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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2017

La sagrada y cannica Constitucin espaola

Sabino Cuadra Lasarte
Rebelin


Durante el franquismo, la autonoma jurdica y social de la mujer rayaba el cero absoluto. La familia era su destino natural y en torno a sta se defina el sistema de obligaciones al cual se someta aquella de por vida. La mujer casada era equiparada a los menores de edad, dementes y sordomudos y careca de toda capacidad de obrar propia. El cabeza de familia era el marido, quien posea todo el poder y autoridad: la patria potestad. La mujer necesitaba de su autorizacin para realizar las ms mnimas actividades: abrir una cuenta corriente, solicitar un pasaporte, firmar cualquier tipo de contrato, etc....

Por si fuera poco, corresponda al marido el derecho de administracin y disposicin del patrimonio de la mujer y ostentaba la representacin de sta. Y si el matrimonio no funcionaba y al final se produca la separacin entre los cnyuges (no el divorcio, que no exista), como el domicilio conyugal era la casa del marido, la mujer se vea obligada a salir de sta con lo puesto, la cama y la ropa de uso diario. Estas eran las normas de juego.

Que a cuenta de qu viene esto? Pues a que hay veces en las que el ordenamiento constitucional vigente me recuerda a m el derecho de familia franquista que estudibamos al final de la carrera de Derecho, en el que se establecan todas las normas misginas antes referidas.

La concepcin de la nacin-estado espaola supura por igual esencias cannicas. Segn esto, la vocacin natural de las naciones existentes en el estado espaol es la pertenencia a Espaa. No se trata de algo coyuntural, sino esencial. Por eso no es casualidad que tanto el derecho cannico como la propia Constitucin utilicen la misma expresin para referirse al matrimonio catlico y a la patria espaola: la indisolubilidad del vnculo. Para Papas y Borbones, Concilios y Constituciones, Encclicas y leyes, se trata de algo que tiene que ver con la verdad revelada, a unos por Dios, a otros por sus vsceras.

La Constitucin espaola reform el rgimen franquista y aliger el status de las nacionalidades conformando lo que se ha llamado el Estado de las Autonomas. Como hicieron las distintas reformas referidas al rgimen matrimonial realizadas en los ltimos aos del franquismo, se aflojaron las correas que ataban en corto aquello que llamaban la rica variedad de las tierras de Espaa, mero cortijo de gobernadores, caciques y banqueros. Se legaliz as el afloramiento de relucientes autonomas con sus parlamentos, gobiernos, leyes, presupuestos, banderas e himnos propios.

Pero el matrimonio sigui siendo indisoluble y, no solo eso, sino -que si quieres arroz Catalina!-, tambin indivisible. Algo parecido al sagrado misterio de la Santsima Trinidad en el que hay tres personas distintas, Padre, Hijo y Espritu Santo, pero -aviso a navegantes!-, un solo Dios verdadero. Y al que cuestione el Catecismo constitucional, pues se le aplica el artculo 155 y santas pascuas. Repito, un solo Dios verdadero. Porque la soberana, es decir, el poder en ltima instancia para decidir sobre bienes, haciendas y destinos, es nica, y as ha quedado grabada a fuego en la sagrada Constitucin. Corresponde nicamente al conjunto del pueblo espaol, y punto!

Las autonomas fueron concebidas como un chicle que se estiraba y masticaba a voluntad. Cuarenta aos despus de aprobado el Estatuto de Gernika, decenas de competencias propias siguen an sin ser transferidas a la CAV. Gobiernos centrales de toda sigla y condicin utilizan con cuentagotas su poder para conseguir en momentos de necesidad apoyos autonmicos (PNV-Urkullu) a cambio de revenidas lentejas competenciales y kilmetros de TAV.

A la par de ello, el Gobierno central y su correveidile el Tribunal Constitucional, dejan en suspenso o anulan a voluntad, por docenas, leyes autonmicas y acuerdos de Gobierno que, en su unilateral opinin, superan los marcos legales. La guinda la ponen reformas constitucionales, como las del artculo 135 y su ley de Estabilidad Presupuestaria, que someten las competencias presupuestarias a extremos a los que no se llegaba ni en el franquismo. As, en Navarra, ampliar hoy las plantillas de bomberos o sanitarias necesita el nihil obstat del Gobierno del PP, cosa que con Franco no ocurra.

El marco constitucional vigente sigue siendo una crcel de pueblos. El poder central controla el rgimen interno penitenciario de las autonomas, premiando o castigando a su antojo a quien quiere. La concesin de terceros grados y libertades condicionales a aquellas es totalmente arbitraria, porque a fin de cuentas, como con los mandamientos de la ley de dios, todos ellos se resumen en uno: amars a Espaa como a ti mismo. Y a quien no lo haga, como Catalunya, Pioln y artculo 155!

Como en cualquier matrimonio o pareja en la que uno de sus miembros la mujer haya pasado por una experiencia de malos tratos, marginacin y ninguneamiento, la mejor y ms sensata solucin pasa por la separacin, la conquista de la independencia personal y el rehacer la vida propia cada cual por su lado. Afirmar que tras ese tipo de historia todo puede cambiar y la felicidad puede volver a reinar en la pareja es una trampa. Adems, caso de que eso sea realmente factible, hay ms posibilidades de lograrlo desde la distancia que desde la prolongacin de la vida en comn.

Hay quienes, en la situacin que vivimos, no dudan en reconocer el derecho al divorcio, pero nos dicen que debe realizarse de comn acuerdo. Es decir, su rgimen matrimonial no se basa en la libertad de los cnyuges. Ellos afirman que en su idlica Arcadia federal-confederal espaola todo puede ser distinto y que en ella podremos ser felices y comer perdices. Las cuentas, sobre el papel, les salen, pero en cuanto bajan a la realidad poltica y constitucional, no hallan forma de cuadrarlas. Porque pasar por el aro del acuerdo legal y pactado implica someterse hoy, en ltima instancia, a la voluntad de ese marido que regula a su antojo nuestro marco de autonoma, dicindonos cmo debemos vestir, con quien salir, a dnde ir de vacaciones, como educar a nuestros hijos o qu canal de la TV ver. Se acab: divorcio!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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