir trabajando e invertir en la educacin para la igualdad para cambiar los valores y cdigos culturales. Estos das estamos viendo cmo la cultura de la violacin y de la discriminacin est enraizada en nuestro sistema social y cmo se sigue reproduciendo.

A medio plazo tambin hay que repensar el sistema productivo para decidir qu vamos a seguir produciendo y cmo y evaluar qu efectos colaterales provoca el seguir produciendo con los sistemas que tenemos ahora, que provocan el agotamiento de nuestros los recursos naturales.

Los cambios en materia de gnero van lentos

S. Van lentos porque requieren un cambio de educacin y de socializacin. Si no resulta muy difcil. Y esta es una inversin que dar sus frutos en el medio y largo plazo. Mirando en retrospectiva, hemos avanzado en cuotas de libertad aunque no son suficientes. Otro elemento positivo es que sabemos que cierta orientacin de las polticas pblicas pueden tener resultados que nos acerquen a ese cambio del modelo de sociedad.

En contra tenemos el peso de la inercia patriarcal y la beligerancia de las polticas neoliberales que son las que tenemos y que nos estn comiendo. A nuestro favor lo que tenemos es la energa, el saber que sabemos hacia dnde queremos ir, el que vamos sumando esfuerzos y tenemos identificados que tipo de cambios, reformas e instrumentos para provocar ese cambio de modelo de sociedad.

Fuente: http://especiales.publico.es/es/25n-las-discriminaciones-ocultas/entrevista-carmen-castro



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