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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2017

Cada hora se vierten al mar cerca de 500.000 kg de plsticos en todo el mundo

Sal & Roca

La durabilidad del plstico, una de sus cualidades ms apreciadas en un principio, se ha convertido en uno de los grandes retos medioambientales de nuestra sociedad, especialmente por sus efectos sobre la fauna marina.


Vivimos rodeados de objetos que estn hechos total o parcialmente de plstico. La durabilidad del plstico, una de sus cualidades ms apreciadas en un principio, se ha convertido en uno de los grandes retos medioambientales de nuestra sociedad, especialmente por sus efectos sobre la fauna marina. Pero hay alternativas para desengancharse del plstico.

Existen ms de 80.000 tipos de plstico registrados, la mayora protegidos por patentes que convierten su composicin en un secreto industrial total o parcialmente. Envases, embalajes, mobiliario, carcasas tecnolgicas, juguetes, menaje a su vez hechos de materiales duros, blandos, ligeros, densos, impermeables, absorbentes, conductores, etc.

Si bien China es el principal pas productor de plstico, Europa se encuentra en segundo lugar, contribuyendo en un 20% a la produccin mundial. Segn un reciente estudio, en 2015 se produjeron 280 millones de toneladas de las cuales 8 millones fueron a parar al ocano como residuo marino [1]. All no pasa desapercibido: segn Jenna Jambeck, autora de este estudio, ocho millones de toneladas es el equivalente a encontrar cinco bolsas de supermercado llenas de plstico cada 30 centmetros de costa del mundo. ​

Basuras marinas: fantasmas de los ocanos y lgrimas de sirena

La basura marina se define como cualquier slido persistente procesado por el hombre que ya no es til, dispuesto o abandonado en la costa o en el mar. Actualmente el plstico es el mayor residuo marino: cada hora se vierten a los mares 675.000 kilos de basura, compuesta entre un 60 y un 80% por plsticos. Estos materiales pueden tardar en degradarse hasta 500 aos, a lo largo de los cuales se van deteriorando por la accin del sol y el contacto con el oxgeno, y fragmentndose en pequeas partculas denominadas microplsticos. Es decir, la mayora del plstico que hemos vertido a los ocanos se ha descompuesto en pequeas partculas: no se ha biodegradado y no ha desaparecido, son las llamadas lgrimas de sirena. Sin embargo, la cifra an puede ser ms dramtica: segn la Agencia Europea de Medio Ambiente, tan solo el 15% de la basura marina flota sobre la superficie del mar, mientras que el 70% descansa en el fondo marino, donde no la vemos.

Hoy en da, a nivel mundial, se usan un billn de bolsas de plstico al ao: unos dos millones al minuto. En Europa, la media por persona y da depende en gran medida del pas: oscilando entre las 4 bolsas por persona al ao en Dinamarca y Finlandia, hasta ms de 450 en Portugal, Eslovaquia y Polonia (datos de los informes de la Comisin Europea). En este ranking, Espaa se encuentra entre los primeros pases consumidores de bolsas de plstico, con una media de 133 bolsas al ao por persona. A pesar de que su consumo se ha reducido en los ltimos aos, ni la mitad de estas se reutilizan.

Las bolsas de plstico, o fantasmas de los ocanos, tardan siglos en descomponerse y son trampas mortales para la fauna marina, entre las que se encuentran aves y tortugas, especies estas esenciales para el equilibrio de los ecosistemas marinos. La mayora de las muertes se producen por enredo o ingestin. Algunos cientficos han comprobado que todos los tipos de bolsas de plstico, incluidas la biodegradables, una vez ingeridas por las tortugas, no se descomponen lo suficientemente rpido para evitar los daos que les provocan (por ejemplo, lceras). Segn estadsticas de la Comunidad Europea, el 94% de los estmagos de las aves en el Mar del Norte contienen plstico, el 54% de los mamferos marinos y el 56% de las aves marinas estn afectados por el enredamiento o ingestin de plstico. Y las ltimas revisiones cientficas, apuntan que, de estas, al menos el 17% son especies vulnerables, amenazadas o en peligro de extincin en la Lista Roja de la UICN.

Si bien los efectos ms preocupantes son las muertes de organismos marinos que se producen por enredos con macroplsticos, la ingestin de microplsticos genera una transferencia de contaminantes y txicos a los organismos que los ingieren cuyas consecuencias por bioacumulacin en la cadena alimentaria estn an por determinar.

Adems, durante el proceso de produccin, al plstico se le aaden una serie de aditivos qumicos que le confieren diferentes caractersticas (elasticidad, durabilidad, color, etc.). La gran mayora de estos aditivos permanecen hoy en da sin identificar debido a la opacidad de las empresas de produccin, a pesar de que numerosos estudios cientficos han comprobado que la exposicin repetida a determinados aditivos puede provocar efectos nocivos de diferente gravedad en la salud y en el medio ambiente.

Desengancharse del plstico

El plstico se ha convertido en un material omnipresente y globalizado aunque su produccin y consumo estn lejos de ser inocuos para la salud humana y para el medio ambiente. Actualmente en Espaa, la recuperacin del plstico que se consume es ineficaz e ineficiente, con un porcentaje de reciclaje de apenas un 10% segn datos de la propia Ecoembes [2]. El incremento de la generacin de residuos plsticos es continuo, mientras que la gran mayora de los desechos plsticos en realidad son depositados en vertederos, incinerados (generando gases txicos), convertidos en productos no reciclables, exportados a pases empobrecidos o bien, como hemos visto, arrojados sin control a mares, ros y suelos. Por razones tcnicas y econmicas el plstico es muy caro y complicado de reciclar de verdad, es decir, cerrando el ciclo como se hace con el metal o el cristal. Por tanto es una cuestin imperativa apostar por la reduccin, eliminar aquellos de carcter txico, y concebir los residuos generados como recursos aprovechables [3].

La industria del plstico tiene gran parte de su tasa de negocio en el envasado de bebidas, alimentos y otros objetos de un solo uso. A modo de ejemplo, el consumo de agua embotellada debido a procesos de deterioro, privatizacin y mercantilizacin de este recurso se ha incrementado exponencialmente en los ltimos aos. En Espaa se consumen 120 litros por persona al ao de agua embotellada que a su vez han necesitado 9 litros de agua para completar el proceso industrial y 0,1 l de petrleo. Solo en EE UU (5% de la poblacin mundial) cada 5 minutos se tiran 2 millones de botellas de plstico, suficientes para cubrir ocho campos de ftbol. Cifras a las que habra que sumar otras botellas de refrescos y envases variados de todo tipo.

Otra de las apuestas son los bioplsticos, que nacen como respuesta de la industria a la crtica sobre la persistencia de los residuos plsticos en el medio ambiente. Sin embargo, es la sustitucin por bolsas hechas con maz o patata la solucin? Es evidente que no. Para la fabricacin de 100 bolsas biodegradables a base de patata se requieren 4 kg del tubrculo, que a su vez consumen 2.000 litros de agua, suelo e insecticidas, adems de los aditivos qumicos que se incorporan en su fabricacin. Un proceso de dudosa biodegradabilidad, con una huella de carbono considerable para todo el ciclo de vida y entrando en competencia con cultivos destinados a alimentacin, y todo ello para un uso de no ms de 12 minutos! [4].

Ante esta situacin, lo sensato es reducir el uso de plsticos, especialmente aquellos que estn en contacto con alimentos y bebidas, as como aquellos de usar y tirar. Las presiones ecologistas para rechazar los plsticos estn forzando a muchos pases a promover cambios legislativos con los que se han conseguido tmidos avances, insuficientes ante la magnitud del problema. Recientemente, se ha aprobado una normativa europea [5] cuyo objetivo global de reduccin para 2020 ha sido fijado en un 10% de los residuos generados en 2010. Adems, para el ao 2019 no se podrn entregar gratuitamente bolsas de plstico ligeras y para 2020, el nivel de consumo no deber superar las 90 bolsas de plstico por persona al ao.

Como personas concienciadas podramos reducir, con cierta facilidad, hasta un 70% del plstico que consumimos eliminando lo ms sencillo (bolsas, botellas, envases, etc.). Sin embargo para avanzar hacia una mayor disminucin, los cambios deben de ser ms ambiciosos, reduciendo nuestras tasas de consumo sustituyendo los plsticos por otros materiales ms sostenibles (de produccin limpia, naturales, duraderos, etc.).

Aunque todas las medidas reflejadas en el cuadro pueden contribuir a una disminucin considerable en el uso del plstico, la total eliminacin de sus efectos perniciosos requiere transformaciones de mayor calado. El control de todo el ciclo de vida de los plsticos, la aplicacin del principio de precaucin en la generacin de nuevas sustancias cuyos efectos se desconocen y una apuesta poltica decidida que ponga el inters general y la salud de nuestro medio ambiente por encima de las presiones de la industria del plstico, son elementos fundamentales para afrontar el reto de un horizonte sin residuos plsticos. El papel de una ciudadana informada, exigente y participativa ser, como en otros temas, de gran importancia para inducir el cambio a polticas pblicas ms sostenibles y saludables.

Somos parte de la solucin, transformemos nuestros hbitos

- Di adis a las bolsas de plstico. Utiliza tus propias bolsas reutilizables y carritos de la compra. Rechaza la sustitucin de bolsas y envases por bioplsticos, estrategia engaosa de las empresas que conllevan tambin impactos ecolgicos y sociales.

- Disminuye el consumo de agua y refrescos embotellados en plstico. Utiliza agua del grifo, filtros, cantimploras y botellas de vidrio.

- Sustituye el plstico para alimentos por vidrio, porcelana o acero inoxidable. No los uses en microondas ni lavaplatos con programa caliente. Desecha recipientes de plstico deteriorado que generan txicos que contaminan los alimentos, muchos de ellos alteradores hormonales. Usa biberones de cristal para los bebs.

- Rechaza otros productos de usar y tirar (vasos, platos, cubiertos, mecheros, maquinillas desechables), busca sustitutos duraderos.

- Evita comidas precocinadas, congeladas y en conserva (muchas latas de metal usadas para la comida vienen selladas con una resina que contiene el aditivo plstico bisfenol A, as como los bricks que contienen polietileno en contacto con el alimento). Busca envases de cristal y alimentos frescos para cocinar en casa.

- Usa productos cosmticos y de limpieza hechos en casa, reducirs la necesidad de envases y son ms saludables.

- Solicita a los comercios que eviten el uso de bolsas de plstico, promuevan la compra a granel y la retornabilidad de envases.

- Participa en acciones que reclamen la prohibicin de plsticos de un solo uso. Algunas ciudades y pases ya han aprobado normativas en este sentido.

- Exige tu derecho a saber, demanda informacin sobre los peligros del plstico sobre la salud, especialmente en cuanto a los alteradores hormonales [6].

Notas:

[1] Segn un estudio publicado en Science: 13 Feb 2015:
Vol. 347 no. 6223 pp. 768-771 http://www.sciencemag.org/content/347/6223/768

[2] Vizcano A. La hipoteca de los residuos de envases. Ecologista n 84. http://www.ecologistasenaccion.org/article29802.html

[3] Tal como exige la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.

[4] Amigos de la Tierra. Un mundo de bajo consumo (2012). http://www.tierra.org/spip/spip.php?article1519&var_recherche=consumo

[5] Directiva (UE) 2015/720 por la que se modifica la Directiva 94/62/CE en lo que se refiere a la reduccin del consumo de bolsas de plstico ligeras. http://www.boe.es/doue/2015/115/L00011-00015.pdf

[6] Romano, Dolores. Sustancias que alteran el sistema hormonal. Cuadernos de Ecologistas en Accin, 23 (2014). http://www.ecologistasenaccion.org/article28110.html

Artculo originalmente publicado en la web de Ecologistas en Accin, protegido por licencia CC BY 2.5 ES. Revista El Ecologista n 86.

Fuente: http://www.salyroca.es/articulo/vida-eco/cada-hora-vierten-mar-cerca-500000-kg-plasticos-todo-mundo/20171124114625003971.html



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