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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2017

Crisis de la democracia y rgimen de excepcin en Mxico

Jos Luis Ros Vera e Ivn Montero
Rebelin


Mxico atraviesa por un periodo histrico de gran crispacin social, producto de un malestar generalizado sin precedentes recientes. La inconformidad social se sustenta en varios ejes: la monumental exclusin econmica (desempleo, subempleo,); la asimetra gigantesca entre el valor real de la fuerza de trabajo y el salario real pagado al trabajador (superexplotacin del trabajo); los procesos de precarizacin e informalidad laboral, el despojo territorial y de recursos naturales, la violencia estatal exacerbada, que ha arrojado innumerables atrocidades como la desaparicin de los normalistas de Ayotzinapa, el asesinato de luchadores sociales y periodistas, los feminicidios, las desapariciones; la escandalosa corrupcin en todos los niveles del gobierno, la impunidad de la que gozan; el salario que recibe la alta burocracia; el descredito de todas las promesas que anunciaron con las reformas neoliberales y que resultaron en un inmenso engao, y al contrario, han acentuado el deterioro de la calidad de vida de las mayoras.

En aparente paradoja, es en estas circunstancias que la concentracin de la riqueza en Mxico ha aumentado para los ms ricos. Para estos acaudalados, la crisis social por la que atraviesa el pas recae meramente en la corrupcin, y es natural que as lo difundan, ya que esta concepcin corresponde con sus intereses, pues los desliga del metabolismo social y superexplotativo que ellos encabezan. As, su gran preocupacin es el agotamiento de la democracia mexicana y la gobernabilidad que impusieron en conjunto con los grandes partidos polticos desde la dcada de los ochenta, pues esta puede poner en entredicho su dominacin poltica, es decir, que se desmorone su hegemona al mostrar que sus intereses de clase son lo que el Estado impone presentndolos como el inters general de la nacin.

Y es que fueron las nuevas condiciones de la democracia mexicana controlada desde arriba, las que coadyuvaron a establecer su dominio poltico para que los gobiernos en turno generaran las condiciones extraeconmicas para imponer los ejes estructurales del capitalismo dependiente mexicano en el estadio neoliberal.

Es en esta coyuntura histrica que el bloque en el poder en Mxico, subordinado a la economa de Estados Unidos, emprendi el viraje desde los aos ochenta hacia el nuevo modelo de acumulacin de capital, lo que lo llev a lanzar una ofensiva contra el mundo del trabajo como premisa necesaria para acoplarlo a las nuevas exigencias del capitalismo mundializado.

Fueron las clases dominantes condensadas en el Estado quienes reorganizaron la acumulacin del capital con centro en el motor externo y el enorme desprecio a las necesidades sociales ancladas en el mercado nacional, se desmantel el aparato productivo industrial (desindustrializacin) y se profundiz la radical separacin del tejido productivo respecto a las necesidades de los trabajadores y de las masas populares. Se renunci a la diversificacin productiva-industrial y se volcaron los procesos productivos hacia la especializacin productiva basadas en bienes manufactureros elaborados en maquiladoras de exportacin sustentadas en las frreas leyes de superexplotacin del trabajo. As tambin, se asent la mayor expulsin de fuerza de trabajo del pas al mismo tiempo que la constituy en premisa del dbil mercado interno va consumo local (mediante remesas) de sus familias empobrecidas.

Ante las contradicciones del capitalismo dependiente, los tratados de libre comercio fueron impuestos como la panacea para sacar al pas del atraso, no obstante, lo que se desarroll fue el propio subdesarrollo.

Agotamiento de la democracia mexicana y nueva ofensiva del capital

La poblacin (conformada en su mayora por las clases trabajadoras), a lo largo de este perodo, ha logrado madurar que una democracia mexicana construida en las alturas del poder es una afrenta contra sus intereses. Y no es para menos, ya que esta democracia lleva el estigma del fraude, la extorcin, el robo descarado, el saqueo a la sociedad, la demagogia a niveles nunca imaginados, el racismo, el cinismo, la xenofobia, la exclusin, el conflicto de inters, la corrupcin, el despotismo, la impunidad , expresiones en su conjunto que apuntan a su agotamiento.

En este agotamiento tambin se han podido desnudar los nexos orgnicos entre las clases dominantes nacionales y extranjeras (Telmex, Televisa, Peoles, Altos Hornos, grupo HIGA, Cemex, ICA, grupo CARSO, las mineras canadienses, automotrices y manufacturas trasnacionales, etc.) y el Estado en el cual permanecen agazapadas. Por lo que es equivocacin pensar que las patronales (Coparmex, CCE, Concamin, Concanaco, etc.,) puedan jugar un papel progresista en el pas, ya que estos organismos han constituido un poder poltico cada vez ms centralizado en el bloque en el poder, lo que les ha permitido imponer los conjuntos de intereses (econmicos, polticos, jurdicos, culturales) de las clases y fracciones dominantes (locales-extranjeras), y con ello, han hegemonizado las formas y modalidades de acumulacin centradas en la dependencia y subordinacin externa contraviniendo las necesidades, aspiraciones e intereses de las clases trabajadoras, franjas populares, territorios y comunidades enteras.

La cada del encanto fetichista de la democracia capitalista que envuelve de modo mistificado el carcter de la dominacin, ha instalado un periodo histrico marcado por la mayor inestabilidad poltica que cobra fuerza an ms con la crisis de legitimidad, que sumada a los anteriores problemas de la democracia mexicana (crisis del consenso, de representacin, de los partidos polticos,) impactan en el Estado provocndole nuevas modificaciones.

Con la crisis de la democracia poltica se agudiza la crisis de legitimidad de una forma de Estado que se ha sustentado precisamente en un ideario jurdico y poltico liberal, cuyos principales axiomas son la apertura poltica, pluralismo, ciudadanizacin, libertad e igualdad, inclusin poltica, Estado de derecho.

El agotamiento de la democracia y sus impactos en la tan salvaguardada gobernabilidad democrtica lleva a la emergencia y rearticulacin poltica de las fuerzas sociales, de las luchas sociales y de la mayor movilizacin y politizacin de las clases explotadas, lo que abre la va hacia las mayores confrontaciones, mismas que amenazan la estabilidad del rgimen econmico-poltico, tal como lo vienen mostrando las crecientes protestas sociales que amenazan el statu quo. As, por medio de las contradicciones en el rgimen econmico y la profundidad que puede adquirir la crisis econmica, el Estado se va encontrando cada vez ms con la mayor presin popular, al punto de colocarse en callejones sin salida, por ejemplo, al no contar con el consenso y legitimidad para reprimir de forma abierta a la presin popular.

En estas coordenadas, se trata de un periodo histrico en el que las luchas sociales le imponen al Estado nuevas modificaciones. As las cosas, para que las clases dominantes puedan salvar la bolsa exigen blindar la corona. Pocas cartas le quedan al bloque en el poder, y una de ellas es la que se abre con fuerza con la posibilidad de la constitucin en Mxico del Estado de excepcin, una alternativa reaccionaria a las agudas contradicciones que se despliegan en el rgimen actual.

En el marco de relaciones de dependencia histrico-estructural respecto a Estados Unidos, estas relaciones y negociaciones se desenvuelven bajo las relaciones de dominio y explotacin internacional a las que histricamente las burguesas locales se han subordinado con singular carcter. Es en esta lnea en que se profundizan las relaciones asimtricas con cargo en transferencias de valor, intercambio desigual y procesos de despojo y superexplotacin ahondando en el lacerante atraso de nuestra sociedad.

La reproduccin del capitalismo dependiente mexicano se sustenta sobre las premisas que el bloque en el poder en Mxico ha hecho prevalecer desde el poder poltico del Estado: superexplotacin del trabajo y disciplina salarial (condicin de competitividad internacional), apertura externa, especializacin productiva subordinada al exterior, desmantelamiento de estructuras industriales, nichos manufactureros y agro-industriales exportadores, endurecidas polticas neoliberales -monetarias, fiscales, cambiarias, presupuestales-, creciente endeudamiento, y mayores complacencias a la inversin extranjera.

Como la infraestructura energtica liderada por el petrleo tuvo la significacin de asentare como riqueza social (alimentando una tercera parte de los ingresos del sector pblico), el bloque en el poder (local-trasnacional) en Mxico oblig al Estado mexicano a entregarla al gran capital petrolero trasnacional, ms aun, involucrndose en nuevas inversiones para su usufructo privado (Slim: Carso Oil & Gas; Bailleres: Petrobal; Mexichem, la lista es larga).

De la misma forma, las lumpenburguesas no ahorrarn medios con los cuales presionar al Estado mexicano para entregar y transferir riquezas, activos (biodiversidad, energa, infraestructura, etc.), mayores subvenciones al capital, concesiones de grandes contratos y asociaciones, con el objetivo de negociar los nuevos y agresivos intereses impuestos por el imperialismo estadounidense y con ello lograr contrarrestar el deterioro de sus intereses. Aqu se pone de manifiesto la profundizacin de reformas fiscales regresivas, profundizacin de grandes recortes presupuestales, subvenciones de todo tipo al capital, transferencias de riqueza pblica para resarcir prdidas, nuevas reformas laborales anti-obreras, nueva oleada de privatizaciones, apertura de nuevos circuitos mercantiles, mayor explotacin intensiva y extensiva del trabajo, mayor prdida de derechos laborales, expropiacin y entrega de recursos naturales, expansin de nuevas asociaciones pblico-privadas en obras de infraestructura, etctera.

En sntesis, en el contexto de la economa mundial en crisis y de la democracia y economa mexicana en su etapa de agotamiento, las clases dominantes han lanzado una ofensiva agresiva que desafa las condiciones de vida de las clases populares, capas medias y clases trabajadoras, por lo que el Estado constituido con la mayor centralizacin del poder poltico, ha impulsado la estrategia de militarizacin de la protesta social con el Estado de excepcin asegurado en la Ley de Seguridad Interior.

El salto cualitativo del Estado de Excepcin

En la nueva etapa de luchas y confrontacin social frente al Estado y los intereses del bloque en el poder que en el actual periodo histrico se registra en nuestro pas, el Estado tiende a derivar con mayor fuerza hacia la va autoritaria, una peligrosa matriz de contencin para apagar los estallidos del conflicto social.

Esta va se refiere en los fundamentos de un refinamiento jurdico (brbaro) de los aparatos y dispositivos de fuerza y aniquilacin al cuestionamiento popular. Se trata de una reconstruccin jurdico-poltica que salta de la fase de criminalizacin de la protesta social hacia la militarizacin -en diferentes espacios, escalas y tiempos- del cuestionamiento popular.

Dentro del Estado y las fracciones hegemnicas del bloque en el poder, el Estado de Derecho se presenta como el establecimiento del orden y de la paz social. No obstante, en esencia se trata de la garanta -mediada por la fuerza pblica- de la reproduccin del capital y de los intereses prevalecientes mediante la violencia de clase.

Dada la crisis de representacin, del consenso y de legitimidad que corroe al cuerpo poltico estatal en Mxico, para las clase dominantes, el Estado de Derecho encierra vacos, huecos, por lo que para el Estado es cada vez ms imperativo dotar de legitimidad al uso de la fuerza pblica y su negligente y represiva usurpacin de funciones (el ejrcito en labores civiles) que, dicho sea de paso, lleva ms de diez aos.

En este contexto se presentan en el congreso (aprobada ya en la cmara de Diputados) las propuestas y formulaciones de una Ley de Seguridad Interior que establezca un cuerpo jurdico (de proteccin) a las mismas fuerzas armadas, y la elaboracin de una Ley Reglamentaria que habilite en apego a la Constitucin el Estado de excepcin en Mxico. Con ello, se busca colmar de un modo permanente una pieza ausente y decisiva para aniquilar toda fuerza, razn e impugnacin social al orden establecido, ello bajo el manto manipulatorio de la seguridad ante el narcotrfico y el crimen organizado.

A todas luces se trata de la nueva arma jurdica-poltica-ideolgica-militar del orden econmico-poltico en Mxico. En tanto las instituciones de la estrecha democracia-electoral se han precipitado en su crisis, las clases dominantes han agotado los recursos polticos para dotar de alma y de vida al desgastado patrn de legitimidad del control y del dominio.

Una supuesta reconstruccin del Estado de Derecho -figura superior del alma del capital-, bajo una Ley de Seguridad Interior y una nueva regulacin jurdica que establezca el Estado de excepcin en Mxico, son indisociables de la pretensin de las clases dominantes de lograr una legitimidad perdida, aunque esta vez no del orden social en s, sino de la propia violencia estatal dirigida a hacer prevalecer el orden.

Con una Ley de Seguridad Interna y el nuevo Estado de Excepcin que le subyace, el capitalismo dependiente mexicano se auto-impone objetivamente el derecho de aniquilar el cuestionamiento popular al modelo econmico y poltico que prevalece en el pas.

Sin duda asistimos a un componente que viene a redefinir una nueva morfologa del Estado en Mxico: la estatalidad excepcional, que si bien de modo permanente ha venido desplegndose de facto, sta tiende a metamorfosearse cualitativamente hacia el mantenimiento continuo y permanente de una excepcionalidad de jure, esto es, jurdico-poltica, al normativizar, juridificar y normalizar los instrumentos institucionales de muerte y aniquilacin (desaparicin) de la violencia del Estado esparcidos plenamente en la sociedad.

El establecimiento de un Estado de excepcin suena muy escandaloso, sin embargo, para el rgimen es ms natural de lo que pudiera parecer. Por ejemplo, sin ir muy lejos, es menester sealar que la va maestra del Estado de excepcin en apelo al Estado de Derecho fue abierta en Per por el rgimen neoliberal del ex presidente Ollanta Humala, quien en distintas ocasiones, decret el Estado de excepcin en contra de la protesta social y popular en defensa de los recursos naturales, territorios y comunidades que vean peligrar sus condiciones de existencia ante los proyectos de despojo territorial auspiciados por la especializacin productiva exportadora fincadas en la minera y el agronegocio.

En estos tiempos de depresin y estancamiento econmico (nacional y global), qu fraccin de las clases dominantes no exigira auxiliarse en la Constitucin apelando al Estado de excepcin amparado y legitimado la nueva Ley de Seguridad Interior y la procuracin del Estado de Derecho.

Ante una creciente crisis econmica, poltica y social, de qu modo el Estado no apelara al mantenimiento de la estatalidad excepcional y apagar con esta nueva herramienta las expresiones ms agudas de las contradicciones sociales que entraa la sociedad mexicana.

Con la nueva Ley de Seguridad Interior, estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacn, vastos territorios, movilizaciones colectivas (paralizacin de vas de comunicacin, bloqueos carreteros, etc.) fuerzas sociales y movimientos en resistencia y lucha frente al despojo territorial, destruccin ambiental y la erosin de los derechos laborales y sociales, ven amenazados y en riesgo sus propias condiciones de vida, de lucha y de resistencia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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