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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2005

Economa cubana, un modelo distinto

Orlando Oramas Len
Prensa Latina


La economa cubana transita hoy por la ruta del crecimiento en la construccin de un modelo distinto, ajeno al consumismo y fuera de los dictados del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El anuncio hecho por el ministro de Economa y Planificacin, Jos Luis Rodrguez, de que el Producto Interno Bruto de la isla podra crecer en el 2005 en ms de un nueve por ciento, confirma la tendencia de los ltimos aos.

La dcada final del pasado siglo fue en extremo dura para Cuba, que se vio privada, de pronto, de sus nexos con el campo socialista y en particular la Unin Sovitica (URSS), con los que mantena un comercio donde primaban precios justos acordes a las asimetras.

De esa manera, al pas caribeo dejaron de llegar los suministros de combustibles soviticos, que para el ao 1991, cuando se desintegr la URSS, estaban fijados en 14 millones de toneladas.

En aquellos difciles das la isla apenas produca 500 mil toneladas del crudo, que por su alto grado de azufre era destinado bsicamente a la generacin de electricidad.

Se inici as el llamado perodo especial, mucho ms duro por el reforzamiento de las leyes y prohibiciones del bloqueo mantenido hasta hoy por Estados Unidos.

Si en 1991 la economa nacional retrocedi en el 11,6 por ciento, para el ao 1993 la tasa negativa se hundi hasta el 14,9, lo que marc el fondo de aquellos aos recesivos.

Un modesto 0,7 por ciento positivo en 1994 fue visto con esperanza por los cubanos, cuando en Miami y Washington ya se venan desinflando las esperanzas de quienes tenan las maletas preparadas para volver a controlar el vecino archipilago.

Con la derrota del socialismo en Europa del Este y la URSS, hubo hasta quien decret el fin de la historia, condenando el desarrollo humano al modelo capitalista, ahora en su fase neoliberal.

Bajo la hegemona del consenso de Washington como nica alternativa a los problemas del mundo, no faltaron desde los pensadores que se llamaban progresistas hasta otros supuestos revolucionarios que no daban un cntimo por el futuro cubano.

A pesar de todo, La Habana se decidi a resistir la coyuntura adversa y preservar el objetivo primario de impulsar un modelo econmico y social con el hombre y su bienestar como primer objetivo.

De tal manera, y pese a limitaciones severas, las medidas que obligaron las circunstancias resultaron fruto del consenso y la aprobacin popular, en asambleas populares ajenas a las polticas de choque impuestas por estos aos en otras latitudes.

Hubo que cerrar industrias y centros laborales, pero los trabajadores no quedaron abandonados. El pas se abri al capital extranjero, pero sin privatizaciones y con regulaciones en defensa del patrimonio nacional.

Fueron aos de privaciones, carencias y largos apagones, aunque tambin sirvieron para reorientar la economa y aprender lecciones de sobreviviencia que siguen siendo vlidas para llevar adelante la recuperacin.

Tales circunstancias se vieron agravadas por la presin recrudecida del bloqueo norteamericano, lo cual oblig a establecer prioridades cotidianas sobre la utilizacin de los limitados recursos materiales, con una visin global y una base de justicia social.

El pas no slo pas lo peor, sino que avanz en los ltimos aos a pesar de los efectos destructivos de sucesivos huracanes y de una obstinada sequa con secuelas negativas en la agricultura.

Pero en este camino difcil se multiplicaron errores y deformaciones que, por estos das, concentran una batalla rectificadora con implicaciones econmicas, sociales y morales.

Entretanto, Cuba reforz sus vnculos con Venezuela y China, pero tambin dio un salto en el desarrollo del sector de servicios, que alcanz el 57,6 por ciento del total de ingresos de la balanza comercial del pas del 2004.

Resulta la recogida de frutos de una poltica que desde enero de 1959 tuvo como premisa priorizar el avance del mejor capital nacional: el humano.

El tema tiene mucha tela por donde cortar, pero si algo queda claro para los cubanos es que caminos ya trillados por otros habran hecho imposible la sobreviviencia de la Revolucin.

As, sin los prstamos y recetas del FMI, y pese al frreo cerco de Estados Unidos, los cubanos dan sustentatiblidad a un modelo econmico-social distinto que pas la prueba de la sobrevivencia y encontr las luces al final del tnel.



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