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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2017

Entrevista a Alberto Acosta
El Buen Vivir abre posibilidades ms profundas que la simple alternativa econmica al neoliberalismo

Koldo Unceta
Revista Galde


Alberto Acosta Espinosa (twitter: @AlbertoAcostaE ), economista, acadmico, poltico, y activista social ecuatoriano, es una de las personas ms representativas de la nueva izquierda latinoamericana. Particip activamente en la Revolucin Ciudadana y en la fundacin del Movimiento Alianza Pas, llegando a ser ministro de Energa y Minas en el gobierno de Rafael Correa y posteriormente Presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador. Tras dimitir de su cargo por sus discrepancias con la deriva del proceso, Alberto Acosta ha sido una de las principales figuras de la oposicin a las polticas neoextractivistas en su pas y en Amrica latina en su conjunto. Es, adems, uno de los principales tericos del Buen Vivir y firme defensor de replantear el pensamiento de las izquierdas y un nuevo horizonte emancipatorio desde la confluencia de corrientes diversas y la participacin activa de los movimientos sociales. En 2013 fue candidato a la presidencia de la repblica en representacin de la Unidad Plurinacional de las Izquierdas.

Koldo Unceta: En tu ltimo libro, escrito junto a Ulrich Brand, planteas la necesidad de buscar propuestas que permitan salir del laberinto capitalista. Por tanto, nos gustara empezar por ah Cmo ves al sistema capitalista actual, tras la evolucin sufrida por el mismo en las ltimas dcadas? Estamos ms cerca o ms lejos de poder superarlo?

Alberto Acosta: El patriarcado capitalista, en tanto civilizacin dominante, vive una crisis mltiple, generalizada, multifactica, interrelacionada y sistmica. El capitalismo evoluciona cual zombie infectado por una suerte de virus mutante. Lo que si debemos sealar es que nunca afloraron a la vez tantos problemas como ahora, en donde lo econmico y social se combina con graves problemas polticos, ticos, energticos, alimentarios, culturales y una crisis ambiental inocultable Vivimos incluso una crisis de sentido histrico en cuanto a las grandes soluciones se refiere. Estas, al parecer, ya no estn ms presentes.

Tal lectura hace pensar que nos encontramos frente a una crisis civilizatoria. Sin embargo, es difcil anticipar si el capitalismo est ad portas de su colapso. Incluso, quizs ya inici dicho colapso pero no tenemos suficiente conciencia de eso. Adems, cabe recordar que la transicin hacia otra civilizacin ser larga y compleja, durante la cual el capitalismo puede presentar graves recadas -con tintes hasta fascistas y con brutales brotes de terrorismo- que no pueden marginarse sin una accin poltica que profundice la democracia en todos los mbitos.

K.U.: La cuestin de las transiciones, que ocupa un lugar importante en los debates sobre alternativas al desarrollo capitalista, remite a la necesidad de concretar las salidas y adaptarlas a cada situacin especfica, a cada realidad. Ahora bien Cmo conjugar las alternativas y luchas locales con la existencia de una globalidad fctica, que requiere tambin una accin y unas propuestas de alcance universal?

A.A.: Esta cuestin es crucial. Las luchas desde mbitos comunitarios son y sern las mayores portadoras de grandes transformaciones. Esos espacios de resistencia se convierten, cada vez ms, en constructores de otras formas de convivencia mucho ms armoniosa y equilibrada. De todas formas, no se puede marginar otros espacios estratgicos de accin: los niveles estatal, regional e internacional. El gran reto es combinar los pensamientos, acciones y luchas desde lo local y comunitario con las disputas en estos otros niveles de accin, reconociendo el potencial de unos y otros, as como sus limitaciones.

Un punto medular aqu ser saber desde que bases se construyen las acciones alternativas teniendo en mente la visin utpica de futuro, que nos sirva de meta referencial para las transiciones. Cmo dar respuestas de corto plazo sin perder la visin de largo plazo, algo as como conducir un coche con luces bajas y simultneamente con luces altas. Y por cierto, habr que identificar quienes son los compaeros tcticos de lucha con los que podemos transitar una parte del camino, de los compaeros estratgicos con los cuales se comparten los mismos objetivos de largo plazo. Todo esto sin marginar nunca los diversos niveles de accin estratgica.

K.U.: En lnea con lo anterior, las crticas del postdesarrollo han cuestionado los referentes universales por considerarlos propios de una propuesta occidental y colonial, que no tena en cuenta otras realidades y/o cosmovisiones. Cules podran ser en estos momentos unos referentes universales que permitieran una convergencia de las distintas luchas locales y sirvieran para avanzar en una globalizacin alternativa?

A.A.: Difcil dar una respuesta general a una pregunta tan profunda y compleja. Tal vez algunos ejemplos concretos permitan aterrizar la reflexin.

Quiz entre las piedras angulares de una propuesta que enfrente el capitalismo a nivel global est el combate a una de sus facetas ms perversa: la especulacin financiera. Tal combate podra librarse construyendo un Cdigo Financiero Internacional (o cdigos regionales inicialmente), el cual norme y exija el control de los flujos financieros internacionales, combatiendo as a la especulacin y al uso de las finanzas internacionales -sobre todo endeudamiento externo- como herramientas de dominacin econmica y poltica inclusive.

Uno de los captulos medulares del Cdigo debera tratar sobre la legalidad y la legitimidad de las finanzas. Urge separar las deudas adquiridas legal y, sobre todo, legtimamente -que merecen ser pagadas- de aquellas deudas que pueden y deben impugnarse desde la doctrina de las deudas odiosas, usurarias y corruptas. Tambin es hora de procesar la deuda ecolgica e incluso la deuda histrica, donde los pases empobrecidos son los acreedores.

Asimismo, urge crear un Tribunal Internacional de Arbitraje de Deuda Soberana, siguiendo -por ejemplo- los trminos que propusimos con Oscar Ugarteche. Un paso mnimo para que tal Tribunal funcione es la inmediata disolucin del Club de Pars como marco de negociacin. Este Club carece de base jurdica y debe dejar de ser un espacio de decisin sobre acuerdos de reestructuracin de deudas, en donde los acreedores imponen condiciones a los deudores. Adems, se debe dejar sin guaridas a los especuladores desapareciendo los parasos fiscales, al tiempo que se los asfixia con impuestos sobre las transacciones financieras internacionales (en lnea con la tasa Tobin).

Tambin es necesaria la creacin de un Banco Central Mundial -totalmente distinto al Banco Mundial- que pueda emitir una moneda o una canasta de monedas globales. Esto no implica reconstruir el sistema de Bretton Woods. Es ms, el Banco Mundial y el FMI, tal como los conocemos tendran que dejar de existir.

K.U.: Y en el campo de los problemas ecolgicos globales?

A.A.: En el campo ecolgico global los temas son por igual candentes. Si bien la voracidad capitalista ha creado cambios climticos inocultables, el capitalismo busca ampliar espacios de maniobra mercantilizando cada vez ms la Naturaleza. Los mercados de carbono y de servicios ambientales estn entre las ms innovadoras formas para sostener la acumulacin del capital. La conservacin de los bosques termina en el terreno de los negocios mientras se mercantiliza y privatiza el aire y el clima. As vemos que a la vbora capitalista no le importa continuar devorndose su propia cola, arriesgando su propia existencia y de la Humanidad misma. El nico fin es acumular capital que, en definitiva, implica acumular poder.

Como respuesta a esta crisis emergen los Derechos de la Naturaleza. Ms temprano que tarde tendremos una Declaracin Universal de los Derechos de la Naturaleza y un tribunal internacional que castigue los crmenes en contra de la Madre Tierra y sus defensores tal como si fueran crmenes contra la Humanidad (pues, de hecho, lo son); esta inciativa ya se formul en la Cumbre de los Pueblos en Bolivia, en el ao 2010. Incluso ya existe una accin potente desde la sociedad civil de todos los continentes: el Tribunal tico Permanente de los Derechos de la Naturaleza, en el que tengo el honor de participar en calidad de juez, incluso fui presidente de una de sus sesiones.

K.U.: En relacin con esto Cmo ves la salud de las propuestas y movimientos altermundistas? Ves espacios de trabajo y de coordinacin contrahegemnicos que respondan a las necesidades del momento? Cmo ves el Foro Social Mundial ms de una dcada despus de su puesta en marcha en Porto Alegre?

A.A.: La convergencia de esas acciones de resistencia y de construccin de propuestas de cambio configuran los caminos. Nos urge tejer local, nacional, regional e internacionalmente las luchas de resistencia, tanto como la construccin de alternativas. Esa tarea debe repensarse permanentemente, siempre evitando el mal de la burocratizacin y partidizacin. Y eso me parece que est matando al Foro Social Mundial, que devino en aplaudidor de los gobiernos progresistas de Amrica Latina; gobiernos que, al transformarse en caudillescos y modernizadores del capitalismo, perdieron el rumbo y su potencial transformador.

Hoy hay nuevos procesos en ciernes. Por ejemplo, quienes cuestionan el crecimiento econmico cada vez se acercan ms a los crticos del extractivismo. Ah tenemos dos vertientes que buscan soluciones y que merecen ser tomadas en cuenta. Pero el grueso de las acciones en marcha en todas partes del planeta gira alrededor de las resistencias a las destrucciones sociales y ecolgicas que genera el sistema. Es interesante constatar, a modo de ejemplo, las luchas de resistencia de diversos grupos de la sociedad civil a los extractivismos en todas partes del planeta, inclusive en los pases considerados equivocadamente como desarrollados, caso de Alemania contra la minera de lignito o carbn vegetal, o contra el fracking o fractura hidrulica en Europa y los Estados Unidos.

Otro caso notable, presente desde hace ya varias dcadas en diversas partes del mundo, es el relativo a las diversas acciones que se despliegan desde la sociedad civil para enfrentar la deuda externa. Esta experiencia ameritara una reflexin mucho ms profunda. Aqu hay una tensin permanente entre quienes se oponen terminante a dicha deuda en tanto expresin del capitalismo, sistema que habra que derribar, con quienes, sin llegar a negar ese objetivo de largo plazo, se mueven con mucha habilidad entre los intersticios del poder para conseguir algunos cambios que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones afectadas. Sin duda, el riesgo de caminar al filo de la navaja es grande, pues muchas veces se termina contribuyendo con propuestas funcionales al poder y al mismo sistema capitalista.

K.U: Una de las grandes cuestiones de las que te has venido ocupando es la de la controversia entre Desarrollo Alternativo y Alternativas al Desarrollo. En ocasiones, sin embargo, la lnea que separa ambos planteamientos es bastante fina, especialmente cuando hablamos de la prctica social. Cmo ves esta cuestin?

A.A.: Para identificar esa delgada lnea nada mejor que recordar los elementos caractersticos del desarrollo: su pretensin de mandato global; su vocacin de sntesis en los logros conseguidos a travs de maximizar permanentemente los resultados; sus profundas races antropocntricas y patriarcales; entre otros puntos.

La crtica, empero, debe superar estos predicados o caractersticas bsicas. Debe desarmar la visin del progreso como fundamento del devenir histrico de la Humanidad. As, la crtica de esta representacin no se enfoca en formular desarrollos alternativos, sino en construir alternativas a la idea misma de desarrollo, es decir, en ltima instancia, alternativas al llamado progreso.

Del mandato global del desarrollo requerimos transitar a visiones plurales, sin pretensiones hegemnicas. De la maximizacin insostenible -por mltiples razones- caminemos a un mundo donde la religin del crecimiento econmico sea derrumbada. Por igual debemos desmontar el patriarcado, el racismo y el antropocentrismo. Estas acciones explican en gran medida lo que implica construir una alternativa al desarrollo.

K.U.: Hablemos un poco del Buen Vivir, tema al que has dedicado gran parte de tu trabajo poltico, social y acadmico. Cmo valoras la aportacin de esta propuesta a los debates sobre las alternativas al desarrollo y/o al capitalismo? Cmo valoras los casi 15 aos transcurridos desde que esta idea comenz a alcanzar difusin ms all del mundo indgena andino? Cul es la salud actual de las propuestas sobre el BV?

A.A.: Al buscar alternativas al neoliberalismo nos dimos de narices con el Buen Vivir. Nos topamos con ideas, valores, experiencias y muchas prcticas existentes hace tiempo en muchas comunidades indgenas. Una realidad en nuestros pases, pero marginada por la conquista y la colonizacin que an perduran. Y de su estudio comprendimos al menos ese es mi caso- que no se trataba de simples alternativas econmicas al neoliberalismo, sino que el Buen Vivir planteaba posibilidades alternativas ms potentes y profundas.

En los saberes del mundo indgena no existe una idea anloga al desarrollo. No hay una concepcin lineal de la vida que establezca un estado anterior y posterior, que siempre sera mejor en base a una creciente disponibilidades de bienes. No asoma esa dicotoma de subdesarrollo y desarrollo, como plantea la modernidad occidental. Tampoco existen conceptos como riqueza y pobreza determinados por la acumulacin y la carencia de bienes materiales. Es ms, el ser humano es visto como un actor ms en la Naturaleza, y no como su dominador.

Esas lecturas encontraron espacios importantes en las constituciones de Ecuador y Bolivia. Sin embargo, no son definiciones indiscutibles, ni mucho menos. Su posicin en esas constituciones est jalonada por varias contradicciones. No obstante, su constitucionalizacin, que no asegura su cristalizacin, fue un potente aliciente para su difusin. Cada vez hay ms inters en el Buen Vivir o en el Vivir Bien, en un debate con creciente inters fuera de estos dos pases, como lo demuestra esta entrevista.

K.U.: Tu relacin con el gobierno de Ecuador y con Rafael Correa, desde tu dimisin como Presidente de la Asamblea Constituyente hasta hoy, ha estado jalonada por una cadena de desencuentros bien conocidos. Cmo valoras la trayectoria global del gobierno de Alianza Pas? Ha servido para impulsar la idea del Buen Vivir?

A.A.: Para decirlo en pocas palabras, el gobierno de Rafael Correa sintetiza una dcada desperdiciada. Correa fue el presidente que ms tiempo estuvo continuadamente en funciones en toda la historia republicana ecuatoriana, tuvo los mayores ingresos econmicos, concentr -como ningn otro- el poder estatal en todas sus funciones, coincidi con una poca en donde varias administraciones regionales tuvieron el mismo signo ideolgico: el progresismo, y que, adems, tuvo a su mano una gua para grandes transformaciones: la Constitucin de Montecristi, que visibiliz como potentes conceptos horizonte al Buen Vivir, a los Derechos de la Naturaleza, al agua como un derecho humano fundamental A pesar de tener todas esas mareas a favor para propiciar cambios profundos, Correa se limit a intentar modernizar el capitalismo.

Para lograr tal modernizacin, Correa vampiriz el concepto de Buen Vivir y lo transform en un dispositivo de poder y una herramienta de propaganda oficial al servicio de sus apetencias de concentrar poder, disciplinar, y hasta adormecer a la sociedad. Una verdadera aberracin.

K.U.: En lo que respecta especficamente a los Derechos de la Naturaleza oficialmente reconocidos en la Constitucin- y a las polticas extractivistas del gobierno Qu balance cabe hacer?

A.A.: Los Derechos de la Naturaleza se proyectan con fuerza fuera del Ecuador. Su aprobacin constitucional, un hito civilizatorio, potenci procesos existentes desde antes en varias regiones del planeta. Paradjicamente casa adentro los Derechos de la Naturaleza se redujeron a supuestos derechos, como afirm Correa al admitir, en agosto del 2013, que le qued grande la Iniciativa Yasun-ITT (surgida desde la sociedad civil mucho antes de su gobierno, dicho sea de paso). Tal era una propuesta revolucionaria acorde a los Derechos de la Naturaleza, acorde al Buen Vivir, con una clara y potente estrategia post-extractivista.

K.U.: Continuando con este tema, nos gustara conocer tu valoracin sobre lo que en Amrica Latina llamis gobiernos progresistas (Ecuador, Bolivia, Venezuela, etc.), y que aqu en Europa suelen verse como gobiernos de izquierda por algunos sectores y de corte populista por otros.

A.A.: Eduardo Gudynas diferenci categricamente a los gobiernos progresistas de los gobiernos neoliberales y de lo que podran ser gobiernos de izquierda, que actualmente no existen en Amrica.

Son gobiernos de izquierda aquellos que consolidan regmenes caudillescos y autoritarios, que ahondan ms y ms las modalidades de acumulacin primario exportadoras al profundizar y ampliar los extractivismos, que despliegan prcticas conservadoras en cuanto a libertades sexuales, que consolidan el patriarcado y la colonialidad, que limitan y debilitan a los movimientos sociales, que ponen cortapisas a la libertad de expresin? No, definitivamente no.

Los gobiernos progresistas no son de izquierda. Es ms, para colmo, con muchas de sus acciones han terminado retornando al redil del neoliberalismo. El gobierno de Correa es un ejemplo claro: basta anotar que suscribi un TLC con la Unin Europea, que en definitiva fue la adhesin al TLC suscrito por los gobiernos neoliberales de Per, Colombia y de la propia Unin Europea.

K.U.: Otro asunto: Puede hablarse de un anlisis latinoamericano sobre la llegada de Trump a la Casa Blanca y sus consecuencias? Qu repercusiones especficas puede tener para Amrica Latina?

A.A.: Hay mltiples impactos. Destacara la poltica migratoria de Trump. Una posicin, con acciones violatorias de los Derechos Humanos, que afecta a muchas familias latinoamericanas afincadas a los dos lados del rio Grande

El negacionismo climtico de Trump, un personaje perdido en su iluso mundo de los negocios a ultranza e incapaz de leer la compleja y cada vez ms crtica realidad ambiental del planeta, pasar factura a Amrica Latina. Para empezar muchas acciones en marcha destinadas a frenar la barbarie del capitaloceno se vern debilitadas inclusive por el mal ejemplo que emana desde Washington. Al mismo tiempo que las empresas extractivistas darn rienda suelta a su voracidad alentadas por los discursos y las disposiciones del rgimen estadounidense.

Quizs Trump, en medio de su aparentemente confusa gestin, hasta llegue a alentar salidas polticas violentas y dictatoriales a los problemas de su patio trasero. Su poltica en contra del gobierno venezolano parece ir en esa direccin. Si bien cabe rechazar enrgicamente cualquier agresin imperial contra Venezuela, es realmente triste ver cmo el deterioro del progresismo en el caso venezolano podra dar los justificativos perfectos para la injerencia norteamericana, bajo la tpica farsa de restaurar la democracia y la libertad.

K.U.: Hace dos aos las Naciones Unidas proclamaron solemnemente la Agenda 2030 y los ODS. En ellos se reconoca claramente la inviabilidad del actual modelo de produccin y consumo y, sin embargo, no parece haberse dado ningn paso hacia adelante Qu valoracin haces de los ODS y de la Agenda 2030? Tienen alguna utilidad?

A.A.: Los ODS estn impregnados de un pecado original: la idea del desarrollo, que en realidad es un fantasma. Hace rato debimos desencantarnos de esa alocada carrera detrs del desarrollo. Si bien hay cada vez ms gente demanda un cambio radical de rumbo en el mundo, esta no es an la tendencia mayoritaria. Menos an en Naciones Unidas.

Un punto clave: Naciones Unidad es lo que es, una amalgama en donde predominan los intereses de los ms poderosos y en donde el todo no puede superar a sus partes. Me explico, no es posible superar estructuralmente los problemas del capitalismo mundial desde el seno de las actuales Naciones Unidas. All la mayora de gobiernos de los pases representados defienden privilegios de los grupos de poder, mientras buscan a como de lugar el progreso y el desarrollo. Es aclara porque solo se llega a tibios acuerdos como aquellos conseguidos en la Cumbre de Cambio Climtico en Pars, a fines de 2015, que para colmo ya no son respaldados por el gobierno de Trump.

De todas maneras, abrir la discusin sobre los ODS podra profundizar la crtica al sistema y podra ser una oportunidad para reinventar las propias Naciones Unidas.

K.U.: Una ltima cuestin. Como buen conocedor de Europa que eres. Cmo ves Europa desde A. Latina? Crees que hay an alguna esperanza de que la UE desempee algn papel positivo en este momento en la bsqueda de alternativas a la crisis sistmica en la que vivimos, o por el contrario constituye un obstculo para ello?

A.A.: Es cierto que viajo con frecuencia a Europa y que recorro algunos pases europeos discutiendo las posibles alternativas, algunas de ellas esbozadas anteriormente. Pero de all a decir que conozco Europa hay mucho trecho. En realidad hay muchas Europas. Como bien anota el gran socilogo Jos Mara Tortosa, Europa presenta muchas caras, por ejemplo, cuando se leen las diversas aproximaciones al tema de la migracin.

Lo que si me atrevera a plantear es que Europa ya no es el continente de las luces. Quedan perdidos en los pliegues de su historia el nacimiento y difusin de muchas ideas-horizonte, como liberalismo o socialismo, que emergieron desde Europa o que se expandieron a travs del viejo continente sacudiendo al mundo. Ese tiempo ya pas. Es ms, a ratos me parece que en Europa se ha perdido incluso la capacidad de aprender de su propia historia. Basta ver su incapacidad para enfrentar definitivamente los problemas de endeudamiento externo de los pases del sur del continente, cuando en 1953 ofrecieron una salida completa a la Alemania que vena de desatar dos grandes guerras en el continente y en el mundo.

A pesar de esos cuestionamientos encuentro cada vez ms acciones desde las comunidades y localidades europeas que tendrn una fuerte resonancia futura si se sintonizan con otras luchas de resistencia y de construccin muy vivas y activas a lo largo y ancho del planeta.

http://www.galde.eu/eu/entrevista-alberto-acosta/



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