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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2017

Desenmascararlas nos atae a todos
Las falsas democracias

Jos Lpez
Rebelin


Hay quienes se sorprenden de la involucin sufrida en el Estado espaol en los ltimos tiempos, acrecentada por la represin del movimiento independentista cataln. Sin embargo, como la historia ha mostrado obstinadamente en numerosas ocasiones, cuando la oligarqua, el poder econmico en la sombra, ve peligrar sus privilegios surgen las involuciones e incluso en casos extremos los golpes de Estado. No cabe duda de que cuando un rgimen est en crisis muestra su verdadero rostro. Como a las personas se las conoce cuando las cosas van mal y no cuando van bien.

Las falsas democracias se declaran formalmente como democracias pero en la prctica son dictaduras de las clases oligrquicas. La democracia liberal es la dictadura casi perfecta. No hay dictadura ms eficaz que aquella que aparenta no serlo. En teora cualquier idea es admitida (salvo algunas ideas extremas, como el nazismo en pases que lo sufrieron en sus propias carnes, como es el caso de Alemania), pero en la prctica no. El truco consiste en permitir que en la teora pueda defenderse cualquier idea pero lograr que no se lleve a la prctica. 

Por ejemplo, en nuestra democracia espaola puede haber partidos legales que defiendan la independencia de algunas de sus naciones en sus programas, pero cuando intentan aplicar stos se les imposibilita porque es ilegal. sta es una de las grandes contradicciones de las falsas democracias. Podemos desenmascarar a stas a travs de dichas contradicciones. Una de dos o se ilegalizan aquellas ideas que no pueden practicarse (lo cual pondra an ms en evidencia a las falsas democracias) o se impide que se lleven a la prctica de mil y una formas, incluso en nombre de la ley cuando dejan de ser minoritarias. La misma ley que consiente que sean defendidas en teora ciertas ideas, sin embargo, impide que sean llevadas a la prctica. Una ley, dicho sea de paso, como suele ocurrir tantas veces, ambigua, que permite mltiples e incluso contradictorias interpretaciones. El artculo 155 de la actual Constitucin se ha aplicado de la manera ms dura que poda hacerse, pues no concreta muchas de las acciones que se han tomado. En la cuestin catalana se ha visto claramente cmo funciona el Estado de derecho espaol del actual rgimen. Una Justicia normalmente muy lenta que, de repente, salta a la velocidad de la luz. Mientras corruptos no son encarcelados o lo son muy tarde o muy poco tiempo, activistas polticos lo son de manera preventiva aun no habiendo provocado ninguna violencia. Mientras stos son encarcelados, los policas y guardias civiles que protagonizaron las violentas cargas contra pacficos ciudadanos que intentaban votar el 1-0 siguen impunes. En Espaa la violencia policial no es castigada, incluso es a veces recompensada. Mientras quienes incumplen sistemticamente su programa electoral y se comportan como una mafia siguen campando a sus anchas, quienes intentan llevar a la prctica su programa electoral son encarcelados. En nuestra democracia cumplir el programa electoral puede ser causa de encarcelamiento. Puede existir mayor prueba de que es una democracia falsa?

A estas falsas democracias les interesa que haya partidos de todas las ideologas para que su disfraz sea creble. El problema surge cuando aquellas ideas que van en contra de los intereses del verdadero poder en la sombra se vuelven mayoritarias . Mientras sean marginales o minoritarias no hay problema. Pero cuando surge un 15-M y un Podemos (con posibilidades de ser mayoritarios) que amenacen los privilegios de las lites, stas, que nunca se duermen en los laureles, ponen toda la carne en el asador para que dichos movimientos polticos no lleguen a gobernar, para que se queden en meras ancdotas. De aqu la enorme, insistente y sin precedentes campaa meditica contra Podemos desde su nacimiento. O se domestican las ideas rebeldes que atentan contra el orden establecido o se intenta devolverlas al lugar del que nunca deberan haber salido, a la marginalidad. Al sistema no le asusta un partido comunista que nunca pueda llegar a ser mayoritario, incluso le viene muy bien para reforzar el disfraz de democracia, por esto se lo legaliz en su da al mismo tiempo que diseando una ley electoral que le impidiera tener mucha presencia en las instituciones, hiriendo de muerte a la democracia representativa, incumpliendo el principio elemental de una persona, un voto. Sin embargo, esto tuvo como efecto secundario el tener unos nacionalismos perifricos crecientes y desbocados, dada su sobre representacin en el parlamento estatal.

Y es que en las falsas democracias se usan mil y una artimaas para conseguir al mismo tiempo que cualquier idea pueda ser defendida en pblico (incluso las que atentan contra el statu quo del poder econmico, aunque hasta cierto punto, sin darles demasiada promocin) y que nunca pueda llevarse a la prctica las que atenten contra los intereses oligrquicos. Ya sea incumpliendo en la prctica los principios bsicos de la democracia, como la igualdad de oportunidades (las ideas peligrosas han de ser marginadas, permanecer minoritarias, por esto no tienen las mismas oportunidades de ser conocidas que las que fomentan el orden establecido, el capitalismo), como la separacin de poderes (la Justicia debe estar al servicio de las lites) Mediante un control riguroso al mismo tiempo que sutil de los grandes medios de comunicacin se consigue modelar el pensamiento de las masas de tal forma que stas voten a sus verdugos mayoritariamente. Mediante el uso del nacionalismo se consigue desviar la atencin e intensificar la involucin con el objetivo fundamental de evitar cambios sociales, los que verdaderamente teme la oligarqua. Es casualidad que el proceso independentista cataln se intentara llevar a cabo justo despus del advenimiento del 15-M y Podemos? Por ahora, han conseguido que en vez de lo social, se hable de lo territorial. Cuando realmente tanto la burguesa catalana como la espaola, como cualquier otra lite econmica, tienen una sola patria: los parasos fiscales donde guardar a buen recaudo sus fortunas. A las lites les ha asustado mucho ms ver en las calles a miles y miles de personas reclamando la democracia real que el secesionismo cataln. Todo lo acontecido en los ltimos meses ha beneficiado a las derechas, catalanas y espaolas. En cuanto el trabajador sucumbe ante la cuestin nacional olvida la cuestin social, clasista. Su verdadero enemigo no es tal o cual nacin o regin, sino el empresario que le explota, est donde est. El nacionalismo sustituye a la lucha de clases, cuando la verdadera clave es esta ltima. La lucha de clases es el motor de la historia. sta es una verdad que nunca debe olvidarse. Todo esto no impide reconocer el legtimo derecho de todo pueblo a decidir sobre su futuro. La democracia real implica, entre otras muchas cosas, el reconocimiento del derecho a la autodeterminacin. No es tico obligar a ningn pueblo a convivir con ningn otro.

Slo cuando el sistema entra en crisis (dadas sus profundas e irresolubles contradicciones est condenado a hacerlo recurrentemente, cada vez ms frecuente e intensamente) es cuando se abre una ventana de oportunidad para intentar cambios reales. Y stos slo sern posibles en el marco de una democracia verdadera, donde todas las ideas (siempre que no atenten contra los principios ms elementales de la propia democracia) tengan las mismas oportunidades de ser conocidas y de llevarse a la prctica. Esas ventanas de oportunidad deben ser aprovechadas por la izquierda real, la cual debe estar bien preparada para no fallar. La izquierda debe abanderar la causa democrtica. Luchar por la democracia es luchar contra el capitalismo. Uno de los pilares fundamentales de la democracia es la igualdad. En la vida en sociedad no hay libertad sin igualdad. No habr democracia real sin elegibilidad y revocabilidad de todos los cargos pblicos (empezando por el jefe de Estado), sin referendos frecuentes y siempre vinculantes, sin efectiva separacin de todos los poderes (incluidos la prensa y el poder econmico), sin una prensa libre y plural, sin la obligacin por parte de los partidos polticos de cumplir sus programas electorales (los cuales deben ser contratos sagrados con sus votantes), sin transparencia a todos los niveles, sin una ley electoral donde cada voto valga igual Adems, la democracia representativa (pero mucho ms representativa y participativa) deber ser complementada, all donde sea posible, por la democracia directa. Adems, la democracia deber expandirse por todos los rincones de la sociedad, y muy especialmente a la economa, el motor de la sociedad.

La solucin a la cuestin catalana, al problema nacional, pero tambin a la cuestin social (la que verdaderamente importa o debera importar a la mayora de la gente) es la democracia, la verdadera, y no la falsa que tenemos ahora. Pero la democracia real slo podr alcanzarse con largas y duras luchas por parte de las clases populares. La lucha por la democracia es una labor colectiva pero tambin individual. Cada uno de nosotros debe poner su grano de arena. En nuestros mbitos particulares debemos intentar convencer a quienes nos rodean, siempre con humildad y respeto, de que no tenemos una democracia real y de que sta es la verdadera solucin a los grandes problemas que padece nuestra sociedad. Debemos tambin poner en evidencia a los falsos profetas, a la falsa izquierda. Y, como siempre, la nica manera de desenmascararlos es analizando sus flagrantes contradicciones, entre lo que dicen unas veces y lo que dicen otras, y sobre todo entre lo que dicen y lo que hacen. Mientras no caiga definitivamente el PSOE no caer el actual rgimen. No tendremos una sociedad realmente libre mientras no tengamos una democracia que merezca tal nombre. La democracia nos atae a cada uno de nosotros, ciudadanos corrientes, trabajadores. No tendremos un futuro digno (tal vez ni siquiera un futuro) sin DEMOCRACIA, en maysculas.

Jos Lpez es autor de los libros Rumbo a la democracia, Las falacias del capitalismo, La causa republicana, Manual de resistencia anticapitalista, Los errores de la izquierda, Reforma o Revolucin? Democracia y El marxismo del siglo XXI as como de diversos artculos, publicados todos ellos en mltiples medios de la prensa alternativa y disponibles en su blog para su libre descarga y distribucin.

Blog del autor: http://joselopezsanchez.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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