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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2017

La humildad de Fidel

Eugenio Surez Prez y Acela Caner Romn
Granma

No es casual que, entre todas las ideas martianas, Fidel repitiera una y otra vez: Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maz.


Muchas personas en el mundo, incluso en Cuba, se sorprendieron cuando el General Presidente, Ral Castro Ruz el 3 de diciembre del 2016, dio a conocer la voluntad de nuestro Comandante en Jefe de que una vez fallecido, su nombre y su figura nunca fueran utilizados para denominar instituciones, plazas, parques, avenidas, calles u otros sitios pblicos, ni erigidos en su memoria monumentos, bustos, estatuas y otras formas similares de tributo. Hemos reflexionado que, tal vez, la sorpresa se produjo porque no interpretaron bien el mensaje de Fidel, que durante toda su vida revolucionaria nos hiciera llegar con sus palabras y su ejemplo, anunciando esa decisin.

Fidel se destac por la humildad que mantuvo a lo largo de su existencia. Pues el concepto humildad del latn humilitas que significa pegado a la tierra, tal como lo describe la Real Academia de la Lengua Espaola, en su primera acepcin, es: Actitud de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus fracasos y debilidades y acta sin orgullo.

En Fidel, su humildad se revelaba en la falta de inters personal por acumular bienes materiales, en su desprecio y lucha permanente contra toda manifestacin de culto a la personalidad y, sobre todo, en la tica revolucionaria y el pensamiento de Mart que marcaron el sentido de su vida. No es casual que, entre todas las ideas martianas, Fidel repitiera una y otra vez: Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maz.

En cartas escritas desde presidio, se evidencia elocuentemente su entrega a la causa revolucionaria, su desinters por las riquezas materiales y su desprecio por toda forma de ostentacin. Por ejemplo, en la misiva que escribiera a su hermana Lidia el 2 de mayo de 1955 podemos advertir que estn declarados muchos de los principios que seguira toda su vida cuando, ante la proposicin de sus hermanas de comprarle ropa nueva para su salida del presidio, Fidel se neg rotundamente dicindoles: Valdr menos cada vez que me vaya acostumbrando a necesitar ms cosas para vivir, cuando olvide que es posible estar privado de todo sin sentirse infeliz. As he aprendido a vivir y eso me hace tanto ms temible como apasionado defensor de un ideal que se ha reafirmado y fortalecido en el sacrificio. Podr predicar con el ejemplo que es la mejor elocuencia. Ms independiente ser, ms til, cuanto menos me aten las exigencias de la vida material.

Por qu hacer sacrificios para comprarme guayabera, pantaln y dems cosas? De aqu voy a salir con mi traje gris de lana, desgastado por el uso, aunque estemos en pleno verano. [] Mi mayor lucha ha sido desde que estoy aqu a insistir y no cansarme nunca de insistir que no necesito absolutamente nada; libros solo he necesitado y los libros los tengo considerados como bienes espirituales []. Yo no puedo tener debilidades, si las tuviera hoy, por pequeas que fuesen, maana no podra esperarse nada de m.

Al triunfar la Revolucin, en su primer discurso en Santiago de Cuba, el primero de enero de 1959, expres: Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad y por la ambicin, porque como dijo nuestro Apstol toda la gloria del mundo cabe en un grano de maz, y no hay satisfaccin, ni premio ms grande que cumplir con el deber, como lo hemos estado haciendo hasta hoy y como lo haremos siempre.

Das despus, en vspera de su llegada a La Habana al frente de la Caravana de la Libertad, conoci por la prensa que haba sido colocado un busto suyo en el pequeo parque donde convergen las avenidas 41 y 31, del municipio de Marianao, pues por ah pasara antes de entrar al Campamento Militar de Columbia. Fidel orden retirarlo de inmediato.

Y declar, el 6 de enero de 1959: [] quien en esta hora gloriosa de nuestra patria, en esta hora grandiosa de Cuba pusiese su vanidad, sus cuestiones personales, por encima de la patria, no tendr nadie que lo siga.

En su histrico discurso del 8 de enero de 1959, en el Campamento Militar de Columbia confesara al pueblo all reunido que las concentraciones multitudinarias de hoy, esa muchedumbre de kilmetros de largo [] yo creo que, sinceramente, ha sido una exageracin del pueblo, porque es mucho ms de lo que nosotros merecemos.

Cinco das despus, el 13 de enero: Hay que luchar por una vocacin, por un deseo, sin esperanza de recompensa de ninguna clase, ni moral ni material [] A m me han dicho que lucho por la gloria. Pues, no seor, yo no lucho por la gloria, porque al fin y al cabo esa es una vanidad tambin.

El 26 de marzo de 1962 declar: por conviccin profunda, propusimos que se prohibiera por ley hacer estatuas a personas vivas, que se pusiese a calles o ciudades u obras el nombre de personas vivas.

Fidel nunca necesit que le rindieran honores, y as lo hizo saber el 22 de diciembre de 1975, cuando exterioriz: y qu necesitamos nosotros acaso? Elogios? No. Los hombres que tienen la confianza de la colectividad y de su pueblo, los hombres, incluso, que reciben un poder grande por el sitio en que los colocan sus compatriotas, lo que necesitan no son elogios.

En una entrevista concedida a la agencia espaola EFE, el 13 de febrero de 1985, una vez ms reiter que: Si los lideres creen que son eternos, cuando pueden tal vez pensar que son insustituibles, en medio de honores y reconocimientos no se dan cuenta que no hace falta ms que pasen unos pocos aos y ya no se acuerdan de l; [] Perdura, sobre todo, el recuerdo de los hombres que se olvidaron de s mismos para servir a su causa.

Semanas despus, en la entrevista que concediera a Regino Daz, director del peridico Exclsior de Mxico, 20 y 21 de marzo de 1985, explic que cuando se ha hecho una obra y ve que se va a continuar desarrollando [] eso estimula. Creo que sera lo nico que me habra estimulado. No son los honores, los reconocimientos pblicos, la fama, ninguna de esas cosas me interesa gran cosa; me interesa la tarea, la obra de la Revolucin.

En mayo de 1991, Fidel manifest a la directora del semanario mexicano Siempre su opinin de que En Occidente hay la tendencia a atribuirles a los hombres los mritos de los procesos polticos y dicen: La Cuba de Castro. El gobierno de Castro, o La obra de Castro, cuando es la Cuba de todo un pueblo, el gobierno de un pueblo, la obra de un pueblo; se suele atribuir a los individuos mritos que no puede tener ningn dirigente.

Agregaba: Yo no pienso ni puedo pensar que Castro es insustituible, porque sera desgraciado si pensara en eso, me sentira realmente apesadumbrado, muy apesadumbrado!, si creyera tal cosa. Yo no soy el nico lder histrico, hay varios lderes histricos en la direccin del Partido que tienen prestigio e influencias, entre ellos un hermano que comenz conmigo en el Moncada, que posee conocimientos, experiencia, mritos histricos muy grandes, capacidad de organizacin y de trabajo. Es el Segundo Secretario del Partido. Pero no soy el que tiene que decidir eso. Bueno, dos no son suficientes, hacen falta tres, cuatro, cinco, diez. Es decir, como personalidades, las hay suficientemente capaces de nuestro pas [].

Y: Sobre lo que t dices de lder mundial, no he estado nunca pensando en eso, te lo juro por mi honor, y ni por la mente me pasa! T debes comprender que este es un pas muy pequeo y que los hombres tienen influencia en la medida en que sus pases tienen influencia en los acontecimientos. T pones a un idiota en la presidencia de Estados Unidos ms de una vez ha ocurrido y es un lder mundial, el pas es lder mundial. [] S sabemos que somos internacionalmente conocidos [] pero nunca he estado pensando en esos trminos, o envanecido por la idea de ser un lder mundial, no se corresponde con nuestras posibilidades.

Y le record el Moncada: Cuando vamos al Moncada, yo pienso que hay compaeros que me van a sustituir si mora en la accin. Incluso, a los que pensaba que tenan tales posibilidades o que deba serlo, no los envo a la misin ms peligrosa, y yo mismo escog para m la misin ms arriesgada.

En el aula magna de la Universidad Central de Venezuela, el 3 de febrero de 1999, despus de recordar a algunos libertadores de Amrica, dijo: Ubquenme, por favor, en el lugar cuarenta mil. Yo recuerdo siempre una frase de Mart que fue la que ms qued grabada en mi conciencia: toda la gloria del mundo cabe en un grano de maz. [] El concepto Martiano de la gloria, que enteramente comparto, es aquel que pueda asociarse a una vanidad personal y a la auto exaltacin de s mismo. [] Lo que me agrada especialmente de la frase de Mart es la idea de la insignificancia del hombre en s, ante la enorme trascendencia e importancia de la humanidad y la magnitud inabarcable del universo, la realidad de que somos realmente como un minsculo fragmento de polvo que flota en el espacio.

En marzo del 2003 en su visita a Hiroshima y Nagasaki, escribieron en la cinta de la corona de flores, que l iba a depositar en el monumento, las palabras de la tradicin protocolar: nombre y cargo de la persona que deposita la ofrenda floral. Pero Fidel pidi que la cambiaran y le pusieran: A las vctimas inocentes de Hiroshima y Nagasaki. En el 2006, conversando con Ignacio Ramonet, confes: Por naturaleza soy hostil a todo lo que pueda parecer un culto a la persona, y usted puede constatar, ya se lo he dicho, que en Cuba no hay una sola escuela, fbrica, hospital o edificio que lleve mi nombre.

La humildad de Fidel es coherente con su ltima voluntad: una piedra gris simblicamente con forma de grano de maz y una lpida con las cinco letras de su nombre.

Fuente: http://www.granma.cu/fidel/2017-12-06/la-humildad-de-fidel-06-12-2017-02-12-03



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