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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2017

La eleccin del 19 de noviembre: una izquierda al borde del suicidio

Jorge Franco
Rebelin


a) El carcter de la coyuntura poltica

1. Las elecciones presidencial y parlamentaria de 2017 han puesto una vez ms de relieve tanto el gran potencial de cambio social que est presente en la actual coyuntura poltica del pas, con una poblacin cada vez ms hastiada de la corrupcin y la desigualdad imperante, as como las grandes debilidades que contina arrastrando una izquierda que, aparte de atomizada, se debate en un mar de confusiones que la llevan a abstenerse de intervenir en la batalla electoral o a desdibujar severamente su identidad.

2. As lo deja ver el hecho de que, una vez ms, la contienda electoral no haya logrado adquirir sentido para la mayor parte de la poblacin habilitada para votar. La decepcin de "los polticos" y de la poltica que ellos encarnan cobra una primera expresin en el altsimo porcentaje de los que no se interesaron por concurrir a votar. En efecto, esta vez solo sufrag el 46,7% del total, cifra que es an menor que la registrada en la eleccin presidencial anterior, en que el porcentaje de votantes alcanz al 49,1%.

3. Este es un dato clave porque, si bien la abstencin no podra interpretarse como sinnimo de aspiraciones polticas claramente antisistmicas, al menos permiten desmentir el aparentemente alto nivel de respaldo que alcanzan las expresiones polticas ms conservadoras. Interpretada como expresin de satisfaccin o complacencia con el estado de cosas imperante y comprometida con su defensa, la votacin de este sector queda reducida a un minoritario porcentaje de entre un 20% a 25%.

4. Adems significa que la comparativamente alta votacin del FA y baja de la NM corresponde en gran parte a un trasvasije, que da cuenta del hasto de parte importante del electorado "progresista" con la muy prolongada "transicin" administrada por el duopolio bautizada de manera autocomplaciente como democracia de los acuerdos y su ya generalizado malestar con la situacin de aguda desigualdad, ausencia de derechos bsicos y permanentes abusos que ha debido soportar permanentemente.

b) La prolongada agona de la vieja Concertacin

5. La vieja Concertacin, reciclada luego como Nueva Mayora, carente ya de empuje y de horizontes, sigue experimentando su larga agona. Amplios sectores de la poblacin que en su momento confiaron en ella y le brindaron un apoyo entusiasta se encuentran hoy desilusionados con las polticas diseadas e implementadas por sus gobiernos. Sienten que muchas de sus esperanzas se ha visto frustradas por la corrupcin, el nepotismo y obsecuencia de sus dirigentes con los poderes fcticos empresariales.

6. Ante la creciente desafeccin de la poblacin con los partidos de la vieja Concertacin, las tensiones internas entre sus alas "autocomplaciente" y "autoflagelante", que cruzan transversalmente a sus principales partidos, no han cesado de agudizarse. Sin embargo, el descontento de la poblacin se ha traducido ante todo en la progresiva decadencia de los viejos liderazgos concertacionistas (aylwinismo y lagismo) y en la ostensible merma electoral a sus sectores ms conservadores.

7. En efecto, los mayores partidos de la vieja Concertacin disminuyeron su caudal electoral, en algunos casos en forma dramtica, como en el del PPD, que perdi casi la mitad de su votacin anterior, y en el del PDC, que sufri tambin una cada muy significativa de su votacin parlamentaria, aunque logrando evitar que se situara al nivel de la pauprrima votacin de su candidata presidencial. En trminos globales la NM perdi alrededor de novecientos mil votos desde la eleccin parlamentaria anterior.

8. En ese contexto, el resultado electoral tambin fue malo para el PC, cuya votacin se mantuvo estancada en torno a un 4,5% de la votacin. Eso luego de que al unirse a la vieja Concertacin, rebautizada como NM, solo contribuyera a prolongar su agona, cuando ya la poblacin se haba manifestado claramente hastiada de su inveterada sumisin a los poderes fcticos empresariales y comenzaba a levantar con una fuerza creciente algunas de sus demandas ms sentidas.

c) El Frente Amplio: la nueva "renovacin de la izquierda"

9. Por su parte, la apresurada creacin del FA, si bien busc y logr expresar en parte el descontento imperante, se tradujo finalmente en un programa limitado de reformas, carente de una perspectiva estratgica de cambios realmente estructurales, capaces de impugnar el poder que detenta el gran capital sobre la vida nacional. Se ha dado curso as a una nueva "renovacin de la izquierda" que, como la ya experimentada antes por el PS, supone un claro abandono de toda perspectiva revolucionaria.

10. En efecto, siguiendo el ejemplo del Podemos espaol, la propuesta programtica del FA se limita a propiciar un sinnmero de reformas al modo en que funciona el capitalismo, buscando promover y cautelar el reconocimiento de ciertos derechos ciudadanos e incidir mediante normas regulatorias e iniciativas del Estado en la orientacin de la economa y la distribucin del ingreso. En suma, un programa socialdemcrata para llenar el vaco dejado por la neoliberalizacin de la vieja izquierda.

11. Algunos dirigentes del FA han intentado justificar la falta de radicalidad de su propuesta en base a la tesis sostenida majaderamente por Carlos Pea. En opinin de este ltimo, las polticas neoliberales han logrado consumar un exitoso proceso de "modernizacin capitalista" en el pas, el cual gozara de una aceptacin mayoritaria en la poblacin, cuyas muestras de malestar no estran dirigidas contra el sistema sino solo contra las dificultades de acceso al consumo de los bienes y servicios "estatutarios".

12. En estas condiciones, levantar banderas revolucionarias estara, por lo tanto, completamente fuera de lugar. Sin embargo, esa manera de ver las cosas, muy similar a la del reformismo clsico, es del todo errnea, ya que supone que la condicin para poder situar la lucha por reformas en una perspectiva revolucionaria sera la necesaria presencia de una clara y elevada conciencia poltica en la mayora de la poblacin. Es decir, se parte de una premisa falsa, que no se ha verificado en ninguna revolucin.

13. En efecto, dada la ostensible hegemona cultural de la clase dominante, cuyas contenidos y valores se irradian por mltiples vas, es ilusorio pensar que la mayora de la poblacin trabajadora pudiese cobrar bajo el capitalismo una conciencia lcida e ilustrada de las verdaderas causas de los males que padece. Como lo indica la experiencia histrica, los persistentes esfuerzos contrahegemnicos solo permiten desafiar y contrarrestar la ideologa dominante de manera muy desigual entre los explotados.

14. Pero es precisamente por ello que resulta tan importante no bajar la guardia en cuanto al objetivo final de una lucha democrtica verdaderamente consecuente, desplegando de marera permanente una labor de educacin, organizacin y movilizacin orientada a construir fuerza social, pero en consonancia con la necesidad de crear y enraizar tambin en ella una fuerza poltica programticamente revolucionaria, que busque de manera infatigable recrear y fortalecer la conciencia de clase de los explotados.

15. Es justamente la conjuncin entre el surgimiento de un descontento generalizado y explosivo en la poblacin, fruto inevitable de las contradicciones insolubles del capitalismo y sus crisis, y un liderazgo poltico revolucionario, consistente, creble y fuertemente arraigado en los destacamentos ms conscientes y combativos de los explotados, lo que en ciertas coyunturas histricas abre la posibilidad de transformar las meras expresiones de rebelda en un autntica revolucin social.

16. Por el contrario, partir del supuesto de que, por necesario y deseable que parezca, resulta imposible o, peor an, contraproducente hacer claridad sobre el objetivo central de una lucha consecuente contra los males del sistema es aferrarse a una supersticin llamada a convertirse en una profeca autocumplida, ya que al razonar de esa manera se autoimpondrn lmites a la propia accin y se dejarn de realizar los esfuerzos llamados a transformar en posible lo que por ahora puede parecer imposible.

d) La imperativa necesidad de levantar una clara alternativa de izquierda

17. La ausencia de una alternativa consistente de izquierda en la escena poltica es un claro reflejo del estado de confusin, dispersin y parlisis en que se debaten hoy los variados ncleos de militancia que se identifican con la lucha por la revolucin y el socialismo. Al centro de este estado de cosas lo que se halla es un gran vaco en el plano de las ideas, la ausencia de un proyecto poltico consistente. Como bien sostuvo Lenin "sin teora revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario.

18. Si bien en la eleccin del 19 de noviembre hubo al menos una candidatura, la de Arts, que levant sin tapujos la bandera del socialismo, ello tampoco result ser algo positivo ya que lo hizo desde una perspectiva que resulta indefendible y que solo contribuye a desacreditar la causa del socialismo al identificarlo con la nefasta tradicin nacionalista, burocrtica y represiva del estalinismo. El socialismo solo puede significar el autogobierno de los trabajadores, es decir, una efectiva y plena democracia.

19. Si una parte de los ncleos de izquierda ha aceptado desperfilarse programticamente en el seno del FA, otra parte se resa a participar en las batallas electorales, como si ellas no constituyesen un escenario importante de la lucha poltica en curso, que en la sociedad diversificada y compleja en que hoy vivimos es ms que nunca una persistente batalla comunicacional por incidir en la manera en que los sujetos perciben las realidades y problemas que los afectan y reaccionan ante ellos.

20. El menosprecio por este tipo de contiendas, contraponindoles artificiosamente las luchas parciales que logran verificarse a nivel local, as como la exaltacin mistificada de un sujeto popular capaz de ponerse por s solo de pie hasta liquidar el estado de cosas existente, rechazando de paso toda forma de centralizacin e "iluminismo" en la lucha poltica, solo son la expresin de una conciencia espontnea y rudimentaria que no logra aun asumir la real envergadura y complejidad de la lucha emancipatoria.

21. La nica forma posible de salir del callejn que hoy parece contener las potencialidades que la situacin ofrece al desarrollo de las fuerzas revolucionarias, consiste en levantar un proyecto poltico que, colocndose a la altura de los desafos que las contradicciones del capitalismo nos plantean, logre generar una fuerza centrpeta capaz de reagrupar y cohesionar un destacamento militante que pueda intervenir de manera consistente en el escenario poltico y convocar a la mayora de la poblacin.

22. En un plano programtico, ese proyecto necesita hacer pie en la rica experiencia histrica ya acumulada por el movimiento socialista y revolucionario, para aprender de ella y avanzar con mayor rapidez, seguridad y coherencia, evitando autoengaarse o repetir errores evitables, pero teniendo claro que, como ya nos alertaba Maritegui, cada experiencia es nica en su configuracin y ritmos de desarrollo y que, por tanto, no se puede pretender que ella sea "ni calco ni copia sino creacin heroica".

23. Se impone reivindicar en esto al menos tres ideas centrales de un proyecto socialista autntico: 1) que "la emancipacin de los trabajadores ser obra de los propios trabajadores" lo cual supone formas de autogobierno democrtico como las de la Comuna de Pars; 2) que las empresas estratgicas, creacin colectiva de la sociedad, deben pertenecer a sta y ser administradas de acuerdo a un plan central democrticamente elaborado; 3) que el socialismo solo es plenamente realizable a escala mundial.

24. En el plano de las concepciones estratgicas tambin contamos a nuestro favor con una rica experiencia de la que podemos aprender muchas lecciones valiosas para trazar una orientacin poltica que nos permita avanzar de manera segura, evitando dar pasos en falso en una u otra direccin, a condicin, claro est, de saber pensar con cabeza propia y elaborar cursos de accin que, partiendo de la situacin actual, permitan elevar los niveles de conciencia, organizacin y movilizacin popular.

25. Tambin aqu se pueden sealar algunos criterios bsicos como la necesidad de: 1) contar con partidos polticos democrticamente centralizados capaces de liderar un cambio, no solo poltico y econmico sino tambin social y cultural, de carcter global; 2) levantar reivindicaciones que, partiendo de los estados actuales de conciencia de los explotados, permitan desatar dinmicas de movilizacin popular cada vez mayores; 3) mantener en todo momento en pie una lnea de clara independencia de clase.

26. En el plano orgnico, la tarea es convocar y apoyarse en los muchos ncleos militantes hoy dispersos para poner en pie un proceso de convergencia dirigido a reagrupar a los revolucionarios sobre la base de una perspectiva de lucha por el socialismo y una lnea poltica de independencia de clase que, junto con interpelar a las cpulas reformistas, convoque a los trabajadores y dems sectores explotados a organizarse y luchar por sus intereses de clase no solo en el plano econmico sino tambin poltico.

Santiago, diciembre de 2017

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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