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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2017

Contra las bases estadounidenses de Okinawa

Pere Brunet
El Diario (Espaa)

Los activistas no-violentos de Okinawa llevan dcadas denunciando la ocupacin violenta de las bases estadounidenses en la isla, verdaderas fortalezas de poder militar y armamento


Militares de EEUU en Japn no podrn comprar alcohol tras atropello a civil

Vista general de la base area Futenma de la Marina de Estados Unidos en Ginowan, en la isla de Okinawa (Japn) EFE/Archivo. EFE

El pasado 24 de noviembre, en el saln de crnicas del Ayuntamiento de Barcelona, los activistas no-violentos de Okinawa que llevan aos luchando contra la base militar de Futemna y contra la construccin de las nuevas bases de Henoko y Nago recibieron el premio San MacBride por la Paz 2017 de manos de los responsables del IPB (*). El comit de activistas de Okinawa ha luchado sin desfallecer y durante dcadas contra las bases militares y contra todas las violaciones sociales, polticas y ambientales que stas han generado.

La historia de las bases en Okinawa empieza en 1945, poco despus de los terribles bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, cuando la isla de Okinawa, al sur de Japn, qued bajo control de Estados Unidos. Aunque Japn logr la independencia con el Tratado de Paz de San Francisco de 1951, los Estados Unidos continuaron controlando la isla. Luego, en 1972, y mientras Estados Unidos oficialmente devolvan Okinawa al Japn, se firmaba un tratado secreto entre Washington y Tokio que autorizaba que las bases militares de Estados Unidos continuaran funcionando sin problemas bajo su control. Y as lo han hecho hasta ahora.

Las bases estadounidenses de Okinawa ocupan la quinta parte de la superficie de la isla y acogen el grueso de las fuerzas estadounidenses en Japn (el 74%). La poblacin ha sufrido infinitos delitos cometidos por los militares y miembros de las bases, y las residentes son a menudo vctimas de actos violentos y violaciones. Los que viven cerca de las bases militares tambin se quejan de la contaminacin acstica, de la contaminacin marina, del riesgo de accidentes y de la imposicin de un modo de vida americano que incluso se hace patente con la invasin de restaurantes de "fast food". Los habitantes han sido privados de su modo de vida japons y son adems vctimas de una continuada violencia.

En una reciente entrevista a los activistas de la campaa de Okinawa, Hiroshi Ashitomi y Suzuya Takazato, los dos nos hablan de las campaas contra la construccin de la nueva base de Henoko y del nuevo helipuerto de Nago, as como del gran nivel de conciencia de los habitantes de la isla. Y es que los argumentos son palpables. Nos explican que, entre 1972 y 1915, los soldados estadounidenses han cometido un mnimo de 5.896 delitos, con ms de tres mil robos y ms de mil delitos violentos y violaciones. Y comentan que, segn las encuestas, ms del 80% de la poblacin de Okinawa es contraria a la construccin de la nueva base de Henoko. Explican que los Estados Unidos tienen ms de 800 bases militares en todo el mundo, y que por lo tanto trabajan para que su lucha sea internacional, con contactos y cooperacin especialmente con organizaciones de mujeres (la red internacional de mujeres contra el militarismo), y en los lugares donde hay bases militares norteamericanas. Hiroshi Ashitomi indica que estas luchas populares slo pueden ganarse con solidaridad internacional. Junto con activistas de Corea del Sur, Guam, Taiwn y Hawi, los activistas de Okinawa quieren la retirada de todas las bases estadounidenses de la regin de Asia-Pacfico.

A pesar de la enorme disparidad de fuerzas entre la gente de Okinawa y la alianza Japn-Estados Unidos, la causa contra las bases de Okinawa tiene posibilidades realistas de xito. Sus activistas tienen a su favor la justicia, la integridad y la decencia. Durante dos dcadas, los habitantes de Okinawa han conseguido parar los planes de dos gobiernos muy poderosos. Han tenido que enfrentarse, da a da, a la intimidacin y a la violencia de un nmero creciente de policas antidisturbios y de funcionarios guardacostas, pero han persistido. Y quieren persistir hasta lograr que Okinawa no tenga bases.

Las bases son los castillos modernos, fortalezas que acumulan poder y armamento. Armamento que, cuando se utilice, matar personas. Personas que en gran mayora sern civiles. Las bases son catedrales de la violencia, son grandes estructuras para la resolucin violenta de los conflictos. Pero tambin son la muestra palpable de que el militarismo y el poder militar estn ntimamente asociados a la violencia. Es algo que las personas de Okinawa viven cada da cuando sufren delitos, robos, ataques y violaciones. De hecho, ni siquiera es necesario que sus mandos acten militarmente y con sus armas. La violencia la demuestran cada da, en las calles y pueblos de Okinawa. Por eso, defendemos que la construccin de la Paz slo puede hacerse desde el antimilitarismo. Y por eso debemos estar agradecidos a los activistas no-violentos de Okinawa por su lucha y por su ejemplo cuando luchan por cerrar la base militar de Futemna y para evitar la construccin de las nuevas bases de Henoko y Nago. Fuera bases, basta de discursos que nos quieren hacer creer que la resolucin militar de los conflictos es algo posible.

Pere Brunet - Centre Dels d'Estudis per la Pau: La Oficina Internacional para la Paz (IPB) fue fundada en 1892 e incluye ms de 300 organizaciones de unos 70 pases. Recibi el premio Nobel de la Paz en 1910. San MacBride se distingui por ser anti-colonialista y un luchador incansable por los derechos humanos, la paz y el desarme.

Fuente: http://www.eldiario.es/catalunya/adios_a_las_armas/Okinawa-noviolencia-Japon-Estados_Unidos_6_715738429.html

 


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