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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2017

Y Trump cumpli su promesa
El fin de la diplomacia de EE.UU. en Oriente Medio?

Ramzy Baroud
Middle East Monitor

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Palestinos de Gaza contemplan cmo Trump reconoce a Jerusaln como capital de Israel 6 de diciembre de 2017 (Ali Jadallah/Agencia Anadolu) Finalmente, el presidente estadounidense Donald Trump cumpli su promesa.

El llamado proceso de paz, la solucin de dos Estados, la frmula de paz por territorio y todo el resto de agotados clichs llevan muertos y en estado de descomposicin mucho tiempo ya. Pero el anuncio de Trump de ayer de reconocer oficialmente Jerusaln como capital de Israel ha puesto tambin fin a la ilusin de que EEUU estuvo alguna vez interesado en conseguir una paz justa y duradera entre Israel y sus vecinos.

Les queda algo por decir a todos aquellos que pusieron en suspenso el proyecto nacional palestino de liberacin durante casi tres dcadas, esperando que EEUU cumpliera su autodesignado papel de mediador honesto de la paz?

El movimiento Fatah del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, declar un da de la ira en respuesta al anuncio de Trump. Una forma de desviar la atencin de la crisis real que nos ocupa: el hecho de que la AP ha fracasado miserablemente al haber arrendado el destino de Palestina a Washington y, por extensin, tambin a Israel.

El reciente love affair

He decidido que es hora ya de reconocer oficialmente a Jerusaln como capital de Israel, dijo Trump en Washington. El aguerrido presidente ha hecho lo que muchos le haban pedido que no hiciera. Pero la verdad es que la poltica exterior estadounidense lleva aos en bancarrota. Nunca fue justa, ni siquiera intent serlo.

Las palabras de Trump desde Washington fueron una versin domesticada del comunicado que hizo el pasado ao ante el lobby de Israel.


Las banderas de Israel y EEUU se reflejan en la parte occidental de las murallas histricas que rodean la Ciudad Vieja de la Jerusaln ocupada para celebrar el discurso del presidente Donald Trump reconociendo Jerusaln como capital de Israel el 6 de diciembre de 2017 (Mostafa Al Jaruf/Agencia Anadolu)

En marzo de 2016, el candidato republicano a la presidencia, Trump, pronunci su famoso discurso ante el Comit de Asuntos Pblicos Americano-Israel (AIPAC, por sus siglas en ingls). Fue entonces cuando revel el tipo de poltico que verdaderamente es. Para los niveles de Washington, era un buen poltico, alguien carente de valores.

En su discurso hizo muchas promesas a Israel. La gran multitud all reunida no poda contener el vrtigo.

De las muchas afirmaciones falsas y promesas peligrosas que Trump hizo, hubo alguna particularmente nica, ya que ofreci unas primeras pistas de cmo iba a ser la futura poltica de su administracin respecto a Israel y Palestina. Las seales no fueron muy prometedoras:

Cuando EEUU apoya a Israel, las oportunidades de paz aumentan real y exponencialmente. Esto es lo que suceder cuando Donald Trump sea presidente de los Estados Unidos, declar, una afirmacin fraudulenta que fue precedida de fuertes aplausos y que termin incluso con un jbilo an ms arrollador.

Trasladaremos la embajada estadounidense a la capital eterna del pueblo judo, Jerusaln, anunci. La mezcla de vtores y aplausos fue ensordecedora.

Sin embargo, la verdad es que la historia de amor de Trump con Israel es en realidad relativamente reciente. En el pasado haba hecho varios pronunciamientos que haban irritado de hecho a Israel y a sus poderosos patrocinadores estadounidenses. Pero cuando crecieron sus posibilidades de convertirse en el candidato republicano, tambin aument su disposicin a decir cuanto fuera necesario para ganarse la aprobacin de Israel. Acaso no es ese el American way de hacer poltica?

Ahora que Trump es presidente, est desesperado por mantener el apoyo del mismo electorado que fue ante todo el que le llev a la Casa Blanca. El electorado cristiano- evanglico, conservador y de derechas, sigue siendo la base de su accidentada presidencia.

Por tanto, el 4 de diciembre, Trump levant el telfono y empez a llamar a los dirigentes rabes para informarles de su decisin de anunciar una medida que llevaba aos retrasndose: trasladar la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusaln.

Los rabes echaban humo, o quiz necesitaban jugar a echarlo, porque esa medida iba seguramente a crear ms desestabilizacin en una regin que lleva aos inmersa en un curso destructivo. Gran parte de esa inestabilidad es el resultado de las polticas equivocadas de EEUU, basadas en guerras injustificables, y de su ciego apoyo a Israel.

Adems, el campo proestadounidense de Oriente Medio ha estado inmerso en constantes conflictos, divisiones internas y un sentimiento creciente de abandono por parte de EEUU.

Por qu Jerusaln?

Trump, al declarar que Jerusaln es la capital de Israel, ha eliminado una piedra angular de la poltica exterior de EEUU en Oriente Medio. Ya no puede haber conversaciones sobre la solucin de dos Estados, un Estado palestino con Jerusaln Este como su capital y todo el resto de tpicos que definieron durante dcadas el discurso poltico estadounidense en la regin.

Peor an, las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas han servido desde 1967 de distintivo del enfoque de EEUU respecto al denominado conflicto palestino-israel. Las resoluciones piden la retirada israel de los territorios que ocupa desde la guerra de 1967. Desde entonces, Jerusaln Este ha sido reconocida por el derecho internacional, e incluso por todos los pases que establecieron lazos diplomticos con Israel, como parte integral de los Territorios Ocupados.

La reciente decisin de Trump constituye un giro total en el enfoque de EEUU, no slo respecto a su propia definicin funcional de los esfuerzos por la paz, sino frente a todo Oriente Medio, considerando que Palestina e Israel han estado en el centro de la mayor parte de los conflictos de la regin.

En marzo de 2016, cuando Trump anunci eufricamente sus intenciones de trasladar la embajada de su pas a Jerusaln, bien pudo parecer que hablaba como cualquier poltico estadounidense: haciendo elevadas promesas que no pueden cumplirse.

Quiz, pero hay factores que hicieron que este traslado de su embajada resultara una opcin atractiva para la administracin Trump.

EEUU est actualmente experimentando una inestabilidad y polarizacin poltica sin precedentes. Los comentarios sobre una posible destitucin del presidente van cobrando impulso, a la vez que sus funcionarios estn siendo llevados ante los investigadores del Departamento de Justicia a partir de diversas acusaciones, incluso de colusin con potencias extranjeras.

En estas circunstancias, no hay decisin o tema que Trump pueda abordar sin encontrarse inmerso en una tormenta poltica, excepto en una cuestin, que es la de Israel. Estar a favor de Israel ha unido histricamente a los dos partidos principales de EEUU, al Congreso, a los medios de comunicacin y a muchos estadounidenses, entre ellos la base poltica de Trump.

De hecho, cuando el Congreso aprob el Acta de la Embajada de Jerusaln en 1995, violando supuestamente su funcin legislativa, el inters de Trump por la poltica era bastante fortuito y enteramente personal.

Colusin

El Congreso fue incluso ms lejos. Tratando de retorcerle el brazo a la Casa Blanca, aadi una clusula, dndole a la administracin hasta mayo de 1999 para cumplir los dictados del Congreso o enfrentarse a un recorte del 50% en el presupuesto del Departamento de Estado asignado a la Adquisicin y Mantenimiento de Edificios en el Extranjero.

Fue un ultimtum imposible. EEUU, por entonces, se haba posicionado como mediador honesto por la paz en el proceso de paz, un marco poltico que defina toda su perspectiva de la poltica exterior estadounidense en Oriente Medio.

Para evitar violar el derecho pblico del Congreso y mantener un hilo, aunque delgado, de credibilidad, cada presidente estadounidense ha firmado una exencin por seis meses; un tecnicismo en la Seccin 7 de la ley que permita a la Casa Blanca aplazar el traslado de la embajada.


Jared Kushner, yerno y asesor del presidente Trump, estrecha la mano del primer ministro israel Benjamin Netanyahu en Jerusaln Este el 24 de agosto de 2017

Avance rpido hacia el discurso de Trump ante el AIPAC. Su promesa de trasladar la embajada pareca entonces algo meramente frvolo y oportunista.

Sin embargo, esa fue una valoracin equivocada. La colusin entre el equipo de Trump e Israel empez incluso antes de que entrara en el Despacho Oval. Trabajaron juntos para socavar los esfuerzos de la ONU en diciembre de 2016, que intentaba aprobar una resolucin condenando los continuados asentamientos ilegales de Israel en los Territorios Ocupados, incluyendo Jerusaln.

Los nombres de los individuos afiliados a la poltica de la administracin hacia Israel dice mucho de la naturaleza mesinica de la perspectiva futura del gobierno. David Friedman, el abogado de la bancarrota de Trump, fue designado embajador de EEUU en Israel; Jason Greenblatt fue nombrado alto negociador de la administracin para Oriente Medio. Ambos hombres eran conocidos por sus puntos de vista extremistas pro-Israel, puntos de vista que incluso los medios dominantes estadounidenses consideraban peligrosos.

Jared Kushner, yerno de Trump y buen amigo del primer ministro israel Benjamin Netanyahu, fue el elegido para dirigir los esfuerzos de paz. Claramente, la dedicacin de Trump a Israel no es algo efmero.

Al aceptar la anexin ilegal por Israel de la Jerusaln Este ocupada, Trump pone fin a una tctica poltica estadounidense que duraba dcadas: la de apoyar incondicionalmente a Israel mientras se presentaba como parte honesta y neutral.

Aunque su decisin tiene como objetivo apaciguar a Israel, sus aliados estadounidenses en el gobierno y su base de fundamentalistas y conservadores, est tambin arrancndose una mscara que todos los presidentes de EEUU han ido desgastando durante dcadas.

No obstante, la decisin de Trump, aunque alterar el delicado equilibrio poltico en Oriente Medio, no anular ni revertir el derecho internacional. Significa simplemente que EEUU ha decidido dejar de fingir y pasarse completamente al campo israel, aislndose an ms del resto del mundo al desafiar abiertamente el derecho internacional.

Y al hacerlo as negar, cosa rara, el paradjico papel que forj para s mismo en los ltimos cincuenta aos: el de pacificador.


El Dr. Ramzy Baroud lleva ms de veinte aos escribiendo sobre Oriente Medio. Es un columnista internacional, consultor de medios, autor de varios libros y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres). Su pgina web es: www.ramzybaroud.net

Fuente: https://www.middleeastmonitor.com/20171207-trumps-move-on-jerusalem-is-this-the-end-of-us-diplomacy-in-the-middle-east/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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