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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2017

Feminicidios & Defensa Medio Ambiente
El grito de la Pachamama: ser mujer y defensora del medio ambiente

Azul Curdo
Rebelion

En Amrica Latina, la lucha de los pueblos en defensa de las tierras, bosques y agua contra las pretensiones extractivas de trasnacionales de transformarlos en industria, tiene tambin una reaccin machista. Las defensoras de la vida y la naturaleza, por ser mujeres sufren una persecucin particular, cuyas principales caractersticas son la estigmatizacin, la violencia sexual y psicolgica y hasta la muerte.


Estigmatizacin, acoso permanente, manoseo durante detenciones ilegales, violaciones y hasta asesinatos son algunos de los vejmenes que sufren las mujeres que militan en defensa del medioambiente en Amrica Latina. En la lucha por defender la tierra y la naturaleza, muchas veces las que resisten, acampan, hacen plantones, enfrentan en la primera lnea a ejrcitos, policas o retroexcavadoras, son mujeres. En algunos casos esta resistencia las ha transformado incluso en vctimas de asesinatos.

El caso ms emblemtico es el de la lder indgena hondurea Berta Cceres (vase nota en pgina 17). Pero entre las ambientalistas que siguen vivas se destaca la peruana Mxima Acua, agricultora que sigue siendo blanco de persecucin por vivir en un terreno cerca de donde la minera Yanacocha quiere llevar adelante su emprendimiento extractivista. Hasta el da de hoy, funcionarios de la empresa continan ingresando a su vivienda y rompiendo sus cultivos.

En sus cuerpos las defensoras del medioambiente encarnan a la Pachamama. Defender los territorios que habitan desde tiempos ancestrales, por pertenecer a comunidades indgenas y campesinas, es defender la vida. A quienes tienen el poder hegemnico, androcntrico y masculinizante, por supuesto que les molesta que sus adversarias sean unas mujeres que se corren del rol tradicional de servidumbre y entrega para encabezar las luchas por la defensa del agua, del alimento, de lo comunal. Y por eso los mtodos para intimidarlas son diferentes a los que se aplican contra los hombres.

La sociloga Jessenia Cassani, de la organizacin feminista peruana Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Demus), seal recientemente a fines de octubre, en una de las sesiones pblicas de la Comisin Interamericana de Derechos Humanos en Montevideo que las militantes mujeres en conflictos socioambientales son acosadas y atacadas de manera diferente por ser mujeres, y que esta persecucin se manifiesta en violencia fsica, psicolgica y sexual, de la que son vctimas de manera permanente y cotidiana.

La violencia sexual es un mecanismo que han utilizado los agresores para neutralizar la labor de defensa de estas mujeres, agreg la activista. Los agresores suelen ser empleados de las trasnacionales, el propio Estado a travs de sus fuerzas de seguridad, e integrantes del sistema judicial, haciendo un uso arbitrario del sistema penal.

Manoseo

La violencia sexual contra las mujeres es comn en los contextos de protesta, explic Cassani: Los ataques represivos van dirigidos (con golpes) a sus senos y nalgas para neutralizarlas en ese momento de lucha y en el ejercicio de su derecho a la protesta. En las detenciones se producen amenazas de violacin, inspecciones de genitales y pechos y exhibicin de ropa interior, agreg. Emperatriz Bolaos de Defensores de Lagunas de Conga, en Per lo vivi en carne propia cuando el personal de la minera Yanacocha amenaz con violarla. Tambin le mataron a sus dos perros, y las autoridades no le tomaron la denuncia. Bolaos denunci en la misma audiencia de la Cidh otras prcticas intimidatorias comunes: Nos quieren reubicar, y en nuestra comunidad hay ancianos, hay discapacitados, gente que no est acostumbrada a la ciudad.

El gobierno no hace nada por nosotros, al contrario: manda a la polica a que nos reprima, manda a la polica a que mate, a que nos saquen, y eso no es justo. Segn Cassani, el despojo, desalojo y desarraigo de sus tierras es otro impacto de gnero, las mujeres son desplazadas muchas veces a zonas urbanas donde estn en mayor indefensin por las desigualdades econmicas, el racismo y el machismo existentes en nuestras sociedades, sumado a la cultura de violacin imperante en nuestro pas. Mientras no existan estadsticas oficiales sobre los mltiples ataques que sufren las mujeres, estas violencias seguirn invisibilizadas y no ser posible generar un diagnstico claro y normativas y polticas pblicas eficientes que puedan garantizar el derecho a una vida libre de violencia, insisti.

Para la abogada peruana Mirtha Vsquez, que defiende a Mxima Acua y particip en la misma audiencia, es un problema cuando estas agresiones no son juzgadas como actos de violencia basada en gnero. Aunque en Per exista la ley 30.364 para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar, el Ministerio Pblico suele definir la violencia contra las mujeres slo como aquella que se comete en el marco de las relaciones familiares, y que slo se produce en el cuerpo de las mujeres, desconociendo los contextos y las caractersticas de las violencias, afirm la abogada. En las salas de audiencias de los tribunales, por ejemplo, a las mujeres que estn brindando su testimonio no las dejan amamantar a sus bebs.

Femicidio poltico

La lucha que dio Berta Cceres era a la vez anticapitalista, antirracista y antipatriarcal, seala Laura Ziga Cceres, una de sus hijas, en dilogo con Brecha. Al asesinato de su madre lo califica como un femicidio poltico. El asesinato de mi mami fue con saa, dirigida a ella porque lo que ms generaba ruido era que fuera una mujer la que los desafiaba. En un contexto tan machista como el de Honduras, el papel de la mujer siempre est relegado a lo privado y a la servidumbre. Cuando alguien se rebela ante ese papel eso genera ms odio, seala Laura Ziga. A su madre la describan como bruja, puta, loca, recuerda. Y luego de muerta su condicin de mujer tambin incidi en la caracterizacin del crimen que hicieron tanto las autoridades como la empresa: A pesar de que su trabajo era peligroso, de que haba tenido 33 amenazas de muerte entre 2013 y 2016, la primera hiptesis que present el Ministerio de Seguridad fue que haba ocurrido un crimen pasional.

Adems, subraya, la empresa Desa que estaba detrs del proyecto hidroelctrico contra el que luch Berta Cceres intent deslindarse del asesinato argumentando pblicamente que se trataba de un crimen de faldas. Siendo ella defensora, lo primero que hay que buscar en estos hechos son las causas relacionadas con su trabajo, con la persecucin que ha sufrido. A travs de una lucha muy fuerte de organismos internacionales se logr desmontar esa intencionalidad de vincular (el asesinato) a su intimidad, de investigar a su ex pareja y deslegitimar su lucha por ser mujer. Por eso decimos que es un femicidio poltico: porque el crimen ha tenido motivaciones de odio por ser mujer, asevera.

Ziga dice que su madre fomentaba y demostraba que las mujeres podemos liderar y que los hombres pueden ser liderados por una mujer. Hizo que las comunidades comenzaran a pensar en la posibilidad de tener un liderazgo femenino. Es precisamente el caso de Elvia Dagua, referente ecuatoriana en lucha contra la instalacin del proyecto Mirador, de minera a cielo abierto, que se desarrolla en la zona sur de la Cordillera del Cndor, en Ecuador. En 2015 el gobierno ecuatoriano le dio a la minera china Ecuacorriente SA (Ecsa) una concesin por 30 aos.

Y en diciembre de 2016 la empresa logr desplazar a la comunidad shuar Nakints para imponer su proyecto de extraccin de cobre, contando con el aval del gobierno. Con la mano represiva del Ejrcito destruy casas, expuls a ms de 500 indgenas a la selva, los dej sin alimentacin ni escuelas y alambr el terreno para montar el campamento minero. Tras semanas en la selva y luego de la muerte de una beb de tres meses por enfermedad, las mujeres y nios shuar se refugiaron en un pueblo vecino que, el 22 de octubre pasado, fue militarizado como forma de presionar y detener a quienes resistan. Los hombres permanecen clandestinos y pasan hambre.

La representante de la Confederacin de Nacionalidades Indgenas de la Amazonia Ecuatoriana (Confeniae) no duda en responsabilizar al gobierno de Rafael Correa: Hacia el exterior l habla del buen vivir, pero a las comunidades indgenas nos dividi y slo produjo el mal vivir. Para hacer negociados con empresas mineras y petroleras l trataba de comprar la conciencia de los lderes ms dbiles de las comunidades indgenas, y nosotros, desde las bases, somos la mayora, y nos opusimos al Estado ecuatoriano porque los territorios son nuestros, dijo a Brecha.

Hostigamiento

Las amenazas y campaas de difamacin en las redes sociales, medios de comunicacin y en las comunidades son otra forma de violencia machista que sufren militantes como Mxima Acua, a quien suelen calificar como Mxima Farsa o Mxima Estafa. Acua es objeto de insultos y difamacin, de incitaciones al odio y de amenazas de atentados contra su vida, por ejemplo con mensajes como Minera Yanacocha. La bala cuesta un sol. Muerto el perro se acab la rabia.

La activista, quien lucha desde 2011, ha sido declarada inocente de los delitos por los que la minera la haba acusado, como la usurpacin del terreno en el que ella vivi toda su vida. Hace 15 das la justicia civil peruana declar improcedente la medida cautelar que la empresa haba solicitado para impedir que trabajara en su tierra. Sin embargo, relat su abogada, est agotada en su esfuerzo contra el proyecto minero. Segn Vsquez, Acua le expres: La vida se me est yendo en defender esto y ya ni la justicia nos defiende, porque no acta ante las denuncias que ha presentado por hostigamiento constante en su finca.

Adems de haber sido atacada fsicamente aos atrs, Mxima no puede volver a vender sus productos porque la propia gente de la comunidad la ataca, como consecuencia de las campaas de desprestigio de las que es objeto, coment a Brecha su abogada. Y sin embargo, relat recientemente Vsquez en una carta pblica en NoticiasSer.pe, cuando le ha preguntado si quiere dejarlo todo y bajar los brazos despus de haber sufrido tanto y logrado mucho, la activista le respondi: No importa ya el terreno ni el dao que me siguen haciendo; a ellos se les sigue yendo el alma por quitarme Tragadero, tal vez lo logren alguna vez. Recibir dinero a cambio de dejarlo, a cambio de mis derechos, para olvidar mi sufrimiento, eso jams.

Tal vez decida irme cuando mi cuerpo ya no aguante. Yo he ganado, yo demostr que las lagunas, que la tierra, que la dignidad del pobre no tienen precio, su oro no ha podido comprarme. Para Laura Ziga el sistema capitalista sigue necesitando energa y avanza sobre () los territorios indgenas preservados. La batalla de estos pueblos es por la vida, y vemos formas repetidas de criminalizacin en su contra, campaas de desprestigio, asesinatos. En este contexto, dice, el desafo es definir en conjunto cmo vamos a enfrentar estos ataques.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente:https://brecha.com.uy/



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