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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2017

Por qu s a otro congreso cultural de Cabimas?

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


Durante las muchas horas de un largo vuelo trasatlntico le la magnfica compilacin sobre el Congreso Cultural de Cabimas realizada por Joussette Rivod y Jos Lus Omaa, volumen publicado por la venezolana Fundacin Editorial El perro y la rana, en octubre de 2017. Este Congreso tuvo lugar a finales de 1970 cuando se suaviz un poco la dictadura que aplastaba a Venezuela. La ciudad de Cabinas era el centro del expolio imperialista del petrleo, el lugar en el que se materializaba toda la dependencia y opresin nacional prctica, de facto, de Venezuela. La independencia de iure, formal, reconocida por la legislacin internacionalmente, desapareca del todo en Cabimas donde era imposible ocultar el poder incuestionable de las transnacionales imperialistas, y el neocolonialismo que sufra el pueblo venezolano.

Por esto el Congreso Cultural de Cabimas adquiri de inmediato un contenido de acto a favor de la liberacin nacional de Venezuela, lo que explica los enormes obstculos que tuvo que superar, las agresiones que sufri y el gran entusiasmo que suscit en el pueblo y en los medios culturales no alienados ni sumisos, muy especialmente con la simblica nacionalizacin del pozo petrolero Barroso II. Luis Britto Garca explica as su efecto acumulativo sobre la conciencia venezolana: Entonces esa nacionalizacin simblica pas del smbolo al acto, es un hecho. Yo creo y espero que sea un hecho irreversible (p. 301). Preguntado ms adelante sobre si el Congreso Cultural de Cabimas influy y en qu medida pudo hacerlo sobre la posterior Revolucin Bolivariana, explica el efecto subterrneo, que tanto la nacionalizacin simblica del pozo Barroso II como las ideas bsicas desarrolladas en Cabimas, dej en la conciencia popular y en los grupos y organizaciones que aguantaban todas las represiones, de modo que las propuestas de la izquierda radical de los aos 60 y en gran parte la forma cmo se concretaron, organizaron y sistematizaron en el Congreso Cultural de Cabimas son la base ideolgica del proceso bolivariano (p. 309).

Lo mismo viene a decir William Osuna: El Proceso Bolivariano es una consecuencia histrica de todo aquello, pero hubo una elipse de veinte aos, dnde al parecer las discusiones se paralizaron [] no queremos una discusin de consignas, de arengas, sino una discusin que refleje contenidos [] Estos contenidos van a tener una contraposicin dialctica, que a su vez tendr una consecuencia, pero la consecuencia ser cmo podemos organizar este pas en lo que yo denomino la segunda fase de la Revolucin Bolivariana, la cual comenz con esta guerra econmica y tambin con ese adefesio jurdico que nos declara como una amenaza inusitada pare el imperio (p. 319).

El Congreso fue posible y result un xito por la carga revolucionaria de nuestro pueblo y de su juventud. Bast un simple llamamiento, sin aparataje alguno, a pesar de que la prensa burguesa cerrara sus puertas a tan original y novedoso evento, para que la espontaneidad de las masas permitiera este acto unitario de todas las fuerzas revolucionarias del pas (p. 237) como indican Izarra, Rondn y Prez Iturbe. Entre esas fuerzas no faltaron las aportaciones siempre valiosas de los y las prisioneras polticas, de la guerrilla an activa en las Montaas de Oriente, y otras organizaciones revolucionarias que no podan acudir por razones varias (pp. 103-126).

El Congreso es actual porque desbord los cauces diminutos de la cultura del poder, acercando los intelectuales al pueblo con su accin cultural y poltica mediante lo que Ramn Palomares defina como rebasar el libro ms all de su formato en papel, ya que el uso del lenguaje popular ennoblece nuestra creacin [] trabajar con los elementos que nos ofrece el pueblo es, por lo menos, un intento vlido de aproximarse a l [] sin lujo ni cocktelera (pp. 57-59). O en palabras de Salvador Garmendia: llevar cuando menos a una revisin del lenguaje que hasta ahora ha venido utilizando la izquierda en sus anlisis y formulaciones tericas, y a la bsqueda de procedimientos ms eficaces de comunicacin con las masas, lo cual pondr en evidencias las deformaciones profesionales, el teoricismo rgido e inoperante, la autocomplacencia, amaneramiento y el cosmopolitismo intelectual (p.78).

Frente a la cocktelera lujosa que fascina a los juglares y trovadores para complacer y divertir a los soberbios monarcas del imperialismo norteamericano (p. 63) segn la excelente definicin de Salvador Valero, del Congreso sigui la va marcada por Ludovico Silva cuando insiste que a la ideologa, entendida en el sentido marxista, no se le combate con otras ideologa contraria sino con teora revolucionaria, con conciencia y claridad, no con consignas (p. 51). Estas eran las mejores garantas de que la cultura revolucionaria superara los controles, trabas, trampas, sobornos, cooptaciones y represiones que realizaban el Estado y el imperialismo en todo momento, apoyados por la izquierda tradicional que siempre encuentra escusas para colaborar de un modo u otro con la planificacin estatal y empresarial de la cultura dominante, creyendo que, as, puede subvertirla desde su interior cuando en realidad son los intelectuales reformistas los que terminan absorbidos por el capital, como explicaba Edmundo Aray al definir la dependencia cultural (pp. 39-48).

El Congreso debati sobre arte y esttica, cultura, ciencia y saqueo del conocimiento, tecnologa y liberacin, catolicismo, economa, historia, dependencia e imperialismo, educacin y universidad, poltica, sabiendo que: la nica alternativa vlida para la liberacin nacional: la revolucin socialista (p. 149) como indica uno de los documentos. Una conclusin bsica dice as: Nosotros, trabajadores intelectuales, obreros y campesinos reunidos en la ciudad de Cabimas, inspirados en la exigencia de nuestro pueblo, que son las exigencias de la lucha de emancipacin que iniciaron nuestros grandes hroes, disponemos profundizar nuestra participacin en el combate poltico y en la accin liberadora y llamar a la constitucin de un autntico frente de fuerzas populares y revolucionarias para la liberacin nacional y el socialismo (p.210).

Sin mayores anlisis, se echan en falta al menos dos grandes luchas: la antipatriarcal y por la ecologa socialista. Ambas lagunas no anulan la vigencia del Congreso, slo confirman la naturaleza dialctica de la praxis. Si, por ejemplo, comparamos Cabimas con el lujo cocktelero y la banalidad autocomplaciente de la industria poltico-cultural euroimperialista mostrada en la Capitalidad Europea de la Cultura 2016 en Donostia, vemos la incompatibilidad entre una y otra por cuanto practican culturas antagnicas: de liberacin en Cabimas y de opresin en Donostia, como analizamos en su momento. Quiere esto decir que la guerra cultural sigue tan activa, o ms, ahora que en 1970.

Salvando las distancias espacio-temporales entre aquella Venezuela y las actuales Galiza, Pasos Catalans, Andaluca, Euskal Herria y otras naciones y pueblos oprimidos por el Estado espaol, descubrimos que la guerra poltico-cultural que padecemos, siendo en esencia la misma, tiene mejores armas, desarrolla una ms efectiva mercantilizacin fetichista del miedo y la sumisin dirigida por el Estado y por la misma lgica del dinero en cuanto arma de dominacin social, etctera. El estratgico ataque a la economa, cultura y lengua, derechos sociopolticos y medios informativos que el Estado ha multiplicado contra Catalunya mediante el 155 y otras leyes, ejemplariza la esencia de la guerra poltico-cultural y su intrnseca relacin con la guerra econmica del Estado contra los pueblos. Por esto, preguntamos: No es necesario otro Congreso Cultural de Cabimas en el que las fuerzas revolucionarias de las naciones oprimidas debatamos sobre la guerra poltica-cultural del imperialismo contemporneo, avanzando lneas de intervencin amplias e integradoras? Deben ser las izquierdas independentistas las que dirijan estos debates porque son ellas las que sufren las cadenas radicales al decir de Marx. Es una propuesta utpica? Puede ser que s, pero s es una utopa roja, al decir de Ernst Bloch.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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