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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2017

Sin historia, sin derechos

Lidia Falcn
Crnica Popular


Cuarenta mil extremeos y extremeas se dieron cita en la Plaza de Espaa de Madrid el pasado 18 de noviembre para reclamar un tren. Simplemente eso, un tren. Un tren del siglo XXI, claro. Porque trenes alimentados con carbn por fogoneros ennegrecidos, que echaban al aire miles de metros cbicos de gases venenosos ya han tenido bastantes. Y tambin de los que, a pesar de estar electrificados, tardan seis horas en recorrer 400 kilmetros de Badajoz a Madrid.

La ciudadana extremea se reuni en Madrid a reclamar su tren. Y a visibilizarse, como se dice ahora. Porque, desde que Hernn Corts se fue con treinta de sus compatriotas a hacer las Amricas, Extremadura ha sido olvidada y despreciada por nuestras monarquas, por nuestros gobiernos, y sobre todo por sus aristcratas y latifundistas, que han extrado la mayor plus vala de la fuerza de trabajo jornalera para invertirla en la banca y las finanzas en Madrid.

Un milln de extremeos y extremeas emigraron, en la ltima dispora, a Catalua, a Madrid, a Alemania, para saciar el hambre centenaria a que les haba condenado el sistema feudal que impera en esa regin. Otro milln sobreviven en su tierra natal. Con penurias continuas, apenas mitigadas por algunas subvenciones europeas. El mayor caudal de las mismas va a parar a los bolsillos de los Grandes de Espaa que poseen el 55% de las tierras cultivables. Migajas de las cuales permiten a jornaleros, aparceros y braceros comer un poco ms que en los aos cincuenta del siglo pasado.

Y ahora, adems, que pretensiones!, quieren un tren.

Tambin los murcianos se han manifestado. Ellos, en su ciudad, donde los planes de su gobierno y del gobierno central hacen transitar por mitad de la ciudad a un AVE que todo lo arrasa. Otros que tambin quieren tren. Pero subterrneo. Porque eso de las barreras y de los pasos a nivel es del siglo XIX. Est visto que el progreso siempre va ligado al tren. En el siglo XIX y hoy.

Recuerdo el eterno viaje entre Madrid y Murcia para acudir al hermoso balneario de Entre Mares, porque precisamente se halla entre el Mar Menor y el Mar Mediterrneo. Cmo despus de cinco horas nos dejaron en un apeadero, sin estacin, sin bares y sin persona alguna, donde la nica tabla de salvacin era un cartel de cartn pegado a un poste con un telfono mvil y la inscripcin Taxi. Siempre el tren como medio y como smbolo de avance y de prosperidad.

Pero tambin los valencianos salieron a protestar a las calles de su capital, no por los trenes de los que estn bien servidos, sino porque no reciben la misma proporcin de fondos autonmicos que se merecen. Nos explicaron que son la comunidad peor financiada, segn el nmero de habitantes y sus necesidades, y al parecer, con la publicacin de los desajustes fiscales, as es.

Pero hoy tambin sabemos que esos murcianos y extremeos y valencianos roban a los catalanes. Por eso Catalua, as denominado el territorio que contiene a sus habitantes convertido en ser pensante, hablante y actuante, como categora escolstica, quiere la independencia. Catalua, que es la tercera comunidad ms rica de Espaa, est expoliada por el resto de Espaa. Y los murcianos, extremeos y valencianos no roban a los vascos porque stos no se dejan. Se agarran bien los bolsillos y no hay quien meta la mano en ellos.

Acaba de aprobarse en el Parlamento, con el consenso de toda la izquierda, el llamado Cupo vasco para este ao y los siguientes, que supone que el gobierno vasco se queda con varios cientos de millones ms de los que tena que haber pagado al Estado. Parece ser que las diferencias fiscales estn claras. Mientras los vascos reciben de la financiacin autonmica 4.455 millones de euros, Navarra 1.133 y Extremadura 140, a Murcia le faltan 330 y a Valencia 1.893. Otras comunidades tampoco estn bien servidas, porque a Andaluca le deben 1.687.

Pero es que vascos y catalanes tienen un plus que los hace merecedores de las plus valas que no merecen extremeos ni murcianos ni valencianos. La Historia. S, la Historia, con mayscula, que comparten catalanes y vascos y que murcianos, extremeos y valencianos y andaluces y castellanos y aragoneses y riojanos y cntabros y asturianos y canarios, aadira- no poseen. La Historia, esa seora pomposa y aristocrtica y antigua, merece unas atenciones especiales precisamente por ser aristocrtica y antigua.

Ya se sabe que Catalua y el Pas Vasco tienen unos derechos histricos de los que otros territorios no pueden presumir, y cuyo origen comienza en la ms baja Edad Media en el caso de Catalua, cuando en el siglo XII ya era una repblica que fue invadida por Castilla, segn cuentan los libros de texto escolares que se ensean en las escuelas catalanas. El Pas Vasco y Navarra, a raz de las guerras carlistas que ensangrentaron Espaa y la hicieron ms pobre, ms desrtica y ms atrasada, en 1878 llegaron al acuerdo con el gobierno central de pagar unas cantidades a fortfait para aliviar las exhaustas arcas estatales y no participar del pago de los impuestos generales. Ese es el derecho foral que incluso el dictador les mantuvo, bien agradecido por la ayuda que los carlistas prestaron al bando golpista en la Guerra Civil, y que se le reconoci en la Constitucin de 1978, tambin manu militari, cuando el terrorismo etarra volva a enlutar nuestro pas. Con ochocientos muertos y miles de heridos, mutilados e invlidos, no haba ms discusin que la paz.

La Historia, la sagrada, indiscutible y dominante Historia que decide de la vida de los pueblos a ella sometidos. Qu importa ahora si los extremeos no tienen tren, a los murcianos el tren les pasa por encima y los nios y las nias valencianas estudian en barracones desde hace veinte aos? Lo importante es que la Historia antigua decida del destino de los humanos de hoy. Como dice Marx, la tradicin de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.

Lo cierto es que la Historia es contada y escrita y reescrita varias veces en cada siglo, y los extremeos y murcianos y valencianos no han sabido llegar a tiempo de contar la suya, que vamos, creo yo, alguna tendrn, y las nicas historias son las que repiten machaconamente hasta la pesadilla vascos y catalanes. Y, por tanto, mientras los trenes no llegan o llegan para fastidiar y los nios se hielan en barracones, en Extremadura, en Murcia y en Valencia, Catalua y el Pas Vasco tienen que defenderse del robo continuado que el resto de Espaa les inflinge. Como dice, muy acertadamente Julio Llamazares lo nico que les queda a Extremadura, Murcia y Valencia es declarar la independencia.

Lidia Falcn es abogada y escritora. Presidenta del Partido Feminista.

Fuente: http://www.cronicapopular.es/2017/12/sin-historia-sin-derechos/



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