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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2017

El voto de la mujer en la Segunda Repblica

Vctor Arrogante
Rebelin


La nica manera de madurarse para el ejercicio de la libertad es caminar dentro de ella, deca Clara Campoamor, en defensa del sufragio femenino. Fue el 1 de octubre de 1931, cuando las Cortes aprobaron el derecho de voto de las mujeres, pero no fue hasta las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933, cuando pudieron ejercerlo. Ocurri que la izquierda perdi las elecciones; las mujeres ganaron en derechos y la sociedad en dignidad. La alegra igualitaria dur poco. Tras la Guerra Civil, lleg la dictadura que extingui todo vestigio democrtico y de derechos.

En 1948, Naciones Unidas aprob la Declaracin Universal de los Derechos Humanos. El artculo 21 declara el derecho de toda persona a participar en el gobierno de su pas directamente o por medio de representantes libremente elegidos: La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder pblico y esa voluntad se expresa en elecciones peridicas, por sufragio universal, libre igual y secreto. Por su parte la Convencin sobre los derechos polticos de la mujer (aprobada por la Asamblea General de la ONU el 20 de diciembre de 1952, adoptada el 31 de marzo de 1953), dispuso (artculo 1): Las mujeres tendrn derecho a votar en todas las elecciones en igualdad de condiciones con los hombres, sin discriminacin alguna. La Repblica espaola se haba adelantado en el tiempo.

El Gobierno constituido tras la proclamacin de la Repblica el 14 de abril, llev a cabo una amplia labor legislativa provisional hasta la eleccin de las Cortes Constituyentes. Uno de los decretos aprobados en los primeros momentos fue el de reforma de la ley electoral, aprobada en mayo de 1931. Uno de los cambios fue establecer el derecho de sufragio pasivo para las mujeres; podan ser candidatas y elegibles, pero no podan votar. El sufragio femenino habra de esperar a ser debatido en las nuevas Cortes.

Muchos de los polticos de la poca, teman que la mujer, tachada de regresiva y falta de espritu crtico, pusiera en peligro a la joven Repblica. Pese a todo, el 1 de octubre, hace ochenta y cuatro aos, se consagr, por primera vez en la historia espaola, el derecho al voto femenino. En los debates parlamentarios, Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken −las nicas mujeres diputadas−, protagonizaron posturas contrapuestas y debates no exentos de polmica. No es cuestin de capacidad, es cuestin de oportunidad para la Repblica, sostena Kent, representante del Partido Republicano Radical Socialista, propugnando aplazar el voto femenino. Campoamor, en contra de su propio partido, el Republicano Radical, apost por el reconocimiento del derecho. Por su parte, Nelken, del Partido Socialista Obrero Espaol, se opuso al sufragio femenino, sosteniendo que la mujer estaba sometida a la voluntad e influencia clerical, y por tanto careca de preparacin para la accin poltica.

Para la mayora, no era el momento del reconocimiento del voto femenino. Victoria Kent argumentaba: No es que con ello merme en lo ms mnimo la capacidad de la mujer. No es cuestin de capacidad; es cuestin de oportunidad para la Repblica. Cuando la mujer espaola se d cuenta de que slo en la Repblica estn garantizados los derechos de ciudadana de sus hijos, de que slo la Repblica ha trado a su hogar el pan que la monarqua no les haba dejado, entonces, la mujer ser la ms ferviente, la ms ardiente defensora de la Repblica (Julin Santos, La Constitucin de 1931).

La respuesta de Clara Campoamor, defensora de la concesin inmediata del derecho al voto a las mujeres fue categrica: Precisamente porque la Repblica me importa tanto, entiendo que sera un gravsimo error poltico apartar a la mujer del derecho del voto. He visto que a los actos pblicos, acude una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redencin, he visto el deseo de ayudar a la Repblica, he visto la pasin y la emocin que ponen en sus ideales. La mujer espaola, segn Campoamor espera de la Repblica la redencin suya y la redencin del hijo. La nica manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos, es caminar dentro de ella.

La exigencia del derecho de voto universal no era la primera vez que se debata en Espaa. Fue en el ltimo cuarto del siglo XIX, cuando se pretenda ampliar el derecho de voto a los varones que hubiesen cumplido los 25 aos algo que ya se haba intentado en la I Repblica. Supona pasar de un electorado de un 5% de la poblacin total a un 23 25%. El debate continu hasta el periodo de Primo de Rivera, en el que se plante, dentro de las reformas de la ley electoral de 1907, considerar electoras a una parte de las mujeres, que no estuvieran bajo la tutela, patria potestad o autoridad marital.

El Anuario Facultad de Derecho 2010, en relacin al voto femenino destaca que en un ambiente tenso, se lleg a la votacin definitiva del artculo 34 de la Constitucin. Fue aprobado, nominalmente, por 161 votos a favor y 121 en contra. Votaron a favor el Partido Socialista (con la destacada excepcin de Indalecio Prieto y los suyos), pequeos ncleos republicanos al servicio de la Repblica (catalanes, federales, progresistas, galleguistas), y la derecha. En contra votaron Accin Republicana, el Partidos Radical y el Radical-Socialista. No votaron 188 Diputados, y estuvo ausente un 60% de la Cmara. La mujer adquira, por un escaso margen, la condicin de electora. Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrs aos, tendrn los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes. Tras un parntesis de cuarenta aos, con falta de derechos y libertades, no fue hasta 1976, cuando se recuper el derecho al sufragio de las mujeres espaolas.

Entre 1931 y 1936, nueve mujeres fueron diputadas en el Congreso. En las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931 fueron elegidas: Clara Campoamor y Victoria Kent, del Partido Radical, por Madrid, y Margarita Nelken, del Partido Socialista, por Badajoz. En las elecciones de noviembre de 1933 fueron cinco las elegidas: Margarita Nelken y otras tres candidatas del PSOE (Matilde de la Torre y Veneranda Garca Blanco, por Oviedo; Mara Lejrraga, por Granada) y una candidata del Partido Agrario, Francisca Bohigas, por Len. Cinco fueron las diputadas elegidas en las elecciones de febrero de 1936: Margarita Nelken, ctoria Kent, como candidata de Izquierda Republicana; las socialistas Matilde de la Torre y Julia lvarez Resana, por Madrid, y Dolores Ibarruri, del Partido Comunista, por Oviedo.

Clara Campoamor fue la defensora de la propuesta de la Comisin constitucional sobre el derecho de voto para las mujeres frente a su propio partido y frente a las dos nicas compaeras parlamentarias. Lo hizo con una argumentacin plenamente liberal-democrtica y feminista. La Repblica defina el principio de la igualdad de derechos y la no discriminacin por razn de sexo, por lo que el principal argumento que sostuvo fue el de que no se poda negar algo que ya se haba aprobado. Si habis afirmado ayer la igualdad de derechos, lo que pretendis ahora es una igualdad condicional, con lo que no hay tal igualdad. Los sexos son iguales, por naturaleza, por derecho y por intelecto, pero adems lo son porque ayer lo declararon ustedes Seores Diputados.

El 19 de noviembre de 1933, 1.729.793 mujeres (de un censo -1924- de 6.783.629 de electores), pudieron votar por primera vez, convirtindose en ciudadanas de pleno derecho. Poco dur la igualdad entre hombres y mujeres. Con la dictadura se perdieron los derechos, especialmente los de la mujer, que perdi derechos y poder de decisin, quedando excluida de la poltica, de la cultura y del trabajo remunerado. La imagen de la mujer durante las dcadas posteriores fue relegada a madre, esposa y guardiana del hogar y la familia. Algunos hoy pretenden recuperar las mala ideas.

Este ao se cumple cuarenta aos desde que se celebraron las primeras elecciones tras la dictadura de Franco. El 15J de 1977, no solo trajo la posibilidad para el pueblo espaol de elegir a sus representantes, sino que supuso la igualdad de la mujer en el ejercicio del derecho al voto. Por fin se recuperaba la tradicin democrtica de la Segunda Repblica. Las mujeres ganaron en derechos y la sociedad en dignidad.

@caval100

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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