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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2017

Hacia el 21-D, la campaa de la criminalizacin

Jess Gellida
Rebelin


Arranca la campaa electoral de unos comicios atpicos que reconfiguraran el sistema de partidos en Catalua y las posteriores hojas de ruta. La maquinaria electoral se pone en marcha de cara a un 21-D, donde la lgica que se impone es la de un doble plebiscito, respecto al 155 y sobre la independencia. Unas elecciones como intento de restauracin o como profundizacin en la crisis del rgimen del 78.

El gobierno espaol intenta, por todos los medios, que la convocatoria del 21-D aparente una imposible normalidad democrtica. Una convocatoria electoral impuesta por Rajoy previo cese del Govern y disolucin del Parlament, con la aplicacin de la suspensin del autogobierno en marcha, con presos polticos y candidatos exiliados, y con la amenaza de la continuidad del 155 -si vuelve a haber una mayora independentista-.

La campaa arranca con miles de personas en las plazas de los ayuntamientos de Catalua como muestra de rechazo por la continuidad de Junqueras, Forn y los Jordis en la prisin. La decisin del juez del Tribunal Supremo es la de mantener cuatro encarcelados, uno de ERC, uno del PDeCAT, uno de Omnium y uno de la ANC, por un supuesto riesgo de reiteracin delictiva, mientras que el resto de consejeros han sido puestos en libertad bajo fianza y con otras medidas cautelares. Una arbitrariedad judicial que no se entiende, si no es por una cuestin de revancha del Estado, a la vez que para intentar incidir en la opinin pblica espaola y europea de que el movimiento independentista cataln es violento. En este sentido, por un lado, el juez argumenta que la prisin sin fianza es para prevenir la reiteracin de una explosin violenta y lo vincula directamente a lo que denomina asedio a la consejera de Economa que se produjo en Barcelona el 20-S. Por otro lado, desde algunos espacios, el intento de mostrar una cara agresiva y violenta del independentismo viene de la mano de los deplorables hechos publicados por Sociedad Civil Catalana, donde se simulaba el ahorcamiento de votantes unionistas. Una criminalizacin del movimiento independentista en general, que desde las grandes movilizaciones de 2012 hasta ahora siempre ha sido pacfico, y una estigmatizacin de la izquierda independentista en particular, para intentar cambiar el relato de la realidad que no es otro que el Estado ejerci una violencia extrema para intentar impedir el referndum del 1-O. Parece ser que todo vale contra quien cuestiona, pacfica y democrticamente, la unidad del Estado espaol. Todo ello en una continuacin de la deriva autoritaria.

Mientras tanto, un juez belga decidir el 14 de diciembre sobre la orden europea de arresto y extradicin, emitida por la Audiencia Nacional, contra Puigdemont y el resto de los consejeros exiliados. Pero, la judicializacin no se limita aqu, sino que se ampla con la imputacin, por primera vez, de un director de escuela y a cinco mossos ms por el 1-O. Por su parte, la Junta Electoral entr en campaa prohibiendo toda una serie de simbolismo por supuesto partidismo y subversin: el color amarillo, las pancartas exigiendo la libertad de los presos polticos, etc. Las denuncias de TV3 a la Junta electoral por injerencia, y la publicacin por parte del Colegio de Periodistas de Catalua de un manifiesto para exigir respeto y libertad al trabajo de todos los profesionales de los medios de comunicacin, son ejemplos claros de la grave situacin. Es sintomtica la pugna entre el Partido Popular y Ciudadanos por ver quin propaga ms odio y animadversin hacia el modelo de xito de la escuela catalana y contra los medios pblicos catalanes. En este sentido, son recurrentes mensajes polticos los ataques a la escuela, infundiendo un relato de un supuesto adoctrinamiento que no existe; y hacia TV3, con declaraciones como las de Garca Albiol argumentando que hay que cerrar TV3 y volverla a abrir con gente normal y que sea plural y que hay que rehacer de arriba abajo" la "impresentable" programacin de la cadena.

Finalmente, el baile de encuestas tampoco se frena, y el CIS ha entrado en juego pocas horas antes de que empezara la campaa. El barmetro estima que el independentismo perdera la mayora absoluta en el Parlament (por un escao) y que ERC y Ciudadanos pugnaran por la primera plaza. Cocinadas o no, las encuestas crean una matriz de opinin en la ciudadana. En este contexto de represin, de intervencin, de judicializacin, de criminalizacin y de encuestas a la baja, el independentismo inicia debilitado y a la defensiva el camino hacia el 21D, pero la carrera contina, la campaa acaba de empezar y las urnas esperan el veredicto de un pueblo unido, alegre y combativo. Pese a todo, la gran pregunta es: el resultado ser respetado y atendido por el gobierno espaol?

Jess Gellida. Politlogo.

@jesusgellida

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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