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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2017

Accin por el clima con justicia social

Gabriel Ferrero y de Loma-Osorio
CTXT

Para abordar el impacto asimtrico del cambio climtico y poner el foco de atencin en los derechos humanos y la igualdad es necesario integrar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de Pars


Han sido muchos los lderes mundiales que se han referido a 2015 como un ao histrico para el futuro de la humanidad. Alguno de ellos lo ha descrito como la fecha del inicio de una nueva era: la era del desarrollo sostenible. En 2015 confluyeron dos hitos globales que, en efecto, pueden marcar esta nueva era: la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible celebrada en septiembre para la adopcin de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climtico en Pars celebrada en diciembre. Acuerdos decisivos para definir la hoja de ruta global que asegure un futuro de prosperidad para todas las personas, pero tambin para el planeta que habitamos. Los resultados que se alcanzaron son de sobra conocidos. Una Agenda articulada a travs de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que integran las aspiraciones universales de progreso humano, econmico, social y ambiental y un Acuerdo, el de Pars, para limitar las emisiones causantes del cambio climtico y sus efectos.

En la base del Acuerdo de Pars est la definicin por cada pas de sus propias Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en ingls) para lograr el objetivo de limitar el calentamiento global a 2, o incluso 1,5, grados centgrados sobre la temperatura media de la era pre-industrial (previendo revisiones peridicas de los mismos, constatando que la suma de los compromisos individuales a fecha de hoy ser insuficiente para cumplir con estas metas). En sus compromisos, los pases identifican sus propios sectores, polticas, programas para la accin climtica y cuantifican sus contribuciones a la mitigacin.

Desde los orgenes del debate y de las negociaciones sobre el clima y sobre otros problemas medioambientales globales, la dimensin moral y la nocin de la justicia o injusticia de las medidas a tomar ha estado presente. Evidentemente, la responsabilidad de cada pas a la hora de causar problemas ha sido diferente. Mientras los pases en vas de desarrollo no encuentran equitativo renunciar a su propio desarrollo econmico e industrial los pases que ya quemaron para desarrollarse son los que deben pagar por la factura, los pases desarrollados entienden que la responsabilidad es de todos. Una cuestin, la de la equidad y la de las responsabilidades diferenciadas, que ha tensionado las negociaciones hasta convertirse en uno de los factores ms difciles de abordar y que ha dificultado enormemente el progreso de los acuerdos globales sobre el clima. Una dimensin que, formulada y debatida en la arena de las cifras macro de crecimiento econmico (pasado, presente o potencial), y negociada poniendo a los pases, como categora, en el centro, se convierte con facilidad en un callejn sin salida.

Sin embargo, el Acuerdo de Pars incorpora en su texto una novedad importante. Por primera vez en la historia de las negociaciones sobre el clima, el Prembulo del Acuerdo de Pars reconoce el concepto de Justicia Climtica, sealando "la importancia para algunas partes del concepto de 'justicia climtica'. Una referencia muy superficial, que incluso puede pasar desapercibida, y que tiene sin embargo una importancia capital.

El movimiento social y de lderes y lideresas que se ha ido articulando a travs del concepto de Justicia Climtica enfatiza el impacto asimtrico del cambio climtico en las personas pobres y vulnerables (individuos, comunidades, y obviamente pases), los menos responsables del cambio climtico en relacin con el impacto en los pases ricos y en las empresas del sector de los combustibles fsiles, que se han beneficiado de las emisiones de gases de efecto invernadero por siglos y sufren menos los impactos del problema. Pero, a diferencia de las negociaciones entre pases que ponen el PIB en el centro de la preocupacin, la Justicia Climtica focaliza los impactos del cambio climtico en los derechos humanos, y en trminos de justicia intra e intergeneracional: en las personas y en el planeta, desde las que la prosperidad cobra sentido real. Mary Robinson, una de las lideresas de este movimiento, propone seis principios adicionales al del Derecho al Desarrollo de las naciones para articular la perspectiva de la justicia climtica: 1) respetar y proteger los Derechos Humanos; 2) compartir los beneficios y las cargas de manera equitativa; 3) asegurar que las decisiones sobre cambio climtico sean participativas, transparentes y responsables; 4) destacar la igualdad y equidad de gnero; 5) aprovechar el poder transformador de la educacin; 6) tejer alianzas efectivas para asegurar la Justicia Climtica.

Es suficiente el Acuerdo de Pars y la plena implementacin de las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional para avanzar en la justicia climtica? Garantiza la implementacin del Acuerdo de Pars la extensin de la justicia social, la igualdad y la erradicacin de la pobreza en sus mltiples dimensiones? Lamentablemente, no. Los pases pueden lograr sus objetivos de reduccin de emisiones, como se refleja en sus NDC, y el resultado completo puede ser suficiente para alcanzar los objetivos de Pars; pero, incluso en este caso, pueden hacerlo de una manera que no haga efectiva la Justicia Climtica.

El Acuerdo de Pars es una condicin absolutamente necesaria para ello, pero insuficiente. En mayo de 2015, la muy esperada encclica Laudato si' del Papa Francisco "Sobre el cuidado de nuestro hogar comn", en lnea con los principios de la Justicia Climtica, lanz un mensaje inequvoco: el cambio climtico y el desarrollo sostenible son un tema moral, con profundas consecuencias para la justicia social, la erradicacin de la pobreza, los derechos humanos y la equidad intergeneracional. El cambio climtico, la desigualdad y la pobreza configuran una crisis integrada y universal que requiere profundas transformaciones en las sociedades, economas e individuos.

El entonces Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon, con el apoyo conjunto de la entonces Secretaria Ejecutiva de la Convencin Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climtico Christiana Figueres, de su asesora especial para la planificacin del desarrollo y actual Vicesecretaria General de la ONU Amina J. Mohammed y la propia Mary Robinson, hicieron durante las negociaciones de Pars y de los ODS denodados esfuerzos para llamar la atencin sobre la necesidad de concebir la accin para el clima y el desarrollo como las dos caras de la misma moneda. Unas negociaciones que se desarrollaban, como haba sido tradicional, a travs de cauces y foros paralelos y con poca comunicacin entre s. Una dinmica que es el reflejo de una parcelacin entre disciplinas, entre comunidades de pensamiento, entre unidades administrativas y ministerios, que tiende a alejar el abordaje de la cuestin del clima del de los problemas sociales, de la lucha contra la exclusin y la pobreza, de la justicia y la igualdad y de los fundamentos mismos de los modelos y patrones de crecimiento econmico o de consumo.

Afortunadamente, disponemos ahora de todos los instrumentos para hacer que estas dos caras de la misma moneda se aborden de forma integrada: el conjunto, indivisible, que forman la Agenda 2030 y el Acuerdo de Pars. Ms de dos caras de la misma moneda, lograr los objetivos climticos y los ODS son una cuestin de justicia que slo se pueden conseguir simultneamente: es una misma visin, la de la justicia intra e intergeneracional. Los ODS no pueden lograrse y sostenerse si el cambio climtico no est bajo control, por debajo de 1.5C para el ao 2100. Y, al mismo tiempo, los objetivos climticos no pueden alcanzarse sin un xito de los ODS para el ao 2030. Y esto es as porque muchos de los ODS incluyen metas globales que afectan a uno o varios de los impulsores del cambio climtico y la mitigacin del mismo.

La justicia climtica solo puede ser una realidad si se alcanzan los ODS, conjuntamente con las metas de Pars. Los ODS contienen las condiciones necesarias que deben cumplirse a nivel nacional e internacional, adems del cumplimiento de los compromisos reflejados en los NDC y en el Acuerdo de Pars, para hacer realidad la Justicia Climtica.

Algunos ejemplos nos permiten ilustrar este hecho (se pueden encontrar muchos otros). Cambiar a un mayor peso de las fuentes de energa renovables en el mix energtico no implica necesariamente garantizar el acceso a la energa para todos, por s solo. Pero ms an, si no va acompaado de polticas activas de mantenimiento del empleo en los sectores vinculados a las fuentes a reemplazar, y de desarrollo en los territorios afectados, puede no ser una transicin justa, empeorando otros ODS (como el 1, el referido a la pobreza, o el 8, referido al empleo decente.

El ODS 1 "Terminar con la pobreza en todas sus formas en todas partes" incluye dos objetivos clave para la justicia climtica: asegurar sistemas de proteccin social para lograr una cobertura sustancial de los pobres y vulnerables (meta 1.3) y, muy especialmente, asegurar que todos, y en especialmente los pobres, tienen los mismos derechos a los recursos econmicos, incluyendo propiedad y control sobre la tierra y los recursos naturales (meta 1.4) y construyendo la resiliencia de los pobres y aquellos en situaciones vulnerables (meta 1.5).

Las dimensiones de justicia social, derechos e igualdad no estn implcitas en el Acuerdo de Pars y pueden no reflejarse necesariamente en los NDC. Sin embargo, son el ncleo de la Agenda 2030 y los ODS y los objetivos. Al poner a las personas en primer lugar, junto con la salud del planeta, la Agenda 2030 acerca el nuevo marco de desarrollo sostenible y accin climtica adoptado en 2015 ms cerca de la Justicia Climtica. Los ODS representan reas de accin clave para erradicar la pobreza, para lograr un crecimiento econmico inclusivo, as como tambin soluciones para abordar la adaptacin y mitigacin del cambio climtico.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo Climtico de Pars, en conjunto, constituyen un nuevo pacto para la justicia para el mundo del siglo XXI. En un mundo cada vez ms incierto, ya muy diferente al mundo que fue testigo de su adopcin, y donde el presidente de los Estados Unidos ha anunciado su retirada, la agenda climtica est en la cima de las prioridades polticas mundiales. Es una gran oportunidad. El mundo tiene listo un plan de accin para hacerlo realidad.

Gabriel Ferrero y de Loma-Osorio es asesor senior en desarrollo sostenible en la Oficina Ejecutiva del Secretario General de las Naciones Unidas entre 2011 y 2017, actualmente es Vocal Asesor para la implementacin de la Agenda 2030 en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperacin.

Fuente: http://ctxt.es/es/20171129/Firmas/16477/cambio-climatico-desarrollo-justicia-desigualdad-paris.htm



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