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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2017

Los derechos no se negocian
En defensa de la educacin (nuestra)

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Incluso la burguesa, que alguna vez tuvo cierta sensatez endgena en su etapa revolucionaria, entendi la importancia histrica y cultural de consolidar estructuras coherentes para la de formacin de los cuadros y las instituciones que iran a dar consistencia terica y continuidad super-estructural al capitalismo. Incluso, ellos entendieron que los patrimonios histricos deban ser preservados y, aunque los interpretaron a su antojo y conveniencia, aceptaban un cierto carcter de inviolabilidad y conservacin necesarios para orientar la formacin intelectual de las clases sociales. Incluso a sabiendas de sus luchas irreconciliables. As fuese en condiciones de desigualdad y exclusin sistmicas.

Pero algo les pas. Una mutacin gentica, en las entraas mismas de las luchas inter-burguesas, produjo su monstruo neoliberal que, muy velozmente, les ha carcomido lo que de ms valioso tuvo la burguesa en campo de la cultura y la intelectualidad, para reducirlo todo a un modo salvaje del comercio donde slo importa endiosar mediocres y mediocridades para engordar cuentas bancarias. Los ms ignorantes de las corporaciones se aliaron para devaluar y desacralizar incluso los valores ms queridos por las burguesas -ms diversas- incluso aquellas que no cursaron el antecedente histrico de las aristocracias. Gestaron el neoliberalismo como forma de la bestialidad y la barbarie capaz de sobrevivir desinteresado de la historia, de los patrimonios y de los baluartes que representan, incluso para la clase dominante, aduearse de la memoria cultural de los pueblos. Qued todo reducido al amor por la usura desaforada.

Por eso avanzan como hordas taradas de avaricia, contra la educacin que la propia clase dominante forj con sus fundamentos ideolgicos y sus paradigmas civilizatorios de clase. Avanzan y destruyen el suelo educativo que heredaron mientras escupen para arriba su saliva de ignorantes funcionales a las lujurias privatizadoras. Son incapaces de pensar su estupidez y para disfrazarla contratan intelectuales serviles para que les decoren la estulticia con sus ontologas del ego mercantil. Estn destruyendo lo que su propia clase produjo y todo lo que pudo haber surgido en las refriegas histricas hacia la descolonizacin del conocimiento. Estn destruyendo las bases y los cimientos. Se vende todo. Demuelen bibliografas y bibliotecas, aulas y paraninfos, ticas y estticas. Se vende todo y nada importa. Se vende lo tangible y lo intangible, se vende la instruccin y se vende la educacin. Quin da ms?

En ese mercadeo demoledor de la educacin se tiene, a cambio, la nada misma. Lo que llegan a proponer algunos atrevidos es el engendro parvulario de sus inteligencias minsculas preadas con el estircol del diablo para inundar con saliva de miserables la vacuidad de sus argumentos, la miseria de sus ideas y crimen de lesa humanidad implcito en atacar con toda impudicia e impunidad el derecho fundamental de los pueblos a la educacin, pblica, gratuita y libre, actualizada, dinmica y transformadora. Educacin secuestrada por intereses de mercado, por parsitos de la ignorancia y por burcratas de las cuentas bancarias. El neoliberalismo es una debacle destructora que incuba aguantaderos de mercachifles, unas veces camuflados como funcionarios pblicos, otras veces como empresarios que se aduearon del poder para cumplir su epopeya nihilista ante sus espejos de nada. Con trajes de marca y risas falsas. Eso s.

Hasta hoy, ninguno de los argumentos esgrimidos por las jauras neoliberales que atacan el derecho a la educacin, tiene sustento, prueba, ni lgica social alguna. Se trata de esperpentos inconsultos sacados de un manual de necedades donde reina por su estupidez la peregrina idea de que hay que convertir a la educacin en un negocio done se rinda culto al productivismo burgus y el servilismo de esclavos. Suean con entrenar a los pueblos para que sean sumisos y eficientes desmemoriados que entienden el xito profesional como resultado de odiar a sus iguales. Quieren siervos dispuestos a competir como fieras pero con modales de burcratas para consolidar una cultura universal de la hipocresa en el que slo vale el dinero que se invierta en los bancos, en las casa, en los coches y en los trajes. Supremasismo de gerentes.

Y nos vienen con sus flatulencias intelectuales a imponer evaluaciones, auditorias, exmenes diseados por la mano de los amos que slo ven en la educacin una forma de extorsin rentable para sacrificar la inteligencia de los pueblos, sacrificando su derecho educarse y su derecho a empoderarse socialmente con el saber que la humanidad acumul y que es de propiedad colectiva. As nos fue en Chile, en Per, en Colombia por ejemplo.

Entendida como fuerza emancipadora la educacin est aun en paales. Eso no quiere decir que no tenga orientadores conceptuales clave que se han constituido en base fundamental para consolidar una direccin revolucionaria en materia de educacin. Lo que no hemos consolidado es la fuerza social organizada capaz de hacer carne los idearios disponibles hasta ahora, para hacer de la educacin una parxis cotidiana de la descolonizarnos terica y metodolgica. Tenemos inoculados todos los manuales inventados por la ideologa de la clase dominante para convencernos de el conocimiento es relativo, incompleto o imposible. Que la razn prima sobre la realidad. Que el individuo es ms que el grupo y que el producto es mejor que el proceso. Positivismos, conductismos, estructuralismos, posmodernismos y, adems, todo tipo de misticismos. Ha sido una historia extenuante que ahora remata con neoliberalismo.

No hemos visto lo mejor de una educacin emancipadora y revolucionaria garante de la libre maduracin de la ciencia y garante, as, de una sociedad libre. Tal como Mart lo quera ser culto para ser libre. No hemos visto la unidad de todas las fuerzas sociales coordinada para defender una educacin liberada de toda amenaza de mercachifles y no hemos visto el libre desarrollo de la investigacin cientfica capaz de proveernos la epistemologa emancipadora necesaria en la praxis de la inteligencia sin limites de clase. Tenemos muchos logros, muchas bases y muchas experiencias extraordinarias pero las tenemos como archipilago inconexo. Falta la unidad de todas esas partes hacia un todo dinmico que sea capaz de frenar con su movilizacin, la ofensiva neoliberal contra la educacin y sea capaz, sobre todo, de crear para esa educacin una situacin revolucionaria indita. Hemos de poder.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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