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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2017

Mentiras de la ONU sobre el hambre en el mundo

Bruno Guigue
Le grand soir

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


Segn el dogma el Tercer Mundo ya no existe. Por otra parte ya no se habla de pases subdesarrollados, sino de pases en desarrollo y el relato moderno nos asegura que esos pases se convertirn pronto en pases emergentes. La ideologa poscomunista pronosticaba el fin de la historia. Prometa un futuro luminoso en el reino del libre comercio. Anunciaba los nuevos tiempos de la globalizacin feliz. La apertura y la desregulacin de los mercados llevaban la promesa de un porvenir radiante.

Propagada desde hace tres decenios, esta fbula liberal se desmorona frente a la realidad. En su ltimo informe sobre El estado de la seguridad alimentaria y la nutricin en el mundo, la ONU declara que 815 millones de personas sufrieron malnutricin en 2016, es decir, 82 millones ms que en 2015. Hablando claro el 11 % de la poblacin mundial se muere de hambre. No solo hemos llegado a un rcord absoluto (la humanidad nunca ha tenido tantos hambrientos), sino que adems la situacin se sigue deteriorando y para 2017 las asociaciones esperan lo peor.

Las desigualdades llegan a cotas vertiginosas. Traspasado a la Edad Media, el abismo que separa a nuestros superricos de las masas empobrecidas habra horrorizado a los aristcratas ms egostas. Pero para nuestros liberales la acumulacin y la concentracin de capital a niveles astronmicos son signos positivos. Segn OXFAM el 1 % ms rico posee el 48 % de la riqueza mundial y el 20 % siguiente en riqueza posee el resto. Al 80 % restante, es decir, la aplastante mayora, solo le quedan migajas.

Este contraste entre 815 millones de hambrientos y un puado de multimillonarios debera provocar la indignacin general. Pero nos acomodamos en el fatalismo como si se tratase de una catstrofe natural. Al correr un pdico velo sobre las causas de semejante injusticia, el dogma oculta deliberadamente la influencia de las estructuras. Entre discursos apaciguadores y clichs neoliberales, los mecanismos que sustentan el enriquecimiento de unos pocos sobre el empobrecimiento de los dems desaparecen de la vista. Por conformismo ideolgico, la burocracia de la ONU retuerce la interpretacin de los hechos.

Omite, por ejemplo, que el deterioro de la situacin alimentaria se explica ampliamente por el retroceso de la agricultura campesina en favor del agronegocio. Bajo el empuje de las multinacionales de la agroalimentacin se transforman millones de hectreas de agricultura variada y ganadera en zonas francas desfiscalizadas donde se implantan monocultivos para la exportacin. Esta poltica deja a los pequeos agricultores a merced de las fluctuaciones de los mercados internacionales. Secuestrada por la globalizacin, la agricultura local y campesina se hunde.

Para la ONU el cambio climtico y las guerras de todo tipo son los principales responsables de la malnutricin. Pero esta imputacin de la miseria humana a causas accidentales tiene el efecto de minimizar las causas estructurales, limpia de toda sospecha los mecanismos de la explotacin capitalista y la mentira implcita es que las multinacionales no tienen nada que ver. Al contrario, la incriminacin del cambio climtico extiende la responsabilidad de la miseria al ciudadano de a pie. El trabajador que utiliza su coche para ir al trabajo no es tan culpable como Monsanto?

No es culpa del cambio climtico que miles de nios se vean obligados a trabajar en las plantaciones de cacao de Costa de Marfil. El sometimiento de ese pequeo pas a las multinacionales del chocolate es directamente responsable. Su especializacin en este monocultivo de exportacin desde la poca colonial le ha convertido en un apndice precario de las economas desarrolladas. Sometido a las fluctuaciones del mercado y a las operaciones especuladoras, Costa de Marfil se empobrece para enriquecer a los accionistas, sin contar el efecto desastroso de las curas de austeridad impuestas por las instituciones internacionales.

Pas de una pobreza extrema, Mal est presa en la inestabilidad poltica y se enfrenta a una rebelin sobre la que se injerta el terrorismo. Pero el saqueo de sus riquezas mineras por parte de Francia no es ajeno a ese caos de seguridad. La rebelin tuareg se encendi cuando Areva firm un acuerdo con Nger para la explotacin de los yacimientos de uranio ignorando a las poblaciones nmadas. Simple coincidencia? Los pases del Sahel son los ms pobres del mundo y las tropas francesas estn ms presentes que nunca.

Con su hipocresa habitual, la ONU olvida decir que el hambre reina en los pases donde Occidente se ha dedicado a sembrar el caos. En Sudn del Sur favoreci una secesin catastrfica. En Somalia despleg sus tropas y ayud al estallido del pas. En Siria atiza el fuego de una guerra interminable. En Libia destruy un Estado soberano y entreg el pas a las milicias. En Yemen suministra las armas con las que Riad masacra a la poblacin civil. La ONU tiene razn cuando dice que las guerras han deteriorado la situacin alimentaria. Ahora solo le falta precisar que esas guerras son las guerras imperialistas.

Bruno Guigue es profesor universitario de Filosofa en la isla de La Reunin, ex-alto funcionario francs, analista politico especializado en Oriente Medio. Es autor de cinco libros, entre ellos Aux origines du conflit isralo-arabe, Linvisible remords de lOccident, publicados por LHarmattan, y de numerosos artculos.

Fuente: https://www.legrandsoir.info/mensonges-de-l-onu-sur-la-faim-dans-le-monde.html

Esta traduccin se pude reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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