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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2017

A 100 aos de la Revolucin Rusa
Haba un proyecto para el Sol y lo hay

Juan Felipe Gonzlez Jcome
Rebelin


"Empieza, [amigo mo], por percibir la idea

de esta invencin, este mundo inventado,
la inconcebible idea del Sol.

Debes hacerte de nuevo un hombre ignorante
y ver con ojo ignorante el Sol de nuevo
y verlo claramente en la idea de Sol.

Nunca supongas que una mente inventora es la fuente
de esta idea, ni compongas para esa mente
un voluminoso dueo envuelto en su fuego.

Qu limpio el sol cuando visto en su idea,
lavado en la ms remota limpieza de un cielo
que nos ha expulsado con nuestras imgenes (...)

() Febo ha muerto, [amigo mo]. Pero Febo fue
un nombre para algo que nunca pudo nombrarse.
Haba un proyecto para el Sol y lo hay!

Hay un proyecto para el Sol. El Sol
no debe tener nombre, "florecedor de oro",

 

sino ser en la dificultad de lo que tiene que ser.

Wallace Stevens

 

Haba un proyecto para el Sol y lo hay! Esta es la frase fulminante con la que, a mi juicio, debe pensarse la Revolucin Rusa a 100 aos de distancia. Desconozco el objetivo de Steve Wallace al invocarla, pero pienso que es el llamado ms noble que un sujeto puede hacer en su intencin de rescatar una idea maravillosa; una idea cuya concrecin terrenal al parecer ha sido fallida Pero que, en su idealidad, en su proyeccin o prospecto, vale la pena! Necesita reinventarse una y otra vez.

Hay que volvernos ignorantes de nuevo, dice el poeta, y ver al Sol en su idea, en su embrin, en su proyecto

No es posible marginar estas lneas de un ejercicio conmemorativo. En efecto, el acto conmemorativo debe asumir en su integridad la invitacin que nos plantea Wallace. Estudiar la Revolucin Rusa implica pensar en un proyecto, en un conjunto de ideas-fuerza que impactaron el mundo y alteraron su devenir para siempre. De alguna manera, contemplar el acontecimiento (como proyecto y como idea), puede permitir anular la melancola y la pedantera historiogrfica que acompaan los sucesos de 1917. En ese sentido, mi propuesta es rescatar el proyecto que subyace a la Revolucin Rusa. Contemplar la idea del Sol: analizar su proyecto. Sin olvidar que, como lo recuerda Steve Wallace, la grandeza del proyecto no est en su pomposo nombre, ni en la parafernalia de su acontecimiento, sino ms bien, en la necesidad de Ser en la dificultad de lo que tiene (o tenga) que ser

Bajo el reto trazado en las lneas precedentes, me gustara decantar dos paradigmas fundantes del proceso revolucionario bolchevique: i) la idea de la participacin comunitaria y ii) la idea de la universalizacin de los derechos.

Trayendo a colacin a Antoni Domnech, es pertinente sealar que al margen de las vicisitudes propias del ejercicio del poder poltico sovitico, y ms all del debate sobre la dictadura republicana democrtica y la tirana soberana (el cual tens las discusiones de teora poltica que se dieron a lo largo del marxismo del siglo XX); es importantsimo sealar que la Revolucin de Octubre no fue un simple golpe militar, sino ms bien, un proceso paulatino desarrollado sobre el terreno de una cultura poltica profundamente arraigada en la poblacin, as como de una amplia insatisfaccin con los resultados de la Revolucin de Febrero combinada con la fuerza del irresistible atractivo de las promesas de los bolcheviques: paz, pan y tierra, y una democracia de base a travs del Estado de los Soviets (Domnech, 2016).

En efecto, la concepcin participativa de los bolcheviques ancla sus races en la construccin de un nuevo modelo de comunidad poltica; un modelo de comunidad que tuviera por base dos garantas: (i) la garanta de participar y decidir sobre los aspectos ms relevantes de la organizacin socio-poltica (Los Soviets), y (ii) la garanta de disfrutar del desarrollo y la gestin colectiva de los bienes comunes (la igualdad real). En sntesis, en el imaginario bolchevique exista el objetivo fundamental de conciliar la igualdad y la libertad sobre la base de proponer una forma de comunidad poltica que superara las deficiencias de un modelo democrtico-liberal que, por ese entonces, dudaba mucho en sacrificar los privilegios nobiliarios y aristocrticos que pululaban en la sociedad europea de inicios del siglo XX.

De la misma manera, el segundo paradigma que no puede ser perdido de vista a la hora de repensar los imaginarios de la Revolucin Rusa, es sin duda alguna el paradigma de la universalidad de los derechos. Tal como lo plante en su momento Galvano Della Volpe, no es posible acudir a la idea de la Revolucin Rusa, sin descubrir la tensin puesta entre los derechos y los privilegios. Los revolucionarios bolcheviques tenan muy claro que los privilegios se oponan a los derechos; pues, mientras los privilegios apelaban a la restriccin, los derechos apelaban a su universalidad.

El sufragio, por ejemplo, solo puede ser un derecho en la medida de que cada ciudadano tenga la posibilidad de ejercerlo; es decir, en el entendido de que sea un derecho universal. En ese orden de ideas, la libertad solo puede ser posible si la comunidad poltica es capaz de reconocer, potencializar e impulsar las cualidades y capacidades de los individuos, sobre la base de la garanta de los derechos. Insistimos, no hay forma de entender la libertad individual al margen de la igualdad real en derechos. En esto el ideal bolchevique era de una claridad meridiana: no puede existir libertad ni igualdad, donde existen situaciones de opresin, sujecin y dominacin social, cultural y poltica (Aric, 1917).

Qu hicieron los bolcheviques para alimentar esta expectativa emancipadora? Los bolcheviques soaron con la socializacin de la economa, pensaron en un modelo productivo que, siguiendo la propuesta de Marx, pudiera hacer del proceso econmico un proceso democrtico y participativo. En ese sentido, soaron con distribuir el producto de la economa social conforme a un plan que hiciera transparente la produccin y la distribucin de la produccin; todo ello, conforme al equilibrio entre las funciones laborales y las necesidades individuales y colectivas. De la misma manera, los bolcheviques soaron con acercar a la poblacin rusa a las mximas adquisiciones de la ciencia y la cultura: implementaron polticas de alfabetizacin por el vasto territorio ruso, impulsaron y desarrollaron diversas formas de arte (entre ellas el cine), innovaron la msica y la industria del sonido (en 1919 produjeron el primer instrumento electrnico que se comercializ en el mundo) y en general, buscaron hacer de la cultura un verdadero patrimonio pblico y social.

De la misma manera, el proyecto bolchevique constituy un hito en la adjudicacin y reconocimiento de derechos civiles. La historiadora norteamericana Wendy Goldman ha sistematizado gran parte de las medidas adoptadas por los bolcheviques para alcanzar uno de los horizontes ms imprescindibles de la poca: la igualdad de gnero. En 1918 el gobierno bolchevique expidi un Cdigo de Familia profundamente revolucionario, el cual consagr la igualdad de gnero ante la ley (aboliendo la condicin jurdica inferior de la mujer); otorg legitimacin legal al matrimonio civil; estableci el divorcio a peticin de cualquiera de los cnyuges, y extendi la pensin alimenticia tanto a hombres como mujeres si eran discapacitados o pobres. Se suprimi la idea de la ilegitimidad de los hijos y, finalmente, se garantiz el derecho a la mujer a tener el control pleno de sus bienes. Por otro lado, en 1920 el Estado Sovitico legaliz el aborto gratuito y sin restricciones. Esto ltimo, a partir del reconocimiento de que la criminalizacin de esta prctica solo conduca a que las mujeres asistieran a centros clandestinos que ponan en riesgo su vida (Goldman, 2017).

Por ltimo, no debemos obviar que las y los bolcheviques soaron con resolver la contradiccin entre el trabajo asalariado y el trabajo domstico. El trabajo domstico no remunerado que realizaban las mujeres (abastecimiento del hogar, cocina, reparacin, limpieza, cuidado de nios, invlidos y ancianos) sera socializado, transferido a la economa en general y realizado por trabajadores asalariados.

Por lo tanto, lejos de caer en la burda apologtica, es claro que el proyecto bolchevique irrumpi en la historia y logr, en cierta medida, impugnar las certezas y paradigmas de la sociedad dominante. La Revolucin Rusa, hay que decirlo con franqueza, en medio de sus incertidumbres y de su caos, constituy un proceso profundamente creador, y profundamente revolucionario.

Qu hacer entonces con esta potencialidad histrica? Cmo es posible que un proyecto de semejante estirpe pueda ser enterrado en los anaqueles de la historia, aun en medio de una sociedad inhumana, injusta y degradada? Por qu habramos de olvidar que existe un proyecto para el Sol, en un momento donde, justamente, ms se necesita?

Quizs la gran conclusin que podemos extraer de este cmulo de ideas, es que el derrumbe definitivo del socialismo real (o del socialismo histrico) debe entenderse como el derrumbe de un proyecto que, desde luego, olvid lo que implicaba el proyecto en s mismo. La idea del Sol fue intercambiada por un Nombre difuso. Pero ciertamente, al final del camino, el Nombre agotado no pudo sacrificar la idea del Sol: su proyecto trascendente.

Si bien hay que extraer las lecciones de Rusia para aprehender los aciertos y reconocer los errores. Lo cierto es que hay que volver a construir ilusiones que nos permitan soar, as como los bolcheviques, en un mundo donde la gente ordinaria pueda construir un futuro extraordinario.

Hoy por hoy, en este atormentado siglo XXI, hay que pensar nuevamente en Wallace Stevens:

() Haba un proyecto para el Sol y lo hay () Pero el Sol no debe tener Nombre, sino Ser en la dificultad de lo que tenga ser.


Bibliografa

Aric, J. (1917). 1917 y Amrica Latina. En J. Aric, Dilemas del marxismo en Amrica Latina (pgs. 937-950). Buenos Aires: CLACSO.

Domnech, A. (13 de 11 de 2016). El experimento bolchevique, la democracia y los crticos marxistas de su tiempo. Obtenido de Sin Permiso: http://www.sinpermiso.info/printpdf/textos/el-experimento-bolchevique-la-democracia-y-los-criticos-marxistas-de-su-tiempo-0

Goldman, W. (2017). "Del pasado hay que hacer aicos": La liberacin de las mujeres y la Revolucin Rusa. En J. Andrade, & F. Hernndez Snchez, 1917. La Revolucin rusa cien aos despus (pgs. 133-152). Madrid: Akal.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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