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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2017

Crtica a mi Iglesia

Mikel Arizaleta
Rebelin


El cadver en el stano de la Iglesia es el hijo de dios resucitado

Este ao por primera vez las iglesias catlicas, ortodoxas y protestantes, escribe Saturnino Rodrguez en religin digital, como fruto de los esfuerzos ecumnicos por alcanzar la Unidad de las iglesias cristianas, celebran conjuntamente el V Centenario de la "Reforma" protestante que naci tras el 31 de octubre de 1517 en que el sacerdote agustino Martn Lutero clavaba en la Iglesia de Todos los Santos del castillo de Witemberg las 95 tesis contra "las indulgencias", decretadas por el papa Len X a favor de quienes contribuyesen con sus donativos a la construccin de la baslica de San Pedro en Roma.

Una reforma que otro afamado telogo protestante, Gerd Ldemann, profesor destacado de la universidad alemana de Gotinga, jubilado en nuestros das, viene desde aos poniendo sobre el tapete en sus conferencias y libros a la luz del mtodo crtico-histrico aplicado a la ciencia teolgica en los largos 200 ltimos aos.

Sus largas y matizadas reflexiones las expone de manera escueta en los 12 puntos, que conforman el captulo 5 de su libro Das unheilige in der heiligen Schrift, lo impo en la escritura sagrada. Es de destacar su honradez cientfica en el campo de la investigacin y su osada en extraer consecuencias sin arredrarse ante el bozal, la amenaza y el anatema de su Iglesia evanglica. El que numerosos y destacados telogos, sobre todo protestantes, hayan trabajado el mtodo histrico-crtico en sus ctedras de teologa en universidades alemanas ha hecho que la teologa deje de ser sermn, prejuicio o recomendacin cristiana para convertirse en ciencia. Y hace ya tiempo que se descubri que presentar la Biblia como palabra de dios es engao y la proclamacin del Jess carnalmente resucitado es un cuento como el de Blancanieves de los hermanos Grimm.

Gerd Ldemann resume su postura entre teologa e Iglesia en estos 12 puntos:

1.- Nunca se dio tanta importancia como hoy a la formacin teolgica y nunca fue la palabra de dios tan inspida, tan endeble y estril como hoy. Y sus razones no se deben buscar en los voluntariosos predicadores/predicadoras en el servicio eclesial, dependientes de sus jefes y patronos. Sino ms bien se debe a la inconsistencia de la construccin palabra de dios, que se expande desde el plpito.

2.- La Iglesia, que se funda en la palabra de dios, est construida sobre arena movediza. Y esto se deduce primero de la historia del canon, de la forma y manera humana con la que se llev a cabo la conformacin de la Biblia, compuesta de Antiguo y Nuevo Testamento. Segundo, del dogma de la inspiracin, invalidado y desquiciado por la crtica histrica, quedando obsoleto el sermn y el discurso de la Biblia como palabra de dios. Y tercero, de la unidad del Jess terrenal con el Jess resucitado, unidad que ofrece una base importante para la presentacin de la Biblia como palabra de dios, y ya superada porque las apariciones del resucitado ante sus discpulos no son ms que visiones que se explican de modo puramente psicolgico y que se pueden entender como interpretaciones de la vida de Jess.

3.- Las Iglesias, la catlica y la evanglica, debieran introducir en su seno una pausa creativa, y como mnimo durante diez aos cesar de predicar la palabra de dios. No se ha predicado ya todo? Si todo fuera palabra de dios, con todo lo que se ha predicado recorriendo el pas de arriba abajo, cmo se explica la casi total inoperancia de la palabra de dios?

4.- Como en todos los campos de la vida tambin en religin hay que sacar consecuencias de lo que sabemos y, si es necesario como lo es-, emprender una profunda reforma o remodelacin. Y esto sobre todo a la vista del hallazgo histrico de que Jess se pudri y no resucit corporalmente. Para la Iglesia la resurreccin corporal sigue siendo, antes y ahora, un requisito imprescindible, de manera que me gustara decir tras Christoph Trcke: El cadver en el stano de la Iglesia es el hijo de dios resucitado.

5.- La teologa y la Iglesia tienen que deshacerse y librarse de sus enredos mutuos para bien de ambas. La teologa no puede ejercerse y cultivarse como teologa eclesial sino de manera libre, como ciencia teolgica. Porque slo entonces es capaz de aportar y contribuir al desencantamiento del mundo. La Iglesia no tiene como fundamento slo racionalidad sino sobre todo una vida comunitaria religiosa, que se da en la base. Y en esta vida el canto y la celebracin tienen primaca y prioridad. Slo esto posibilita la comunicacin necesaria con otras Iglesias del orbe. La Iglesia debe ser consciente de s misma, debe sacar conclusiones y tomar decisiones desde su pragmatismo sin necesidad de acudir a frmulas teolgicas artificiales para justificar su ortodoxia.

6.- La exigencia y recurso a privilegios, a revelaciones, en el conocimiento es el vicio capital de la teologa de ambas confesiones y ambas Iglesias. Y esto es lo que ha creado en el trato con los de fuera, que es la mayora, inverosimilitud y perplejidad. Quien apela a manifestaciones y revelaciones hace lo mismo, y no otra cosa, que las sectas de nuestro tiempo.

7.- La teologa evanglica debe su crdito y su justificacin dentro de la universidad alemana a la aplicacin sin miedo del mtodo crtico-histrico. Un investigador como Adolf v. Harnack, que como protestante progresista y telogo liberal sigue sin ser tomado en serio, ha hecho junto con otros muchos compaeros contemporneos, que han trabajado el mtodo crtico-histrico, ms por la existencia de las facultades teolgicas en el estado constitucional mundial que lo que imagina sus actuales detractores.

8.- La teologa y la Iglesia tendrn en el futuro razn de existir si son capaces de presentar abiertamente su utilidad, el por qu son necesarias en la sociedad moderna. En el mbito de la demostracin y de la prueba de su necesidad hay que examinar la verdad histrica de las afirmaciones conocidas en el credo y en caso de un resultado negativo mandarlas a paseo. El hecho de que hoy existan teologa e Iglesia no justifica su necesidad. La teologa debe de nuevo conectar y contactar con las grandes aportaciones histricas, filolgicas y filosficas de la teologa liberal.

9.- Si la teologa quiere ser reconocida como ciencia debe anular, interrumpir, suprimir su confesionalidad, algo ms fcil de llevar a cabo en el mundo protestante que en el catlico-romano. Y esta exigencia no se debe slo a razones organizativas y econmicas sino tambin a razones polticas, porque nuestro estado es confesionalmente neutral. En la nueva facultad teolgica deben ser investigadas todas las religiones, tambin las distintas cristianas y colocadas en el banco de pruebas de la crtica religiosa. La formacin prctica de los curas y pastores es tarea de las Iglesias cristianas y de las dems comunidades religiosas. No es asunto de la universidad.

10.- La teologa y la Iglesia viven hoy a menudo y con cierta frecuencia de que nadie les tome en serio. Y esto les augura en cierta medida una supervivencia en tiempos polticamente estables, supervivencia asegurada jurdicamente por acuerdos entre Estado e Iglesia. Pero no nos engaemos, la teologa y la Iglesia no son ya para mucha gente pensante y reflexiva ni para la cultura actual un desafo. Viven su vida, se defienden ocasionalmente de alguna crtica desagradable y se preparan para una muerte aparentemente honrosa.

11.- La Iglesia, pase lo que pase, est destinada a escuchar y a recoger de boca de Jess sus autnticas palabras. Para ello es necesario el estar abierta y totalmente dispuesto a distinguir lo dicho realmente por Jess de lo tan slo atribuido a l, y el ser capaz de cuestionar la propia tradicin a la luz de las verdaderas palabras de Jess.

12.- Si a m no se me rebate mediante testigos histricos o por argumentos claros, estoy obligado por los hechos histricos presentados por m, y sigo con mi protesta contra la santurronera y el farisesmo de la Iglesia evanglica, de sus credos y declaraciones actuales as como de sus oficios y ministerios basados en la palabra de dios.

Y lo dicho, la Reforma iniciada por Martn Lutero sigue teniendo en nuestros das sabor y coraje protestante.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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