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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2017

El escudo antimisiles como nueva causa de la carrera de armamentos

Pascual Boniface
Pascual Boniface (Blog)



El sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos desplegado en Europa es una de las principales manzanas de la discordia entre Mosc y Washington de los ltimos veinte aos. Su despliegue en Asia, acelerado por la crisis de Corea del Norte, tambin es probable que deteriore las relaciones entre Pekn y Washington.

La historia del escudo antimisiles fue una de las principales preocupaciones de la Guerra Fra. En la dcada de 1960, la Unin Sovitica, preocupado por la superioridad nuclear de los Estados Unidos, comenz a desplegar un sistema de misiles para protegerse de un posible ataque de Estados Unidos. Los Estados Unidos, mediante un programa similar, "slo" siguieron el esfuerzo sovitico. Muy rpidamente, los dos protagonistas se dieron cuenta de los riesgos de tal carrera, tanto ofensivos como defensivos.

Esta carrera sin fin agot a sus participantes, que deseaban superar a la otra parte de forma permanente, sin saber muy bien sus propias limitaciones. En los relativo a las armas ofensivas (misiles), fue una competicin larga de la que conocemos la lnea de salida, pero no la de llegada. Para las armas defensivas (los misiles antimisiles), slo ofrece una ilusin de invencibilidad: la bsqueda de la seguridad absoluta solo acarrea la inseguridad absoluta, como diagnostic correctamente Henry Kissinger.

El Tratado SALT 1, firmado en 1972 (pleno apogeo de la Detente), estableci un nico lmite sobre el nmero de armas ofensivas que ambas potencias podan poseer. Tambin fij el de las armas defensivas: dos sitios de cien lanzadores, que posteriormente se redujeron a uno.

En la dcada de 1980, las "Star Wars" (Iniciativa de Defensa Estratgica), puesta en marcha por el presidente de Estados Unidos Ronald Reagan revivi el proyecto. Se trataba de establecer un sistema de satlites, en el espacio o en la Tierra, que destruira los misiles dirigidos contra los EEUU. Basado en el argumento ms vale defenderse que vengar a los muertos", dejaba de lado que el propsito de la disuasin nuclear era prevenir la posibilidad de un ataque. Adems, no se poda garantizar que el sistema funcionase al 100% y basta con que un misil alcance su objetivo para que las consecuencias sean irreversibles. A pesar de la gigantesca financiacin (26 billones de dlares slo para investigacin y desarrollo), el programa no parece realista. Por otra parte, ha reactivado la carrera de armamentos en el espacio y en el suelo porque, frente al despliegue del sistema de defensa de Estados Unidos, los soviticos solo podan aumentar su propio despliegue de armas ofensivas ... Mitterrand fue el nico presidente occidental que advirti de la naturaleza ilusoria y desestabilizadora desde el punto de vista estratgico del programa.

En la dcada de 1990, Bill Clinton desenterr el proyecto para hacer frente a la amenaza de Corea del Norte. A principios del siglo XXI, es la amenaza iran lo que explica que vuelva al centro de la poltica nuclear de Estados Unidos. El mismo argumento se ha repetido en cada ocasin: que ya es tecnolgicamente posible y econmicamente sostenible. Los argumentos siempre son desmentidos por los hechos.

As, peridicamente, este tipo de programa se reinicia. Este ltimo, dado el fetichismo del complejo militar-industrial, se describe como "defensivo", porque supuestamente as es ms fcil de venderlo" a la opinin pblica. La sabidura demostrada por Richard Nixon y Henry Kissinger ya no se aplica. En su libro, Una nueva pre-guerra, Andre Gratchev relata como en la Cumbre de Helsinki de 1986, Ronald Reagan y Mikhail Gorbachov no lograron un acuerdo sobre el desarme nuclear general y completo. Reagan renunci en el ltimo momento porque habra significado el fin del laboratorio montado para sus "Star Wars". En sus memorias, Madeleine Albright escribi que hubiera sido posible un acuerdo para desmantelar el programa nuclear de Corea del Norte en el ao 2000, si hubiera podido ignorar las protestas de los partidarios del sistema de defensa antimisiles.

En 2001, George W. Bush se retir del Tratado ABM (misiles antibalsticos) para trabajar libremente en un programa de defensa antimisiles. Hasta la fecha, slo Estados Unidos y Corea del Norte (TNP) se han retirado de un acuerdo de desarme nuclear.

Para Mosc, la denuncia del Tratado y el desarrollo de un sistema de defensa antimisiles en Europa constituyen un ataque a la paridad nuclear. Barack Obama era consciente, y a pesar de haber afirmado que no deseaba implementar "un sistema basado en tecnologas inciertas y en una financiacin sin garantas contra una amenaza inexistente", cedi finalmente ante al complejo militar-industrial. No pudo por ello relanzar las relaciones ruso-estadounidenses. Donald Trump, considerado el ms "iconoclasta" de los presidentes de Estados Unidos, no puede iniciar tampoco una poltica de acercamiento a Rusia, a pesar de sus promesas durante la campaa electoral.

Nos enfrentamos por lo tanto a la inmensa paradoja de un programa que se presenta como defensivo, pero que en realidad es mortal y que acrecienta la incertidumbre estratgica. Este es probablemente el objetivo del complejo militar-industrial de Estados Unidos, ansioso de evitar caer de nuevo en la trampa de la detente y el desarme.

Fuente: http://www.pascalboniface.com/2017/11/20/la-defense-antimissile-au-coeur-de-la-course-aux-armements/

Traduccin de Enrique Garca


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