Portada :: Espaa :: Crisis poltica en Catalua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2017

El cupo de Iceta

Juan Francisco Martn Seco
Repblica de las ideas


Tena intencin de dedicar el artculo de esta semana a la propuesta de la Comisin Europea sobre la creacin de lo que algunos han denominado el futuro FMI europeo, que segn Bruselas servir para estabilizar la Eurozona. Parece que nace con muchas pretensiones, pero, como casi siempre, con toda seguridad acabar quedndose en nada. Una vez ms, sin embargo, se ha cruzado Catalua. En esta ocasin con las demandas de Iceta acerca de la condonacin de la deuda y de ceder a la Generalitat la gestin y la inspeccin de todos los tributos. As que el tema del Fondo Monetario Europeo (o Fondo Europeo de Estabilizacin, segn la denominacin que prefiere Mario Draghi) tendr que esperar a otra semana. Y no es que la cuestin sea de menor importancia, simplemente es que se dilatara en el tiempo. En Europa todo es ms lento. En realidad, ambos asuntos inciden sobre los dos problemas que hoy amenazan y dan jaque mate a la economa del bienestar, al Estado social o a la ideologa socialdemcrata, o como se le quiera llamar: uno, el euro y el otro, la fuerza centrfuga que anima algunas regiones en Europa.

Pero vayamos a las propuestas de Iceta. En Catalua se produce un extrao fenmeno y es que las tesis de los independentistas terminan impregnando a otros muchos que no lo son. Periodistas, expertos y polticos, por ejemplo, del PSC, son presa del victimismo y afirmando que Catalua est maltratada. Expresiones como hay que buscar un encaje con Espaa, procurar que Catalua se sienta cmoda, est infrafinanciada, hay que aumentar el autogobierno, etc. estn generalizadas y constituyen un buen exponente de lo que decimos. Antes de abordar las propuestas concretas planteadas por el primer secretario del PSC conviene, por tanto, dejar claras algunas cosas.

En primer lugar, Catalua es una de las regiones ms ricas de Espaa, la cuarta en renta per cpita. Su nivel econmico privilegiado no deriva, al igual que ocurre con todas las regiones ricas, de la excelencia propia o de ocupar un lugar privilegiado en la Historia, sino de mltiples circunstancias aleatorias, entre las que se encuentra el trato recibido del Estado, y del juego de mercado, por ejemplo del consumo del resto de Espaa. A su vez, esa situacin econmica aventajada la convierte por la aplicacin automtica de la poltica redistributiva del Estado en contribuyente neto, al igual que en el orden personal los ciudadanos de mayores rentas presentan tambin de manera lgica un saldo negativo entre lo que contribuyen al Estado y lo que de este reciben. En el mbito cataln se confunde con frecuencia este dficit con una infrafinanciacin, cuando no es tal, sino el resultado racional de los mecanismos redistributivos de la Hacienda Pblica, que compensan el reparto injusto del mercado.

Sea cual sea el sistema de financiacin que se adopte para el futuro, Catalua, al igual que Madrid, Aragn, La Rioja y las Islas Baleares, deberan presentar, aunque no ciertamente en igual cuanta, saldo negativo al estar sus respectivas rentas per cpita por encima de la media (tambin el Pas Vasco y Navarra, aunque lo eluden por el Concierto). No deja de ser curioso que sea Catalua la que se queje ahora del actual sistema de financiacin, cuando se elabor con Zapatero de presidente del Gobierno y Montilla al frente de la Generalitat, y casi en su totalidad de acuerdo con los deseos y exigencias de la propia Catalua.

En segundo lugar, que en estos aos la Generalitat haya presentado un mayor dficit y un incremento mayor en el nivel de endeudamiento que las otras Comunidades, no obedece a los defectos que puedan existir en el sistema de financiacin autonmica, sino en el destino que cada una de ellas ha dado a los fondos pblicos. Es una evidencia, aunque no sea fcil cuantificarlo por ahora dada la complejidad administrativa de la Generalitat, que el llamado procs ha absorbido una cantidad ingente de recursos, no solo a travs de los organismos y entes pblicos creados en la Administracin con la nica finalidad de garantizar, como se deca, una estructura de Estado, sino tambin engrasando toda esa inmensa mquina de publicidad y propaganda que ha funcionado sin escatimar gasto para ese objetivo: favores a medios de comunicacin nacionales y extranjeros, pblicos y privados, embajadas, pago de lobbies, subvenciones a asociaciones, etc.

Por otra parte, no es ningn secreto que el presidente de la Generalitat percibe la retribucin ms alta de las cobradas por los restantes presidentes de las Comunidades Autnomas, en algn caso el doble, y mayor que la del propio presidente del Gobierno espaol. La gravedad no se encuentra tanto en este dato aislado, sino en que, como es lgico suponer, ese alto nivel retributivo se extiende hacia abajo a toda la pirmide administrativa, consejeros, directores generales, etc., hasta el ltimo auxiliar administrativo. Recientemente se ha hecho pblica y notoria la diferencia retributiva entre los Mossos dEscuadra y la Guardia Civil y la Polica nacional. Pero me temo que eso mismo se podra afirmar de casi todos los empleados pblicos.

En tercer lugar, es necesario tomar conciencia de que estamos en presencia de un golpe de Estado de una gravedad inmensa, y que no est claro que est totalmente desactivado. Las autoridades de una de las Comunidades Autnomas ms ricas y que produce el 20% del PIB nacional han utilizado el inmenso poder que les conceda estar al frente de la Administracin autonmica para crear toda una estructura sediciosa capaz de subvertir el orden constitucional y romper la unidad del Estado. Sin entrar en la discusin jurdica de si ha existido o no violencia de cara a tipificar el delito de rebelda o de simple sedicin, lo cierto es que han contado con una vasta capacidad de intimidacin, la que les proporcionaba manejar todos los medios materiales y personales (incluyendo los Mossos dEscuadra) de la Comunidad. La amenaza ha sido tanto mayor cuanto que Catalua es una de las Comunidades con mayores competencias. El peligro est lejos de disiparse, por lo que no parece demasiada acertada la poltica de conceder cotas de autogobierno ms elevadas, ms medios, para que en otro momento se puedan volver contra el Estado, y entonces s, tener xito. La estrategia debera ser ms bien la de limitar en la medida necesaria las competencias de la Generalitat para que nunca ms se pueda repetir un hecho tan aciago. Un factor que ha contribuido decisivamente al fracaso de la supuesta repblica independiente es la ausencia de una Hacienda Pblica propia. Sin ella, resulta muy difcil, por no decir casi imposible, cortar lazos con el Estado. El dinero manda. Es por tanto disparatada la propuesta de ceder la gestin y la recaudacin de todos los tributos a la Generalitat.

En cuarto lugar, es preciso tener en cuenta que en el tema de la financiacin autonmica no hay nada gratuito. El dinero que se destina a una Comunidad no se destina a otras, bien directamente o bien detrayndose del presupuesto del Estado, que afecta a todas las Comunidades. Es un sistema de suma cero. Con lo que en esta materia no puede haber negociaciones bilaterales sino multilaterales, de todas las Comunidades.

Pues bien, con todos estos supuestos, estamos ya en condiciones de afrontar las propuestas de Iceta. Las ofertas en campaa electoral gozan siempre de una gran ambigedad. Por ello nos referiremos principalmente al artculo que el secretario general del PSC public el jueves 30 de noviembre pasado en el diario El Mundo. No es tampoco que el artculo tenga mucha concrecin, pero s la suficiente para vislumbrar los peligros que suscita su contenido. Convencido de que sus demandas pueden levantar ampollas en otras Comunidades Autnomas, intenta revestirlas, pero sin conseguirlo, de un carcter de generalidad, colocando como nico antagonista al Estado como si el Estado no fuera de nadie.

Comienza afirmando que los gobiernos autonmicos deben poder ser gobiernos autnticos y no meras gestoras de un Estado descentralizado. Desconozco lo que el seor Iceta entiende por gobiernos autnticos (Consejos de gobierno los denomina la Constitucin). Tal vez lo identifique con independiente. En todo caso lo que es seguro es que estn muy lejos de ser meras gestoras. Catalua cuenta con un grado de autogobierno que para s querran muchos estados federados.

Intenta convencernos de que las paganas de la crisis han sido las Comunidades Autnomas. Ciertamente que para prestar sus servicios han tenido que enfrentarse a graves dificultades, pero tantas o ms ha tenido que superar el Estado. La culpa no est en que el sistema de financiacin haya hecho aguas, sino en que lo que hizo aguas fue la recaudacin impositiva que se desmoron a niveles desconocidos. Curiosamente, si hubiese estado en vigor el sistema que propone el candidato del PSC, con una mayor cesin de los grandes impuestos a las Autonomas, las dificultades de estas hubiesen sido incluso superiores.

Frente a lo que afirma Iceta, los gastos del Estado han sido lgicamente los ms sensibles a la crisis; comenzando por el pago de intereses, que, aunque no pertenezcan a la economa del bienestar, resultan imprescindibles, a no ser que el primer secretario del PSC defienda que hay que denunciar la deuda, cosa que no creo. La teora econmica engloba al seguro de desempleo dentro de lo que se denomina estabilizadores automticos, aquellos gastos que se elevan en tiempos de crisis. El resultado ms inmediato de la regresin ha sido la explosin en el nmero de parados, y por consiguiente en la partida que debe dedicarse a cubrir la prestacin por desempleo.

Afirmar que las prestaciones por desempleo y las pensiones estn protegidas por las leyes y por los presupuestos pblicos es tanto como afirmar que la sanidad y la educacin estn protegidas por la Constitucin y por los presupuestos autonmicos. Sin ingresos, todo eso es papel mojado, y las leyes se cambian. Basta con observar lo que ha pasado con las pensiones. Los jubilados son el colectivo que ha salido ms perjudicado con la crisis, especialmente de cara al futuro, ya que la ley aprobada por el PP y auspiciada por Frankfurt y Bruselas condena a este colectivo y a los prximos jubilados a ir perdiendo ao a ao poder adquisitivo. Es absurdo hacer comparaciones sobre las distintas prestaciones de la economa del bienestar, en funcin de la administracin que las gestiona, aunque tal vez conviene recordar que mientras la educacin y la sanidad son universales, las prestaciones por seguro de desempleo y las pensiones inciden sobre los colectivos ms desprotegidos. En todo caso, el victimismo es victimismo, aunque se pretenda esconder detrs de todas las Comunidades Autnomas.

Iceta habla de cesin de tributos sin especificar mucho ms. Si se refiere a la capacidad normativa, esa competencia la tienen ya, aunque limitada, las Autonomas con respecto a los tributos propios y cedidos, lo que constituye un problema. Problema que adquirira mayores proporciones si se ampliase la cesin, puesto que se crean presiones fiscales diferentes segn donde uno viva y, lo que es peor, se establece una competencia desleal entre las Comunidades, el llamado dumping fiscal, que daa la recaudacin y la progresividad de los impuestos. En Europa lo estamos sufriendo entre pases, pero reproducirlo a nivel regional es nefasto. No creo que sea la medida ms adecuada para ser defendida por un partido socialista.

Si la cesin que se pretende es la de la recaudacin, es decir, que los recursos recaudados por los impuestos en una Autonoma se queden en esa Comunidad, se estara proponiendo la ruptura de la funcin de redistribucin del Estado en el mbito interregional, porque no habr fondo que pueda compensar el desequilibrio creado. La redistribucin nicamente se ejercera entre los ciudadanos de cada Comunidad Autnoma. As ocurre en la Unin Europea, en la que no se aplica ninguna poltica redistributiva entre pases. Es lo que algunos criticamos de ella y lo que, a la larga, si no se corrige, provocar la ruptura de la Eurozona. Qu diramos si Amancio Ortega, las Koplowitz o los Botn dijesen algo as como deseo ms autonoma, yo me quedo con mis impuestos y me hago cargo de sufragar mi sanidad, mi pensin, la educacin de mis hijos, etc. Eso s, no pido nada para m, que no pida para los dems, el barrendero tambin puede hacer lo mismo.

Quizs lo que aparece ms claramente en la propuesta de Iceta es que aboga por transferir la gestin y la inspeccin de los tributos a la Generalitat; pero tal cesin no tendra mucho sentido si no supusiese la cesin de su recaudacin. Por lo que, amn de los efectos desastrosos que se produciran de cara al Estado Social planteados ya en el prrafo anterior, el resultado sera nefasto para la administracin fiscal. Trocear la Agencia Tributaria creara el caos en la gestin de los tributos y obstaculizara gravemente la lucha contra el fraude y la evasin fiscal. Para suavizar su demanda, el primer secretario del PSC propone que la gestin corriese a cargo de un consorcio participado paritariamente al 50% por el Estado y por la Generalitat. Idea no demasiado brillante. Cualquiera que haya trabajado en la rbita del control del gasto pblico sabe que los Consorcios son agujeros negros; al ser propiedad, al 50% de dos administraciones, termina por no controlarlos nadie.

Miquel Iceta insiste con frecuencia en el principio de ordinalidad. Palabra que por cierto no existe en el diccionario. No resulta sencillo llegar a entender lo que significa. Lo definen como que la poltica redistributiva no coloque en peor condicin relativa a quien contribuye respecto a quin se beneficia. Si por condicin relativa se entiende el orden de las Comunidades establecido respecto a la renta per cpita, el principio sera intil porque no hay ninguna posibilidad de que eso ocurra. Ahora bien, si lo que se pretende es que las Comunidades que ms contribuyen tengan que ser tambin las que ms reciban contradecira la misma esencia de la poltica redistributiva que se basa ms bien en lo contrario. Los ricos son los que menos necesitan las prestaciones y los servicios pblicos.

El primer secretario del PSC repite que no pide nada para Catalua que no pida para las otras Autonomas. Puede ser cierto. El problema es que tanto en el orden personal como en el territorial las medidas que son buenas para los ricos no suelen serlo para los menos afortunados. La condonacin de la deuda no tiene la misma significacin para Catalua -que debe al Estado 52.499 millones de euros- que para Extremadura -que adeuda tan solo 2.031. Extender una copia del cupo vasco, aun cuando fuese limitado, a todas las Comunidades sera muy beneficioso para Madrid y Catalua, y por supuesto para el Pas Vasco que ya lo tiene, pero tendra efectos devastadores para Andaluca y Extremadura. Y lo del principio de ordinalidad, si alguna vez descubrimos qu significa, me temo que solo favorecera tambin a Madrid y a Catalua.

No parece que todas estas medidas tengan mucho encaje en un programa socialdemcrata. Casan mejor con las clsicas peticiones que hacan los nacionalistas antes de echarse al monte. En cualquier caso, la gravedad del tema radica no tanto en que lo defienda el PSC, sino en que termine como siempre contaminando al PSOE. Ferraz ya se ha pronunciado a favor, lo cual no es demasiado chocante teniendo en cuenta la extrema levedad intelectual que caracteriza a la actual Ejecutiva. Habr que esperar que esa no sea la opinin generalizada en el Partido Socialista.

Blog del autor: www.martinseco.es

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2017/12/07/el-cupo-de-iceta/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter