Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2017

El estado del mundo

Jaime Richart
Rebelin


Haba pensado publicar ayer este tembloroso escrito, cuando los dioses del viento, de la lluvia y de la tempestad parecen haberse apiadado de m y han rociado la atmsfera que me envuelve con porciones desperdigadas de infimas gotas de agua que en cierto modo me sobrecogen ms, pues confirman mis vaticinios que, como se puede comprender, deseara fuesen errneos o incluso petulantes...

El mundo, las sociedades mundiales, cada una a su manera y todas revueltas siguen el curso de su historia sin preocuparse en apariencia del futuro. Los antiguos griegos slo vivan el presente, es ms, en su conciencia faltan el pasado y el futuro como perspectivas creadoras de un cierto orden, y el extranjero empezaba all donde la vista se perda en el horizonte. En la Era que vivimos, por el contrario, yo creo que ni siquiera se vive el presente, tan agitada, angustiada, desorientada o enajenada vive la inmensa mayora; y ya no se habla de extranjero pues todas las sociedades estn comunicadas y condicionadas entre s, aunque indudablemente unas estn mucho ms condicionadas por otras...

El caso es que el conocimiento generalizado relativo a lo que denominamos globalidad nos pone al corriente a todos cuantos miramos al cielo y lo observamos, acerca del peligro cierto, y cada da que pasa ms grave, de lo que en ese futuro en puertas nos espera, y peor an el que nos espera maana; conocimiento que lo agota la especifidad del examen y estudio de individuos aislados, de la comunidad cientfica y de organismos internacionales no gubernamentales. Observacin y conocimiento que, aparte los directos y personales de individuos especialmente sensibles y dada la informacin hoy da sobre sta y todas las materias adquirida sin esfuerzo alguno, dan como resultado la percepcin del peligro inminente que corren primero la naturaleza y luego la humanidad. Tan inminente que pareciese que en cualquier momento pudiramos pasar de la tan visible y progresiva degradacin global, al sbito cataclismo directo o en cadena.

Y si la causa de las migraciones son y siempre han sido debidas a factores varios que van desde el deseo de una mejora de vida o de aventura, pasando por la huida de guerras o de pandemias, hasta la destruccin completa del hbitat de poblaciones enteras que les expulsa, hoy esta ltima causa est pasando a ser el primer motivo de la irrupcin masiva de individuos en territorios del norte donde se supone que el agua no falta o no ha de faltar... Pero resulta que todo el proceso del cambio climtico (a cuyo efecto es indiferente la causa: el ser humano o ciclo natural) y el deterioro del medioambiente (del que lo es exclusivamente el ser humano) consiste en una progresiva pero vertiginosa y exponencial disminucin de las precipitaciones, perceptible ao a ao. Y adems, en todo el planeta. De modo que la propia pennsula ibrica, ya sin plazos, pareciera estar ahora mismo abocada a la espera de la hecatombe de una falta de agua generalizada en todas las poblaciones, slo remediable por una nada probable reversin sbita de la tendencia de las precipitaciones, sea en forma de lluvia o en la de nieve, que vendra a ser la solucin escnica del Deus ex machina...

Por el momento, la impresin que nos produce a los observadores profanos en todo esto es que la condensacin de la humedad en la nubosidad, antes de convertirse en precipitacin debe atravesar una capa de sustrato compuesto de partculas en suspensin que a modo de filtro hace que cada gota de agua al caer sea cada vez ms pequea. Y que cuando la cantidad de humedad condensada es inmensa, ese filtro contiene la condensacin hasta que el inmenso peso de la misma atraviesa la cortina desgarrndola y produciendo la lluvia torrencial... El caso es que ya no hay lluvia normal. Ni en Espaa, ni en ninguna otra parte del mundo: o cada gota es menuda como un vahdo o es un diluvio que inunda y malogra cuanto toca...

El resumen es que cualquiera que no haya perdido contacto con la naturaleza ha de sentirse afectado en estos momentos por la sensacin desgarradora de que slo alguna vez ver lluvia ocasional y apenas volver a vislumbrar la nieve...


Jaime Richart, antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter