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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2017

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre "Praxis poltica y estado republicano. Crtica del republicanismo liberal"
No existen objetivaciones prxicas ahistricas, al margen de las relaciones sociales, que sean neutras y en acumulacin

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y estado republicano.

Seguimos en la segunda parte de tu libro: La Repblica es una cultura comn de vida. Crtica del republicanismo liberal. Estamos en el apartado, La tradicin poltica grecolatina. Permteme una interrupcin. Estamos en el 150 aniversario de la publicacin de la primera edicin del libro primero de El Capital y tengo aqu un texto que me remitiste hace das, un escrito que nos enviaste a los compaeros de Espai Marx. Podramos dar cuenta de l. Te parece?

  De acuerdo.

Lo inicias con estas palabras.

  Acabo de ver en el resumen de debates que habis abierto el asunto de El Capital. De modo oblicuo, y al tratar sobre Altwater.

Me atrevo a plantear un tema sobre el que, para ser breve, me explico en positivo sobre una tesis, pero lo que hago es solicitar que se la considere. Es tema para ser tratado desde vuestro almo reposo oh monte, oh fuente, oh ro-.

El tema que queras plantear lo expones en estos trminos.

En diversas ocasiones, he ledo a Enrique Dussel, estudioso muy importante de El capital, y l explica, reiteradamente y desde hace ya bastantes aos, que hasta la edicin de 1873, la segunda de EC, en la que se reconstruye el captulo uno y, recalco yo, porque lo veo en relacin, el captulo 24, sobre la historia o gnesis de las condiciones de posibilidad del capitalismo-, Marx no tiene clara por entero o no ha acabado de definir o de elaborar, si se quiere dicho de otra manera- la teora del valor, del valor trabajo. O, cuanto menos, las repercusiones y trascendencia, las consecuencias ltimas y las conclusiones a las que conduce la teora del valor trabajo.

Afirmas que no has podido encontrar un texto explcito en el que Dussel desarrolle esta idea buena, mala, regular, epicena o ambigua- pero que crees que, sin embargo, tiene razn y que nos vas a dar tu opinin. La siguiente:

En el sentido de que hasta 1873 Marx, naturaliza an, transhistricamente, el valor trabajo. Slo a partir de entonces se percata de que si bien es de sentido comn que toda sociedad organiza praxis de metabolismo con la naturaleza sin la cual no podra existir, y debe tener un orden de distribucin del esfuerzo psicofsico humano sensato y adecuado no puede haber en Salamanca, ni en la totalidad de los reinos, ms licenciados que campesinos-, eso no es, no se puede confundir con el valor trabajo. Que no es, que no sera, la manifestacin fenomnica de un algo siempre existente, que el capitalismo pone descarnadamente en claro: el valor trabajo, el valor tiempo gelatina de trabajo. Que no sera, que no es natural, connatural, a toda sociedad, sino un elemento que surge como tal, como mercanca, en el mundo generado por el capitalismo, en el mundo de la mercanca, y que adems, surge en torno a una mercanca nueva, esa, la que constituye el valor, el valor de cambio, la que produce D, la mercanca tiempo de trabajo, gelatina de trabajo, que no es transhistrica, pues es generada por las condiciones de posibilidad histricas sealadas en el captulo 24.

So pena, afirmas a continuacin, de considerar que toda actividad humana psicofsica de metabolismo con la naturaleza hacer nios incluido- es valor trabajo. Aades:

 

Solo que, como la ropa que el rico encarga a la costurera y luego se la pone y no la vende (Grundrisse, en alguna parte), pues no ha sido realizada como dinero.

La conclusin de esta posicin sera que la diferencia entre lo que denominamos tareas reproductivas y las productivas, eso que reconocemos como trabajo, no es sino que una parte de la actividad psicofsica o praxis, nos es comprada y eso es lo que la constituye como mercanca y como trabajo. En Thompson: un tipo que nos parece ser un comerciante se planta delante de una cabaa que estn retejando sus habitantes uno reteja, otro cultiva berzas en el huerto para autoconsumo, otro hace zoquetes o tarugos de lea de un tronco, otro guisa en el hogar, sobre el trbede (una nota lrica). El comerciante les pregunta si tienen telar, y le dicen que s, que por eso y por tener rueca, llevan ropa. Y el comerciante les propone pasar cada quince das y comprarles a tarifa forma de dominar y desempotrar una determinada actividad del conjunto orgnico de las consuetudinarias dentro de las cuales estaba incluida en la economa domstica-, pero que deber ser tanto tejido y que si no es tanto y para esa fecha, habr penalizaciones y multa.

Este quehacer, sealas, pasa a ser considerado trabajo

De alguna manera percibimos que genera algo distinto, por lo que nos dan dinero, y seguimos llamando al retejar, al cortar zoquetes de madera, al cultivo del huerto de consumo, al hacer migas para los veinte componentes de la familia extensa, con otro nombre, el mismo que hubiramos dado, desde nuestra percepcin actual, al telar usado antes de la venta: reproduccin. Sin que el uso del telar tenga por qu suponer ms esfuerzo que el de las otras tareas, por ejemplo, darle al hacha.

Esta concepcin, sostienes, tiene una implicacin muy importante.

Implica que son las relaciones sociales las que tienen prioridad ontolgica e histrica historicidad- sobre la praxis; que es el especfico, histrico modo de organizar las relaciones sociales el que produce la gnesis de un orden socio histrico inmanente a cada forma o modo de organizar esas relaciones sociales. Y que las relaciones sociales son el constituyente que genera las objetivaciones civilizatorias concretas existentes en cada momento. Que no existen objetivaciones prxicas ahistricas, o sea, al margen de las relaciones sociales, neutras y en acumulacin, que sean las que peridicamente pueden poner en crisis las relaciones sociales.

O sea, insistes, que lo que se constituye como fuerzas productivas (Sacristn escriba a partir de los aos setenta, como sabes fuerzas productivo-destructivas), es un resultado de unas determinadas relaciones sociales, no un ente transhistrico

Como tampoco lo es el mercado ni la mercanca. Ni la mercanca fuerza de trabajo, ni el valor gelatinoso. Y que no pueden ser consideradas como el nombre de toda praxis humana en todo tiempo. Y dentro del capitalismo, que es la subsuncin del trabajo de determinadas praxis-, esto es, de la mercanca generadora de valor, fuerza de trabajo, al capital, su supeditacin y sometimiento a unas nuevas relaciones sociales, lo que crea la diferencia entre produccin y reproduccin, produccin, ahora, de valor, y por tanto de una mercanca nueva, el tiempo de trabajo, que ya no nos parece reproductivo. O sea, que esta subsuncin de una praxis bajo unas determinadas relaciones intersubjetivas o relaciones sociales es lo que crea el trabajo, esa objetivacin institucionalizada de forma separada de las dems, que ejercemos para sobrevivir, y que no tienen por qu requerir menos esfuerzo psicofsico y cuyo producto no es calceta, no es peltre, no son cuchillos, sino valor-tiempo de trabajo, o sea trabajo.

Todo esto, sealas, te ha venido esto otra vez a la cabeza porque has vuelto a leer la carta de Marx a Kugelman, la de julio de 1868. La explicas as:

Es el texto que en la antologa de Constantino Brtolo est bajo el rubro: Es El Capital difcil de entender?, pp 674-676. Tenemos una edicin anterior en Obras Escogidas de Marx y Engels en tres volmenes, de Editorial Progreso de Mosc, en el tomo 2, pp. 442-443, con algn breve recorte en la parte de cortesa de la carta. Y una edicin anterior en cataln, Cartes sobre El Capital, de Marx y Engels, Edici de Materials, Barcelona, 1967, texto numerado como 113, en pp. 182-183.

Creo que Sacristn escribi algo sobre esa edicin catalana que acabas de sealar. Prosigues as:

La nocin que echo en falta, que an no aparece en esa carta del 68, es la de la historicidad del valor trabajo, la de su inmanencia interna al capitalismo. Sobre la que todava, creo, Marx no se ha aclarado.

Por el contrario, si se parte de que el valor trabajo no es la simple y mera percepcin de lo que se ha hecho siempre, actividad, praxis, cuyo fondo sera revelado por el capitalismo, sino una nueva actividad productora de un nuevo producto, valor tiempo de trabajo, entonces, si negamos esa uniformizacin ahistrica, y sin necesidad de tener que entrar en si existe el valor trabajo y si los precios lo reproducen con exactitud o no y por qu debates valiosos ambos, muy importantes- hemos machacado todas las teoras que hasta le fecha han combatido el valor trabajo, porque parten de esa confusin que es de Ricardo.

De la confusin de la existencia de un mercado transhistrico cuya preexistencia permitira la evolucin al capitalismo ni sombra de memoria del captulo 24-, y de las mercancas y de una antropologa, ahistrica e innata tambin, individualista antropolgica, de un ser egosta, diligente, frugal, trabajador, amigo del intercambio

Nos haces al final un ruego: Solicito opiniones argumentadas textualmente, por favor, dado que me interesa el pensamiento de Marx, ms que el debate econmico en s mismo. Si no ando errado, creo que nadie pudo responderte. Sus palabras finales:

Por supuesto, sobre la prioridad ontolgica de las relaciones sociales sobre la praxis ya se ha escrito. Benjamin Farrington, en los aos 30 y 40; Robert Paul Brenner, a fines de los 70. Tambin Peter Kriedtke, Thompson, Maurice Godelier, etc. Pero son historiadores y antroplogos, si bien debaten con el modelo univariante, econmico. Tambin Moishe Postone sostiene esto, pero l se declara el creador-paridor de esta interpretacin y todo lo dems sera marxismo tradicional. O sea, no conoce nuestra tradicin marxista en sus diversos enfoques.

Lo dejamos aqu si te parece y volvemos al libro. Ha sido tu homenaje al 150 aniversario.

  Bien, de acuerdo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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