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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2017

Brennan: el legado criminal de Goldberg y el Imperio

Juan Ramn Quintana Taborga
Rebelin


El imperio contra el mundo

Se ha hecho un lugar comn asistir al abuso de poder y la prepotencia de los EEUU a lo largo y ancho del mundo. Lo que es peor, observar con cierta indiferencia estas prcticas agresivas e impunes ejercidas contra pueblos y gobiernos que discrepan del unilateralismo hegemnico o que no comparten su escalofriante crueldad en procura de convertir al mundo en un teatro de marionetas.

La violencia de alcance global y el doble estndar con el que acta el imperio ms poderoso del planeta est vaciando el contenido elemental de lo que suele llamarse conducta civilizada de las naciones modernas. Custodiado en el lenguaje anodino de la democracia occidental prospera la mayor impunidad corporativa de la que tiene memoria la humanidad. El maniqueismo conceptual de democracia, expresada con tono casi mstico por funcionarios norteamericanos a los que hacen eco sus bufones trasnochados en la OEA carece de sustancia. Esta, no tiene nada que ver con la libertad, la representacin ni la participacin ciudadana, peor an, con la soberana del voto popular o la capacidad de decisin que emerge de los electores con efectos en la esfera pblica. Las mediaciones financieras, la manipulacin meditica y la enajenacin en la que vive la sociedad y que sustentan el poder poltico en Washington, han vaciado todo indicio de la cualidad democrtica. En la patria de Lincoln la democracia es una quimera entretanto gobiernen magnates, corporaciones extractivas, bancos que encubren activos, santuarios financieros y mafias semioficiales que viven de la guerra.

La apelacin a la defensa de los derechos humanos que discurre por el mismo camino desborda en cinismo. Bastara observar con estupor las ejecuciones de ciudadanos en la silla elctrica en pleno siglo XXI, las espeluznantes torturas cometidas por soldados norteamericanos en las crceles de Abu Ghraib, en el Centro de Internamiento de Bagram o en el campo de detenidos de Guantnamo o los asesinatos inmisericordes de afrodescendientes o migrantes ejecutados a sangre fra por la polica blanca. Los Derechos Humanos no conjugan con los 50 millones de pobres que produce en su propio domicilio el sistema capitalista que permite que 250 personas ricas concentren el PIB de 30 pases juntos. En ste contexto de sacralidad jurdica y de aparente independencia de poderes no se puede dejar de mencionar el tenebroso papel con el que la Asociacin Nacional del Rifle (ARN), adems de financiar campaas a demcratas y republicanos, promueve la industria de armas de todo calibre para todos los mercados existentes en el planeta. Estas, cierran el suculento negocio de la muerte abonada por masacres cotidianas contra sus propios ciudadanos, amn de los millones de vctimas que producen sus guerras humanitarias.

No es menos importante otra categora venida a menos en la panoplia de la doble moral: la corrupcin. Quienes pregonan ser los abanderados o los paladines de la democracia vinculada a la transparencia olvidan que en su territorio, y en otros en los que prima la ley de la selva, est incubada una de las causas ms funestas de la codicia humana. En ningn otro lugar la corrupcin tiene ms adeptos que en el propio imperio cuando pasamos revista a la cuestin de los impuestos y a sus evasores congnitos, a los salvatajes financieros que obligan a pagar a los pobres la irresponsabilidad que producen los ricos, la colusin entre poder poltico y financiamiento proveniente de corporaciones, amn de los parasos fiscales y su dolosa funcin de blanquear dinero del mundo turbulento y annimo.

El imperio no anda con sutilezas. Gobierna sobre los escombros, el miedo, la muerte y el terror y lo hace con las tecnologas de poder ms sofisticadas del planeta. Afortunadamente su vulnerabilidad es cada vez ms evidente como consecuencia de la infidencia de sus propios agentes de seguridad que no resisten el silencio frente al inescrupuloso sistema de violacin global de la privacidad.

Amrica Latina bajo fuego cruzado

La cercana geogrfica, el valor geoestratgico del continente de cara al comercio del siglo XX y XXI as como la disponibilidad de recursos naturales incrementaron la vulnerabilidad de nuestra regin frente a los EEUU, adems de incitar al apetito voraz de sus capitales. La falta de unidad regional y su solapada desvertebracin facilitaron el dominio extranjero.

Desde fines del siglo XIX, Amrica Latina ha sido una vctima proverbial de los EEUU mediante intervenciones militares, injerencia en asuntos internos, invasiones sistemticas, ocupaciones territoriales prolongadas, golpes de estado, instalacin de bases militares y la ejecucin de planes siniestros como el Plan Cndor, cuyo objetivo, adems de la eliminacin fsica, el exilio, la tortura, persecucin de opositores a regmenes militares apoyados por Washington, fue impedir conquistas democrticas, derechos civiles y la instalacin de proyectos de liberacin nacional.

La regin adquiri una importancia geopoltica particular en la disputa ideolgica durante la guerra fra y posteriormente un enorme valor estratgico en la provisin de materias primas as como en el control de rutas martimas, canales, cuencas y mercados de ultramar.

Centroamrica se convirti en un campo de batalla en los 80 y los 90 del siglo XX. Se perdieron miles de vidas ocasionadas por las guerras de baja intensidad impulsadas por la CIA y en algunos casos financiadas por el narcotrfico que la misma DEA promova. Acaso se recuerda el caso Irn-Contras dirigido por el coronel Oliverth North?. Panam, Hait y Granada fueron invadido por los norteamericanos entretanto impulsaban golpes de estado contra la Venezuela de Chvez y agudizaban el bloqueo genocida contra Cuba. Colombia y Ecuador se convirtieron en cabezas de playa del Comando Sur con sus bases militares, hasta la llegada de Correa y su revolucin ciudadana, mientras el mundo andino era objeto de la fracasada poltica antidroga al amparo del Plan Colombia que ha permitido alojar en casa a sus propios verdugos. Hoy se repite la misma tragedia con el Plan Puebla Panam y el Plan Mrida. Nuestras madres siguen pariendo los futuros muertos que los vivos y poderosos van matando cotidianamente.

La regin fue minada de miedo para que las naciones ms ricas, de la mano de sus oligarquas ms serviles, resignaran sus recursos naturales a las empresas norteamericanas ms prsperas del planeta, aquellas que extraamente producen la mayor cantidad de energa fsil para dejar en la obscuridad a millones de seres humanos fosilizados por el hambre, la desnutricin y la barbarie capitalista.

Bolivia y EEUU: del trato cortesano a la rebelin indgena anticolonial

En lo que toca a la relacin de EEUU con Bolivia no caben muchas conjeturas. Ms de un siglo de intervencin sistemtica no slo produjo una enajenante cultura de domesticacin poltica y cultural sino tambin una suerte de dependencia adictiva. Por ello, el idilio entre las aguas del Potomac y el mundo andino-amaznico no ha sido propiamente la caracterstica de sta relacin. Fue ms bien la imposicin y el chantaje, junto a la conducta cortesana de gobernantes previos a Evo, lo que facilit su dominio, con excepciones honorables y patriticas que concluyeron dramticamente.

EEUU ha tratado a Bolivia como a una pequea colonia enclaustrada e incmoda para su protocolo hegemnico arguyendo su falta de educacin democrtica, instituciones precarias e inestables, poblacin pobre en un pas desvertebrado e indgenas ignorantes e incultos pero imprescindibles para sostener su podero militar, econmico, poltico y financiero. Desde sta perspectiva la cooperacin norteamericana fue asumida como una manera de ejercer dominio mediante la civilizacin de los indios dscolos y disciplinando a obreros poltica y sindicalmente irreductibles o persistentemente insurrectos que interferan el saqueo extranjero de reas estratgicas del pas.

La victoria electoral del pueblo boliviano, en diciembre del 2005 cambi la historia: la sumisin a EEUU se convirti en rebelda genuina del pueblo boliviano cansado de ser humillado y ninguneado por su pobreza secular. No obstante, el pas recuper la capacidad de definir su propio destino. Con el ocaso de la relaciones carnales con EEUU, Bolivia pas a constituir objetivo estratgico en los planes desestabilizadores del norte. En consecuencia, el proceso poltico liberador sufri la mayor agresin imperial de la que se tiene memoria en estos casi 200 aos de vida. La decisin de impedir la continuidad de la condicin semicolonial del pas fue respondida con el golpe cvico-prefectural, separatismo y secuestro areo del Presidente Evo Morales y su tripulacin en pleno vuelo en 2013, para vergenza de algunas potencias europeas.

Conviene recordar que la diplomacia norteamericana ni en sus mejores momentos de sometimiento del pas se caracteriz por los buenos modales con sus homlogos bolivianos. Tampoco el respeto fue una norma de conducta en sta controvertida relacin asimtrica. Por el contrario, la sistemtica violacin de la Convencin de Viena, que se supone regula la relacin armnica entre estados parte, fue una constante a travs de sus mltiples aristas injerencistas.

Derrotado el neoliberalismo desde las calles, y lejos de adaptarse a la emergente constitucin de nuevos sujetos polticos que modific la correlacin de fuerzas internas, el gobierno norteamericano convirti a Bolivia en cabeza del pelotn de pases en los que deba reimplantar su tutela, es decir su excepcionalismo y supremaca cultural. Aunque polticamente los populismos radicales, como ellos llamaban a los procesos progresistas, jams constituyeron una amenaza militar para la hegemona norteamericana, su slo discurso liberador adverta de su fuerte incidencia poltica regional con riesgo de contaminar la vecindad con el mal ejemplo.

En la lgica tradicional supremacista de EEUU el riesgo de contaminacin provena no slo de la democratizacin del poder y gobierno sino de los procesos de nacionalizacin, recuperacin de las soberanas hipotecadas por los regmenes neoliberales y de la puesta en marcha de proyectos econmicos en los que el Estado pasaba a ser un actor estratgico, redistribuyendo excedentes y propiciando proyectos de industrializacin. Por cierto, las grandes corporaciones multinacionales que se crean dueas del pas, frustradas por la imposibilidad de seguir alimentando su voracidad en el proceso de acumulacin fcil y saqueo de nuestros recursos naturales, marcaron su impronta. El pas se les escapaba de las manos y un indio rebelde e irredento, al que se lo intent desaparecer fsicamente, matar civilmente y exonerar de su cargo polticamente, liderizaba el proceso que entre otras cosas llevaba como marca la descolonizacin y el antiimperialismo.

El imperio mostr todo su podero movilizando fuerzas conservadoras de la derecha nacional ms reaccionaria, recuper la plantilla de funcionarios amaestrados y dciles que el neoliberalismo us como su rostro modernizador, llev a cabo maniobras mediticas al lmite de la grosera en su afn de frenar la fuerza irreversible del proceso poltico boliviano. La nacin derrotada decidi convertirse en Estado Plurinacional dejando de lado el protectorado republicano. Como era previsible, a ste proceso de descolonizacin y de autonoma poltica le fue aplicada la poltica del garrote.

Apegado a sus intereses geopolticos EEUU lanz su mayor contraofensiva encarnando su tradicional papel de polica mundial. Cegados por la intolerancia e iracundos por haber perdido la mala costumbre de disponer del pas a su antojo optaron por la estrategia de la restauracin conservadora descargando su arsenal desestabilizador contra el gobierno, dirigentes y funcionarios pblicos.

La prdida de un eslabn clave como Bolivia en la cadena colonial suramericana conmocion a Washington. El sentimiento de prdida fue ms dramtico en tanto el pas, desobedeciendo las recomendaciones y amenazas de la potencia, se integr a los mal llamados pases del eje del mal como Irn, Irak, Libia o Cuba. Resultaba inadmisible que algn ciudadano del mundo lase nacin, pas o estado - se atreva a desobedecer los designios imperiales, peor an desde Bolivia, nacin que estaba intervenida durante muchos aos y que haba sido objeto de domesticacin laboriosa a lo largo de ms de un siglo.

Comprendiendo el peso histrico en la formacin social boliviana, atrapada en la humillante dependencia imperial, que desvertebr el pas e impidi su desarrollo e industrializacin, Evo Morales hizo posible el sueo de millones de bolivianos que aspiraban recuperar la dignidad nacional. Expuls al embajador Goldberg por sus acciones desestabilizadoras y su injerencia en los asuntos internos, ech a USAID del pas por su doble moral y su trabajo larvario contra el proceso, mand de vuelta a casa a los agentes de la DEA por su largo historial de violacin de los DDHH y su impostura en la lucha contra las drogas y puso cortapisas a las acciones siniestras de la CIA y sus adlteres.

A pesar de todas las amenazas que recibi el gobierno se recuper la soberana nacional teniendo en cuenta que cualquier accin contrahegemnica que surgiera en cualquier parte del planeta estara condenada a ser sofocada por cualquier medio, incluso la destruccin del proyecto emancipador, el asesinato selectivo o el magnicidio, para satisfacer el imperativo del nuevo orden global. En consecuencia, el proceso poltico boliviano rompi la aparente barrera cultural aparentemente infranqueable que dictaba su corolario ms abyecto contra el imperio no se puede - para una nacin empobrecida, sedienta de emancipacin.

La historia nos recuerda cada da el terrorismo de estado forjado por los gobiernos de EEUU y sus agencias de inteligencia que operan planetariamente. Nadie olvida la invasin norteamericana en Playa Girn contra la revolucin cubana, el pacto de sangre entre la CIA y los militares fascistas en Chile que terminaron con el gobierno socialista de Allende, el golpe de Estado contra Arbenz en Guatemala e incluso, el asesinato del propio Presidente Kennedy. Po lo tanto, la rebelin de los que apuestan por otro mundo o que desean liberarse de toda forma de opresin capitalista o imperial est preada de amenazas o condenada a su sofocamiento. El llamado poder blando que no es otra cosa que la tercerizacin de los golpes de estado o el poder duro, invasin militar de por medio, contina siendo reeditado en Amrica Latina y contra el mundo.

Forma parte indivisible del injerencismo norteamericano la artera estrategia del miedo, canalizado por los grandes medios hegemnicos, convirtiendo a los pases rebeldes o no alineado en estados paria, narcoestados o estados fallidos para legitimar su discipinamiento, producir violencia contra ellos y montar una gigantesca cortina de humo capaz de inocular la mayor de las ignorancias globales.

Esta concepcin suprema sobre el mundo tiene una larga historia dirigida a frenar la rebelin popular o la disidencia antiimperial. Contra stos opera la estrategia de siempre. Primero se busca su alineamiento sutil o se aplica el chantaje financiero, estilo D. Greenlee. En segundo lugar opera el mensaje extorsivo, la sancin econmica y la produccin de miedo colectivo, estilo Manuel Rocha. En tercer lugar, se criminaliza y junto al mensaje, se desencadena el bombardeo, la guerra psicolgica, la muerte social y civil inmisericorde, hasta lograr la destruccin absoluta de los que osan enfrentarse a ellos, como sucedi en Bolivia contra el Gral. Torres, en Panam contra Torrijos o en Ecuador contra Rolds, solo para mencionar algunos casos. Est claro que no hay imperio sin impunidad como no hay democracia sobre la punta de las bayonetas.

La pieza clave de la maquinaria planetaria: la embajada y sus embajadores

Para gobernar el mundo en simultneo se requiere contar con una maquinaria planetaria demencial: 1) bases militares instaladas geogrfica y geopolticamente distribuidas con arreglo a la existencia de materias primas estratgicas, 2) flotas navales con podero convencional o atmico para disuadir o intervenir, 3) agencias de inteligencia con capacidad de colectar megadatos de los ordenadores de todo el mundo, 4) embajadas que aplican mecanismo de poder blando y duro bajo el velo de la diplomacia y que actan como plataformas de sostenimiento de su poder extraterritorial y 5) como operadores y soportes del poder extraterritorial disponen de un conjunto de medios hegemnicos de comunicacin, encargados de censurar la informacin, manipular la realidad y mutilar todo aquello que se aproxime a la verdad: crmenes de lesa democracia.

En el caso boliviano, la tarea del sometimiento poltico del pas fue cumplido, prioritaria y proporcionalmente por su embajada, agencias de diversa naturaleza, operadores especializados y oficiosos/soplones nativos. Un laborioso estudio de la conducta o comportamiento de cada uno de ellos en determinados momentos histricos en el pas nos proporcionara una asombrosa manera de acercarnos a los rasgos criminales del poder imperial, al prototipo de las operaciones encubiertas, - golpes de estado, conspiraciones e incluso magnicidios a sus mtodos de reclutamiento pero tambin nos conducira a conocer los oscuros pasadizos y lgicas en las que fueron entrenados sus embajadores y funcionarios jerrquicos como sujetos de sta maquinaria depredadora.

A pesar de su bajo rango en la escala poltica global, son proverbiales los embajadores asignados a cumplir misiones especiales en Bolivia en momentos claves de nuestra historia. Los tenemos de toda estirpe y calaa. Desde el clebre Stephansky (1961-1963) que ayud a mejorar el montaje de la CIA en Bolivia a principios de los 60, pasando por Siracusa (1969-1973) que oper el golpe contra Trres, instalando en el poder dictatorial a Bnzer en los 70s, el inefable Gelbart (1988-1991) hasta la petulante y poco graciosa Donna Hrinak (1998-2000) sin desmerecer las torpezas aberrantes de Manuel Rocha (2000-2002). No obstante, en ste largo listado de embajadores con poder virreinal tambin contamos con la sombra criminal de Goldberg, el oficioso separatista de la ex Yugoslavia cuyo mandato entre el 2006 y 2008 fue acabar con el gobierno de Evo Morales para ofrecer Bolivia como trofeo imperial y como festn a las corporaciones trasnacionales.

Las embajadas, mediante distintas modalidades de injerencia, constituyen los sujetos violadores del derecho internacional pblico y sus delitos son detestables como lo son sus operaciones encubiertas ejecutadas contra nuestros pueblos bajo el mando de sus embajadores. Estos ltimos, ungidos por el poder casi absoluto de la metrpoli muestran su total desprecio por las leyes nacionales y su desdn por las normas bsicas de respeto a la nacin que los acoge. No es casual que EEUU no forme parte de ningn acuerdo, pacto, declaracin, protocolo o convencin internacional que fiscalice o condene sus abusos, mine su dominio, sea capaz de deteriorar su proyeccin global o lastime su liderazgo supuestamente moral.

Brennan y el legado de Goldberg

Forma parte sin duda de este elenco diplomtico el ya clebre Peter Brennan, actual encargado de negocios en Bolivia, en cuyo desempeo mantuvo, con algunas variantes el guin central que dise Goldberg a su paso por el pas. La continuidad del legado Goldberg lo demuestra elocuente y categricamente los cables de wikileaks, vinculados a Nicaragua, firmados y rubricados por Trivelli (2005/2008), entonces embajador de EEUU y por el propio Brennan en su condicin de Encargado de Negocios en ese entonces.

En el marco de la estrategia desestabilizadora y con experiencia previa, Brennan y su equipo poltico nunca dejaron de estudiar y privilegiar la volatilidad, la vulnerabilidad y la alta sensibilidad de una parte de la opinin pblica nacional, cada vez ms sometida a la infernal influencia de las redes sociales, como el ncleo fundamental del ataque contra el proceso de cambio. Si la impronta de Goldberg fue el golpe poltico, separatismo de por medio, acercndose peligrosamente al magnicidio, la impronta de Brennan es sin duda el golpe meditico, tan criminal como el primero, pretendiendo la muerte civil del proceso y sus dirigentes.

Por lo tanto, de Brennan queda poco por explorar en su sinuosa trayectoria diplomtica y en su burdo desempeo poltico. Basta leer sus propios cables, escritos desde Managua al Departamento de Estado, para darnos cuenta de su refinado prontuario labrado a fuerza de corromper dirigentes sindicales, envilecer a comunicadores y medios de comunicacin, pagar candidaturas de lderes polticos de la derecha nicaragense, emprender una carnicera moral contra Ortega y el Frente Sandinista de Liberacin Nacional (FSLN), incentivar conflictos entre el FSLN y los pueblos indgenas mizquitos o manipular a ONGs favorecindolas con gruesas sumas de dinero con el slo objetivo de frenar el ascenso al gobierno de Daniel Ortega y el FSLN.

Le suena familiar al pueblo boliviano esta historia escrita por la propia mano del imperio?

Este personaje en esencia siniestro, que en la simple gramtica poltica tendra el ttulo de sicario, es el diplomtico de carrera que el Departamento de Estado de los EEUU envi a Bolivia el ao 2014 con el mismo mandato que recibi Goldberg para destruir el proyecto poltico boliviano el ao 2006. Empero, habra que agregar a ste expediente indecoroso la ntima, atpica e inescrupulosa relacin que mantuvo con un narcotraficante, torturador, testaferro y pseudoperiodista de Santa Cruz con el afn de cumplir su mandato desestabilizador. No fue menor su acendrada capacidad para alinear a su proyecto a un entusiasta coro de bufones maquillados de analistas polticos y adiestrarlos para sus fines arteros.

El servicio de inteligencia y el Departamento de Estado, que asignaron a Brennan el triste papel de conspirador del proceso nicaragense y boliviano, tendrn que repensar sus prximas misiones para evitar la ridiculizacin del excepcionalismo norteamericano. Por cierto, nuestros testaferros nativos tambin tendrn que replantearse cierta flexibilidad en sus tarifas.

Y no se crea que Brennan o el imperio operan en la soledad de su miserable poder subterrneo. Estos prosperan en la carroa que hace posible su impudicia pero tambin en la nuestra, en la carroa criolla que hace posible que una nueva rosca encomendera tenga la oportunidad propicia para asestar el pual artero y traidor contra su propia patria. Es una historia que lastimosamente se repite. No hay Brennan sin los comensales de la patria como dira el extinto Gonzalo Ruiz Paz como no hubo Goldberg en su momento sin su Rubn Costas y sus secuaces separatistas. Basta verlos en la tele, leerlos en la prensa o escucharlos en la radio preados de odio digitado y entusiasmo servil. Bajo el Mtodo Brennan/Goldberg cualquier ira ciudadana se galvaniza, cheques/contratos/becas/viajes de por medio, para convertirse en causa justa y democrtica y de ello pueden dar fe algunos conversos.

De la rosca encomendera nos encargaremos luego. Por de pronto, Brennan regresa sin bandera aunque con un pequeo trofeo prrico al ncleo vital de su poderosa maquinaria que lo proteger por el resto de sus das. Como lo hicieron con Goldberg, - a quien asignaron a su retorno de Bolivia la tarea sanguinaria de seguir degollando naciones desde sus agencias de inteligencia-, Brennan estar esperando el prximo de la lista. Pero los prximos estn advertidos del mtodo Brennan y de su tutor emblemtico, Goldberg.

Nota:

El presente artculo es de responsabilidad exclusiva del autor y su opinin no compromete al Estado Plurinacional de Bolivia

Juan Ramn Quintana Taborga. Embajador de Bolivia en Cuba

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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