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(defendiendo el libre mercado)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2017

Una poltica migratoria construida de espaldas a la realidad

Esteban Ordez
Ctxt

El encierro de ms de 500 migrantes en la crcel de Archidona es solo una muestra ms de la catica actuacin del Gobierno, que se niega a emprender los cambios reclamados por las oenegs y los organismos internacionales


El traslado a la crcel malaguea de Archidona de 532 personas que llegaron en patera a las costas de Cartagena obliga a revisar en retrospectiva la poltica migratoria del Gobierno espaol durante 2017. Un ao en el que las cifras de migrantes se han situado a niveles de 2006. Los problemas, si se desatienden y se enquistan, acaban revelndose a travs de imgenes drsticas. La estampa de los migrantes encarcelados en un penal ofrece varias lecturas. Por un lado, la incapacidad del Ejecutivo para gestionar el aumento del flujo migratorio, y tambin el desinters por hacerlo: diversas organizaciones internacionales haban advertido a Espaa de este repunte. Por otra parte, la crcel malaguea supone la confirmacin de una realidad, que es, a la vez, ideologa: las condiciones arquitectnicas y organizacionales que el Gobierno considera ptimas para alojar a los inmigrantes slo se pueden implementar dentro de una prisin.

Hace unos das, el ministro Juan Ignacio Zoido remat la polmica: Archidona tiene mejores condiciones que cualquier CIE, dijo. Una defensa que, en realidad, esconde una confesin: el Gobierno asume las psimas condiciones de los CIE y aun as sigue soslayndolas. Es dejacin, pereza o se trata de una voluntad poltica concreta? Las oenegs observan, alarmadas, las malas condiciones de recepcin de las pateras, de asistencia y de acogida; critican la improvisacin, la vulneracin de derechos fundamentales y la coccin de un caldo de cultivo que redundar en un mayor rechazo de los migrantes por parte de la ciudadana. Es el primer paso para que cualquier intento de abrir vas legales para la inmigracin o de aplicar procedimientos de acogida ms integradores sea tildado de irresponsable y sea, por tanto, condenado polticamente.

Quizs la emergencia humanitaria no era evitable, pero s el caos y el hecho de que la administracin haya quedado sobrepasada. Ya en abril, Cruz Roja augur que las llegadas de pateras iran a ms a lo largo del ao e indic que centros de refugiados como el de Puente Genil estaban a punto del colapso. En agosto, un informe del Centro Europeo contra el Trfico Ilcito de Migrantes de Europol adverta de que la ruta espaola creca mientras la italiana y la griega se detenan como resultado del tratado de la Unin Europea con Turqua. Estos nuevos trayectos implicaban importantes riesgos. Son rutas complicadas: la de Larache (Marruecos) a Cdiz requiere 16 horas de viaje. Tambin en agosto, la Organizacin Internacional para las Migraciones (OIM) alert: si el nmero segua creciendo, Espaa poda encontrarse con una gran emergencia. Esta misma organizacin, a da 22 de noviembre, sita en 19.141 las llegadas por la ruta del Mediterrneo oeste. En el mismo periodo de 2016, en cambio, haban tocado las costas espaolas slo 5.445 migrantes. La respuesta al incremento se encuentra girando la mirada hacia el este: la ruta italiana ha pasado, en ese mismo periodo, de las 168.578 llegadas de 2016 a las 114.673 de 2017; la ruta griega baja de 171.463 a 26.167 personas.

Al otro lado del Mediterrneo

Los movimientos migratorios se llaman flujos porque actan como fluidos, como lquidos: si se tapona una parte, se expanden hacia otra y siempre acaban encontrando la salida, por compleja que sea. Por eso, ahora las embarcaciones recorren trayectos que van de Argelia hasta Murcia o Baleares. Desde Marruecos, Helena Maleno, investigadora experta en migraciones, trata de seres humanos y miembro del colectivo Caminando Fronteras, observa la evolucin de este fluido en el norte de frica. En los primeros seis meses del ao ha habido un aumento de magrebes que salen desde Marruecos como no se vea desde hace cinco aos: la mayora por la va del Estrecho, pero tambin desde Nador o Alhucemas, apunta. Son hombres jvenes en su mayora, muchos menores de 18 aos. Huan de la represin en el norte de Marruecos relacionada con el conflicto del Rif y de un empobrecimiento cada vez mayor de las clases populares, explica. Los productos bsicos se han encarecido hasta la desesperacin: en la regin de Esauira murieron 15 personas en una avalancha durante un reparto de comida. Adems, ante los problemas en el Rif, Rabat ha desplazado a parte de los efectivos policiales que vigilaban la frontera. Al mismo tiempo, desde la costa de Argelia parten las pateras que acaban en Murcia, Cartagena y Baleares. Los viajeros son mayoritariamente argelinos, segn Maleno, y no personas en trnsito de pases subsaharianos: Huyen de la represin de otras etnias como los bereberes, y del empobrecimiento, anota.

Ha habido otros movimientos. Otras compuertas que se han ido cerrando y desplazando el flujo. Con el acuerdo entre Libia e Italia, el pas africano se comprometi a blindar su frontera sur y evitar que se empleara su territorio como lugar de trnsito y lanzadera hacia Europa. La investigadora de Caminando Fronteras no ha detectado, por el momento, un trasvase hacia la ruta espaola de las personas que viajaban por la parte libia: Las nacionalidades que iban por la ruta libia no son las mismas que las de aqu, seala, pero no descarta que ocurra en los prximos meses. S ha notado, en cambio, que personas que se cansaban de esperar en Argelia o Marruecos y se marchaban a la ruta libia, ahora han descartado aquella como una opcin rpida. El resultado son varias vas en funcionamiento cuyo destino final es la Pennsula Ibrica: Orn, Nador, Alhucemas, Tnger o Larache. El resultado, tambin, son 19.141 personas que han logrado atravesar el mar ms mortfero del planeta hasta tocar suelo espaol este ao, y 161 que han perecido en el intento.

Debera estar Espaa sobrepasada?

Pese a la coyuntura geopoltica que empuja a los migrantes a tomar el camino del Mediterrneo occidental, Espaa contina lejos de las cifras de Italia y Grecia. No obstante, se aborda el asunto con una estrategia discursiva que abona la idea de la invasin. Carlos Arce, portavoz de la Asociacin Pro Derechos Humanos de Andaluca (APDHA), opina que Espaa sigue siendo una zona residual. Las cifras son muy bajas y cualquier movimiento provoca una diferencia porcentual importante, y esto, aade Arce, abre la puerta a articular retricas alarmistas. La ausencia de planificacin y la escassima dotacin de recursos para afrontar la asistencia y la acogida de los migrantes obligan a la improvisacin y generan una imagen de caos y de emergencia que, a su vez, sirve para justificar medidas ms duras contra la inmigracin, para instalar en la ciudadana una sensacin de incertidumbre y alarma, y para esbozar un culpable: el inmigrante irregular. Gracias a esta pcima, la ultraderecha europea est nutrindose de apoyos. Habiendo un chivo expiatorio, el caos acaba favoreciendo --a la hora de componer el mensaje-- al mismo causante de ese caos. El Estado se coloca en el lugar de vctima y pide proteccin es decir, votos y apoyo a los ciudadanos.

A pesar de las advertencias de los organismos internacionales, explica Arce, Espaa no estaba preparada para gestionar a 500 personas como en el caso de Murcia: No se puede entender que se desborde el Estado y tenga que sacarse decisiones de la manga que acaban vulnerando derechos fundamentales. Las vulneraciones comienzan desde la llegada a puerto. En el caso de los 500 de Cartagena, como recuerda Juan Guirado, portavoz de Convivir sin Racismo, se encontraron sin un apoyo legal vlido. Haba siete abogados de oficio. No lleg a cinco minutos el tiempo que dedicaron a cada uno. As puede asistir legalmente con garantas?, pregunta. El Gobierno tampoco puede acogerse en este caso a la excusa de lo imprevisible. Guirado explica que no se quiere reconocer una ruta (Murcia, Almera y Alicante) que su asociacin lleva documentando siete aos. En consecuencia, no existen mecanismos de acogida integrados: No hay medios, protocolos ni organizacin.

Las repercusiones de una poltica que niega el problema --y, de forma colateral, lo endurece-- se han visto en distintos puntos del pas durante este ao. Son las imgenes del descontrol. El 11 de noviembre llegaron al puerto de Mlaga tres pateras con 157 personas a bordo. No haba dnde atenderlas y se habilit el pabelln de Ciudad Jardn como albergue de emergencia. Esta primera asistencia bsica, en puerto, la cubre Cruz Roja. Despus, segn el procedimiento habitual, la Polica Nacional debe encargarse de ellos, pero no lo hicieron. Las oenegs recibieron el mensaje de que estas personas haban quedado en la calle, abrigados con las mantas de Cruz Roja. Cuenta Arantxa Triguero, de Mlaga Acoge, que se tuvieron que movilizar, llamando al Ayuntamiento, para buscarles algn lugar en el que alojarse: Estas personas han hecho un trayecto bastante traumtico hasta llegar aqu y despus los dejan en la calle, se queja.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) exigi un plan coherente a Espaa la semana pasada. No hay recursos humanos ni materiales ni planes para asistir a los refugiados en la demanda de asilo (recordatorio: el Ejecutivo cumpli slo con el 11% de la cuota de acogida que le corresponda: estos dos datos, vinculados, sugieren que no se trata de dejacin, sino de una poltica activa e intencionada). El organismo acus a Espaa de no habilitar lugares para hacer el primer reconocimiento y tild de horrible el estado de los calabozos. Calabozos llenos. CIE atascados y en condiciones deplorables. Y el Estado, en vez de disear una poltica realista, pone parches y bordea la legalidad, por ejemplo, dispersando a los migrantes, al margen de su voluntad, despus de que un juez haya decretado su libertad.

Si los grupos son grandes, para no dejarlos concentrados en el mismo sitio, los reparten, anota Noelia Martnez, abogada de Murcia Acoge. A veces, se les traslada a centros de acogida, pero en muchas ocasiones, simplemente, se hace por descentralizar el problema. El criterio es alejarlos entre s, sin ms. Los cogen y los sueltan en localidades diferentes. Sin embargo, es legal alargar la detencin de una persona despus de que se decrete su libertad? Jurdicamente, eso no est contemplado en ningn sitio, responde la abogada, y el problema es que no somos capaces de saber qu criterio estn usando en cada momento.

El victimismo del Estado

El Estado se erige como vctima de un ataque sorpresivo y, para ello, se envuelve en un caparazn lxico y retrico: asalto a vallas, inmigrantes ilegales, irregulares, oleadas masivas, efecto llamada. Estas formulaciones las emplea el Gobierno, pero tambin Ciudadanos, que, tanto en el conflicto cataln como en este caso, construye su proyecto poltico espoleando y profundizando prejuicios arraigados en la sociedad espaola.

Pero si un discurso que criminaliza quiere ser comprado por la ciudadana y por los medios de un pas democrtico, debe ofrecer una contraparte que d la idea de una actitud benefactora por parte del Gobierno. Interior ha anunciado un nuevo modelo de CIE y usa unas imgenes que, segn critica Caminando Fronteras, parecen estar promocionando un resort. Las palabras importan en el caso de la inmigracin porque crean opinin y deciden elecciones. Por eso, la crcel de Archidona es la nica crcel del mundo que no tiene celdas, sino habitaciones. El Gobierno ha rebautizado temporalmente el penal. Ahora, dicen, es un CIE. Segn la ley que regula el funcionamiento de estos centros (en su artculo 1.2), no pueden tener carcter penitenciario. De modo que, desde Interior, en vez de cumplir la norma, cambian las palabras. En cambio, como denuncian las oenegs, en Archidona siguen pautas carcelarias. Y no solo aqu, tambin en los propios CIE.

Ms carencias. El programa de acogida de emergencia del Gobierno, como denuncia Sergio Barciela desde Critas, no soluciona el problema, slo lo prorroga. Solo cubre tres meses, estas personas se quedan luego en la calle, sin una respuesta. El proceso habilitado para poder determinar qu hacer con ellos es insuficiente, deficitario y carente de unas garantas mnimas, analiza. El 14% de las intervenciones de Critas se centran en personas de fuera de la UE que han quedado en situacin irregular y tienen problemas para acceder a un puesto de trabajo y a un hogar. La cifra, seala Barciela, llega a los 82.000.

La poltica migratoria espaola falla porque se construye a espaldas de la realidad. As lo ve Carlos Arce, de APDHA: Se establece sobre premisas que son falsas: que todo el mundo quiere venir a Espaa y que todos se van a quedar aunque estn en la miseria. En primer lugar, Espaa es un pas de trnsito para los migrantes que llegan en patera: Dentro de las diez primeras comunidades extranjeras que viven aqu, ninguna proviene de pases subsaharianos, desarrolla.

Lo realista sera admitir el carcter de autorregulacin de los flujos migratorios y, en consecuencia, abrir vas de acceso legales y seguras. Espaa, aun teniendo una normativa muy agresiva con la inmigracin, es un ejemplo de cmo la inmigracin evoluciona de manera natural, argumenta Arce. Tras las numerosas llegadas con el boom del ladrillo, estall la crisis: Las personas que haban venido aguantaron dos aos, periodo que coincide con las prestaciones sociales vinculadas al empleo; cuando pas ese tiempo, Espaa empez a perder poblacin. Se fueron solos, no porque los echaran.

Ante las ltimas llegadas a la regin de Murcia, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha tomado dos decisiones: abrir una crcel y convocar a la embajadora de Argelia para exigirle ms control en sus costas. En ninguna de las dos existe un gramo de autocrtica. El problema es argelino, no espaol. El flujo migratorio en la ruta del Mediterrneo occidental seguir creciendo, pero el Gobierno no parece dispuesto a emprender los cambios que reclaman las oenegs y los organismos internacionales. Por un puado de votos.

Esteban Ordez es periodista, creador del blog Manjar de hormiga. Colabora enEl estado mentalyNegratinta, entre otros.
@estebanOrdnz

Fuente: http://ctxt.es/es/20171129/Politica/16403/migracion-rutas-migratorias-estrecho-mediterraneo-PP-archidona-esteban-ordo%C3%B1ez-ctxt.htm



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