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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2017

El escritor y periodista cubano es capaz de separar el grano del montn de heno y sacar las esencias de atrs del velo de las apariencias
Leonardo Padura, fijador del alma de Cuba

Rafael Grillo
IPS Cuba


La obra de Leonardo Padura s tiene fijador. Al contrario que la sociedad cubana tal y como la percibe el propio Premio Nacional de Literatura 2012, quien se apropia en uno de sus artculos periodsticos de este trmino de la perfumera para lamentarse por la ausencia de fijador, la incapacidad de permanencia de aquellos fenmenos que de alguna manera resultan beneficiosos para los ciudadanos. Acaso para confirmar la clarividencia del autor de La neblina del ayer, los ltimos episodios de la dilatada y angustiante novela de las relaciones Cuba-USA han significado un paso adelante (con Obama), y dos atrs (Trump mediante).

El fijador del tambin Princesa de Asturias de las Letras 2015 se hace patente en el carcter de fiesta de la cultura cubana que adquiere, segn apreciacin del periodista Ciro Bianchi, la salida de cada libro suyo. Lo cual ha vuelto a ocurrir gracias a El alma de las cosas, volumen recopilatorio (el tercero, pues le antecedieron Entre dos siglos y La memoria y el olvido) de la labor periodstica desenvuelta por Padura entre 2011 y 2017 para la agencia IPS (Inter Press Service) y otros medios internacionales (El Pas, El Mundo, BBC, Folha de Sao Paulo).

Una asistencia multitudinaria acompa la presentacin acaecida el pasado 23 de noviembre en el Centro Dulce Mara Loynaz. Y una vez ms se manifest lo que viene siendo marca exclusiva de este escritor en el territorio nacional: que su pblico es variopinto en edades, intereses y oficios, y en buena medida integrado por lectores puros, en contraste con lo habitual en los dems lanzamientos, donde la gente del gremio literario es quien hace la mayora.

 

Bianchi lo confirm en su discurso de introduccin al decir que Nardo, el de Mantilla, es el autor ms ledo, el ms premiado y el de mayor repercusin global en la historia literaria de Cuba. Una muestra adicional de ese fijador la dio el escritor y director del Centro Loynaz, Vctor Fowler, quien se refiri a la condicin inolvidable de ciertos cuentos escritos por alguien que es principalmente reconocido como autor de novelas policiales e histricas al estilo de El hombre que amaba a los perros.

Pero a Padura le asienta la nocin de fijador tambin en otra dimensin Al igual que l pone en boca de Mario Conde el neologismo recordador, para imprimirle a su entraable detective el rasgo distintivo de hombre negado al olvido; cabe atribuir al escritor desdoblado en periodista por ya casi cuatro dcadas, una categora de fijador como aquel que se fija, el que aguza sus sentidos para estar al tanto de todo aquello que le rodea y que conforma sus circunstancias de vida en distintos mbitos.

As lo enuncia Arturo Arango en el prlogo de El alma de las cosas, cuando descubre en los textos de Padura al ciudadano que trata de comprender el pas y el planeta en que habita, y hace uso de su deber cvico para llamar la atencin sobre los sinsentidos o los horrores en que todos estamos inmersos. Y despus de llamarle habitante a la vez de Mantilla y la Tierra, advierte que el enorme reconocimiento alcanzado por sus novelas y su periodismo lo invisten de una responsabilidad mayor, a la que l rinde tributo cuando en sus artculos se arriesga una y otra vez con lo inmediato, con lo variable. Lee y trata de comprender el minuto en que vive, y comparte esas impresiones o intuiciones. Y no lo hace desde una postura omnisciente o de dueo petulante de la verdad, sino desde la actitud de quien se sabe poseedor, apenas, de las verdades de un ser atento, sensible y comprometido con su tiempo.

La prueba de lo anterior est en que Padura se fija en el precio del aguacate y su desproporcin respecto al salario promedio de un trabajador de la isla; se percata de las artes del invento y las luces y sombras del cuentapropismo; se angustia con el deterioro de la urbanidad, la dramtica decada del hbito de lectura y el ascenso del reguetn como sntomas de una enfermedad del cuerpo social; se interroga sobre las porciones de memoria y olvido adecuadas para la construccin de una nacin; se preocupa por el subdesarrollo tecnolgico y los abismos infranqueables entre las posibilidades de los distintos sectores sociales; pide a la prensa un bao de realismo; intenta definir la singularidad de Cuba o el porqu del sbito entusiasmo del turista forneo con la isla; expresa incertidumbres sobre el futuro del pas y hasta se enfrasca en las cbalas y encrucijadas del eterno diferendo entre Cuba y Estados Unidos; se pronuncia en nombre de su amor a La Habana y, teido de melancola, sublima su visin hasta presentarla como taca, a un mismo tiempo locus de partida y punto de regreso

Leonardo Padura se fija tanto en todo que sus artculos periodsticos parecen, adems, dejar la realidad fijada, atrapada, aunque sea instantnea y voltilmente, por la razn. Comprendida, quizs. Porque l separa el grano del montn de heno, saca las esencias de atrs del velo de las apariencias. De pronto luce como si, de veras, fuera capaz de fijar el alma de las cosas y ponerla ntegra ante nuestros ojos.


Fuente original: http://www.ipscuba.net/espacios/la-esquina-de-padura/miradas-cubanas/leonardo-padura-fijador-del-alma-de-cuba/



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