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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2017

Uruguay. Entrevista al socilogo Miguel Serna
Las elites empresariales en la poltica

Marcos Rey
Viento Sur


La incidencia creciente de empresas trasnacionales en sectores clave de la economa uruguaya, como la propiedad de la tierra o el agronegocio, viene generando cambios en las elites empresariales locales. La influencia de representantes del poder econmico en partidos, polticas pblicas y gobiernos latinoamericanos, as como la participacin directa de empresarios en la poltica, forman parte de las lneas de investigacin que el socilogo repasa en esta entrevista. En Uruguay observa una creciente proporcin de empresarios en el Partido Nacional, nuevas elites empresariales de mnagers dirigiendo trasnacionales multilatinas y una aplastante desigualdad de gnero en la cpula de las grandes empresas. Analiza tambin las relaciones del empresariado con el Frente Amplio, la puerta giratoria por la que entran y salen del sector pblico representantes empresariales, y el arribo a la poltica partidaria del empresario Edgardo Novick.

Qu influencia tiene la burguesa nacional en la poltica si la elite empresarial est cada vez ms extranjerizada?

Con la trasnacionalizacin se tiende a pensar que quienes dirigen las empresas son Ceo (directores ejecutivos) extranjeros que sustituyen a los locales. Hay estudios interesantes sobre la formacin de una clase trasnacional global. Pero diversas investigaciones recientes, tanto en Alemania, Estados Unidos como en Amrica Latina, muestran que la propiedad de las empresas se trasnacionaliza rpidamente, pero los dirigentes empresariales siguen siendo nativos. Las relaciones sociales, los recursos humanos, la organizacin interna de las empresas siguen bajo control nacional. Esto no significa que los elencos extranjeros no participen en la conduccin de las empresas, sino que son minoritarios en los cargos gerenciales.

Pero esa dirigencia nacional no queda subordinada a la extranjera?

La contradiccin entre la burguesa local y la burguesa trasnacional era un asunto al que se prestaba mucha atencin en los setenta. Ahora estamos viendo que no siempre es una relacin conflictiva, sino que existe superposicin. Al estudiar las elites empresariales de Uruguay vimos que 80 por ciento de las 50 empresas ms grandes en los ltimos 20 aos son trasnacionales. Y que la mayora son multilatinas, es decir, que los grupos empresariales colombianos, brasileos, argentinos y chilenos tienen una participacin muy relevante. Y cuando miramos la alta gerencia, es decir, las direcciones clave de esas empresas, vemos que 90 por ciento de los directivos son uruguayos.

En qu difiere que sean uruguayos si la propiedad de las empresas es extranjera? No son meros administradores?

Hay diferencias. Por ejemplo, una empresa tradicional uruguaya integrada por tres generaciones familiares fue vendida a una trasnacional, pero sus antiguos dueos quedaron a cargo de la alta gerencia. Los trabajadores siguieron viendo al mismo patrn o a uno proveniente de la misma familia. Son meros administradores? S, y no. Por un lado, esa persona no slo pas a tomar decisiones sobre la empresa uruguaya, sino tambin sobre una empresa trasnacional que abarca a Brasil y Argentina. Por otro lado, no perdi su capital, sino que hizo una nueva inversin que pas a ser una fuente importante de sus ingresos. Lo mismo viene sucediendo en otros pases. Thomas Piketty (economista francs) mostr que los altos mnagers de Estados Unidos tenan un nivel de ingresos mucho mayor que el de las clases altas propietarias de Europa. Por lo tanto, no tener la propiedad de las grandes empresas no significa que los ingresos de esta elite empresarial sean menores. Eso puede explicar, en parte, qu pas con el empresariado uruguayo en las ltimas dcadas.

Qu consecuencias genera esto en la relacin entre empresarios y gobiernos?

Tenemos pocos datos sobre esa relacin, ms bien algunas hiptesis y pistas. La dcada del 90 no slo impact en los sindicatos, tambin disminuy el peso de las cmaras empresariales, que era el lugar tradicional de encuentro de la elite dirigente local. Con el agrobusinnes (agronegocio) apareci una nueva elite dirigente de grandes empresas trasnacionales que no necesariamente participa en los circuitos tradicionales representados por las cmaras empresariales. La Asociacin Rural era el bastin tradicional del poder econmico agropecuario, pero ha ido perdiendo relevancia. Al igual que en otros pases de Europa y Amrica Latina, las fuentes de poder pasaron a las grandes empresas corporativas que empezaron a tener influencia directa sobre los gobiernos. La relacin de Upm con Uruguay es el caso ms reciente. Upm no se vincula con el gobierno a travs de la Cmara de Industrias ni de la Asociacin Rural, sino directamente con l. La elite empresarial pasa as a tener dos caras: la de las grandes empresas y la de las cmaras empresariales. Es un cambio en las reglas de juego.

Incide en que los empresarios estn sobrerrepresentados en la poltica?

La relacin entre poder poltico y poder econmico tiene dos carriles: el de los empresarios que participan directamente en la poltica y el de los grupos empresariales que influyen en las polticas pblicas o en el Estado. Piera en Chile y Macri en Argentina son prototipos. Pertenecen a grupos empresariales locales que a veces se asocian con sectores econmicos internacionales, pero tambin con el Estado. Generalmente se plantea una oposicin entre Estado y mercado, pero una parte importante de los grupos empresariales ha crecido en Amrica Latina en asociacin o captura del Estado. En Brasil esa vinculacin qued al descubierto con los escndalos de corrupcin, aunque los sectores empresariales no slo se vinculan as. En el caso de Uruguay, la hiptesis tradicional de la literatura acadmica, la de Barrn y Nahum, era que haba una relativa autonoma de lo poltico respecto del poder econmico. Esa hiptesis en general se corrobora, excepto durante las crisis. Pero eso no significa que la economa uruguaya no est fuertemente trasnacionalizada en su comercio exterior y su estructura productiva. Hoy podemos decir que la clase empresarial est integrada a Amrica Latina. Debemos dejar de ver a Uruguay como un caso excepcional, para verlo como un caso particular en el contexto de las problemticas regionales similares. En nuestro estudio comparado corroboramos que en Uruguay los empresarios tienen una participacin menor en la poltica que en el resto de Amrica Latina. Pero las magnitudes de esa participacin no son nada marginales, sino ms altas de lo que esperbamos. La mayora de los empresarios que entran en la poltica en Uruguay son productores rurales. Aunque las relaciones no son lineales ni necesariamente ingresan para defender sus intereses econmicos, no se puede subestimar su incidencia poltica. Los empresarios rurales no slo inciden polticamente en las crisis, lo vemos en la discusin sobre los impuestos al agro.

El Partido Nacional (PN) se est convirtiendo en el principal refugio poltico de esas elites empresariales?

La participacin global de los empresarios en la poltica no cambi drsticamente en los ltimos aos. Cambi con qu partidos se relacionan. Entre fines de los ochenta y principios de los noventa los sectores tradicionales del empresariado se haban alejado del PN para acercarse al Partido Colorado (PC). No sabemos cunto tuvo que ver con el posicionamiento del PC o cunto con su cercana con el Estado, pero incluso los sectores agrarios tuvieron participacin ms fuerte en el PC. En los ltimos 15 aos esa relacin volvi a su cauce histrico, con un PN ms vinculado al empresariado rural y el PC al urbano, aunque tambin hay sectores empresariales urbanos que tradicionalmente estaban en el PC y que ahora aparecen en el PN.

Tambin analizaron a los empresarios rurales que entran a la poltica a travs del Frente Amplio (FA).

Eso empez a aparecer ms claro en el gobierno de Mujica. Tradicionalmente los sectores empresariales vinculados al FA provenan de la pequea burguesa, de empresas pblicas o de cuadros gerenciales de empresas no muy grandes. En estos aos el FA comenz a agregar un acercamiento mayor a sectores del mbito agropecuario. Pero en comparacin con blancos y colorados, sigue siendo el partido con menos cargos polticos ocupados por empresarios.

Qu estrategias de reclutamiento de empresarios tiene el FA?

Una tiene que ver con los cuadros ejecutivos reclutados a partir de la gestin en las grandes empresas pblicas. Ute, Antel y Ancap han sido histricamente catapultas para reforzar candidaturas polticas de cuadros ejecutivos; y ahora lo estamos viendo con el FA. La otra estrategia, ms reciente, tiene que ver con la mediacin, negociacin y cooptacin recproca de sectores del mbito empresarial agropecuario. Al frente del Ministerio de Ganadera se suele colocar a personas vinculadas con lo agropecuario, como el ministro Tabar Aguerre (empresario arrocero).

El Quincho de Varela 1/ represent uno de esos lugares de mediacin informal entre empresarios y polticos frenteamplistas.

Es eso, y tambin algo ms. Expresa el relacionamiento con la mediana y pequea empresa, pero tambin con empresarios vinculados a la regulacin pblica, por ejemplo al transporte o al puerto. No slo porque la regulacin pblica y los intereses privados estn necesariamente vinculados de forma cotidiana, porque lo que pasa en uno influye en el otro, sino porque las pymes tienen una extensin capilar en la sociedad uruguaya. Una parte de los dirigentes del FA ha estado vinculada a cooperativas de empresas. Aunque no se trata del gran empresariado, porque las pymes uruguayas a nivel internacional son microempresas, tiene incidencia poltica.

Por qu concluyen en su investigacin que las grandes empresas tienen mayor distancia poltica con el Frente Amplio? Cmo se expresa esa distancia?

No aparecen en el financiamiento de las campaas polticas del FA, pese a que reconocen tener un dialogo fluido con el gobierno. Es cierto que es slo una de las tantas formas que tienen las grandes empresas de vincularse con los partidos, pero que no financien las campaas del FA y s la de los partidos tradicionales ya est diciendo algo. Es muy difcil estudiar esa relacin, pero logramos hacer algunas exploraciones mediante entrevistas con dirigentes de grandes empresas. Y responden que los canales de dilogo con el gobierno son excelentes, pero no llegamos a ver un reclutamiento poltico de esos dirigentes.

En qu medida los gobiernos frenteamplistas han establecido acuerdos estratgicos con las elites empresariales para evitar bloqueos o vetos del poder econmico? Se pact, por ejemplo, con los empresarios de los grandes medios de comunicacin.

Hubo acuerdos con las elites empresariales a travs de la negociacin colectiva y mediante acuerdos estratgicos no escritos. La instalacin de sectores agroindustriales en zonas francas es una poltica de los noventa que no se modific, porque formaba parte de los incentivos al capital y la inversin extranjera. Fue una primera estrategia para hacer poltica redistributiva sin tener el veto del gran capital. As se gest tambin el Estado de bienestar en Europa: haciendo reformas redistributivas sin que el empresariado perdiera su tasa de ganancia. La segunda estrategia fue la regulacin laboral en favor de los trabajadores a travs de la negociacin colectiva tripartita. Es, por tanto, una doble estrategia.

Hubo un aparente giro conservador en el tercer gobierno del FA. El empresariado influy en esto?

El actual gobierno ha tratado de mantener la doble estrategia. La preocupacin por que se instale una tercera planta de celulosa tiene que ver con que la inversin extranjera directa siga apuntalando el crecimiento econmico. El gobierno est diciendo que no va a cambiar las reglas de juego. Pero tambin sigue con la negociacin colectiva. Lo que ha habido es un enlentecimiento. No se avanza, pero tampoco se retrocede. Es un estancamiento. Pero es diferente al giro conservador que hubo en Brasil con el desmantelamiento de lo hecho en el giro a la izquierda y con la captura poltica del bloque empresarial.

No deja de ser paradjico que el giro a la izquierda latinoamericano haya propiciado el acceso de ms empresarios a la poltica.

Si el inicio del giro a la izquierda lo marcamos con la llegada de Lula al gobierno de Brasil en 2002, debemos recordar que ya su vicepresidente era un empresario. Los empresarios no estuvieron ausentes en el ciclo del giro a la izquierda, aunque tuvieran menos hegemona que en los noventa. El crecimiento econmico permiti pactar entre polticas redistributivas y polticas beneficiosas para el capital. Haba margen para las dos cosas sin la amenaza de veto de los sectores econmicos ms poderosos. Tambin sucedi eso en Venezuela, o en Bolivia con la llamada burguesa chola. Los estudios sobre las crisis del posliberalismo y la reaccin conservadora en Brasil estn prestando atencin a los sectores empresariales que mantuvieron una fuerte incidencia, y a las nuevas elites econmicas que aparecieron con el giro a la izquierda. Para saber qu est pasando con los empresarios que entran en la poltica debemos saber qu tipos de dirigentes empresariales tenemos. Un primer ncleo son los propietarios de empresas, los ms invisibles en la escena pblica. Un segundo grupo influyente en la poltica son mnagers, cargos directivos y de la alta gerencia, vinculados a las clases altas y medias-altas. Un tercer grupo son los empresarios que tradicionalmente ingresaron en la poltica latinoamericana: los productores rurales. Es un tipo de empresario que no est absorbido totalmente por la gestin empresarial y tiene tiempo para dedicarse a la poltica. En Brasil eso es muy notorio con la bancada ruralista. En Uruguay el ingreso de empresarios rurales a la poltica ha sido tradicionalmente a travs del Partido Nacional. Y un cuarto grupo son los grandes estudios jurdicos y contables que administran intereses de grandes empresas, y que quedaron ms al descubierto con los Panama Papers.

Es el caso del estudio uruguayo Posadas, Posadas y Vecino.

S, ese es de los ms visibles, aunque tambin hay otros estudios jurdicos vinculados a la actividad futbolstica. Pero la novedad es que las nuevas elites empresariales aparecen como un empresariado ms moderno, con una gramtica y un lenguaje empresarial que quieren trasladar a la poltica. Edgardo Novick es la expresin uruguaya de un empresario que quiere entrar en la poltica colocando un tipo de saber tcnico que le d cierto estatus por venir del mbito empresarial.

Es el saber tecnocrtico colonizando la poltica. Pero si logra anclarse es porque existe un campo frtil abonado por otros partidos, incluso por sectores de izquierda. No es esa una expresin de la hegemona neoliberal?

A pesar de que Uruguay tiene una tradicin poltica y un sistema de partidos consolidado, no ha estado ausente de estos temas. Eso que t dices es claro en la poltica de Chile. Los programas de gobierno son acordados en la tecnpolis, es decir, por tcnicos que hacen acuerdos entre ellos ms all del partido al que pertenecen. Eso todava no sucede en Uruguay. Los cuadros tcnicos siguen ms vinculados a lealtades partidarias, aunque aparece la idea en el discurso de Novick y en su iniciativa de reclutar candidatos a intendente a travs de consultoras. Eso claramente es poner criterios de gestin empresarial en el campo poltico, y es la faceta ms nueva de la incidencia de los empresarios en la poltica.

Y aquella imagen del empresariado uruguayo poco proclive a los riesgos, rentista, especulador, atado a las prebendas del Estado en qu medida cambi?

Aparece distinta. La discusin no pasa tanto por determinar si los empresarios son rentistas o innovadores, emprendedores y proclives al riesgo. De hecho, una parte importante de la riqueza generada por el empresariado no proviene del riesgo, sino de la asociacin o captura del Estado. Las investigaciones sobre el grupo empresarial de Macri en Argentina o el de Trump en Estados Unidos muestran que, en lugar de hacer grandes inversiones de riesgo, han estado fuertemente imbricados con los estados desarrollando estrategias para influir en las polticas pblicas. Parte de la riqueza de Trump proviene de los mrgenes de rentabilidad relacionados con la regulacin pblica del sector inmobiliario. Un concepto que se utiliza para analizar la relacin entre empresarios y gobernantes es el de puerta giratoria, que refiere a cmo representantes de los grupos empresariales entran y salen de la poltica. A veces un miembro del gabinete de un gobierno saliente es cooptado por el sector empresarial porque tiene redes, know how y experiencia, o viceversa, cuando un gobierno recluta gestores de intereses empresariales.

Es el caso de Fernando Puntigliano, que sali del puerto, pas por Aratir y ahora est en la Intendencia de Montevideo, o el caso de Marta Jara, que luego de pasar por petroleras privadas lleg a Ancap.

S, son ejemplos de la movilidad de los mnagers, de los equipos gerenciales que estn en el sector pblico y en el sector privado; van y vienen, puede ser con grandes o pequeas empresas. Daniel Martnez tambin se presenta como buen gestor por su experticia en el sector privado. Ahora no discutimos tanto en clave burguesa versus Estado, sino ms bien de la influencia de las elites empresariales sobre los gobiernos, las polticas pblicas y los partidos polticos.

El empresariado sigue teniendo ms conciencia de clase que el proletariado? O esa visin de las elites empresariales como sujetos colectivos cohesionados y homogneos es insuficiente para entender la actualidad?

Las investigaciones muestran que la visin tradicional sobre la homogeneidad del sector empresarial no es as. En algunos momentos confluyen los intereses empresariales, pero en otros se fragmentan. Lo mismo respecto de la incidencia poltica. Sin embargo, en Brasil el bloque empresarial est mostrando una gran homogeneidad para capturar la poltica, gan mucho terreno en poco tiempo y volvi a desbalancearse la relacin con un desmantelamiento rpido de la proteccin laboral. No slo la creada por Lula, sino la que vena desde Getlio Vargas. No debemos minimizar estos momentos. Aunque el sector empresarial no sea homogneo, en el capitalismo global los procesos de concentracin econmica son cada vez ms fuertes, y tambin lo es la capacidad de organizacin de las elites dirigentes.

Miguel Serna es licenciado en sociologa por la Universidad de la Repblica (Udelar) y doctor en ciencia poltica por la Universidad Federal de Ro Grande del Sur (Brasil). Est especializado en poltica comparada e integracin latinoamericana, y coordina las investigaciones Grupos dirigentes y poder en Uruguay y Desigualdad, pobreza y polticas sociales. Es docente en la Facultad de Ciencias Sociales (Udelar) e investigador del Nivel II del Sistema Nacional de Investigadores de la Anii. Realiz estudios posdoctorales en la Universidad de Pars 3 y en la Universidad de Salamanca.

Nota:

1/ Instalacin en la periferia de Montevideo, propiedad de un empresario rural amigo del matrimonio Mujica-Topolansky, que poseen su chacra en la misma zona. All, Mujica organiza encuentros con empresarios, sindicalistas, embajadores y polticos. Todos los 1 de Mayo, se realiza un almuerzo: los comensales provienen de los diferentes estratos de la clase poltica y los poderes corporativos (Nota de Correspondencia de Prensa).


Empresarios polticos

Sobrerrepresentados

El 20 por ciento de los polticos uruguayos son empresarios, segn un estudio de Miguel Serna, Eduardo Bottinelli, Marcia Barbero y Franco Gonzlez presentado en las XVI Jornadas de Investigacin Cientfica de la Facultad de Ciencias Sociales (Udelar), titulado Los empresarios en la poltica en Uruguay en tiempos de cambio (2000-2015). Aunque la cifra no vara demasiado durante el perodo estudiado, y es menor al promedio latinoamericano (25 por ciento), los investigadores concluyen que en Uruguay hay una sobrerrepresentacin formal de empresarios ocupando cargos polticos () cuando se los compara con el peso que tienen esas categoras en la estructura social de cada pas. Pero tambin encuentran diferencias relevantes en la participacin por partido. El Frente Amplio es el que presenta menos empresarios en cargos polticos (13,9 por ciento), en el otro extremo se ubica el Partido Nacional (32,3 por ciento), y en un nivel intermedio el Partido Colorado (22,4 por ciento). La proporcin de empresarios en cargos polticos vari poco entre colorados y frenteamplistas, pero aument entre los blancos, en cuyas filas se destacan los empresarios rurales.

Empresarios latinuruguayos

El 100 por ciento de los directivos de las cinco principales cmaras empresariales son uruguayos, segn otro estudio de Miguel Serna y Franco Gonzlez que analiz una muestra de directivos de grandes empresas y entidades gremiales empresariales en los ltimos diez aos. Al observar los directorios de las grandes empresas, identificaron que 69 por ciento son uruguayos, 19 por ciento extranjeros de la regin y 12 por ciento de otras nacionalidades. En la alta gerencia la proporcin fue de 90, 6 y 4 por ciento respectivamente. Al reparar en la nacionalidad de los cuadros directivos, los investigadores se refieren a las caras paradjicas de la globalizacin. Por ejemplo, la desnacionalizacin parcial de las clases dirigentes globales, dado que gran parte de la trasnacionalizacin de las empresas uruguayas se produce en los marcos de la integracin regional a travs de empresas multilatinas y directorios empresariales con redes regionales.

Desigualdad de gnero en la cpula empresarial

Subrepresentadas

Las mujeres estn subrepresentadas en el mundo empresarial. Las elites empresariales estn notoriamente masculinizadas, con una baja participacin de las mujeres, y testimonial en la mayora de los casos, segn el estudio de Miguel Serna y Franco Gonzlez. Las desigualdades de gnero son evidentes en la cpula de las grandes empresas. El 97 por ciento de los puestos en los directorios de las cmaras empresariales est ocupado por varones; en los directorios de las grandes empresas stos tienen el 89 por ciento de los cargos, y en la alta gerencia el 90 por ciento. A partir de 2018 nos proponemos investigar y discutir los estudios comparados de los organismos internacionales que utilizan criterios estandarizados para todos los pases y encuentran que la situacin en las pymes uruguayas avanz. Pero queremos mirar las elites discriminadas para mostrar cmo los ncleos duros del poder empresarial siguen totalmente masculinizados, explica Serna.

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article13223



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