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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2017

La energa atmica en la Unin Europea
Hiptesis de un futuro nuclear 2

Miguel Muiz
Mientras tanto


Continuamos con el anlisis de perspectivas de la industria nuclear que ya iniciamos el mes pasado referido a Espaa, y que ahora aplicaremos a la Unin Europea (UE). Se trata de ofrecer datos contrastados para promover un rechazo mayoritario y racional a la energa atmica, para ayudar a tener una visin de la realidad hasta bien avanzado el siglo XXI.

Un anlisis de este tipo responde a la necesidad de que la sociedad tenga voz en las decisiones sobre poltica energtica. Poltica que, hoy por hoy, est determinada exclusivamente por las decisiones de la industria, con un margen estrecho de participacin de las instituciones y la apelacin puntual a expertos, como recurso para legitimar lo que ya se ha decidido en funcin de las cuentas de beneficios de las compaas.

En el caso de Espaa (ver mt.e 162 noviembre), se llegaba a la conclusin de que, siguiendo el camino abierto por Garoa, las centrales nucleares cerrarn cuando las empresas elctricas lo decidan. Y en caso de que esa decisin se vea afectada por factores sociales o polticos, la sociedad deber pagar una vez ms, pues est demostrado que cerrar centrales puede generar ms beneficios que mantenerlas funcionando. Curiosa paradoja que ilustr la moratoria nuclear de 1984, y que podra volver a repetirse con ocasin del cierre.

Toca pues, ir ms all de Espaa. Existe un cierto tipo de resistencia a las nucleares que se limita a repetir continuamente que la industria est en imparable decadencia, difundiendo selectivamente noticias del extranjero. La difusin selectiva de noticias ahorra avanzar un pronstico sobre cul ser el momento final de la tal decadencia. Porque no ser lo mismo una decadenciaque se resuelva con el cierre de las centrales nucleares en los prximos 10 aos, que una que lo retrase hasta finales de siglo.

Comencemos por sentar unos puntos bsicos; el primero la referencia temporal de la decadencia. Si la poltica actual de la industria nuclear se compara con las fantasas propagandsticas de los aos 50 del pasado siglo, o incluso con la retrica del denominado renacimiento de 2001 2011, el termino decadencia es incluso prudente para describir lo que est pasando.

Pero, si en lugar de partir de esas referencias, las polticas actuales se valoran desde la estrategia desplegada a partir de 1986, inicio de la catstrofe de Chernbil, debemos sustituir decadencia por otro trmino ms adecuado: adaptacin. Adaptacin de la industria nuclear a crecientes desigualdades globales, a convulsiones ecolgicas y sociales resultado del cambio climtico, y a un futuro energtico confuso marcado por la necesidad de mantener el BAU [1], o algo que se le parezca, en determinadas regiones del mundo.

En la actual situacin energtica, la palabra "decadencia" podra aplicarse a cualquiera de los elementos del sistema. Podramos referirnos a la "decadencia" en el suministro de combustibles fsiles, a la "decadencia" de la centrales trmicas, a la decadencia de las grandes redes centralizadas, etc. Y si no aplicamos decadencia a todos esos campos es porque nunca han usado la retrica triunfalista y fantasiosa propia de la energa nuclear.

Por consiguiente, intentemos afinar el anlisis, partir de la realidad, ajustar los escenarios a cada regin, a cada trayectoria histrica y poltica. Si en el caso de Espaa, las conclusiones eran evidentes, procedamos a analizar las perspectivas en el caso de la UE (incluyendo an al Reino Unido) teniendo en cuenta que, al igual que Espaa, cada pas es un caso individual con sus propias pautas de informacin / desinformacin propias, como se deduce del anlisis del "cierre" nuclear de Blgica y Suiza [2].

Una parte de los pases de la UE comparten algo: la cultura de la resistencia a la energa nuclear iniciada en la dcada de los aos 70 / 80 del pasado siglo. Pero ms all de esa cultura las diferencias sociales, polticas u organizativas son abismales. Traer a colacin noticas sobre Alemania, Francia, Suecia, etc., sin contextualizarlas, como si todo lo que sucede formase parte de una misma dinmica, no slo es una frivolidad, es una irresponsabilidad. Veamos los datos.

Descontando los casos de Espaa, que ya hemos analizado, de Alemania, cuyas 8 centrales cerrarn en 2022 mediante el pago a las empresas propietarias, Eon, RWE y Vatenfall, de sustaciosas compensaciones econmicas pendientes de concretar [3] y de Blgica, que ya fue analizado en su da; segn el informe The World Nuclear Industry Status Report 2017 (WNISR2017) combinado con la web de la World Nuclear Association (WNA), hay 11 pases de la UE (Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Francia, Hungra, Pases Bajos, Reino Unido, Repblica Checa, Rumana, y Suecia) en los que funcionaban, en 2016, 103 reactores nucleares [4].

De esos 103 reactores, 22 entraron en funcionamiento entre 1973 y 1980, es decir, que en 2020 llevarn funcionando ms de 40 aos; en el extremo contrario tenemos 18 reactores que se conectaron por primera vez entre 1990 y 2007, es decir, que en caso de imposicin de los 60 aos de funcionamiento, funcionarn hasta pasada la mitad del siglo XXI. Entre ambos extremos, un grupo de 77 reactores, aqu hay que sumar los 7 de Espaa y los 7 de Blgica) que llegarn a 40 aos operativos en el curso de la prxima dcada (2020 2029), pero que si se consigue la imposicin de los 60 aos, extendern su amenaza hasta la mitad del presente siglo.

A ello hay que aadir los proyectos de construccin de nuevos reactores dentro de la UE, El WNISR,2017, un documento especialmente crtico con la retrica nuclear, considera que cuatro de ellos estan lo suficientemente avanzados como para conectarse a la red antes del 2020: dos en Eslovaquia (Mochovce 3 y 4) y los dos prototipos EPR, que acumulan un retraso tan considerable como la voluntad de ponerlos en funcionamiento: Olkiluoto 3, en Finlandia; y Flamanville 3, en Francia. Su conexin a la red, unida a los ms que probables 60 aos operativos, alarga la presencia nuclear hasta el ltimo tercio del siglo XXI (2079).

Esos son los trminos exactos de la decadencia nuclear en la UE: un mnimo de 22 reactores (o un mximo de 94) que marcarn el futuro de Europa hasta ms all de la mitad del presente siglo, y sin contar con lo que se planea en otros paises europeos que no estn en la UE, y que trataremos el prximo mes.

La industria nuclear se adapta, abandona las fantasas que siempre la han acompaado y se centra en su mejor mentira: que es necesaria para "paliar" las consecuencias del cambio climtico. Segn en qu pases acta recurre a uan batera de mentiras complementarias: incremento de precios provocados por el cierre, fiabilidad, carcter imprescindible dada la condicin de tal o cual pas (en el caso de Espaa, la supuesta "isla energtica" que supone la Pennsula), cobertura de una demanda creciente, y bla, bla, bla...

Semejante constatacin no hace sino remarcar la necesidad de mantener la resistencia contra la energa nuclear, y aprovechar cualquier oportunidad que brinde la legislacin de cada pas con centrales para acelerar su cierre, movilizando polticamente la sociedad. Se trata de una tarea urgente por dos motivos: porque la industria nuclear no cesa en su actividad para hacer normal la terrorfica convivencia con la contaminacin radiactiva, y porque la experiencia nos demuestra que un accidente que evolucione a catstrofe marcar el futuro de las personas en amplias zonas de Europa hasta mucho ms all del siglo XXI.

Notas:

Los datos generales de este artculo provienen del informe The World Nuclear Industry Status Report 2017 (WNISR2017), disponible en http://world-nuclear.org/getmedia/b392d1cd-f7d2-4d54-9355-9a65f71a3419/world-nuclear-performance-report-2017.pdf.aspx , y de la pgina de la World Nuclear Association:http://www.world-nuclear.org/ correspondiente a cada pas.

Los detalles, junto con otras informaciones relativas a la energa nuclear en noviembre pueden encontrarlos en la HEMEROTECA DE NOVIEMBRE.

[1] Se denomina BAU (iniciales que corresponden a las palabras Bussines As Usual) al planteamiento de transformaciones en el sistema energtico sin transformaciones sociales aparejadas. En un escenario BAU las pautas sociales se mantienen inalteradas y la transformacin se limita a sustituir las fuentes energticas fsiles y nucleares por otras renovables. El despilfarro, las desigualdades crecientes, los problemas y conflictos sociales y tcnicos vinculados a la produccin distribucin y consumo de energa simplemente se ignoran.

Para profundizar en la falacia de una transicin energtica en claves de BAU ver:
http://crashoil.blogspot.com.es/2012/03/que-es-el-bau.html

[2] Ver http://www.mientrastanto.org/boletin-159/notas/cierres-nucleares-y-cierres-nucleares-virtuales-suiza-y-belgica-como-ejemplo

[3] Ver:https://elpais.com/economia/2016/12/06/actualidad/1481029233_852085.html
y WNISR pags. 53/54

[4] Son, Bulgaria (2), Eslovaquia (4 +2), Eslovenia (1), Finlandia (4 +1), Francia (56 +1), Hungra (4), Pases Bajos (1), Reino Unido (15), Repblica Checa (6), Rumana (2), Suecia (8). Para ms detalles consultar la HEMEROTECA DE NOVIEMBRE.

Miguel Muiz es miembro de Tanquem les Nuclears - 100% EER, y del GRUPO IMPULSOR ILP 2020 LIBRE DE NUCLEARES. Mantiene la pgina de divulgacin energtica http://www.sirenovablesnuclearno.org/ 

Fuente: http://mientrastanto.org/boletin-163/notas/hipotesis-de-un-futuro-nuclear-2



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