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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2017

La nueva estrategia de Arabia Saudita, vender a Palestina para comprar la guerra contra Irn pasando por Lbano

Alberto Cruz
CEPRID


Arabia Saudita est al borde del abismo, y como consecuencia de ello Oriente Prximo est al borde de la guerra. Nos estamos quedando en los pequeos detalles, como la impuesta (por Arabia Saudita) renuncia del primer ministro libans o la detencin de ciertos prncipes y burcratas sauditas, pero todo lo que est sucediendo no es otra cosa que el preludio de la guerra final o mejor, del intento final -puesto que todos los anteriores han fracasado estrepitosamente, desde Lbano a Yemen pasando por Irak y Siria- de "evitar" lo que los medios de propaganda occidentales (antes llamados medios de comunicacin) consideran "el creciente poder de Irn".

Quienes han ido perdiendo una y otra vez no solo han sido los sauditas, sino tambin Israel y EEUU. Pero son los primeros, los sauditas, quienes estn al borde del abismo, de la desaparicin de la casa Saud. El wahabismo est dando sus ltimos estertores y en ello ha tenido mucho que ver la guerra de Siria y la derrota de los yihadistas amparados por Occidente y financiados por Arabia Saudita es ya un hecho que nadie cuestiona. Esto ha provocado que la vieja Arabia Saudita se haya desmoronado como un castillo de naipes. Aunque el estado no va a desaparecer, s est surgiendo uno nuevo y que nicamente se puede sostener a travs de nuevas alianzas.

Esas alianzas son claras: Arabia Saudita, Israel y EEUU. Para que estas alianzas se solidifiquen an ms Arabia Saudita tiene que convertirse en un pas "moderado" y con pocas influencias del pasado. As hay que interpretar la purga que se ha puesto en marcha contra prncipes y ex ministros con la excusa de combatir la corrupcin y que solo es una primera fase de esta estrategia de nuevas alianzas. Hay que contentar al pueblo con lo pequeo para que trague con lo gordo. Lo ms significativo es que el nuevo strapa, Muhammad Bin Salman, ha logrado controlar lo que pareca ms difcil: el Consejo Oficial de Ulemas. Es decir, controla el poder real en Arabia Saudita: el religioso.

Esta fase era la ms difcil puesto que es en ella donde se asienta el poder del wahabismo. Controlada, las fatwas, los edictos religiosos pasan a estar dirigidos por el nuevo poder y tambin la influencia sobre el resto de musulmanes sunnes.

Pero esta fase no es ms que la primera, y la ms necesaria, antes de la segunda: el enfrentamiento militar a gran escala contra el nico enemigo, Irn.

Arrojar el lastre de Palestina

Para que ello sea posible hay que ir arrojando lastre por el camino, y lo primero es Palestina. Es ms que conocido que desde hace aos Arabia Saudita est buscando la frmula para establecer relaciones directas (ahora las tiene indirectas) con Israel. Especialmente desde que en el ao 2006 Hizbul derrot a Israel en la guerra de 33 das que mantuvieron el verano de ese ao y que gener un importantsimo apoyo popular rabe y musulmn, desde Marruecos hasta Indonesia, con la nica organizacin que ha sido capaz de derrotar a Israel no una, sino dos veces. Eso provoc tal pnico entre los strapas rabes, especialmente los sauditas, empeados en la guerra sectaria sunnes-shies, que les oblig a desempolvar el viejo plan de paz con Israel del ao 2002 y que si ya reduca sustancialmente las condiciones para esa paz a costa de los palestinos- ahora se quedan prcticamente en nada. Arabia Saudita apuesta por establecer relaciones diplomticas con Israel gratis, sin concesiones por parte de Tel Aviv. As lo reconoce un documento del Ministerio de Asuntos Exteriores saudita dado a conocer el 14 de noviembre (1) en el que se expone, negro sobre blanco, lo que tiene que hacer el pas para "establecer relaciones entre Arabia Saudita e Israel sobre la base de la asociacin estratgica con EEUU".

El documento se recrea en los esfuerzos de EEUU para que sauditas e israeles firmen la paz (una de las iniciativas de Trump), recoge el intercambio de visitas que se han hecho ambos y revela las concesiones que Arabia Saudita est dispuesta a hacer para "liquidar el problema palestino" (sic) y, a cambio, contar con el apoyo israel para "contener a Irn" y, por supuesto, a Hizbul.

El documento afirma que para que el acuerdo entre los tres pases sea "eficaz y movilice a otros pases rabes y musulmanes hacia una solucin [en el sentido que propone] tiene que haber una solucin a la cuestin palestina porque solo as se ganar legitimidad" [de dicho acuerdo].

"El acercamiento de Arabia Saudita con Israel implica un riesgo para los pueblos musulmanes porque la causa palestina representa un patrimonio espiritual, histrico y religioso. Este riesgo no ser asumido a menos que la orientacin de EEUU contra Irn sea sincero, puesto que Irn est desestabilizando la regin a travs de su patrocinio del terrorismo y las polticas de sectarismo e interferencia en los asuntos de los dems, comportamiento que el mundo musulmn ha condenado unnimemente de manera formal a travs de la Conferencia de la Organizacin de la Conferencia Islmica celebrada en Estambul en abril de 2016", se dice textualmente.

El documento plantea que dado que Israel es el nico pas con armas nucleares en Oriente Prximo, "o bien se le da al Reino [Arabia Saudita] tal elemento de disuasin o se despoja de l a Israel". Eso servir para que Arabia Saudita "aproveche sus capacidades diplomticas y las relaciones polticas con la Autoridad Palestina y los pases rabes e islmicos para facilitar la bsqueda de soluciones razonables, aceptables e innovadoras en temas polmicos en los artculos contenidos en la iniciativa de paz rabe [se refiere a la presentada en 2002 y renovada en 2006], ofreciendo soluciones creativas a los dos principales problemas: Jerusaln y los refugiados palestinos".

Jerusaln, para los sauditas, estara sometida a una soberana internacional segn las resoluciones de la ONU de 1947, es decir, administrada por la ONU, y los refugiados se quedan en los pases donde estn. Es decir, se renuncia de forma expresa al derecho al retorno, tambin reconocido por la ONU en su resolucin 194 que tiene ya la friolera de 70 aos. "El Reino puede contribuir con un papel positivo en la resolucin del problema de los refugiados apoyando propuestas innovadoras y audaces como cancelar la recomendacin de la Liga de los Estados rabes, en vigor desde la dcada de 1950, haciendo un llamamiento a la no naturalizacin de la nacionalidad palestina [es decir, que los palestinos que nacen en los campos de refugiados ya no lo son, seran ciudadanos del pas donde nacen y no palestinos], y distribuir a los refugiados palestinos en los pases rabes y darles la nacionalidad para que se establezcan en ellos". Esto requerira "un acuerdo de asociacin con el presidente Trump, seguido de una reunin de los ministros de relaciones exteriores de la regin, a invitacin de EEUU, para obtener la aceptacin de las partes".

Se allanara as el camino para que Arabia Saudita tuviese "un papel ms efectivo para apoyar y movilizar a otros [pases rabes y musulmanes] hacia una solucin que logre una nueva era de paz y de prosperidad entre Israel y el mundo rabe e islmico". Todo ello aderezado con una "cooperacin intensiva de inteligencia en la lucha contra el crimen organizado y el trfico de drogas respaldado por Irn y Hizbul".

La acusacin de que Hizbul se financia con dinero del narcotrfico no es nueva, la viene realizando EEUU desde hace mucho tiempo, pero s es la primera vez que otros pases rabes la utilizan. De hecho, en el mes de julio el Congreso y el Senado de EEUU comenzaron a discutir un proyecto de ley bajo el ttulo "Atacar la Red Financiera de Hizbul: opciones de poltica". En las discusiones se han dicho cosas tan peregrinas como que hay que aprobar nuevas sanciones contra Hizbul sobre todo financieras (con lo que afectarn a los bancos libaneses), "para evitar que Hizbul coloque cocana en las calles de EEUU" (2). Cabe mayor estupidez argumentativa? O mejor, cabe algn argumento en la estupidez estadounidense?

El documento saudita reconoce que "al comienzo, la normalizacin no ser aceptable para la opinin pblica en el mundo rabe, pero Arabia Saudita cree que la compatibilidad de las tecnologas israeles con las capacidades econmicas de los estados del Golfo y el tamao de sus mercados y la energa humana librarn el potencial del Medio Oriente y lograrn prosperidad, estabilidad y paz".

Sin embargo, "el conflicto israelo-palestino ha sido utilizado por los extremistas para justificar sus acciones y ha distrado a los actores regionales de centrarse en la principal amenaza para la regin: Irn".

El gran objetivo

Por lo tanto, "el acercamiento de Arabia Saudita a Israel tiene que contribuir a dar respuesta a las polticas agresivas de Irn en Medio Oriente"; debe ir acompaado de "un sincero enfoque estadounidense hacia Irn, es decir, aumentar las sanciones y reexaminar el acuerdo nuclear para garantizar la implementacin de sus trminos real y estrictamente, as como limitar el acceso de Irn a sus activos congelados y explotar el deterioro de la situacin econmica de Irn y comercializarlo para aumentar la presin sobre el rgimen iran desde adentro".

Si se tiene en cuenta que el da 3 de noviembre se filtr un cable del Ministerio de Asuntos Exteriores israel en el que se daban instrucciones a todas las embajadas para que apoyasen la postura de Arabia Saudita con respecto a Lbano, se pone en todo su valor el citado documento saudita. El primer ministro libans renunci un da ms tarde de ese cable, el 4 de noviembre, con la acusacin fundamental de que Hizbul "controla" Lbano. Y a mediados de noviembre Arabia Saudita dijo, ni ms ni menos, que Lbano le haba declarado la guerra porque los huzes de Yemen lanzaron un misil contra un aeropuerto saudita y acus de ello a Hizbul y al propio Irn.

As que nada tiene de extrao que nada ms ser conocido el documento relatado ms arriba Israel reconociese pblicamente gran parte de lo dicho en l y ofreci a sus nuevos amigos sauditas "colaboracin y ayuda" en cuestiones de inteligencia contra Irn. Y para que no quedasen dudas al respecto, lo hizo en declaraciones del jefe del ejrcito a un medio de propaganda saudita (3).

Es la primera vez que un jefe militar israel tiene una tribuna pblica en Arabia Saudita, lo que indica cmo estn las cosas. Es la confirmacin de una alianza por necesidad, una muestra del pnico de ambos porque s, el aumento del poder de Irn ha ido en paralelo al descenso del poder de Arabia Saudita e Israel. Fracaso en Irak, fracaso en Siria, fracaso en Qatar. Incluso en el Kurdistn iraqu. Y, sobre todo, fracaso en Lbano. En dos de esos escenarios, Lbano y Siria, aparece un mismo elemento: Hizbul. Convertido ya en el mayor enemigo de ambos, es visto como la extensin territorial de Irn (con una parte de verdad y con muchas, muchas ms mentiras manifiestas).

Y este pnico se expresa con toda rotundidad en el momento, y no es casual, de la derrota de la organizacin llamada Estado Islmico, tanto en Siria como en Irak, en gran parte debida a Hizbul.

Aunque tanto Israel como Arabia Saudita tienen un largo historial de amenazas vacas, sobre todo el segundo, y propensin hacia la grandilocuencia el paso que han dado ahora sube un nivel y hace la amenaza de guerra ms plausible.

pasa por Lbano

Sin embargo, hay un sin embargo. Ambos se han centrado en el eslabn ms dbil, Lbano, y los sauditas han secuestrado -literalmente- al primer ministro libans para provocar su dimisin y buscar la desestabilizacin de Lbano intentando sublevar a los sunnes. Que Hariri fue secuestrado se manifiesta en que el presidente francs - Hariri tiene tambin nacionalidad francesa- haya tenido que acudir a Riad a negociar con Bin Salman una salida hacia Pars. Y una vez logrado se ha visto un penoso periplo de Hariri por Egipto y Chipre para negociar las condiciones de su vuelta a Lbano, que no se produjo hasta el da 22 de noviembre, es decir, tres semanas despus. Eso ha provocado que los sunnes libaneses hayan comenzado a vislumbrar que su principal dirigente no es otra cosa que una marioneta en manos de sauditas y franceses y que el presidente libans. Michel Aoun, no aceptase la renuncia que finalmente se ha traducido en un s pero no, en una renuncia a medias para contentar tanto a sauditas como a franceses.

Por lo tanto, surgen los primeros inconvenientes para los sauditas en el trabajo de desacreditar a Hizbul, que se ha permitido el lujo incluso de defender a Hariri y ser el primero en hablar de secuestro, como se ha comprobado. De nuevo la popularidad de Hizbul se mantiene. Habla, da la cara y acta.

As que mientras sauditas e israeles esperan a que se calmen un poco las aguas entre los sunnes por el secuestro de Hariri, les toca a los segundos el reparto de papeles y su entrada en escena en el nico lugar donde pueden hacerlo a las claras: Lbano.

Israel tiene unas excelentes relaciones con el sector ms derechista de los cristianos maronitas libaneses, histricamente vinculados al fascismo. Es la Falange Libanesa, el Kataeb, creada en los aos 30 del siglo pasado a imagen y semejanza de la Falange espaola. El Kataeb colabor con los israeles siempre: combatieron a los palestinos en 1975 y perpetraron las matanzas de palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en 1982.

Este sector, aunque ahora est un poco de capa cada y ha tenido diferentes escisiones, an tiene capacidad de movilizacin aunque en estos momentos los cristianos maronitas son mayoritariamente afines al Movimiento Patritico Libre del actual presidente de Lbano, Michel Aoun. El MPL tiene una alianza con Hizbul desde el ao 2006 y como consecuencia ms visible de ella sus militantes y simpatizantes abrieron sus casas, literalmente, para los habitantes del barrio shi del Dahiye, el feudo de Hizbul en Beirut, cuando fue bombardeado por Israel en la guerra de 2006.

Los cristianos deben mucho a Hizbul, y no solo en Lbano. En Siria, Hizbul liber la localidad de Maalula, la cuna de los cristianos asirios y donde todava se habla el arameo, que haba sido tomada por los yihadistas, que saquearon las iglesias y secuestraron curas y monjas. En Siria, las aldeas cristianas del Qalamn han recuperado su vida, sus imgenes religiosas, cuadros y objetos de las iglesias, saqueadas por los islamistas, gracias a Hizbul.

Cuando Hizbul logr la victoria contra Israel en el ao 2000 respet escrupulosamente a sus enemigos de entonces, vinculados al Ejrcito del Sur de Lbano. A ellos y a sus propiedades. Ayud a la reconstruccin de las aldeas cristianas y algunos de ellos, como los de Marjayoun, donde se asientan las tropas espaolas de la FINUL, por ejemplo, devolvieron el favor ofreciendo t y pastas a los invasores israeles el ao 2006. De nuevo victoria de Hizbul y de nuevo el ms escrupuloso respeto a los cristianos.

Israel considera que los cristianos maronitas son ahora el sector ms dbil de Lbano y a quienes hay que dividir. El presidente Aoun es un firme aliado de Hizbul y partidario de que las armas de esta organizacin sigan donde estn mientras contine la amenaza israel y no se devuelvan las Granjas de la Shebaa, una zona ocupada libanesa al sur del pas. Pero Aoun es una persona ya mayor, tiene 84 aos, por lo que su salida del poder es una cuestin de tiempo, de poco tiempo. Su mandato termina en 2021, si vive para entonces. Hay que promover, por lo tanto, a su sucesor. Y es aqu donde entra el tndem Israel-Arabia Saudita puesto que los primeros presionarn a sus tradicionales aliados falangistas y los segundos a los sunnes para que apoyen al candidato anti-Hizbul. Porque segn la Constitucin libanesa, herencia del colonialismo francs, el presidente de Lbano tiene que ser un cristiano.

En la compra-venta que estamos viendo ahora de Arabia Saudita, con Irn-Hizbul de una parte como grandes enemigos y Palestina por otra como la gran perdedora, aparece el gran perjudicado: los cristianos maronitas libaneses. De su capacidad para resistir los embates israelo-sauditas (y occidentales, pues no hay que olvidar que EEUU y la UE consideran a Hizbul "organizacin terrorista") depender el futuro no solo de Lbano, sino de toda la regin.

La presin es enorme y la Liga rabe, que no es nada desde hace aos pero sigue enredando al dar una ptina de legitimidad a la estrategia saudita, en una reunin de urgencia y extraordinaria que tuvo el 19 de noviembre echaba ms lea al fuego condenando "la agresin de Irn y de Hizbul" que "amenazan la seguridad nacional rabe".

Aunque no sea ms que otra declaracin ms sin el menor contenido prctico, es un intento de Arabia Saudita de recomponerse ante el fracaso inicial de sacudir la estabilidad poltica libanesa y salvar la cara ante el segundo intento, que lo habr a corto plazo.

Todo el mundo se est moviendo ante ello y, en este sentido, hay un movimiento que no tiene que pasar desapercibido: Siria ha dicho que "Hizbul no estar sola en caso de ataque" contra esta organizacin. Eso no significa que Siria entrase directamente en el conflicto, pero s que los miles de combatientes que hay en Siria apoyando al gobierno haran lo propio con Hizbul.

Todo esto ocurre cuando la guerra en Siria termina con una derrota aplastante del eje EEUU-Israel-Arabia Saudita y el fracaso definitivo del "Nuevo Oriente Medio" de Bush y sus seguidores. Y cuando surge un nuevo eje, Rusia-Irn-Turqua (este ltimo pas an no definido del todo). Arabia Saudita se est jugando todo a una sola carta y, como alguien ha dicho, "el miedo saudita [a su prdida de poder, incluso a nivel interno puesto que el pas no es ms que un conglomerado de intereses personales y tribales, ahora en cuestin] puede apresurar una explosin regional".


Notas:

(1) Al Akhbar, 14 de noviembre de 2017, recogido por http://thenewkhalij.org/ar/%D8%B3%D9%8A%D8%A7%D8%B3%D8%A9/%D8%B1%D8%B3%D8%A7%D9%84%D8%A9-%D9%85%D8%B3%D8%B1%D8%A8%D8%A9-%D8%A8%D9%8A%D9%86-%C2%AB%D8%A7%D9%84%D8%AC%D8%A8%D9%8A%D8%B1%C2%BB-%D9%88%C2%AB%D8%A8%D9%86-%D8%B3%D9%84%D9%85%D8%A7%D9%86%C2%BB-%D8%AD%D9%88%D9%84-%D8%A7%D9%84%D8%AA%D8%B7%D8%A8%D9%8A%D8%B9-%D9%85%D8%B9-%D8%A5%D8%B3%D8%B1%D8%A7%D8%A6%D9%8A%D9%84

(2) https://foreignaffairs.house.gov/hearing/hearing-attacking-hezbollahs-financial-network-policy-options/

(3) http://www.i24news.tv/en/news/international/160378-171116-idf-chief-to-saudi-newspaper-israel-ready-to-share-intelligence-on-iran


Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Su nuevo libro es Las brujas de la noche. El 46 Regimiento Taman de aviadoras soviticas en la II Guerra Mundial, editado por La Cada con la colaboracin del CEPRID y que ya va por la tercera edicin. Los pedidos se pueden hacer a [email protected] o bien a [email protected]

Fuente original: https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2309



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