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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2017

No a la regularizacin
La dignidad de las mujeres prostituidas

Lidia Falcn
www.publico.es

Crtica feminista al programa de la coalicin En Comn, que se presenta en las elecciones autonmicas de Catalua el 21 de Diciembre y que contiene unos puntos que pretenden la regulacin de la prostitucin.


El programa de la coalicin En Comn que se presenta en las elecciones autonmicas de Catalua el 21 de diciembre contiene unos puntos que pretenden la regulacin de la prostitucin. Se pronuncian por reconocer los derechos de las personas trabajadoras del sexo, para garantizar el derecho a una vida digna de las personas que ejercen la prostitucin y permitirles tener derecho a baja laboral o seguro por desempleo. Con toda seguridad ninguno de los polticos que encabezan esa candidatura, o que la avalan con su apoyo, ha tenido que prostituirse para poder comer.

Tampoco creo que hayan admitido o inducido a nadie de su familia, amistades, relaciones amorosas a escoger semejante trabajo cuando no encontraron empleo en la profesin que estudiaron o desempearon anteriormente. Por tanto, pienso que este planteamiento est basado en las fantasas que difundieron durante un tiempo, en el siglo pasado, ciertos escritores, cineastas, idelogos, de los hombres de la burguesa, totalmente ajenos a la realidad de las vctimas de la prostitucin. Porque no quiero creer que los defensores de ese programa se muevan por la recompensa econmica que la mafia de la prostitucin pueda concederles para que legislen la impunidad de los traficantes, proxenetas, chulos, madames, y toda la red de negocios que se lucra de la explotacin del ms de medio milln de mujeres que trafican esas redes, a lo largo y lo ancho de Espaa, para situarlas en los clubs de carretera, las casas de masaje, los pisos de alquiler y las calles y las carreteras de nuestro pas.

No quiero creer que la alcaldesa de Barcelona, la ilustre seora Ada Colau perciba ningn beneficio por su impulso a la regularizacin, como la llaman, de la explotacin de las mujeres prostituidas. Como tampoco Xavier Domnech, cabeza de lista de la candidatura, Josep Nuet que tambin participa o Pablo Iglesias que la apoya. Por ello, deseara que atendieran las reflexiones que desde el Partido Feminista, en coincidencia con la mayora del Movimiento Feminista e Izquierda Unida, llevamos treinta aos haciendo solicitando la abolicin de la prostitucin, ya que an abrigo la esperanza de que las analicen y modifiquen su postura. Lo ms perverso de la defensa de la legalizacin es que dice hacerse desde el derecho de las mujeres a escoger libremente ese trabajo.

No solamente la ONU se pronunci hace aos contra la definicin de trabajo para la prostitucin, alegando que carece de la dignidad propia de una actividad laboral, sino que con esta justificacin se pervierte el noble concepto de libertad. nicamente la malvada actuacin del capitalismo que considera a las personas como mercancas y la profunda represin de que el Patriarcado hace vctimas a las mujeres y las nias y tambin hombres y nios- introduce en la sociedad el perverso discurso de que la prostitucin puede ser libre y consentida por las vctimas.

La libertad exige la posibilidad de escoger entre diferentes opciones, y las prostitutas no tienen opcin. Las que intentan liberarse de la explotacin son apaleadas, heridas, secuestradas y tantas veces asesinadas, como ha sucedido con la ltima vctima en el Raval, hace dos das.

La libertad implica tambin tener opciones para no ser prostituida y alegar ese noble derecho en un mundo en el que el paro, el trabajo precario y la pobreza avanzan sin lmites, es simplemente una burla. Hace tiempo que las feministas consagramos el grito de que NINGUNA MUJER NACE PARA PUTA con el que reclamamos la abolicin de la prostitucin, la persecucin eficaz de las mafias de la prostitucin, la penalizacin de los clientes prostituidores y la proteccin social, laboral y educacional de las vctimas. Porque ninguna mujer escoge libremente ser sometida a los caprichos sexuales de 20 a 40 hombres cada da para poder mantenerse, y tantas veces a otras personas de la familia que dependen de su proteccin.

Porque seores y seoras de la coalicin En Comn, no existe ninguna dignidad en estar desnuda todo el da frente a hombres desconocidos, soportando decenas de penetraciones vaginales, manoseos sin lmite, la utilizacin de su cuerpo como objeto, para la satisfaccin placentera de los llamados clientes, tantas veces desconsiderados y hasta brutales. No seora Colau, no seor Domnech, no existe ninguna dignidad en darse de alta de la seguridad social con el tem laboral de prostituta, aunque le llamen trabajadora del sexo. Porque el sexo NO se trabaja. El sexo se disfruta, se entrega por amor, por simpata, en busca de placer, siempre voluntaria y gratuitamente, en condiciones de igualdad entre los participantes. De otro modo ni es sexo, ni es trabajo, ni es placer, es simplemente explotacin. Y la mxima, porque es la utilizacin de todo el ser humano, que se contiene en el propio cuerpo, como la esclavitud.

Quiz ustedes querran legalizar la esclavitud para que a los esclavos se les garantizara el derecho a una vida digna, pero eso hoy no se le ocurre a nadie. A partir de la abolicin de la esclavitud todo el mundo sabe que es ms digno pedir limosna en la calle que ser esclavizado. Y de la misma forma, una mujer que mendiga mantiene su integridad corporal, psquica y mental, que la prostituta pierde. Ya sabemos que Catalua, y especialmente Barcelona, adems del macro prostbulo de Figueras en Gerona, se ha convertido en el paraso de la prostitucin. A los innumerables lupanares en las carreteras, en las ciudades y en los pueblos, hay que aadir los pisos de Barcelona que se han habilitado para prostituir mujeres.

En las Ramblas, ese bouvelard famoso, que fue nico y excelente, los chulos, las celestinas, los intermediarios, abordan a los hombres y les sealan los pisos donde pueden divertirse un rato. Con el propsito de regular esa actividad, la alcaldesa Colau intent aprobar una ordenanza municipal y gracias a la protesta del Movimiento Democrtico de la Mujer y de algunas de las alcaldesas de Esquerra Unida del cinturn industrial de Barcelona se paraliz el proyecto. Ya conocemos la comprensin y la tolerancia que muestra la seora Ada Colau con la industria de la prostitucin y la pornografa.

Es la primera ciudad en Espaa que tiene el dudoso honor de haber montado una Escuela de Prostitucin donde se ensea a las advenedizas las diversas formas en que debern dejarse violar por un poco de dinero. En las calles de Barcelona, en los sitios ms cntricos, como la Plaza Catalua, se filman escenas de porno duro. Una mujer completamente desnuda, se arrastra a cuatro patas, atada con correas, que sostienen dos hombres con una capucha de verdugo mientras enarbolan un ltigo con el que de vez en cuando azotan a la desgraciada.

Los turistas se arremolinan ante tan inslito espectculo y lo fotografan y lo filman. As lo vi yo. Cuando desde el Partido Feminista escribimos una carta a la alcaldesa pidindole explicaciones sobre semejante actividad en las calles de la ciudad que gobierna, respondi con una misiva, en el conciliador y almibarado estilo que suele utilizar, diciendo que no se haba enterado y que comprenda nuestra alarma puesto que los menores podan asistir a tal espectculo. Pero ni mencion que intentara averiguar quien o quienes realizaban semejante actividad, y mucho menos nos prometi que una vez enterada pondra los medios para que no se repitiera. En este caso no le preocupaba garantizarle a la mujer humillada y maltratada el derecho a una vida digna Pero ya vemos que no se ha abandonado el propsito de legalizar esta clase de actividades infames.

No s si porque la conviccin de los y las redentoras de las prostitutas es tan firme y tan profunda o porque la recompensa de las mafias es cada vez mayor. O porque se espera el voto de los millones de prostituidores que hacen cola en los puticlubs, en las casas de masaje y en la carretera de Castelldefels, para utilizar a una mujer, pobre, triste, asustada y vulnerable, tantas veces traficada desde Amrica o frica, en satisfacer una sexualidad enferma que se contenta con abusar de un ser que se le entrega indefenso.

Esa mafia de la prostitucin, que desde hace 25 aos est intentando lograr su legalizacin, para lo que constituy la asociacin ANELA, llamada eufemsticamente Asociacin Nacional de Empresarios de Locales de Alterne, que gracias a la tolerancia y la ignorancia no quiero creer que a la corrupcin y la prevaricacin- funciona en nuestro pas legalmente como una asociacin civil ms. Al parecer En Comn pretende que Catalua imite a Alemania y Holanda que han legalizado la prostitucin hace aos y que han convertido varias de sus ciudades en lupanares, exhibiendo a las mujeres en las ventanas de los burdeles.

Nadie que tenga la ms elemental sensibilidad ante este denigratorio trato a las mujeres puede defender que semejante trfico sea legalizado en ninguna comunidad de nuestro pas. Ni aunque las vctimas declaren que lo hacen con su consentimiento, porque no se puede prestar consentimiento para la propia esclavitud, para la ms grave humillacin, para la prdida de toda dignidad humana. Desde la Declaracin de Derechos Humanos de la ONU, proclamada el 10 de diciembre de 1948, ningn ser humano puede ser sometido a trato humillante, ofensivo ni degradante, y eso es precisamente lo que soportan las mujeres prostituidas.

No, seores y seoras de la candidatura de En Comn, legalizar la prostitucin no significa garantizar a las vctimas el derecho a una vida digna, sino todo lo contrario. Significa entregar indefensas a las mujeres y a las nias a las redes del proxenetismo, a las que se les garantiza la impunidad, para satisfacer la salacidad sin lmites de los prostituidores.

El Comn de esa candidatura es al parecer el comn denominador de los prostituidores, los proxenetas y los chulos.

Fuente:http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/12/13/la-dignidad-de-las-mujeres-prostituidas/


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