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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2017

El proceso revolucionario ruso y la vigencia del socialismo

Igor Goicovic Donoso
Rebelin


El proceso revolucionario que culmin con el ascenso de los bolcheviques al poder (1917), llen de esperanzas a millones de trabajadores en todo el mundo, a la par que infundi terror entre la burguesa y sus aliados. Los sucesivos sistemas de dominacin de clase (esclavista, feudal y burgus), terminaban por desmoronarse frente al avance incontenible de la clase obrera y de sus vanguardias revolucionarias. Transcurridos 100 aos de aquel pico episodio y 26 de su estrepitoso derrumbe qu nos queda?

En la otrora patria de los soviets un gobierno autoritario y corrupto, liderado por un ex-agente del KGB (Vladimir Putin), ha concluido la transicin del comunismo al capitalismo, y hoy da se afana por reposicionar a Rusia como potencia imperial. En este nuevo proyecto la memoria del comunismo resulta ajena y por lo tanto incmoda. No es extrao, entonces, que el gobierno de Putn se haya restado de todo tipo de celebracin y que el discurso oficial haya enfatizado la necesidad de convertir el Centenario en un acto de reconciliacin entre rojos y blancos. Sin duda, un gesto poltico espurio, pero muy propio de las tendencias polticas contemporneas.

Pero tras el triunfo de los bolcheviques en 1917 y en especial despus de su victoria sobre los nazis en la Gran Guerra Patria (1941-1945), el comunismo se extendi vertiginosamente a escala global. Europa del Este, China, Indochina, Cuba, Angola, entre muchas otras experiencias, pusieron de manifiesto que el comunismo era el principal fenmeno poltico y social del siglo corto, como sealo Eric Hobsbawm. No obstante, el derrumbe del hermano mayor (1991), precipit aceleradas y radicales involuciones capitalistas (Polonia, Alemania del Este, Hungra y Rumania); articulacin de capitalismo con rgimen de partido nico (China); desestructuraciones estatales (Checoeslovaquia y Yugoeslavia); y adaptaciones econmicas y polticas a los requerimientos del capital (Vietnam y Angola). En este escenario slo escapan a la tendencia global la verstil revolucin cubana y el nepotismo comunista de Corea del Norte. Sin duda muy poco para un proyecto histrico, que amparado en las propuestas tericas de Marx, Engels y Lenin, vaticinaba el colapso del capitalismo en el siglo XX y la instalacin del reino de la sociedad sin clases en el siglo XXI. Qu duda cabe, estamos muy lejos de esa utopa.

Aunque parezca una cruel paradoja, los adversario de los revolucionarios son recurridos y homenajeados. Nicols II Romanov, el dspota que gobernaba autocrticamente el Imperio Ruso en 1917, fue canonizado por la Iglesia Ortodoxa (2000), mientras que Tribunal Supremo de la Federacin Rusa lo proclam vctima de la represin bolchevique (2008). Se trata del mismo sujeto que arroj a miles de campesinos rusos a la trituradora de la Primera Guerra Mundial; el que mantena en la pobreza y el ms brutal atraso social y cultural al grueso de la poblacin; el que navegaba despreocupadamente en su yate imperial mientras los habitantes del Imperio sucumban ante el hambre. Por su parte el lder de la revuelta contrarrevolucionaria entre 1918 y 1920, Alexsandr Kolchak, cuenta con decenas de estatuas, erigidas en los mismos sitios en los cuales fueron derribadas las de Lenin. Es ms, el ao 2008 el cineasta ruso, Andrei Kravchuk, dirigi la pelcula Almirante; toda una apologa a uno de los ms sanguinarios dirigentes de la contrarrevolucin.

En el 2007, una asociacin de cosacos del Don levant en Elanskaya (Rostov) un monumento a Piotr Krasnov, ataman del Don en 1917. Este sujeto fue el lder de la revuelta cosaca de 1918. Krasnov, exiliado en Alemania y luego en Pars, se uni a los invasores nazis en 1941 para combatir al comunismo. Capturado en 1945 fue ejecutado en Mosc en 1947. Uno de sus descendientes, su nieto Miguel Krassnoff Martchenko, es uno de los principales responsables de violaciones a los derechos humanos cometidas en nuestro pas durante la dictadura.

Pero no son los nicos casos. En las Repblicas Blticas (Estonia, Letonia y Lituania), en Ucrania, en Hungra, en Rumania, en Croacia, las actuales administraciones, apoyadas por movimientos neofascistas, rinden homenaje y levantan monumentos a los combatientes anticomunistas. Es decir, a los militantes de las organizaciones fascistas (Hermanos del Bosque, Ejrcito Insurgente Ucraniano, Flechas Cruzadas, Guardia de Hierro, Movimiento Ustacha), que colaboraron con los nazis en la perpetracin del genocidio (contra judos, comunistas, gitanos, homosexuales y discapacitados), en la guerra de agresin contra la URSS y en la lucha antipartisana. En Rusia y en el este de Europa se est reescribiendo la historia; y en esta nueva versin de la misma los criminales y genocidas son reivindicados como mrtires y hroes de la lucha contra el comunismo.

De esta manera se tiende a imponer, desde la academia, desde los circuitos editoriales y desde los medios de comunicacin al servicio del capital, una mirada sesgada y falaz sobre la revolucin bolchevique, sobre el comunismo y los comunistas. Pero esto no slo conlleva un ejercicio de revisin histrica, tambin supone la invalidacin del proyecto poltico emancipador del que ha sido histricamente portador el comunismo y los comunistas.

Y lo ms sorprendente al respecto es el contexto epocal en el cual esto ocurre. De acuerdo con antecedentes publicados por Oxfam, de enero de 2017, los ocho sujetos milmillonarios; es decir, los ms ricos del mundo, poseen la misma riqueza que la mitad ms pobre del planeta (3.600 millones de personas). En esa misma lnea y de acuerdo con los informes entregados por Credit Suisse para 2015, el 1% ms rico del planeta (720.000 personas), concentra el 50% de la riqueza total. Es decir, nunca antes, como hoy da, se haba experimentado tal nivel de concentracin de la riqueza.

Mirado desde el otro lado de la frontera, de acuerdo con cifras del FMI (2015), 702 millones de personas viven en condiciones de extrema pobreza (10% del total de la poblacin mundial). Mientras que el 33% lo hace en condiciones de pobreza. Por otro lado, de acuerdo con cifras entregadas por la ONU (2015), 795 millones de personas padecen condiciones de hambrunas y de ellas, cada ao, 21 millones mueren por inanicin; de stos ltimos cerca de 5 millones son nios menores de un ao. No es extrao, entonces, que la esperanza de vida en Europa y en Amrica del Norte se encuentre, en promedio, en los 78 aos; mientras que en frica ese mismo promedio no llega a los 50 aos. De la misma manera, la mortalidad infantil en Europa y Amrica del Norte se sita en la cifra de 5 x 1000, mientras que en frica se empina a los 80 x 1.000.

Mientras en los pases con ms altos niveles de concentracin de la pobreza se multiplican los problemas de acceso a los servicios, en especial a la salud, el bienestar social y la educacin; en los pases con ms altos niveles de concentracin de la riqueza se multiplican las ofertas de servicios, el acceso al crdito y el consumo. En esos mismos pases la inseguridad y la exposicin de la poblacin a todo tipo de violencias (policiales y delictuales), es un rasgo comn; mientras que el negocio de la seguridad se convierte en uno de los ms lucrativos en los pases ricos y en los ncleos de poder de los pases pobres.

Las causas estructurales que explicaron el proceso revolucionario ruso de comienzos del siglo XX tenan que ver con la concentracin de la riqueza, la desigualdad, la explotacin y la discriminacin. Muchas de esas condiciones, expresadas hoy da de forma diferente, siguen plenamente vigentes prcticamente en todo el planeta. En ese contexto el socialismo y en particular la revolucin socialista a escala global, adquieren la misma vigencia.

Quilpu, Chile, 26 de noviembre de 2017 Igor Goicovic Donoso,

El autor es historiador, Departamento de Historia, Universidad de Santiago de Chile

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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