Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2017

La lenta agona del Partido Demcrata Cristiano (PDC)

Felipe Portales
Punto Final


El PDC naci como un intento de transformar profundamente nuestro pas -tradicionalmente muy injusto, clasista e individualista- de acuerdo a las concepciones del humanismo cristiano, y convertirlo en una nacin democrtica, solidaria y con justicia social. En este sentido, una de sus mayores fuentes inspiradoras la constituy la doctrina social elaborada por la Iglesia Catlica desde Rerum Novarum ,   en 1891, que tuvo su maduracin con Quadragesimo Anno en 1931.

De hecho, este partido se form, en cuanto entidad poltica independiente, como Falange Nacional en 1938, desgajndose del viejo Partido Conservador, en el cual se haba constituido como movimiento juvenil semiautnomo en 1935. Es importante destacar que, en sus Veinticuatro Puntos Fundamentales de 1939, la Falange plante: Condenamos el rgimen capitalista, no el capital, como factor de produccin que mantiene a las muchedumbres en la esclavitud moral y econmica, y el sistema colectivista, que aniquila al individuo y destruye la iniciativa personal. Proclamamos el sentido humano de la economa; y proclamamos el valor humano del trabajo y su sentido moral y no puramente material. Luchamos: a) por el salario justo; b) por la participacin en las utilidades; c) por un progresivo acceso a la propiedad de las empresas por quienes trabajan en ellas; d) por todo lo que signifique dar al trabajo una situacin de justicia en el proceso econmico. Todo chileno tiene el derecho y el deber de trabajar (George Grayson. El Partido Demcrata Cristiano Chileno ; Edit. Francisco de Aguirre, Buenos Aires, 1968; pp. 474-6).

Posteriormente, cuando en 1957 se constituy como Partido Demcrata Cristiano, en su Declaracin de Principios agrega que es antisocial y anticristiano un rgimen que, en nombre del derecho natural de propiedad privada, excluya prcticamente del acceso a ella a una gran parte de los hombres, permitiendo a unos pocos representar, dirigir y dominar a los dems. Un sistema fundado en la concentracin de los medios de produccin no es natural, sino abominable (Ibid.; p. 485).

Derivado de lo anterior, el PDC postul en la dcada del 60 una revolucin en libertad y el gobierno de Eduardo Frei (1964-70) efectu una profunda Reforma Agraria; reconoci por primera vez en la historia de Chile el derecho de sindicalizacin campesina; chileniz el cobre (el Estado chileno adquiri el 51% de la propiedad de las grandes compaas estadounidenses extractoras del metal rojo; proceso que culmin Salvador Allende con la nacionalizacin del cobre en 1971); promovi la constitucin de miles de organizaciones populares como juntas de vecinos, centros de madres y otras organizaciones comunitarias; y llev a cabo un proceso de reforma educacional que moderniz el contenido de los estudios escolares y extendi efectivamente la educacin bsica (ocho aos) al conjunto de los nios chilenos.

 

CISMA EN EL CENTRO

Lamentablemente, en conjunto con lo anterior el pas comenz a experimentar desde mediados de los 50 un creciente cisma entre el centro (representado cada vez ms por el PDC) y la Izquierda (PS y PC). Por un lado esta ltima se radicaliz con la constitucin del FRAP (Frente de Accin Popular), que descalific completamente a los partidos de centro (PR Y PDC) como entidades subordinadas a la derecha; y por el otro el PDC busc infructuosamente el apoyo del Partido Liberal para la postulacin presidencial de Frei en 1958. A tal punto que la centroizquierda dilapid uno de sus esfuerzos conjuntos ms fructferos de la historia de Chile: el Bloque de Saneamiento Democrtico, que logr la democratizacin efectiva del sistema poltico a travs del establecimiento de la cdula nica electoral que elimin el cohecho y el acarreo de los inquilinos a votar por el candidato del patrn. Y la derogacin de la Ley de Defensa de la Democracia (Ley maldita) de 1948 que haba ilegalizado al PC, adems de otras severas restricciones de los derechos humanos fundamentales.

As, en lugar de consolidar aquello para producir transformaciones sociales profundas y sustentables, la centroizquierda se pulveriz en cuatro candidaturas presidenciales, permitiendo la vuelta de la derecha a la Presidencia (Jorge Alessandri) con una de sus votaciones histricas ms bajas (31%). Luego, como efecto de la Revolucin Cubana, se extremaron an ms las diferencias entre el PDC y el FRAP, pese a la comn oposicin al gobierno de Alessandri. Esto culmin con la campaa presidencial de 1964 en que terminaron enfrentndose agriamente Frei (apoyado por conservadores y liberales) y Allende, con campaa del terror incluida contra este ltimo.

De este modo, el gobierno de profundas reformas de Frei, no solo no obtuvo el respaldo de la Izquierda, sino cont con su dura oposicin, pese al apoyo brindado a algunas de sus reformas. Por otro lado, el gobierno de Frei incurri en varias actitudes represivas contra movimientos sociales, llegando a la ejecucin de dos masacres: El Salvador (1966), en que fuerzas militares mataron a ocho personas en dicho mineral al reprimir un movimiento huelgustico. Y Puerto Montt (1969), en que Carabineros mataron a diez personas en el marco del desalojo de una toma de terrenos para vivienda.

El cisma de la centroizquierda chilena lleg a ser total y antagnico durante el gobierno de Allende. Y puede considerarse el factor de fondo ms importante en el fracaso del incipiente sistema efectivamente democrtico chileno (1958-1973). Basta constatar en este sentido un resultado electoral que hoy nos parecera inimaginable: que la centroizquierda logr en 1965, 138 diputados; y la derecha (en ese entonces, liberales y conservadores), 9 (s, nueve). Ocho aos despus se producira el golpe de Estado que permiti que la derecha refundara nuestro pas a su entera voluntad, en condiciones de poder solo comparables a las previas a 1925.

Es importante recordar que el PDC -as como el conjunto de la oposicin a la dictadura- cuestion profundamente la Constitucin impuesta en 1980 y las diversas modernizaciones: la privatizacin de los servicios pblicos; el Plan Laboral; las AFP; las Isapres; la Loce; las universidades privadas sin fines de lucro; la ley minera; el sistema tributario que permite una elusin escandalosa; el virtual desmantelamiento de los sindicatos, juntas de vecinos, cooperativas y colegios profesionales y tcnicos; etc.

De este modo, el PDC lleg a desarrollar -a travs de comisiones poltico-tcnicas y de dos grandes seminarios- una crtica demoledora del modelo poltico, econmico, social y cultural impuesto en los 80. Este esfuerzo, que se denomin Proyecto Alternativo, dio lugar a cuatro tomos publicados en 1984 por la Editorial Aconcagua, en donde se haca un profundo y detallado diagnstico crtico de la obra de la dictadura en todos los mbitos; y correspondientes propuestas de total transformacin de la realidad chilena.

As por ejemplo, respecto del tema previsional que hoy est en el tapete, el Proyecto Alternativo conclua: En particular, nos parece necesario, en primer lugar, terminar con el actual sistema previsional que permite que los fondos previsionales sean administrados por administradoras privadas (AFP), y pasar a un sistema de reparto, como el que exista en la prctica en el pasado. Las nuevas instituciones previsionales, que se crearn en reemplazo de las actuales, deberan ser administradas de un modo tal que aseguren una participacin activa de los trabajadores en la administracin de sus instituciones previsionales. El nuevo sistema previsional deber tener un fuerte nfasis en la solidaridad. Para ello, proponemos que una proporcin significativa de las cotizaciones previsionales de los trabajadores se destinen a financiar los aumentos de las pensiones mnimas y los servicios bsicos de salud. Este carcter solidario asegurar un componente redistributivo al interior del nuevo sistema previsional ( Proyecto Alternativo ; Edit. Aconcagua, 1984; p. 284).

 

VIRAJE DE LA CONCERTACION

Sin embargo, luego de la derrota de Pinochet en el plebiscito de octubre de 1988 se produjo un total viraje en el liderazgo del PDC y del conjunto de la Concertacin. Una primera expresin de ello (todava oculta para la generalidad de la poblacin chilena) fue el indito regalo de la mayora parlamentaria efectuada a la futura oposicin de derecha, a travs de las reformas constitucionales concordadas con Pinochet a mediados de 1989. As, pensando en que Pinochet sera ratificado en 1988 y que -dada la minora histrica de la derecha- no tendra mayora en el Congreso que se elegira luego de su triunfo, la Constitucin estableca un sistema hecho a la medida, por el que para aprobar la legislacin simple, se requera de mayora absoluta en una Cmara y solo un tercio en la otra. En efecto, con los senadores designados (9), Pinochet habra obtenido -ilegtima, pero efectivamente- mayora en el Senado; y con el sistema electoral binominal aseguraba cmodamente un tercio en la Cmara de Diputados.

Pero lo notable es que, luego de la derrota de Pinochet, aquel prospecto tambin beneficiara a la Concertacin y al inminente presidente Aylwin. Este tendra asegurada la mayora en la cmara y un tercio del Senado! Recordemos que el nmero original de stos era de 35: 26 electos de modo binominal por cada una de las trece regiones entonces existentes, y 9 designados. Como la Concertacin con toda seguridad elegira al menos uno por regin (13), obtendra el tercio del Senado: 12 de 35.

Pero a travs de una de las reformas concordadas en 1989, los lderes de la Concertacin aceptaron elevar aquel qurum a la mitad ms uno de ambas Cmaras sin eliminar los senadores designados; con lo cual se desprendieron voluntariamente de su segura mayora futura.

La explicacin racional de esta aparente locura nos la dio Edgardo Boeninger en un libro que escribi en 1997: Democracia en Chile. Lecciones para la Gobernabilidad (Edit. Andrs Bello). Esta es que a fines de los 80 el liderazgo de la Concertacin experiment una convergencia con el pensamiento econmico de la derecha, convergencia que polticamente el conglomerado opositor no estaba en condiciones de reconocer; y que la incorporacin de concepciones econmicas ms liberales a las propuestas de la Concertacin se vio facilitada por la naturaleza del proceso poltico en dicho periodo, de carcter notoriamente cupular, limitado a ncleos pequeos de dirigentes que actuaban con considerable libertad en un entorno de fuerte respaldo de adherentes y simpatizantes (pp. 369-70).

Por lo anterior, al liderazgo del PDC y de la Concertacin, no le convena ya disponer de una mayora parlamentaria, debido a que habra quedado desnuda ante sus bases si teniendo dicha mayora no proceda a aplicarla para satisfacer sus aspiraciones de transformacin social. Ahora, en cambio, podra argir con toda propiedad que no promova dichos cambios porque no tena la mayora parlamentaria para ello. Es lo que hizo durante todos los aos 90, sin por cierto agregar que no dispona de ella porque la haba regalado

 

DESTRUCCION DE LOS

MEDIOS INDEPENDIENTES

Esta misma razn nos permite comprender tambin otra poltica indita -y que tambin ha permanecido oculta hasta hoy- efectuada por el liderazgo de la Concertacin y particularmente del PDC. Esta es la de haber promovido y logrado destruir en la dcada de los 90 los medios escritos tericamente afines al conglomerado. De acuerdo a denuncias -nunca desmentidas- de varios de sus directores (y especialmente de Juan Pablo Crdenas) a travs del bloqueo de financiamiento holands; de la discriminacin del avisaje estatal; y de la compra por personeros de la Concertacin de algunos de esos medios para luego cerrarlos; desaparecieron completamente todos ellos durante la dcada de los 90: La Epoca , Fortn Mapocho , Anlisis , Apsi, Hoy

Como los directores y periodistas de estos medios no experimentaron el viraje ideolgico del liderazgo, a la corta o a la larga se convertiran en los reales opositores de las polticas neoliberales de los gobiernos concertacionistas. Por ello, les convena que desapareciesen y contribuyeron decisivamente a ello, pero sin que se notase pblicamente. Y confirma lo anterior el hecho de que dicho liderazgo ha quedado perfectamente cmodo polticamente sin poseer, en teora, por muchos aos casi ningn medio escrito ni televisivo.

De todas formas, la sociedad chilena ha ido adquiriendo conciencia de este total viraje ideolgico del liderazgo de la Concertacin, y especialmente del PDC. La mantencin fctica del modelo neoliberal por ya largos 23 aos (si descontamos el gobierno de Piera), pese a que en los 2000 ya adquirieron mayora parlamentaria -y para qu decir en este segundo gobierno de Bachelet- ha ido socavando crecientemente el apoyo popular al conglomerado. A esto hay que sumar la conciencia de que dicho liderazgo -y particularmente de los ex altos cargos DC- ha ido entrando crecientemente en el directorio o en altos cargos ejecutivos de grandes empresas, AFP, asociaciones o fundaciones de grandes empresarios, canales de TV, grandes diarios, universidades privadas con fines de lucro, etc. Y de la creciente evidencia de la financiacin irregular y virtualmente corrupta de los grandes grupos econmicos a los lderes de la Concertacin, incluyendo a los de la Democracia Cristiana.

Lo anterior ha llevado a un gigantesco descrdito de los partidos histricos de la Concertacin y particularmente del PDC. De este modo, este ltimo ha perdido ms de un milln de votos desde 1989 (1.766.347) hasta hoy (616.668); y ha llegado al 4,28% del total del electorado. Pero lo que es aun peor, desde hace muchos aos la DCU ha desaparecido completamente de las universidades chilenas. Esto constituye la triste garanta de una lenta agona futura.

Publicado en Punto Final, edicin N 890, 8 de Diciembre 2017.

[email protected]

www.puntofinal.cl



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter