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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2017

La lucha de los trabajadores alemanes de Amazon por un contrato justo podra transformar el sector a escala global
En el corazn de la bestia

Jrn Boewe y Johanes Schulten
Rosa Luxemburg stiftung


El sindicato alemn de servicios Ver.di lleva ms de cuatro aos luchando por un contrato justo en las plantas de distribucin de Amazon. La compaa ha sufrido casi 200 jornadas de huelga, la ltima de ellas con cientos de trabajadores parando al mismo tiempo en diferentes localidades en plenas vacaciones de Pascua. Esta batalla se ha convertido en una de las ms duras y prolongadas en toda la historia moderna de los conflictos laborales en Alemania. Y seguramente no acabar pronto.

Los observadores han descrito el conflicto como un desacuerdo sobre la clasificacin de Amazon en cuanto a empresa comercial o de operaciones logsticas, lo que determinara el convenio colectivo al que esta empresa debera adherirse. Si este fuese el caso, el conflicto habra sido seguramente mucho menos intenso y podra haberse resuelto con Amazon unindose a la asociacin patronal de logstica o del comercio. En realidad, el conflicto entre Amazon y Ver.di versa sobre algo mucho ms grande: la mayor empresa del mundo de venta por internet bsicamente se opone a negociar nada con los sindicatos. Lo que ocurra en Amazon Alemania determinar en ltima instancia qu o quin dictamina las condiciones de trabajo en toda la empresa: los jefes en solitario o la negociacin entre la direccin y la plantilla.

La huelga que secundaron cientos de trabajadores y trabajadoras a principios de 2013 no slo fue la primera huelga de Amazon en Alemania, sino tambin la primera huelga en la toda la historia de la compaa. Hasta entonces esta librera convertida en supertienda no haba tenido que hacer frente a un slo paro laboral, en ningn lugar del mundo, y nunca haba aceptado involucrarse en ninguna negociacin colectiva. La empresa espera que todo siga as, lo cual le da al trabajo que est realizando Ver.di una significacin an mayor: si se gana un contrato justo en Alemania, esto podra ayudar a movilizar a trabajadores y trabajadoras de Amazon por todo el mundo.

Los trabajadores del primer turno que se apostaron en la puerta de la planta de BadHersfeld el 9 de abril de 2013, con sus chalecos amarillo chilln de Ver.di, probablemente no eran conscientes de todas las implicaciones que tendra su accin. En ese momento no estaban luchando por un convenio colectivo. Simplemente pedan mejores salarios. Pero la estructura corporativa de Amazon hace casi imposible que la plantilla se una para arrancar mejoras a la direccin. Cada uno de los ocho centros de distribucin presentes en Alemania opera como una compaa independiente. Aunque el mismo holding empresarial radicado en Luxemburgo -uno de los parasos fiscales ms importantes de Europa- es propietario de todos ellos, diferentes direcciones ejecutivas los controlan supuestamente de forma separada. Nadie ha desafiado esta curiosa estructura legal en los tribunales, lo que hace que la negociacin colectiva para el conjunto de los 13.000 empleados y empleadas de Amazon, jurdicamente hablando, sea imposible. An ms, Amazon ha conseguido hasta ahora evitar ser clasificada como una corporacin en Alemania, esquivando as por tanto la obligatoriedad de la ley alemana de poseer comits de empresa.

Una actitud muy estadounidense 

Amazon ha reiterado repetidas veces que rechaza aceptar o incluso reconocer cualquier tipo de estructura organizada de trabajadores. La compresin ntidamente estadounidense del papel de las organizaciones sindicales queda patente con claridad: no trata a Ver.di como un grupo de empleados y empleadas propios que han decidido unirse a un sindicato, sino como una sospechosa tercera parte que busca introducir una cua entre la plantilla y su direccin. Esto, por supuesto, no es cierto. A pesar de las difciles condiciones -incluidos ataques e intimidaciones por parte de la direccin- los piquetes informativos en BadHersfeld y Leipzig revelan que una activa cultura sindical ha arraigado en estos almacenes. Cultura que es ya difcil de encontrar hoy da incluso en los clsicos bastiones sindicales.

Por supuesto, los trabajadores y trabajadoras organizadas en el sindicato y que participan en los conflictos laborales representan una minora del conjunto de la plantilla, y afrontan una enorme presin por parte de sus supervisores y tambin por parte de algunos de sus propios compaeros de trabajo. Sin embargo, muchos centros de Amazon tienen ya grupos sindicales consolidados y con experiencia, que han mostrado ser algo ms que meras extensiones del aparato sindical. Las personas del sindicato no se presentan ante los trabajadores como burcratas de oficina, sino ms bien como compaeros y compaeras activas, que reclutan nuevos miembros, prestan asesoramiento, organizan, planean y lanzan luchas laborales. Estos enlaces sindicales conectan internamente los centros de trabajo y globalmente las diferentes ubicaciones de la compaa. Disfrutan de una amistosa y productiva relacin con Ver.di, pero tambin enfatizan su independencia. Esto ha conducido a conflictos, ya que los y las activistas a veces esperan ms democracia interna de la que la cultura de los grandes sindicatos generalmente permite. Un secretario sindical describe esta situacin sin rodeos: Ver.di est desplegando en Amazon estrategias inspiradas por el concepto estadounidense de organizing. Esto tiene como resultado una fuerza laboral que a veces quiere mucho ms que un sindicato, lo cual no es siempre fcil de asumir por nuestra parte.

Organizar promueve la autoorganizacin

Cuando empieza la fuerza laboral a reclamar sus intereses colectivos? La teora sobre la movilizacin del socilogo industrial John Kelly sugiere que deben existir varios prerrequisitos: los trabajadores y trabajadoras deben percibir sus condiciones como injustas y -an ms importante- deben responsabilizar a su empleador por ellas y no achacarlas a fuerzas incontrolables como el mercado o la globalizacin. En segundo lugar se requiere que una organizacin sindical deba intentar cambiar las cosas en el mismo centro de trabajo. Esto implica, en ltima instancia, algn tipo de liderazgo que se relacione con los reclamos existentes y proponga posibles soluciones. No sabemos exactamente cundo empezaronlos trabajadores y trabajadoras de BadHersfeld a cumplir el primer requisito. S sabemos sin embargo que el segundo elemento estuvo ausente durante un tiempo: Ver.di necesit varios aos para empezar a intervenir en el almacn de Amazon. A pesar de que el sindicato tena una oficina en la localidad, al secretario sindical local le faltaban tiempo y recursos para lidiar con la situacin en la planta de Amazon. Esto empieza a cambiar en 2011. El sindicato asign dos secretarios sindicales a la oficina de BadHersfled, con experiencia en la organizacin de trabajadores no sindicados, para que se concentrasen durante dos aos exclusivamente en esta planta de distribucin. Cuando se lanz la campaa, Ver.di contaba con unos 79 afiliados y afiliadas, de los aproximadamente 3.000 que forman la plantilla en este centro. Aunque el almacn contaba con el tpico comit de empresa alemn, este se mantuvo -como la mayora de los trabajadores- ms bien distante del sindicato, como lo expres un secretario local en aquel momento.

En dos aos sin embargo la afiliacin creci a cerca de mil personas. Los organizadores y organizadoras de Ver.di contribuyeron a establecer una cultura sindical viva y diversa que se ha revelado crucial a la hora de mantener las huelgas ao tras ao. Las personas que se activaron durante esta campaa no slo ejercieron presin sobre sus jefes de Amazon sino tambin sobre su propio sindicato.

Los miembros de Ver.di decidieron mover pieza el 9 de abril de 2013: cerca de mil trabajadores fueron a la huelga en BadHersfeld. Sus colegas de la planta de Leipzig les siguieron a mediados de mayo. Desde entonces Ver.di ha levantado secciones sindicales en casi todos los centros de distribucin de Amazon en Alemania, a pesar de que estos varan considerablemente en cunto a su tamao. Las ubicaciones ms consolidadas como BadHersfeld, Leipzig y Rheinberg tienen una tasa de afiliacin sindical de entre un 30 y 50 por ciento. Pero losafiliados en centros ms nuevos, como los de Pforzheim o Brieselang, se encuentran en clara minora. No obstante, en septiembre de 2015 se produjeron huelgas en todos los centros de distribucin de Alemania. Slo la planta de Brieselang -donde la mayora de la plantilla continuaba teniendo slo contratos temporales- sigui en normal funcionamiento. En general las huelgas se han estabilizado a un nivel relativamente alto: 18 jornadas de huelga se registraron el primer ao, elevndose esta cifra a 26 en 2014. Se hizo huelga 55 das en 2015 y 51 en 2016 (23 en centros individuales y 28 jornadas de paro simultneo en diferentes localidades).

Lmites estructurales

A pesar de lo impresionante de este avance, Ver.di sigue afrontando enormes desafos, tanto a la horade movilizar como de ganar las demandas de la plantilla. Amazon ha demostrado ser una compaa que se mueve inteligentemente y que tiene una gran capacidad para adaptarse. Entiende muy bien cmo sacar provecho de los obstculos con los que se encuentra el trabajo sindical, utilizndolos en su propio beneficio. Esto qued en evidencia en el periodo de las navidades de 2013, cuando mil trabajadores de Leipzig y BadHersfeld firmaron una peticin en la que se distanciaban tanto del sindicato como de las huelgas. Los medios hicieron circular una declaracin de trabajadores que se quejaban de la negativa imagen pblica que Ver.di estaba extendiendo sobre su empresa empleadora, y donde se acusaba al sindicato adems de arengar a los trabajadores en sus vidas privadas. Informes crebles sostienen que la direccin de Amazon apoyo la accin, permitiendo a algunas personas incluso recoger firmas durante el horario laboral. Para Ver.di supuso un verdadero shock darse cuenta de que una parte significativa de la fuerza de trabajo estaba dispuesta a apoyar esa accin. Retrospectivamente, el sindicato debera haber esperado algo as: gran parte de la gente que trabaja en Amazon viene directamente del desempleo o de trabajos precarios en el sector de la logstica, el comercio o la construccin. En el sector del comercio, los llamados mini-jobs y otras formas de trabajo a tiempo parcial suman cerca del 50% de todos los puestos de trabajo. Comparativamente, Amazon ofrece varias ventajas: los salarios estn por encima de la media regional, se pagan siempre cuando toca y muchos de los puestos son adems a tiempo completo. Pero la mayora de los trabajadores y trabajadoras de Amazon siguen teniendo contratos temporales o vinculados a una campaa concreta, tienen condiciones precarias que les hacen ser menos receptivos a las luchas laborales. Durante la poca navidea, por ejemplo, el nmero de empleados casi se duplica.

La plantilla de Amazon entiende el poco poder relativo que tiene dadas estas circunstancias. Los contratos temporales son la amenaza siempre presente de la direccin: todo el mundo sabe que los jefes tienen total libertad para extender o no los contratos y, si quieren, pueden usar este poder para castigar a la gente que participe en las huelgas. Adems tienen que afrontar la posibilidad de que Amazon externalice sus empleos en Polonia o la Repblica Checa. De hecho, Amazon est abriendo cada vez ms esta posibilidad, como muestra su expansin hacia Europa del Este durante los ltimos aos. Tres centros de almacenaje y distribucin abiertos en octubre de 2014: uno en Sady y dos cerca de Breslavia. La Unin Europea subsidi generosamente estos centros y las dos plantas de Breslavia estn ubicadas en una zona econmica especial donde se pagan bajos impuestos. Amazon tena ya alrededor de 3.500 personas trabajando en Polonia en el otoo de 2015, adems de siete u ocho mil contratos adicionales de temporada para las vacaciones. En 2017 la empresa estableci dos centros ms en Polonia, cerca de la frontera con Alemania. Desde 2013 Amazon gestiona un centro de devoluciones cerca del aeropuerto de Praga. Abri otro centro de distribucin muy cerca en otoo de 2015 y comenz a discutir la apertura de otro ms en la ciudad de Brno.

La fuerza de trabajo de Europa del Este acepta salarios bastante ms bajos y jornadas laborales bastante por debajo que las de los estndares alemanes. El salario por hora en Polonia est a catorce Zlotys, aproximadamente 3,30 euros. Los turnos son de diez horas y media, con media hora de descanso no pagada, y estructurados en bloques de cuatro das. Hasta ahora Amazon ha mostrado poco inters por expandirse en el mercado domstico de estos pases, sin ni siquiera abrir plataformas de venta especficas para Polonia o la Repblica Checa. En cambio Europa del Este funciona como un centro logstico masivo de bajos costes laborales. Poznan o Breslavia sirven principalmente al mercado alemn y las operaciones en la Repblica Checa funcionan como trampoln para Austria.

Haciendo huelga se consiguen cosas

A pesar de todos estos desafos, Ver.di ha conseguido mejoras palpables para la plantilla durante los ltimos cuatro aos, si bien es cierto que la mayora han sido concesiones de la empresa ms que acuerdos legales vinculantes. La direccin decidi finalmente pagar un bonus para las navidades de 2013, el mismo ao en que comenzaron las huelgas. Presentaron el escaso bonus de cuatrocientos euros como un pago voluntario que los empleados no tenan derecho legal a recibir en ltima instancia. Las investigaciones muestran tambin que los sueldos han subido: una comisin de Ver.di estim que en la planta de distribucin de BadHersfeld los sueldos suban un 1% al ao antes de que empezara el proceso de organizacin. Desde que el sindicato entr en escena en 2011, los sueldos suben tres veces ms rpido.

El xito de Ver.di en haberse construido es en s mismo importante, sobre todo si consideramos que ha luchado durante aos para establecer estructuras en los centros de trabajo. Muchos comits de empresa tienen suspicacias hacia los sindicatos o fallan a la hora de desarrollar buenos delegados o delegadas de comit. Las estructuras autoorganizadas -donde los enlaces sindicales reclutan a sus compaeros y compaeras independientemente del comit de empresa- rara vez aparecen. Los comits de empresa estn a menudo divididos entre facciones proempresa y prosindicato. Adems muchas de las decisiones de comits de empresa acaban en los tribunales, lo que da an ms trabajo a los delegados o delegadas. Muchos responsables locales simplemente carecen del tiempo y las fuerzas para reclutar nuevos miembros. En este contexto Amazon aparece como un tubo de ensayo para la renovacin del sindicalismo alemn.

Algunos observadores han argumentado que Ver.di debera dedicar ms tiempo a desarrollar su base de afiliados y afiliadas dentro de la compaa antes de continuar con las huelgas. Este llamamiento puede esgrimirse con buenas intenciones pero est claramente fuera de la realidad. Quitando el periodo inicial de organizacin liderado por el sindicato entre 2011 y 2013, la mayor parte de la afiliacin se ha ganado durante las huelgas. Las acciones orientadas al conflicto en el centro de trabajo hacen visibles a los trabajadores y muestran su fuerza al conjunto de la empresa. Como resultado de la ola de huelgas Ver.di ha construido estructuras activas en todos los centros de distribucin de Amazon en Alemania, algo inslito en esta rama del sector comercial.

Pensamiento estratgico 

Amazon pertenece a los cinco grandes gigantes de internet, junto a Google, Facebook, Apple y Microsoft. A pesar de ser una compaa advenediza, ha hecho seguramente un esfuerzo mayor que las dems para redefinir las condiciones laborales en esta poca del capitalismo digital. Amazon opera de forma estratgica y con decisin, centrndose en el cuadro general. Para ganar es necesario que Ver.di haga lo mismo y acabe alindose con el movimiento obrero internacional. Ha dado ya algunos pasos en esta direccin, como por ejemplo haciendo de referente alemn en las acciones coordinadas en Amazon organizadas por el UNI Global Union. Estas iniciativas requieren tiempo para desarrollarse, pero Ver.di puede seguir empujando las cosas hacia adelante por su cuenta en Alemania.

La campaa necesita desesperadamente un equipo de planificacin a escala del conjunto de la compaa. Amazon no es slo un comerciante de venta por correo, es tambin una compaa de logstica, una corporacin meditica, proveedora de nuevas tecnologas y que manufactura hardware y software. La compaa pronto operar sus propias lneas areas y navales. De hecho, la actividad global de Amazon puede ser encuadrada en seis de las trece reas de responsabilidad con las que cuenta Ver.di. Pero el sindicato dedica demasiado poco tiempo a coordinar su estrategia. Podra hacer presin a travs de las empresas en las que todava rigen estndares de negociacin colectiva. Por ejemplo, Ver.di podra apoyar la lucha en DHL, la enorme compaa alemana que se encarga de la mayora de los envos de Amazon en Alemania.

Ver.d es el sindicato alemn con una experiencia mayor en procesos de organizacin de base. Se apoya en una rica y variada historia. Durante la dcada de los noventa, forz a la cadena de drogueras alemana Schlecker a pagar salarios regidos por un convenio colectivo y a aceptar los comits de empresa en sus establecimientos. La campaa del sindicato en Lidl de 2004, organizada junto a otras organizaciones progresistas como Attac, tuvo resultados buenos y malos. Aunque se fall a la hora de organizar comits de empresa a lo largo y ancho de toda la compaa, se mejoraron las condiciones de trabajo y los salarios considerablemente. El Libro negro de Lidl publicado por Ver.di, puso el foco de atencin internacional sobre las condiciones de trabajo injustas e ilegales que existan en Lidl.

Hasta ahora Amazon ha conseguido ampliamente disipar el impacto de las huelgas, derivando los pedidos a centros que no hacen huelga o simplemente encontrando suficientes trabajadores y trabajadoras dispuestas a hacer de esquiroles en sus propios lugares de trabajo. Como respuesta, Ver.di y sus miembros han adoptado formas de accin alternativas de cara a perturbar el funcionamiento de la compaa de una forma ms efectiva. Trabajadores y trabajadoras han conseguido lanzar huelgas sorpresa en mltiples lugares al mismo tiempo. Esta tctica hace que sea ms difcil para Amazon el desvo de las operaciones a otro lugar, ya que no saben dnde va a realizarse la huelga y, para cuando lo consigue, es ya demasiado tarde.

Losactivistas en las plantas de distribucin han estado cuatro aos ganando experiencia en la lucha laboral y tienen ms que suficientes ideas para continuar esta batalla. El sindicato an tiene varios ases en la manga. Slo necesita saber cmo jugarlos.

Este artculo est basado en el estudio La larga lucha de los empleados de Amazon, escrito por los autores y encargado por la Fundacin Rosa Luxemburg. La edicin alemana fue publicada por primera vez en diciembre de 2015 y est ahora en su tercera edicin. La traduccin al ingls apareci en marzo de este ao. Un pdf gratuito del estudio est disponible en este enlace .

Traduccin: Miguel Sanz Alcntara para la Fundacin Rosa Luxemburg (Alemania)



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