Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2017

Bajo la ilusin de una ocupacin temporal yace el apartheid

Fady Khoury
972mag

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Israel es capaz de justificar un rgimen que niega los derechos polticos y civiles de un grupo privilegiando a otro entre otras maneras afirmando que su control sobre los palestinos en Cisjordania y Gaza es temporal, a pesar de que dura ms tiempo que el Apartheid sudafricano en cualquier forma en que se mida.

 

Oficiales de la polica fronteriza frente a los palestinos que esperan para cruzar el puesto de control de Qalandiya en las afueras de Ramallah, Cisjordania, hacia Jerusaln para asistir a la oracin del viernes en la Mezquita Al-Aqsa, 26 de julio de 2013. FotoYotam Ronen / Activestills. org

El denominado carcter temporal del control de Israel sobre los palestinos en Cisjordania y Gaza ha servido durante demasiado tiempo como una justificacin para no extenderles todos los derechos polticos y civiles.

El Proceso de Paz de Oslo implic la aceptacin palestina del "derecho del Estado de Israel a existir en paz y seguridad", mientras a cambio Israel solo reconoci a la Organizacin de Liberacin Palestina como "representante del pueblo palestino". Israel nunca ha reconocido a Palestina o el derecho de los palestinos a un Estado independiente en los territorios ocupados. Hasta hoy Israel nunca ha reconocido formalmente el derecho del pueblo palestino a la independencia en ningn documento internacional vinculante.

A partir de la primera mitad de la dcada de 1990, el Proceso de Oslo permiti a todas las partes -incluida la comunidad internacional, que nunca reconoci ninguna soberana israel ms all de la Lnea Verde, incluida Jerusaln Oriental- sostener la idea de la separacin formal entre Israel y los palestinos. Sin embargo este apoyo nunca formul limitaciones rgidas o sustanciales al expansionismo israel en los territorios ocupados. El crecimiento de las colonias continu sin disminuir incluso en el perodo posterior a Oslo.

De hecho Oslo facilit la transferencia de muchas funciones que las autoridades de la ocupacin israel haban cumplido anteriormente a la recin establecida Autoridad Palestina, principalmente en la gestin civil de los palestinos en los principales centros de poblacin de Cisjordania. Mientras tanto, cualquier desarrollo en los campos de la economa, infraestructura, servicios municipales y recursos naturales est sujeto a la autorizacin del ejrcito israel, que acta como una extensin del Gobierno israel y cuyas consideraciones exceden los asuntos de seguridad segn lo ordena el derecho internacional.

Israel contina operando hoy, al menos exteriormente, con la misma lgica poltica que utiliz en los aos noventa. El equilibrio interno, sin embargo, haba cambiado: apegarse a una vaga idea de separacin, que no est delineada por la Lnea Verde como una frontera acordada, ni por la nocin de la plena independencia palestina. Segn este punto de vista, las fronteras internacionalmente reconocidas de Israel no son definitivas y por lo tanto estn sujetas a cualquier cambio futuro que ambas partes acepten para poner fin al conflicto.

Este punto de vista, que todo lo somete a las negociaciones futuras, permite a Israel continuar sus polticas expansionistas en los territorios ocupados mientras mantiene un compromiso externo con el paradigma de Oslo. Los palestinos tambin siguen comprometidos con el mismo paradigma, aunque con una visin diferente de sus cuestiones centrales, principalmente con respecto a las colonias, Jerusaln Este, los refugiados y el grado de independencia de la intervencin y el control de Israel. Las visiones divergentes sobre estos temas entre israeles y palestinos son incompatibles y no permiten la realizacin de una solucin mutuamente acordada bajo el paradigma de Oslo.

Es probable que el compromiso de Israel con el paradigma de Oslo, al menos en la esfera internacional, no sea sincero, sino solamente una estrategia en la "gestin del conflicto" como medio para asegurar la legitimidad internacional. Pero incluso si su compromiso es sincero, las visiones divergentes y contradictorias con respecto a su realizacin crean un obstculo insuperable y consolidan el estado actual de las cosas como un equilibrio, que no se puede alterar mediante negociaciones pacficas.

Cualquiera que sea la verdad sobre el compromiso de Israel, este equilibrio, a menudo llamado el statu quo, es bastante estable. Le permite a Israel mantener el estado actual de las cosas siempre que sirva a sus intereses, y mientras no haya demandas que lo obliguen a desviarse del status quo o hacer concesiones significativas.