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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2017

Estados Unidos y la demolicin de la legalidad internacional

Editorial de la Jornada
La Jornada


El presidente estadunidense, Donald Trump, confirm ayer su determinacin de trasladar a Jerusaln la representacin diplomtica de Washington en Israel, a contrapelo de los sealamientos de estadistas y lderes del mundo sobre los peligros que conlleva semejante medida. Hasta el rey saudirabe, Salmn bin Abdulaziz, gobernante del principal aliado histrico de Estados Unidos en la regin, advirti que esa mudanza podra desatar la clera de los musulmanes en todo el mundo, en tanto que el turco Recep Tayyip Erdogan, presidente de otro rgimen amigo de Washington, le dijo al republicano que el estatuto de Jerusaln es una lnea roja para los musulmanes, y amag con romper las relaciones diplomticas de Ankara con Tel Aviv. Por su parte, el secretario general de la Liga rabe, Ahmed Abul Gheit, recalc que el gesto de la Casa Blanca tendra consecuencias negativas para la situacin de Palestina y para la regin rabe e islmica. Por descontado, todas las instituciones y facciones palestinas, que representan a la parte ms directamente agraviada por la medida, expresaron su repudio a lo que sera un reconocimiento oficial de Estados Unidos al reclamo unilateral israel de Jerusaln como su capital.

Debe recordarse que en 1947 la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) determin, en el contexto de la separacin artificial del hasta entonces mandato britnico de Palestina, la conformacin de dos estados, uno palestino y otro judo, y un estatuto de corpus separatum para Jerusaln, que sera administrada por la propia ONU. Esa divisin provoc la primera guerra entre rabes e israeles y sta se sald con el armisticio de 1949, que dejaba la porcin occidental de la urbe (84 por ciento de su territorio) en manos de Israel y la oriental bajo control de Jordania; pese a ello, la ONU reafirm el estatuto internacional de la ciudad. En 1967 el rgimen israel invadi Jerusaln Este, Cisjordania y Gaza, y de inmediato se anex decenas de pueblos palestinos aledaos, destruy barrios rabes y dio a sus habitantes tres horas de plazo para que salieran de sus viviendas antes de que fueran demolidas. En aos posteriores prohibi la residencia a los no judos en extensas zonas de la ciudad y emprendi una poltica de limpieza tnica (como lo han documentado diversos investigadores y acadmicos, entre ellos Iln Papp) que se mantiene hasta la fecha.

La comunidad internacional en su conjunto se ha negado en forma sostenida a reconocer la pretensin del gobierno israel de considerar a Jerusaln como su capital eterna e indivisible y en agosto de 1980 el Consejo de Seguridad de la ONU decret, mediante la Resolucin 478, la nulidad de semejante pretensin y exhort a sus integrantes que situaran sus representaciones diplomticas en Tel Aviv. La excepcin fue Estados Unidos, cuyo Congreso aprob en 1995 el reconocimiento de la capitalidad israel en Jerusaln, lo que deriv en controversias institucionales que han imposibilitado hasta ahora el traslado de la sede diplomtica de Washington a territorio jerosolimitano.

La razn para negar el reconocimiento a la pretensin israel es simple: la anexin de Jerusaln fue un acto de fuerza que conllev actos de desplazamiento forzado de poblacin, despojo, violencia y barbarie. Cualquier pas que site su embajada ante el gobierno de Israel en esa ciudad legitima, en consecuencia, tales mtodos, y lesiona, con ello, los principios bsicos de la legislacin internacional. As pues, el anuncio de Trump constituye un ataque frontal en contra de las normas elementales de convivencia, representa una irresponsable y torpe ofensa para palestinos, rabes y musulmanes, y se traduce en un nuevo atropello a las causas de la paz, la estabilidad y la vigencia del derecho en el mundo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/12/06/opinion/002a1edi



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