Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2017

Predicar a los convencidos

Rebecca Solnit
Harper's Magazine

Traducido del ingls para Rebelin por Silvia Arana


Una vez descend en balsa por el ro del Gran Can del Colorado, en un viaje que compart con un hombre agradable y de buen humor, que estaba a cargo de una plataforma petrolera en el golfo de Mxico. Le gustaba hablar en contra de Nancy Pelosi, que acababa de ser nombrada presidenta del Congreso. Un da le dije que a m tampoco me gustaba Pelosi porque sus posturas sobre diversos temas eran muy de derecha. El hombre qued anonadado; en su imaginario, Pelosi era la definicin de la capa exterior ms izquierdista del universo, ms all de la cual no exista nada.

Cuando el empresario petrolero no estaba navegando, viva en Colorado Springs; yo, en San Francisco. Tan solo por la geografa, ramos especies exticas el uno para el otro. Y adems, el viaje fluvial ocurri en un perodo de 2009 cuando yo tena la costumbre de comentarle a desconocidos, con cierta frustracin, que las personas de mi ciudad podan ser tan cerradas como las de cualquier comunidad de derecha. Vivamos en nuestras respectivas burbujas, predicando a los convencidos; y yo buscaba un cambio sustancial. Sin embargo, mis conversaciones en la balsa no fueron particularmente esclarecedoras. Disfrut del lenguaje coloquial del petrolero de Texas, y hallamos una coincidencia en nuestro aprecio compartido por los bizcochos de yogurt, pero ninguno de los dos cambi los puntos de vista del otro sobre la industria del petrleo, ni intent hacerlo, y quizs sea por esto ltimo que el encuentro me haya dejado un recuerdo agradable.

La frase preaching to the choir [1] significa expresar ideas con un tono intimidante y esgrimiendo argumentos con los que la audiencia ya est de acuerdo; esta tendencia a denunciar a los otros como una manera de reafirmar las propias virtudes suele ser un pecado comn de los progresistas. Pero la frase tambin puede ser usada en un sentido ms amplio para desvirtuar, o desestimar, conversaciones entre personas que tienen puntos de coincidencia. La frase implica que el trabajo poltico debe ser fundamentalmente evanglico, incluso misionero, y que el mandato es salir a convertir a los paganos, puesto que conversar con aquellos con los que compartimos ideas no conlleva ningn logro. Pero solo los ms pacientes y habilidosos son capaces de modificar las opiniones de aquellos con los que tienen desacuerdos profundos. Y no se obtiene nada cuando a uno le predican ideas con las que est de acuerdo o se rene con los que piensan igual? Entonces, para qu vamos a la iglesia si no es para cantar, rezar, calmar nuestros espritus, ver a nuestros amigos y escuchar el sermn?

Le pregunt qu pensaba de esta frase a Katya Lysander, cantante de msica antigua y moderna de Europa del Este en un coro de Chicago, quien seal que en el servicio religioso de una iglesia (protestante) hay cuatro tipos de audiencia: congregacin, coro, predicador/a y Dios. Si un pastor predicara al coro estara mirando hacia el lado incorrecto: no mirara a los fieles, puesto que el coro est parado detrs o al costado del plpito. Y, como Lysander podra agregar, el predicador tambin escucha al coro, a los asistentes, a los colegas y a su congregacin. Y luego, al finalizar el servicio religioso, todos conversan en las escalinatas de la iglesia. La conversacin eclesistica, por llamarle as, consiste en una serie de intercambios entre gente con muchos roles diferentes.

Adems, sugerir que uno no debe predicar al coro, o predicar a los convencidos, implica un error de comprensin sobre la esencia de predicar. El principal objetivo de predicar no es la conversin del otro ni la transmisin de nueva informacin; el predicador tiene otra tarea que hacer. Clsicamente, el sermn es un tipo de crtica literaria que contempla el anlisis de los textos sagrados esenciales y su significado como una tarea interminable. A los adultos, igual que a los nios, les encanta escuchar el relato de historias magnficas ms de una vez, y la mayora de las prdicas, relatos, canciones e himnos son considerados como pozos inagotables de significado. Una vez ms, puedes dejar "la espada y el escudo en la margen del ro" [2] ; siempre habr nuevas maneras de narrar que estuviste ciego, pero ahora puedes ver.

Karen Haygood Stokes -predicadora de Grand Rapids, Michigan, que fue miembro del Coro Sinfnico de San Francisco- me explic que su objetivo principal no es persuadir a la gente, sino motivarla para que profundice en sus creencias. Mi objetivo es encontrar puntos de acuerdo para, a partir de ellos, recorrer un camino juntos. No se trata de cambiar las ideas, sino de profundizarlas. Los puntos de coincidencia entre la gente de una congregacin no representan el destino; sino el punto de partida: Hemos pensado crticamente en por qu estamos de acuerdo?. Es un llamado para ir ms all, para cuestionarnos a nosotros mismos.

La premisa primordial de la idea de que no debemos predicar a los convencidos es que la audiencia adecuada est conformada por nuestros enemigos, no por nuestros aliados. Esta idea cobr una relevancia especial durante las ltimas elecciones (de Estados Unidos): el punto de vista dominante fue que las elecciones no se ganan enfocndose en las bases sino cambiando la opinin de la opositores. Segn este razonamiento, todo lo que yo escrib durante ese ciclo debera haber estado dirigido a mis adversarios para reclutarlos. A menudo se me ha advertido de que mis opiniones no deberan ofender a extraos con los que tengo poco en comn, de que debera decir cosas -no estoy segura de qu tipo de palabras edulcoradas se trata, ni siquiera s si las conozco- que no irriten ni sean alienantes. Debera gastar mi esfuerzo en gente que discrepa apasionadamente con mis ideas porque es una prdida de tiempo dirigirme a aquellos con lo que ya tengo una relacin formada e intereses en comn?

Uno de los ritos ms atroces de las recientes elecciones presidenciales fueron los debates en los que votantes indecisos o fluctuantes hacan preguntas a los candidatos. La premisa en la que se basaban estos espectculos era que los candidatos ganan al competir por el apoyo de aquellos que no estn seguros de estar a favor o en contra de los derechos civiles, del recorte de impuestos a los ricos y otros temas similares. Pero evidencia de peso sugiere que las organizaciones polticas se benefician principalmente al motivar a aquellos que estn de acuerdo y que los Demcratas en particular tienen ms xito incentivando a personas indecisas sobre si irn o no a votar, ms que a los que no saben por quin votar. Esto implica acercarse a simpatizantes que histricamente han sido menos propensos a concurrir a las urnas: los pobres, los jvenes, grupos tnicos que sean blancos. Los Republicanos lo saben y por eso han trabajado intensamente para perfeccionar las tcticas de supresin del voto de dichos segmentos de la poblacin.

Sin embargo, los Demcratas de centro, a menudo, tratan de atraer a aquellos que no estn de acuerdo con ellos, traicionando a los que s lo estn. Es como si no solo desecharas a tu propia congregacin, sino tambin a tu credo con la esperanza de sembrar dudas entre los creyentes de otra fe. Crees que ests reclutando; en realidad ests perdiendo tu religin. Esto puede aplicarse a la reforma del welfare (seguro social), a la guerra contra el terrorismo, a la poltica econmica, a la fantasa de ganar el apoyo de la clase trabajadora blanca. Una y otra vez, los intentos equivocados para atraer nuevos votantes han ofendido a los votantes ya existentes.

Este ao, en un esfuerzo para atraer a segmentos ms conservativos de la poblacin, algunos Demcratas han llegado a debilitar su compromiso con los derechos reproductivos, desestimndolos como polticas identitarias y de menor importancia que la justicia econmica. Como lo han sealado muchas mujeres, esta postura representa una falla para entender que hasta que la mitad de la poblacin no logre controlar lo que sucede con su cuerpo y la planificacin familiar, no podr alcanzar la igualdad econmica. Se trata de una cuestin de estrategia y principios: Ganas al tratar de atraer a los que no comparten tus puntos de vista o al servir y respetar a aquellos que estn de acuerdo contigo? Es el objeto del coro cantar para los paganos o inspirar a los creyentes? Qu sucede si los creyentes dejan de asistir, de donar, de colaborar?

Una razn para enfatizar el valor de la 'conversin' es la tendencia a creer que las ideas tienen ms peso ms que las acciones, que las creencias determinan directamente el comportamiento, que un fortalecimiento de acuerdos dar como resultado un cambio social y poltico. En aos pasados, a menudo he escuchado que la gente se obsesiona con las encuestas que revelan cuntos estadounidenses creen que el cambio climtico es real. Parecen convencidos de que si todos creyeran en ello, la crisis se resolvera. Pero si la gente que cree que el cambio climtico es real y demanda accin urgente, no hace nada concreto para corregir el problema, nada suceder. No solo es improbable que todos estuvieran de acuerdo sino que no importa y no vale la pena esperar por ese acuerdo unnime. Todava hay gente que no cree que la mujer posea los mismos derechos inalienables que el hombre, y esto no ha impedido la creacin de polticas basadas en los principios de igualdad entre los sexos.

Lo que importa es que algunos de nosotros pasemos a la accin. En 2006 la acadmica en ciencias polticas Erica Chenoweth se propuso determinar si los mtodos no violentos eran tan efectivos como los violentos para cambiar un sistema. Sorprendida descubri que las estrategias pacifistas funcionaban mejor. Los activistas quedaron en xtasis por las conclusiones del estudio de que solo se necesitaba aproximadamente un 3,5% de una poblacin para resistir e incluso derrocar un rgimen. En otras palabras, para implementar un cambio, no hace falta que todos estn de acuerdo. solo necesitas un grupo de gente fervientemente convencida para financiar, hacer campaas, protestar y arriesgarse a ser arrestada o sufrir otras consecuencias negativas.

Segn encuestas de Gallup, a principios de los sesenta la mayora de los estadounidenses no apoyaba las tcticas del movimiento por los derechos civiles, y menos de un cuarto apoy la Marcha a Washington de 1963. Sin embargo, la marcha presion al gobierno federal a aprobar el Acta por los Derechos Civiles en 1964. Fue en esta marcha que Martin Luther King Jr. dio su discurso I Have a Dream (Yo tengo un sueo), el mejor ejemplo de predicar a los convencidos. M. L. K. habl para inspirar a sus simpatizantes ms que para persuadir a sus detractores. Descalific la moderacin y el gradualismo; sostuvo que la insatisfaccin de los presentes era legtima y necesaria, que se debe exigir un cambio drstico. Los aliados blancos eran necesarios, pero los activistas negros no deban esperar por ellos. A menudo, el ejemplo de un idealismo apasionado es lo que convierte a otros. Las acciones que revelan integridad influyen ms que las buscan conciliacin. Ms que buscar coincidencias dejando de lado la propia postura para acercarse a las posturas de la gente, uno se puede situar en la postura ideal, donde la gente quisiera estar en el futuro.

El coro est formado por los que tienen un compromiso profundo: aquellos que van todos los domingos a escuchar el sermn y se agitan enloquecidos de fervor. El tiempo que los miembros del coro pasan juntos, la suma de su experiencia compartida y buenos momentos, es parte de lo que los motiva a cantar al unsono y afinadamente. Para ganar polticamente, no necesitas convertir a los que piensan diferente, necesitas motivar a tu propia gente. Hay miles de cosas ms all del hecho de estar totalmente de acuerdo que uno necesita y quiere conversar con sus amigos y aliados. Hay cuestiones prcticas y estratgicas, detalles de la teora, valores y metas tanto graduales como finales, reevaluaciones a medida que la situacin cambia para mejor o peor. El discurso efectivo de este modelo no es la alquimia; no se trata de transformar las creencias de la gente. La clave es la electricidad: galvanizarlos para la accin.

Correspondencia, esa bella palabra, describe tanto un intercambio de cartas como la existencia de afinidades; nos enviamos cartas porque tenemos coincidencias. Cuando era una mujer joven, tena largas e intensas conversaciones con otras mujeres jvenes sobre madres difciles, hombres inconstantes, pesares, ambiciones y ansiedades. A veces, estas conversaciones eran circulares; otras veces quedaban bloqueadas por nuestra incapacidad para aceptar que no bamos a conseguir lo que nos pareca correcto o justo. Pero, al menos, estos intercambios legitimaban nuestras percepciones y emociones, sabamos que tenan fundamento, que haba otras personas de nuestro lado que compartan nuestras experiencias; que tenamos valor y posibilidades. Nos fortalecamos nosotras mismas y fortalecamos los lazos que nos unan.

En un intercambio intelectual, los desacuerdos no implican destrozar al rival, sino poner a prueba y fortalecer la estructura de una propuesta, de un anlisis. Es lo que haces cuando ests de acuerdo con la gente sobre temas en general, pero hay cosas especficas para debatir; y ese trabajo se puede disfrutar. Es una situacin en la que no hay ni predicador ni coro religioso, en la que todo puede ser cuestionado, en la que las ideas son hermosas y la precisin es sagrada.

A pesar del buen trabajo poltico y del debate fructfero de ideas y cuestiones ticas que ocurre en los medios sociales, mucho del tiempo que pasamos juntos (o solos) ha sido reemplazado por el tiempo que pasamos en internet, en mbitos que no estimulan ni la sutileza ni la complejidad. Hemos adoptado la costumbre de escribir anunciados cortos; de pensar en titulares, en conceptos binarios, en categoras generales; en visualizar las palabras como piezas de ajedrez ms que como movimientos en una coreografa. Si ests seguro de que todo lo que no es negro es blanco, te parecern intiles las conversaciones sobre matices y tonos. Segn este absolutismo, la nica postura frente a las personas con las que no estamos totalmente de acuerdo es la desaprobacin. Y tambin de que estar de acuerdo es simple, que ms all de ello no hay matices, estrategias ni posibilidades para explorar.

El absolutismo es obviamente antittico para la poltica pragmtica, la que por supuesto implicar llegar a acuerdos y trabajar con gente con la cual podemos estar en desacuerdo en muchas o en pocas otras cosas. (Aprend esto en las reuniones polticas antinucleares en la dcada del 80 cuando downwinders [3] mormones, paganos, monjes budistas japoneses, monjas y sacerdotes franciscanos y ancianos del pueblo Shoshone del Oeste trabajaron juntos con muy buenos resultados.) Quizs el absolutismo tambin sea antittico para la condicin humana, donde debemos coexistir con la diferencia y sacar el mayor provecho de nuestras vidas de a poco.

Al disminuir el valor que tiene el intercambio con los nuestros se pierde de vista que los beneficios de la conversacin, al igual que los de la prdica, van ms all de persuadir o transmitir informacin. En las buenas conversaciones hay muchos resultados indirectos y sutiles. El pintor Rudolf Barank, que falleci hace 20 aos, una vez me cont una historia sobre un viaje en ferry que hizo en la ciudad de Nueva York un da helado de invierno a fines de la dcada del 30, poco despus de su arribo como refugiado de Europa del Este. -Hace mucho fro, no? -le dijo en un ingls formal a un hombre afroamericano parado a su lado en la cubierta del barco. -Yeaaahh, man [4] -le respondi su compaero de viaje. Por qu canta este hombre?, se pregunt Baranik. Ese momento qued grabado en su memoria: la musicalidad extraa de la entonacin de Nueva York hizo memorable un intercambio que de otra manera hubiera sido intrascendente. Por qu comentamos sobre el clima con un extrao, cuando las condiciones son obvias para ambos? Porque es la afirmacin de que existen en el mismo lugar, que no importa qu pueda separarlos, tienen eso en comn. Y porque es una apertura, si no para el entendimiento, al menos para un punto de partida donde este pueda comenzar.

Karen Stokes me dijo que ella piensa en el coro como el acceso a un lugar que es lo opuesto a la cultura combativa de internet. En muchas iglesias en cuyos servicios he participado, el coro constituye el grupo principal de apoyo. Se rene todas las semanas; sus integrantes salen juntos, le dedican tiempo adicional el domingo, hacen un compromiso el uno con el otro. No puedes llegar un da y decir: O cantamos esto o me voy del coro. Todos se supeditan a algo ms importante que su propia persona: la creacin de msica y, en el mbito de la iglesia, msica para venerar a Dios.

Dentro de la mayora de ejemplos de consenso amplio reside una multitud de interrogantes y diferencias sin resolver. El acuerdo es solo el cimiento. Pero desde este punto de partida podemos construir fuertes comunidades de movimientos de resistencia llenos de vida y amor. Martin Luther King Jr. dijo aquel da de 1963: No podemos caminar solos". Busquemos gente para caminar con ellos y hablar con ellos y as encontraremos poder y tambin placer.

Fuente: https://harpers.org/archive/2017/11/preaching-to-the-choir/4/

Notas de la traductora:

[1] Traducida literalmente al castellano la frase "preaching to the choir" sera "predicar al coro", en referencia al coro que representa una parte importante del servicio religioso de las iglesias protestantes. Para este texto, hemos escogido la traduccin "predicar a los convencidos", por ser una frase usada con el mismo significado en castellano.

[2] Frase de la cancin "Down by the Riverside", un espiritual negro que data de la Guerra Civil de EE.UU., y cuya letra de tono pacifista fue invocada en las protestas contra la Guerra de Vietnam.

[3] El trmino downwinders se refiere a personas y comunidades de la regin entre las cordilleras Rocosa y Cascade -principalmente en los estados de Arizona, Nevada, Utah, Oregn, Idaho y Washington- que sufrieron contaminacin radioactiva a causa de pruebas de armas nucleares realizadas por las fuerzas armadas estadounidenses, o accidentes producidos en estas pruebas o filtraciones de material radioactivo que contaminaron el agua, los alimentos o el aire.

[4] En ingls coloquial: "S, amigo". El "yes" (s) est pronunciado como yeah, alargando el sonido final.

Rebecca Solnit: Escritora y activista estadounidense. Su libro "Men Explaining Things To Me" (2014) es una coleccin de ensayos sobre situaciones en las que algunos hombres hablan de manera condescendiente al dirigirse a mujeres. De all derivan los trminos "mansplaining" y "mansplainer".

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter