Portada :: Espaa :: Crisis poltica en Catalua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2017

Espaa contra Espaa

Germn Ojeda
Rebelin


Para mis maestros catalanes Jordi Nadal y Josep Fontana


En el debate histrico de 1932 donde la Repblica aprob el primer Estatuto de Autonoma en Espaa, Manuel Azaa, ante la campaa patritica de la derecha contra la aprobacin del nuevo Estatuto para Catalua, dijo solemnemente que ningn programa poltico tiene escrita su solucin en el cdigo del patriotismo.

Podramos repetir sus palabras 85 aos despus, porque la actual movilizacin patritica espaolista contra el movimiento soberanista cataln ha sido extraordinaria, siendo conscientes que esa no es la solucin, es el problema. Sin dilogo, sin respeto y sin pacto, el catalanismo, el nacionalismo cataln, no se sentir integrado en nuestro pas, y la desafeccin y el desencuentro impedirn el progreso democrtico de Espaa.

Y ya sabemos que no hubo ni dilogo, ni respeto, ni pacto con Catalua, al revs, el gobierno del PP ha tenido una actuacin negacionista frente al intento cataln de potenciar su autogobierno primero, y de declarar la independencia despus, negacionismo espaolista que como respuesta ha provocado la fuga hacia delante del catalanismo, esto es, la derecha espaola ha puesto en marcha una dinmica de polarizacin bien conocida desde hace un siglo, pues ya en 1927 el lder histrico del nacionalismo conservador cataln Francesc Camb, en su libro Per la Concordia , dej escrito que cuando el encono contra Catalua se acenta, cuando en sta se debilita la esperanza de una solucin armnica del pleito cataln, entonces la irritacin y la desesperanza engendran en el espritu de muchos catalanes un sentimiento secesionista. Fue lo que pas entonces en Catalua frente a la dictadura de Primo de Rivera, y es tambin lo que pas estos aos frente al gobierno de Espaa con el pleito cataln.

Y qu paso realmente en Espaa? Pues que hemos vivido la campaa ms patritica de la historia de nuestro pas, solo igualada con la que se vivi contra la independencia de Cuba y los malvados yankis que la apoyaban en la guerra colonial de finales del siglo XIX, pues all como aqu todos los medios sin excepcin, todas las instituciones y todos los poderes espaoles incluida la iglesia se volcaron al grito unnime de viva Espaa!.

Fue precisamente esa guerra de Cuba y la prdida de la joya de la corona colonial en 1898 la que abri una crisis sin precedentes en Espaa, una crisis que fue contestada por dos nuevos proyectos de pas, uno desde el punto de vista ideolgico que impuls el movimiento regeneracionista encabezado por Joaqun Costa, y otro planteado desde punto de vista territorial que encabez el catalanismo, un catalanismo que entre 1892 -cuando se aprobaron las Bases de Manresa- y 1901 -cuando se crea la Lliga Regionalista liderada por por el moderado Enric Prat de la Riba- impulsa un movimiento regional que reclama el reconocimiento poltico de la singularidad catalana.

Desde entonces, desde hace ms de un siglo, al calor de la crisis del rgimen de la Restauracin, y fuera de los gobiernos dictatoriales de Primo de Rivera y de Franco, el catalanismo no ha parado de crecer, viviendo 3 etapas histricas fundamentales. La primera, la Solidaritat Catalana, nacida en 1907, fue de corto recorrido dur un bienio, pues la Semana Negra se la llev por delante- pero de fuerte calado. Liderada por el viejo republicano federalista Nicols Salmern, aglutinaba a un amplio abanico de partidos catalanes y catalanistas en contra de la promilitar Ley de Jurisdicciones, y planteaba a Madrid la autonoma poltica catalana con una Hacienda propia. La segunda gran etapa histrica del catalanismo tiene lugar en el periodo republicano entre 1931-1934, que aspiraba a una repblica federal. Y la ltima etapa es la que estamos viviendo, que comenz con la demanda de ms autonoma y ha terminado pidiendo la independencia.

Autonoma frente al poder corrupto y caciquil fracasado de la Restauracin monarquica. Repblica federal frente a una repblica centralista secuestrada adems desde 1933 por las derechas dinsticas. Independencia frente a una autonoma limitada por Madrid. Tres patas del mismo banco catalanista que en principio se inspiran en la misma idea proclamada en el mitin fundacional del Tivoli donde se puso en marcha la Solidaritat Catalana : nuestros enemigos dicen que nuestro movimiento revolucionario va contra Espaa. No es cierto. Los catalanes hemos aportado a Espaa un rico patrimonio, una lengua enaltecida por grandes poetas, un derecho civil, una industria fuerte y poderosa, y hoy, seores, hoy mismo, le llevamos un sentido poltico que nos da derecho a hablar en nombre de Espaa. Levantmonos del banquillo de los acusados y preguntamos a nuestros eternos acusadores qu han hecho del patrimonio que les confiamos. Levantmonos del banquillo de los acusados y reclamemos con energa nuestro derecho a gobernar.

Eso pedan los catalanistas todos unidos de la Solidaritat, que para empezar cesaran las acusaciones contra su supuesto anti espaolismo y acto seguido el derecho a gobernar. Un derecho a gobernar que sera conquistado a base de muchas luchas y movilizaciones a lo largo del siglo XX. Primero fue la creacin en 1914 de la Mancomunitat de Catalua, en la que se integraban las 4 diputaciones provinciales, todas unidas en defensa de su nuevo organismo autonmico. Despus fue la rehabilitacin de la histrica Generalitat y el nuevo Estatut entre 1931 y 1932. Por fin, acabada la dictadura franquista y vueltos a la democracia, fue el reconocimiento del autogobierno nacional cataln con la recuperada Generalitat y el Estatut.

Pues bien, lamentablemente todos esos hitos histricos de avance del catalanismo terminaron mal. Primo de Rivera acab de un plumazo en 1925 con la Mancomunitat que haba presidido Prat de la Riba. Ya en la Republica, y como respuesta al gran avance del Gobierno de las derechas con su poltica de rectificar la Republica durante el llamado bienio negro, el presidente de Generalitat Lluis Companys, en el contexto del Octubre del 1934 espaol, declaraba el Estado cataln dentro de la Repblica Federal espaola, por lo que fue destituido y encarcelado, siendo liberado de la crcel a comienzos de 1936, cuando gan las elecciones de febrero de aquel ao histrico el Frente Popular con el programa comn de la amnista para los presos polticos de Octubre del 34 -junto con Companys y otros catalanistas y republicanos insurrectos fueron liberados tambin cientos de presos asturianos protagonistas de lo que Albert Camus llam Comuna de Asturias- pero despus de la guerra civil sera fusilado por Franco en 1940. Por ltimo, en este ao 2017 vuelve a haber presos polticos y polticos presos catalanes por proclamar la independencia unilateral en Catalua, lo que pone otra vez de actualidad como a comienzos de 1936- el grito de amnista y libertad para estos presos, y tambin un nuevo frente popular ahora un frente soberanista- para las elecciones catalanas del 21 D.

Deca un catalanista avanzado, Mart i Juli, en 1915 que el nacionalismo es la forma ms perfecta de la libertad poltica de los pueblos y el socialismo es la forma ms perfecta de la libertad de los pueblos econmicamente. Nacionalismo frente a socialismo, catalanismo frente a espaolismo, repblica frente a monarqua, esas son las confrontaciones bsicas que han atravesado el siglo XX espaol. Las izquierdas espaolas han sido internacionalistas, obreristas y tambin republicanas pero la izquierda catalana fue adems catalanista, y hoy todava bastantes espaoles de izquierda fieles ortodoxos de esos principios han rechazado el movimiento catalanista, e incluso algunos se han hecho eco de la poltica del palo y tentetieso espaolista del PP contra el nacionalismo cataln.

Ideario frente a ideario, principios frente a principios, Espaa ha vivido estos aos tensionada por la cuestin catalana, pero del 1 de Octubre, da del referndum, al 27 de Octubre, dia de la proclamacin unilateral de la repblica catalana, hubo 27 das que conmovieron a Espaa. El catalanismo firm entonces su voluntad de independizarse de Espaa en el peor momento histrico posible, porque hoy sabemos que la secesin existe pero la independencia no. No puedes independizarte de tus vecinos, ni de tus mercados, ni de los espaoles cerca del 75% de los catalanes son de origen espaol-, ni de la UE, ni de la globalizacin, pero impresiona la determinacin de Catalua por ser soberana. E impresiona tambin el empeo de Espaa en imponer a Catalua cuatro siglos despus la poltica imperial del Conde Duque de Olivares: hay que reducir estos reinos a las leyes, a la lengua y al estado de Castilla sin ninguna diferencia.

Ni con la Unin de Armas de Olivares en el siglo XVII, ni con los decretos de Nueva Planta de Felipe V despus, ni con los bombardeos de Espartero contra las carlistadas se ha podido reducir a la fuerza a Catalua a lo largo de los ltimos siglos. Se puede ahora resolver un gran conflicto histrico con palos y amenazas, con persecuciones y con Tribunales, con campaas mediticas, con crcel y guerra sucia contra Catalua? se puede construir un pas mejor y ms democrtico movilizando contra Catalua los peores sentimientos nacionalistas de la vieja Espaa, una, grande y libre? se puede defender la unidad de Espaa y de los espaoles contra la voluntad democrtica de Catalua y hasta haciendo campaa contra la venta de productos catalanes en Espaa? Pues todo eso y ms todava es lo que ha hecho el PP durante estos ltimos 10 aos, despus de que los parlamentos cataln y espaol y el voto de los catalanes aprobaran democrticamente reformar su estatuto de autonoma para tener ms autogobierno.

EL PP es en efecto el padre de la criatura de la crisis poltica y territorial ms grave que ha vivido Espaa en estos 40 aos, porque para tapar sus vergenzas y su corrupcin, para que no hablemos de la Gurtel y de los sobres de Rajoy, de que Espaa es el lder europeo del paro, de la precariedad y de la desigualdad en la UE, ha encontrado en Catalua el instrumento perfecto para su perversa poltica de camuflaje espaolista.

El PP ha sido ciertamente la verdadera fbrica de independentistas, que hace poco ms de una dcada no pasaban del 10% de los catalanes y que hoy se han multiplicado por 5. La conclusin es clara: el verdadero partido anti patriota, el que ms ha impulsado la divisin y la fractura de Espaa, es el PP, que utilizando a Catalua ha antepuesto sus intereses partidistas a los intereses espaoles.

Claro que en esta operacin funesta tienen una responsabilidad complementaria el nuevo partido Ciudadanos y el viejo PSOE como compaeros de viaje. Ahora bien, Cs naci en Catalua en 2005 financiado y promovido por la banca y el IBEX 35 para hacer lo que est haciendo, combatir el catalanismo y diversificar las opciones de derechas, su objetivo siempre fue potenciar el espaolismo poltico y el espacio liberal-conservador, as que est aprovechando la cuestin catalana para sacar la cabeza, avanzar empujando un nuevo centralismo neoliberal y un nuevo espaolismo virgen y juvenil sin la pesada mochila postfranquista del PP, que adems cortocircuite el ascenso de Podemos.

Sin embargo el PSOE, la clave de bveda del rgimen del 78, haba hecho una traumtica mudanza desde el posfelipismo liberal al nuevo sanchismo socialdemcrata para reconstruir un partido dividido, en crisis y desvertebrado. Snchez llegaba despus de muchos vaivenes a la secretara general del PSOE marcando territorio: somos la izquierda. Y planteando 4 propuestas estratgicas, la primera y principal reforzar al partido apoyndose en la participacin activa del voto militante, luego reconociendo la Espaa plurinacional, acercndose a Podemos para echar al corrupto PP del gobierno, y por ltimo, para que todo quedara claro, confirmando el no es no a Rajoy y a la derecha.

Hizo todo lo contrario. Lo que hemos vivido estos meses es el silencio sepulcral de sus militantes, que en nunca fueron llamados a opinar en un momento tan crtico para Espaa. Es tambin el si es si a un PP invadido por la metstasis de la corrupcin. Es el apoyo a Rajoy y a la Espaa uninacional. Es el alejamiento de Podemos. El Psoe, la bisagra de Espaa, el equilibrio de sistema, el moderantismo poltico y la integracin territorial, tomaba partido por dios, por la patria y el rey, daba un nuevo giro a su historia y a su poltica salvando al PP de la quema. El Psoe de nuevo se quitaba la careta. Y retratado, aparece ahora como una bisagra oxidada y rota, que ni abre puertas ni tiene otro horizonte que un callejn sin salida. Si hubiera cumplido con sus promesas, en vez del gallo negro otro gallo cantara, aunque es cierto que el PSC, los socialistas catalanes con Iceta el frente, quisieron llegar al rescate con sus propuestas conciliadoras tratando de tender puentes, pero la definitiva confrontacin en marcha hizo inviable la poltica del parachoque.

Unidos Podemos, el partido espaol aliado con los Comunes de Ada Colau en Catalua alianza que en s misma se entiende como una declaracin de principios-, es la excepcin que confirma la regla de los partidos espaolistas. Rechazando el secesionismo unilateral pero defendiendo el referndum pactado en Catalua y el estado plurinacional en Espaa introduce dos nuevos productos polticos en la crisis territorial espaola muy democrticos pero de muy difcil digestin patritica en Espaa, aunque esas propuestas polticas hayan sido probadas con xito en Quebec y en Escocia, en Canad y el Reino Unido, pases que a diferencia del nuestro han demostrado desde hace siglos su fortaleza democrtica.

Pablo Iglesias afirma en un reciente artculo que estamos viviendo un periodo histrico de cambio en Espaa y sin duda una buena parte de ese cambio se debe a Podemos. En efecto, Podemos destap el velo que cubra las vergenzas del rgimen del 78, puso en el centro del debate poltico el agotamiento del bipartidismo, denunci el austericidio que aprobaron en mancomn Psoe y PP reformando el artculo 135 de la Constitucin para pagar los prstamos con la banca internacional antes que la enorme deuda social con los espaoles, y adems abri el debate sobre el modelo de Estado que amenazaba quiebra en Catalua. Hacer todo eso era en resumen una enmienda a la totalidad que, como respuesta, cambi los discursos polticos, reforz las defensas del rgimen y moviliz al sistema entero -poltico, financiero y meditico- para apartar a los nuevos infieles del templo del poder caffe rede la II restauracin borbnica.

Sin embargo pienso que Podemos, con sus lgicos errores adanistas, ha sido una gran respuesta democrtica a la crisis poltica espaola, y creo que a pesar de la permanente y atronadora pitada contra Podemos en la inmensa mayora de los medios de nuestro pas, y a pesar adems de la enorme polarizacin poltica en Catalua, muchos catalanes le reconocern el 21 D su difcil esfuerzo por encontrar una salida integradora y democrtica al pleito cataln, y que ms temprano que tarde Espaa reconocer tambin su compromiso con la construccin de un pas ms democrtico, ms igualitario y ms plurinacional.

Pero si el padre de la criatura de esta grave crisis catalana fue el PP, la madre fue el antiguo partido alfa cataln Convergencia i Uni. Est claro que sin la fuga hacia adelante del nacionalismo cataln entonces hegemnico nada de esto hubiera ocurrido, y en consecuencia nos habramos quedado sin la foto fija del sistema poltico espaol del 78 y sus miserias. Como es sabido el motor lo haban puesto en marcha Pascual Maragall y el tripartito con la reforma del Estatut para tener ms autonoma, un estatuto que como deca antes haba pasado todos los controles de calidad democrtica, o sea haba sido aprobado por el parlamento cataln, las cortes espaoles y el pueblo de Catalua en referndum. El PP lo bloqueo con el recurso al Tribunal Constitucional donde tena una amplia mayora, pero con el motor arrancado esa huida hacia delante fue la respuesta del catalanismo conservador entonces en el poder, que ante la crisis econmica que pona en cuestin su hegemona y ante la crisis institucional que rodeaba al corrupto Pujol y a sus discpulos, el primero de los cuales era su sucesor Artur Mas, decidieron poner el moto a toda marcha para no perder el control poltico de la patria catalana amenazada de quiebra. As empez el proces.

Desde 2010, desde la sentencia del Tribunal Constitucional que controlaba el PP contra el Estatut, todo se precipit. Rajoy pudo cantar victoria, la victoria espaolista frente al catalanismo autonomista, y de nada sirvieron despus las diadas, las grandes manifestaciones en Barcelona, la movilizacin social o las llamadas al dilogo. El PP no mova ni una pieza como defensor de la unidad de la patria -viva Espaa!-, mientras el catalanismo conservador iba avanzando con un nuevo presidente -Puigdemont- y nuevas compaas como ERC y la CUP por el precipicio del secesionismo hacia la repblica - visca Catalua!-.

El resultado est a la vista. Gan Espaa, gan el PP y sus muletas, gan el tripartito monrquico, el bloque llamado constitucional. Perdi Catalua, perdi el catalanismo que se empe en conquistar la independencia con un apoyo insuficiente como era la mitad del censo electoral, perdi incluso el seny y hasta la rauxa separatista.

Rajoy, la derecha espaolista, contaba con todas las cartas a su favor, la carta de la corona beligerante, los aparatos de Estado, los poderes institucionales, la judicatura, la polica y los medios de comunicacin, todos a una. Contaba tambin con la mitad de los catalanes. Contaba con el apoyo de la Unin Europea y de EEUU. Y contaba adems con un nuevo y poderossimo ejrcito empresarial y financiero dispuesto a sacrificarse en el altar de la estabilidad, con un ejrcito que fue el definitivo batalln de infantera que con su marcha de Catalua derrib de una vez los muros del llamado proces.

Con tantos y tan poderosos apoyos Rajoy no hubiera necesitado retratar a Espaa como el reino de las porras y los palos para resolver el conflicto. Pero lo hizo porque quera humillar al independentismo. Las fotos del pas de la intolerancia fueron las cargas policiales del 1 de Octubre contra pacficos votantes, las urnas secuestradas, la Catalua sometida por la fuerza y el referndum fallido. Despus vendra la DUI, la crcel, Blgica, el 155, el Parlament disuelto y la Generalitat intervenida.

Y tambin la convocatoria de elecciones el 21 D por el gobierno de Rajoy, la participacin en ella de los partidos independentistas y el consiguiente reconocimiento de facto del gobierno de Espaa, que es quien convoca las elecciones, unas elecciones donde se traslada a la ciudadana la bsqueda de una salida al conflicto territorial cataln que los polticos de aqu y de all no han sido capaces de encontrar despus de muchos aos de jugar con trampas al escondite patritico.

Lo que queda de esta nueva pelea histrica, de este tercer gran choque entre Catalua y Espaa, es mucha tierra quemada, mucha poltica rota y mucho malestar al norte y al sur del Ebro. Los gobiernos catalanes de estos aos oscuros y el catalanismo militante no supieron entender correctamente ni el poder del Estado, ni lo que Camb llam el espritu mundial de la poca, ni siquiera lo que haba enseado a la izquierda catalana el abuelo Marx, esto es, que el capital no tiene patria, y se quedaron solos. El gobierno del PP y sus socios no quisieron escuchar las demandas catalanas y se quedaron en el ordeno y mando. Pero esta ltima crisis catalana anuncia el fin de una poca, una poca que durante estos ltimos aos de grave crisis econmica y territorial nos ense las vergenzas y las limitaciones de la trucada democracia espaola.

Esperemos que en los campos donde crece el futuro brote pronto la cosecha de un nuevo pas. Un nuevo pas verdaderamente democrtico, Espaa, donde no quepan tanto espaolismo ultramontano anticatalanista, tanto patriotismo partidista y tanto centralismo uninacional. Un nuevo pas, con Catalua a la cabeza, como motor democrtico de la Espaa plurinacional, que pueda realizar por fin la tarea histrica que hace ya un largo siglo le encarg el gran vasco Miguel de Unamuno: el deber de los catalanes, como espaoles, consiste en catalanizar Espaa.

Espaa no se puede entender sin Catalua. En la poltica y en la economa espaolas todo lo importante ha empezado y terminado en Catalua: la prdida de la Europa central prspera y luterana en Flandes, la separacin de Portugal y la enorme fractura del imperio ultramarino, la guerra de Sucesin y el paso de los Austrias a los Borbones, la Nueva Planta centralista y castellanizadora, el gran salto de la monarqua a la repblica y tambin del centralismo a las autonomas, no se entienden en efecto sin el papel central de Catalua, que, por cierto, nunca tuvo ni privilegios especiales, ni concierto econmico, ni cupo tampoco, y que aport a nuestro pas el gran progreso econmico y poltico que la caracteriza. Por eso los espaoles que aspiramos a una Espaa mejor y amamos tambin a Catalua y a los catalanes, no queremos que se divorcien de nosotros, queremos como peda Unamuno que nos catalanicen. Visca Catalua!

Germn Ojeda. Profesor Titular de Historia e Instituciones Econmicas. Universidad de Oviedo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter