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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2017

Luchas feministas & Conservadurismo
Entre las luchas feministas y las respuestas conservadoras

Mariano Schuster
http://nuso.org/

Entrevista a Maxine Molyneux


La nueva oleada de movimientos feministas sacude al mundo entero. Los reclamos y las luchas de las mujeres generan, sin embargo, una respuesta retrgrada de sectores que critican lo que llaman ideologa de gnero. En esta entrevista, la sociloga Maxine Molyneux explica en qu consisten las demandas del feminismo contemporneo, repasa su relacin con las corrientes polticas de izquierda, desmenuza las crticas realizadas por sectores religiosos y conservadores, y analiza el papel asumido por los varones en este momento histrico de luchas por la igualdad.

-Cul es su perspectiva sobre esta nueva ola de feminismo que ha llevado a las mujeres a las calles a reclamar por sus derechos y a plantear cuestiones de gnero en la agenda pblica tal como lo expresan movimientos como Ni una menos o Million Women Rise?.

El feminismo ha adquirido una nueva dinmica con una revitalizacin de los movimientos de protesta en todo el mundo. Una nueva generacin de activistas sale a la calle para pedir el fin de la discriminacin social y la violencia contra las mujeres. Adems de las grandes manifestaciones contra la violencia de gnero en Amrica Latina con la campaa Ni Una Menos, la Marcha de las Mujeres en enero de este ao y la actual campaa mundial Million Women Rise (Millones de Mujeres se Ponen de Pie), hemos visto protestas callejeras similares en otros lugares, por ejemplo en la India e incluso en Afganistn, despus de brutales asesinatos de mujeres. Hace muy poco estuvo la campaa viral Me Too (Yo tambin), notable por la fuerte reaccin de los medios a las acusaciones de abuso sexual y violacin contra figuras prominentes, incluidos algunos parlamentarios britnicos, actores y el magnate del cine Harvey Weinstein. Sin embargo, no ha pasado inadvertido que Weinstein ha sido despojado de sus honores, mientras que Donald Trump, que se jactaba de agredir sexualmente a las mujeres, no solo gan la presidencia de los Estados Unidos, sino que, por ahora, ha eludido la censura. Este momento es significativo por varias razones.

Marca una nueva fase en el feminismo, en el que las mujeres jvenes se enfrentan a los lmites de los diversos cambios sociales y legales de las ltimas dcadas que pensaron que les brindaran iguales oportunidades. Las nias tienen a menudo un mejor rendimiento que los nios en la escuela y las mujeres se destacan en la universidad; esperan tener sus propios ingresos y ser tratadas con respeto. Pero ven que muchas de las viejas estructuras y actitudes discriminatorias todava estn vigentes, con amplias brechas salariales de gnero, peores perspectivas de promocin y, en sus casas, todava realizan la mayor parte del trabajo de cuidado. En la vida cotidiana prevalece el doble estndar en las costumbres sexuales, la cultura popular todava menosprecia la igualdad femenina, los hombres ocupan los puestos clave de poder y autoridad y sufren pocas sanciones por acoso sexual, incluso por abuso sexual y violencia. No es para sorprenderse que las mujeres estn enojadas. Para las jvenes feministas, estas protestas son significativas como expresiones de una nueva solidaridad que colectiviza las experiencias negativas que frecuentemente soportan solas y en silencio: una vez que estas cuestiones se identifican como problemas sociales, requieren atencin y accin.

-En el marco de estas manifestaciones, tambin se han conseguido nuevos derechos para el movimiento de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Queer e Intersexuales (LGBTQI) cuya presencia en las calles ha sido importante. Existe una relacin directa entre el feminismo y este movimiento?

Se trata, claramente, de dos movimientos separados, pero desde el comienzo del feminismo de la segunda ola, ha habido algunos puntos de conexin y solidaridad entre feministas y homosexuales, luego activismo LGBTQI. Comparten una oposicin comn a las normas, leyes y prcticas prescriptivas que derivan de una concepcin inmutable de la sexualidad y los roles / relaciones de gnero a menudo vistos como ordenados por la biologa y / o la religin. En cambio, las y los activistas LGBTQI y feministas tienden a ver estas relaciones como influidas poderosamente por las instituciones, las normas y las prcticas sociales, a travs, por ejemplo, de las polticas estatales, las leyes, la cultura y la religin. Comparten una crtica de los aspectos discriminatorios y perjudiciales de estas normas, y apoyan las luchas por reformas legales que extienden los principios de los derechos humanos de igualdad y respeto por la diferencia. Esto ha implicado luchas compartidas por el cambio cultural, as como por el cambio legal para eliminar leyes discriminatorias y opresivas, y para proporcionar protecciones adecuadas a quienes las necesitan.

-Frente a la nueva ola de batallas feministas, ha aparecido un sector muy crtico que ha condenado lo que denomina como ideologa de gnero.

Se trata de sectores de derecha, muchos de ellos vinculados a los elementos ms reaccionarios de la Iglesia Catlica y a otros credos, que afirma que el feminismo intenta borrar lo que ellos denominan caractersticas naturales y biolgicas de los seres humanos. Cmo puede el movimiento feminista enfrentar estas reacciones de la derecha que avanza cada vez ms en algunos pases? No hay una entidad coherente que se describa como ideologa de gnero. El trmino es una amalgama de lo que los opositores a las ideas feministas no aprueban, que abarca los derechos LGBTI (especialmente el matrimonio entre personas del mismo sexo), la igualdad y la autonoma de las mujeres (especialmente sobre sus propios cuerpos / sexualidad). La oposicin al trmino gnero fue inicialmente propagada por el Vaticano, y desplegada como parte de su rechazo a los grandes avances logrados por el feminismo de la segunda ola y el movimiento global de mujeres en el derecho internacional. La aprobacin de la Convencin sobre la Eliminacin de Todas las Formas de Discriminacin contra la Mujer en 1979 y la Plataforma de Beijing despus de la Conferencia de Mujeres de Beijing de 1995 fueron hitos en la legislacin de la igualdad de la mujer y muchos pases de Amrica Latina incorporaron estos marcos en su legislacin nacional.

Aquellos que hacen campaa contra la llamada ideologa de gnero recurren al pensamiento fundamentalista, evocando a menudo la autoridad de las Escrituras para apoyar sus campaas, y buscando promover pnicos morales sobre los supuestos efectos de la igualdad y autonoma de las mujeres, alegando que trae nada menos que descomposicin social y decadencia moral. Esta extraa visin del poder destructivo femenino est acompaada por los reclamos de los fundamentalistas de ser los guardianes de la estabilidad social, expresada a travs de su apoyo a la familia patriarcal, firmemente basada en el lugar de las mujeres en el hogar como cuidadoras de hombres y nios. Pero esto no es solo una cuestin de puntos de vista opuestos.

El campo de batalla es bien concreto: es el dominio de los derechos humanos. Usted pregunta cul es la forma de lidiar con esta reaccin negativa: mi respuesta es defender los derechos humanos que ya estn codificados en la legislacin nacional, o hacer campaa para que se instalen y observen. Cuando los evanglicos en Brasil piden que se sancionen leyes para que los psiclogos traten a los homosexuales o los gobiernos nieguen la anticoncepcin y el aborto a las mujeres, deben ser desafiados como violadores de los principios de los derechos humanos. No digo que la ley sea el nico instrumento que se use para resistir estos ataques contra los derechos de las mujeres y de otras personas, pero puede ser muy poderoso. Recuerde que la Corte Suprema de Colombia anul en 2006 sus severas penas por aborto con el argumento de que violaban los derechos humanos de las mujeres. Este fue el resultado de una exitosa campaa de los defensores de los derechos de las mujeres y sus aliados.

-Ms all de estos sectores que combaten las luchas feministas, tambin hay varones que se posicionan en favor. Qu lugar tienen estos varones en el feminismo contemporneo y que rol juegan las llamadas nuevas masculinidades?

Hay una imagen mixta que debe ser reconocida. Por un lado, vemos a hombres jvenes en manifestaciones que apoyan activamente las demandas de las mujeres y que son bienvenidos por hacerlo. Hoy hay ms hombres que entienden que existen formas de masculinidad, as como de feminidad, que son autolimitantes, incluso dainas y disfuncionales, tambin las formas de hiper-masculinidad brutal asociadas con las pandillas de narcotraficantes, que son una reinscripcin de algunas manifestaciones particularmente negativas de la masculinidad.

Durante unas cuatro dcadas ha habido grupos de hombres aqu y all que se han reunido y han debatido las caractersticas opresivas y los efectos de los privilegios patriarcales o masculinos: una recuerda el brillante tratamiento que hace Hegel de la relacin Maestro-Esclavo, en la que el opresor tambin es de alguna manera daado por el poder que ejerce sobre el oprimido. Este cuestionamiento de la masculinidad por parte de los hombres es completamente positivo porque el gnero es relacional, tratarlo solo como un problema de mujeres es como aplaudir con una mano. Sin embargo, aunque algunos hombres pueden estar ms conscientes de esto y estn cambiando de manera positiva, otros lo ven solo como un viaje personal en la autorrealizacin en lugar de un problema social que los obliga a intentar cambiar las estructuras y los comportamientos y las actitudes que oprimen tanto a hombres como a mujeres y perpetan el privilegio masculino.

Como colectivo, los hombres han sido notoriamente pasivos en este aspecto: han dejado solas a las mujeres en sus luchas. Siempre me sorprende la falta de hombres en las reuniones que discuten los derechos de las mujeres, y como acadmica veo que pocos hombres leen el trabajo de acadmicos feministas o los citan, estn interesados en la historia feminista o se comprometen seriamente con ideas feministas. Sus lectores pueden pensar que es duro y todos conocemos y apreciamos las muchas excepciones loables, los verdaderos aliados indispensables de las luchas de las mujeres, pero los hombres podran hacer mucho ms de lo que hacen cambiando comportamientos cotidianos como el acoso sexual y la discriminacin, impulsando la igualdad de gnero en sus lugares de trabajo, compartiendo el trabajo domstico y los cuidados y desafiando la charla de vestuario.

-Otros grupos, no necesariamente vinculados a sectores religiosos, manifiestan que el nuevo feminismo tiene caractersticas que denominan fundamentalistas.

Sus posturas se fundamentan en el supuesto de que el feminismo no llega para concretar mayores niveles de igualdad sino para ampliar las diferencias culturales. De dnde provienen este tipo de ideas? Cmo pueden los mismos sectores del feminismo para trabajar en la modificacin de los patrones culturales que llevan a ellas? Ningn movimiento social, cualquiera sea su gravitacin, es una entidad unificada y homognea; en su mayora estn formados por diferentes tendencias que acuerdan un conjunto de demandas o principios comunes; ms all de eso, cada uno tendr sus propias prioridades y formas de activismo. No s exactamente a qu tendencia te refieres con fundamentalista, pero si te refieres a movimientos separatistas que celebran las virtudes de la feminidad y la diferencia sobre la igualdad, entonces s, hay algunas corrientes feministas radicales que son crticas de otros feminismos por trabajar con hombres en algunos temas, y prefieren trabajar y vivir solo en espacios de mujeres.

Estas son elecciones que los individuos hacen por varias razones y una diversidad de puntos de vista y prioridades puede ser positiva, pero si se convierte en una fuente de friccin y divisin donde una tendencia busca imponer sus creencias y denigra a otra, eso no es til para ningn movimiento de base amplia. Dentro de un movimiento debe haber respeto por las diferentes tendencias dentro de un conjunto de principios acordados, y una discusin guiada por la razn, no dogma y divisin. Usted est trabajando sobre los diversos feminismos que se desarrollan en Amrica Latina, en particular los casos de Uruguay, Chile y Argentina, teniendo en cuenta las diversas luchas encaradas por las mujeres desde fines del siglo XIX y enroladas en movimientos de izquierda como el anarquismo, el socialismo y el comunismo. Qu diferencias y que puntos convergentes encuentra en las trayectorias feministas de estos pases en los que hoy tambin se vive un nuevo marco de luchas?.

Estamos viendo estos tres pases primero porque fueron los casos pioneros de Amrica Latina en lo que respecta a los derechos de las mujeres y el activismo, ya que todos ellos tenan movimientos feministas desde fines del siglo XIX. Sus historias, divergentes a partir de la dcada de 1930, tuvieron consecuencias para los derechos de las mujeres y el activismo que actu como un legado. En Chile y Uruguay, el feminismo se ali ms estrechamente con el socialismo, mientras que en la Argentina, el peronismo tom un camino diferente, con una relacin forjada entre un llamamiento populista a las virtudes femeninas y el feminismo socialista / liberal.

Nuestra investigacin se centra en algunas campaas especficas que continuaron en el ciclo del feminismo de la segunda ola, aproximadamente desde finales de la dcada de 1960 y principios de la de 1970, para ver qu condiciones, factores institucionales y polticos, qu aliados y formas de activismo pueden explicar las diferencias en los resultados. Uruguay se destaca por haber logrado avances notables en algunos aspectos, en parte debido a la naturaleza del sistema de partidos, el carcter de la coalicin gobernante y las alianzas que se forjaron entre un movimiento feminista muy activo y los legisladores. La ausencia de una fuerte influencia institucional religiosa tambin fue significativa.

Los casos argentino y chileno, con sus relaciones ms cercanas con la iglesia catlica, han visto un progreso lento en los derechos reproductivos, pero han extendido algunos derechos LGBT. Argentina logr movilizar a las mujeres en torno a ciertos derechos sociales y polticos, y el feminismo institucional de Chile logr avanzar bajo la administracin de la Concertacin, particularmente bajo el gobierno de Bachelet, en temas clave tales como permitir una amplia difusin de la pldora del da despus y hacer ms laxa la ley sobre el aborto.

-En muchos pases de Amrica Latina, todava no se ha conseguido la despenalizacin del aborto a pesar de que diversas fuerzas progresistas gobernaron en la regin durante los ltimos aos. A qu se puede atribuir esa situacin?

Un aborto es un tema sensible, y lo es an ms en contextos donde ha sido politizado por movimientos y gobiernos de derecha y donde los valores religiosos conservadores y las instituciones son influyentes. Hoy en da, algunas de las leyes ms duras persisten en Amrica Latina, por ejemplo en El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua, a pesar de la evidencia de que tales leyes hacen poco para disminuir la incidencia del aborto; de hecho, al hacerlo ilegal e inseguro aumentan en gran medida la mortalidad y la morbilidad maternas y pueden dar lugar a grandes injusticias, como en los casos de violacin infantil, que conduce al embarazo no deseado de la vctima, sin que se ofrezca ningn remedio; y el encarcelamiento de mujeres jvenes simplemente por sospechas de haberse practicado un aborto cuando pueden haber sufrido un aborto espontneo, como en El Salvador.

Sin embargo, hay algunas razones para abrigar esperanzas: la despenalizacin ha avanzado en la agenda internacional, en parte debido a un cambio de actitud, y en Amrica Latina ha habido una publicidad bastante generalizada por algunos casos graves de abuso de estas leyes. La disponibilidad de la pldora de emergencia segura y autoadministrada es un avance, pero tambin debemos enfocarnos en la prevencin de embarazos no deseados, por lo que poner anticonceptivos a disposicin de los jvenes por pedido, como recomienda UNICEF, es un paso importante que estn dando algunos pases.

Ahora hay una mayor aceptacin de la necesidad de una educacin sexual de buena calidad, eso significa no solo ayudar a los jvenes a desarrollar una comprensin de la sexualidad sino tambin de las relaciones basadas en el respeto mutuo. Amrica Latina ha progresado en educacin sexual, pero la implementacin sigue siendo un problema donde los lobbies conservadores promueven la idea de que la educacin sexual fomenta el sexo irresponsable cuando, de hecho, los buenos programas educativos indican lo contrario.


* Maxine Molyneux es catedrtica de sociologa en el University College London (UCL). Fue directora del Instituto de las Amricas de la Escuela de Estudios Avanzados de la Universidad de Londres desde 2008. En 2012 fund el Instituto de las Amricas en UCL.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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