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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2017

Elecciones municipales
Un plebiscito al revs

Alejandro Fierro
celag.org


Este domingo, 10 de diciembre, los venezolanos vuelven a acudir a las urnas. Menos de dos meses despus de las elecciones a gobernadores regionales, el pas caribeo se enfrenta a una nueva cita electoral, esta vez para elegir a los alcaldes de 335 municipios.

Tratndose de Venezuela, unos comicios son mucho ms que la designacin de determinados cargos. La derecha venezolana y su potente batera meditica nacional e internacional presentan cada eleccin como un momento clave que definira la suerte del chavismo. Segn su relato con ms eco fuera del pas que dentro-, un resultado positivo precipitara la cada de Nicols Maduro y, con l, de la Revolucin Bolivariana.

La derecha viene intensificando este planteamiento plebiscitario desde la muerte de Hugo Chvez. La victoria de Maduro en abril de 2013 por apenas 200.000 votos reafirm a la dirigencia opositora en su convencimiento de que el derrumbe del chavismo, una vez desparecido el hiperlder, era cuestin de tiempo.

Sin embargo, la realidad empez a contradecir esta hiptesis a la primera ocasin que tuvo. En las elecciones municipales de diciembre de 2013, tan slo ocho meses despus del exiguo triunfo de Maduro, el chavismo se alzaba con un triunfo incontestable: nueve puntos de ventaja casi un milln de votos de diferencia- y dos tercios de las alcaldas en su poder. La figura de Henrique Capriles, rival de Maduro en las presidenciales y que haba sido el dirigente ms empeado en posicionar los comicios en clave plebiscitaria, qued enormemente erosionada.

El siguiente asalto en la estrategia plebiscitaria fueron las elecciones parlamentarias de 2015. La derecha gan sus primeros comicios a cargos electos desde la llegada del chavismo. Pertrechada en su victoria, la oposicin volvi a anticipar el final del Gobierno de Maduro.

Dos aos despus de este nico triunfo, el vaticinio sigue sin cumplirse. Entre medias, un nuevo episodio de agitacin callejera que se sald con ms de 140 personas muertas y que, a tenor de los resultados de las elecciones gubernamentales del pasado mes de octubre, ha terminado por volverse en contra de la propia oposicin. Tan slo gan en cinco de los 23 estados. Pero adems, el proceso electoral implosion a la ya de por s frgil alianza opositora, tanto en los momentos previos como en los posteriores. Previamente, porque la coalicin se dividi entre aquellos partidos que optaron por presentarse a las elecciones y aquellos que prefirieron no concurrir, argumentando que no existan garantas de unos comicios limpios. Y con posterioridad, dividiendo a los cuatro gobernadores electos que juraron su cargo ante una Asamblea Nacional Constituyente no reconocida por la derecha los cuatro pertenecan a Accin Democrtica, partido que los expuls tras el juramento- del ganador de las elecciones en el estado del Zulia, perteneciente a Primero Justicia. ste se neg a la juramentacin, motivo por el cual fue desposedo de la victoria. El Consejo Nacional Electoral dictamin nuevos comicios en ese estado, que se celebrarn tambin este 10 de diciembre.

En este contexto y con los dirigentes opositores reprochndose mutuamente la derrota de octubre, la estrategia plebiscitaria parece difuminarse de cara a las elecciones del domingo. O quizs habra que preguntarse si en esta ocasin el juicio plebiscitario no recaera sobre el Ejecutivo sino sobre la propia oposicin. Podran los resultados servir como medida para calibrar si la derecha constituye una alternativa vlida de gobierno despus de todo lo sucedido o por el contrario cabe darla ya por finiquitada como vehculo poltico de los sectores que adversan al chavismo?

Esta pregunta es ms acuciante dado el estado en el que la derecha afronta la cita del domingo y no slo por el precedente de los resultados de las elecciones regionales. La alianza opositora anunci un boicot a la cita municipal. Sin embargo, la propuesta ha distado mucho de ser acogida con unanimidad. Si bien es cierto que tres de los grandes partidos de la derecha Accin Democrtica, Primero Justicia y Voluntad Popular- abanderan el absentismo electoral, otros no menos importantes como Un Nuevo Tiempo y Copei (aunque ste ltimo abandon la coalicin hace dos aos) s presentarn candidaturas. Por otra parte, muchos dirigentes locales, renuentes a perder su representacin municipal, se han cobijado bajo las siglas de formaciones de poco fuste para poder as competir.

Resta por saber la reaccin del electorado ante la ya indisimulable divisin opositora. Podra registrarse una hipottica prdida de votos por sus dos extremos: la base ms radical y un votante ms tibio.

La base radical opositora se ha caracterizado por una animadversin constante hacia su dirigencia. Desde una presunta independencia de criterio el maverick estadounidense que tan bien encarn Donald Trump y que se caracteriza por una desconfianza atvica hacia los polticos- fustiga al liderazgo de la derecha por haber sido incapaz de acabar con el chavismo. Esta desconfianza interna explica por qu los lderes opositores obtienen siempre en las encuestas una peor valoracin que los chavistas (algo que los medios de comunicacin hegemnicos ocultan de manera sistemtica, informando tan slo los ndices de aprobacin de Maduro). Mientras que la base chavista expresa una opinin positiva sobre su dirigencia, la base opositora suspende a los suyos.

Parte de este ncleo duro, enfadado por la deriva de estos ltimos meses, podra optar por la abstencin, mxime en unas elecciones como las municipales en las que entiende que no es tanto lo que est en juego como podra ocurrir en unas presidenciales.

La otra fuente de fuga de votos opositores se situara en el extremo opuesto, en una franja votante menos ideologizada y cuyas motivaciones estn relacionadas con la salida de la crisis econmica. El grueso de este sector dio su apoyo a la oposicin en las elecciones legislativas de 2015, pero le ha ido retirando su confianza a medida que comprobaba cmo las promesas de trabajar para mejorar la economa no se cumplan. Es ms, la agenda de movilizaciones de calle de este 2017 y su reguero de violencia parece que les ha reafirmado en su escepticismo ante la apuesta opositora. La derecha perdi en las regionales de este mes de octubre, tres meses despus del nuevo ciclo de protestas, 2,8 millones de votos con respecto a los comicios parlamentarios de hace dos aos.

El chavismo, por su parte, afronta por primera vez desde hace mucho tiempo, unas elecciones con relativa tranquilidad. Ms all de los resultados que coseche, la calma viene de la certeza de que estas elecciones no se afrontan en los trminos de todo o nada o de el principio del fin que la oposicin haba conseguido instalar en comicios anteriores gracias a su tremenda batera de fuego meditico. De hecho, esta vez no ha habido el habitual desembarco de enviados especiales para certificar la llegada del Da D, una profeca que hasta el momento no se ha cumplido. La sensacin es que el lunes la vida seguir desenvolvindose con normalidad, con independencia del resultado.

As las cosas, el chavismo testear si esos cinco millones de votantes duros una cifra nada desdeable y que refuta la construccin meditica de que el chavismo se reduce a una cpula gobernante- permanecen fieles an ante una convocatoria que est despertando tan poco entusiasmo. Su inters tambin est centrado en ver si puede aprovechar la oportunidad para romper la tendencia de los ltimos aos en los que el voto chavista se concentra en las zonas rurales mientras que la oposicin se ha hecho fuerte en el entorno urbano.

En cuanto a las batallas concretas que librar el chavismo, la atencin se centra en la Alcalda de Caracas en rigor, el municipio Libertador, dada la compleja divisin administrativa de la capital, que incluye hasta cinco municipios-, tradicionalmente regida por alcaldes bolivarianos. Desde las filas chavistas se presentan dos candidaturas, una avalada por el PSUV, hegemnico dentro del conglomerado de partidos y movimientos que conforman el chavismo, y la otra respaldada por formaciones de menos peso. Aunque el riesgo de divisin del voto es evidente, lo cierto es que por parte de muchos sectores se ha saludado la confrontacin interna como un debate crtico del que el chavismo siempre se ha alimentado.

Maracaibo, la otra gran conurbacin venezolana y capital del petrleo, se abre como una nueva posibilidad para el chavismo. La repeticin de las elecciones a gobernador del Estado del Zulia, del cual es capital Maracaibo, puede tener un efecto de arrastre de voto. En el ambiente se detecta una gran indignacin por parte de una base dura opositora hacia la decisin del gobernador electo de no juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente, perdiendo por tanto su cargo. Esta base sostiene que lo primordial era haber asegurado ese poder institucional. Este enfado puede provocar una fuga de votos opositores hacia la abstencin lo cual beneficiara las opciones chavistas.

Resta por saber el comportamiento de la abstencin. Tradicionalmente, las elecciones municipales han registrado bajos ndices de participacin. Hace cuatro aos vot un 58% del electorado, un porcentaje elevado en otras latitudes pero relativamente pobre en un pas como Venezuela donde se alcanza con facilidad el 80%. Todo apunta a unos guarismos bajos, dadas las circunstancias que concurren en estas elecciones y que se han explicado a lo largo de este informe, a las que cabe aadir el descenso de la masa votante debido a la emigracin que ha propiciado la crisis econmica.

Todas las miradas se centran en el papel de esos dos millones y medio de votos que desde la conjuncin de la muerte de Chvez y el inicio de la crisis viajan a toda velocidad de un polo a otro -o hacia la abstencin-, y que ya ningn partido puede reclamar como suyos. En esta bolsa de sufragios radica el xito o el fracaso y lo ms que se puede aventurar es que sus motivaciones para orientar el voto se focalizan en lo econmico y en la estabilidad y tranquilidad en las calles.

En cualquier caso, el lunes 11 de diciembre poco o nada habr cambiado en Venezuela en trminos de disputa del poder. Nada presagia que estos comicios supongan un paso decisivo. La verdadera batalla sern las elecciones presidenciales de 2018. Todos los actores lo saben, por ms que la campaa meditica anuncie una y otra vez la llegada del momento final. Por tradicin, Venezuela es uno de los pases ms presidencialistas del mundo. Tambin por su peculiar sistema econmico. Quien tiene la lleva del petrleo tiene la llave del poder. Y sta recae en manos del presidente de la Repblica.

Fuente: http://www.celag.org/elecciones-municipales-venezuela-plebiscito-al-reves/



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