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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2017

Cuidado! hay un dictador en la Casa Blanca

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


El ms fuerte nunca lo es bastante para dominar siempre La fuerza no constituye derecho, y slo hay obligacin de obedecer a los poderes legtimos
Juan Jacobo Rousseau

 

Puede ser que el ttulo de este trabajo parezca extrao para algunos. Tienen como referencia en contra la visin impuesta de la idlica democracia y el supuesto rgimen poltico democrtico de los Estados Unidos. Pero existen elementos suficientes para asumir la realidad tal cual es. Si se quiere puede tratarse de una dictadura sui gneris mixta que se ejerce en lo interno y con mayor fuerza hacia lo externo.

Empezando por lo interno podra sealarse por ejemplo que Donald Trump ha sido, segn se afirma, el presidente ms rico de la historia en ese pas. Y efectivamente se trata de un empresario, que como tal, es un miembro conspicuo de esa plutocracia inveterada que ha gobernado y gobierna a los Estados Unidos. En las elecciones se puso en evidencia la falsedad de que la mayora de los votantes eligen al presidente, tal como lo sera en una democracia verdadera, pues un arcaico sistema electoral vigente del llamado colegio lectoral de los estados, le permiti acceder al trono a pesar de haber obtenido 2 millones de votos menos que su contrincante Hillary Clinton. Y simplemente, accedi a la Casa Blanca, con los gritos de viva el rey!, pero tambin con las protestas de una poblacin significativa, pero al fin, prim la filosofa de que aqu no ha pasado nada.

Una vez en el poder el autcrata empresario comenz a cumplir sus disparatadas propuestas. As ha transcurrido la era Trump, edictos tras edictos, llammoslos disposiciones u rdenes presidenciales ejecutivas, algunos retrasados en su cumplimiento hasta cierto punto por el poder judicial y legislativo. Y ha seguido sus acciones arbitrarias, echando abajo todo lo establecido por el gobierno anterior en lo concerniente a los beneficios sociales para los sectores ms pobres de la poblacin. El ricacho, encaramado desde su propia torre, siente un odio visceral por la parte del pueblo estadounidense no rico, y ha manifestado su sesgo discriminador de la mujer, de razas, de gneros, de creencias religiosas, etc. Las protestas de amplios sectores de los Estados Unidos ante cada situacin son conocidas y constituyen una prueba fehaciente de las actuaciones impopulares del gobernante. Debe sealarse tambin que en sus nfulas de grandeza no quedan indemnes hasta propios colaboradores y miembros de su ejecutivo, y los congresistas de su propio partido y la prensa.

Un ejemplo sin par es el tratamiento dado a los ciudadanos estadounidenses, que constituye, cuando se profundiza en sus reales dimensiones, una violacin flagrante de los derechos humanos de ellos. Y es que en su obcecacin de aplicar medidas agresivas contra Cuba, que incluye prohibiciones y restricciones puntuales para las visitas de los ciudadanos a Cuba, les somete a condiciones que sin duda alguna constituyen una afrenta a la dignidad plena de ellos. La medida conlleva tal grado de control, vigilancia y restriccin del derecho de libertad de las personas, que es posible que nunca en la historia ningn rgimen poltico ha sometido a sus ciudadanos a tales indicaciones para las circunstancias de visitas a otro pas, con el cual, adems, se mantienen relaciones diplomticas e intercambios y colaboracin en determinados aspectos de inters mutuo.

Otra faceta del mismo asunto es que tales medidas se aplican, con la rigurosidad de un espionaje individual y colectivo, y en que los infractores pueden ser condenados a penas severas, y se extienden tambin a los empresarios e instituciones que organizan o participan en los viajes. Para que se tenga una idea de la prohibicin individual, esta incluye hasta algo tan ridculo como prohibir la compra y no ingestin de determinadas marcas cubanas de refrescos. Vaya tipo de decreto de un asno, y tambin la pose del flamante dictador del imperio!

As pues, si bien la medida parece solo contra Cuba y sus ciudadanos, estos estn curados de espantos y estn acostumbrados a cincuenta y cinco aos de bloqueo, peor es la coartacin del derecho del libre movimiento de los ciudadanos estadounidenses y las humillantes condiciones para hacerlo, en forma limitada, a miles y miles que visitan cada ao o tienen la esperanza de realizar tal viaje al pas prohibido, pero el ms seguro, amable, generoso e interesante que descubrirn finalmente en su realidad y verdad, a pesar de tantas calumnias y agresiones practicados contra l. Lo que teme Trump y sus aliados es la fascinacin y atraccin crecientes de los estadounidenses que visitan Cuba al comprobar que lo peor o malo que durante tantos aos les hicieron creer, ahora mgicamente no lo es tal como decan y dicen.

En lo referente al exterior, ese actuar arbitrario propio de un dictador y emperador mundial, por dems caprichoso, se puso en evidencia en la pasada Asamblea General de las Naciones durante la discusin y aprobacin de la Resolucin anual contra el bloqueo econmico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba. Se conden a los Estados Unidos con una votacin de 191 pases y dos en contra (EE.UU. e Israel). Pero en ese marco la embajadora del imperio mostr su desprecio al resto del mundo, al sealar que lo que ocurra en el seno de la ONU era una farsa y que el asunto del bloqueo no se resolvera all. En fin, el mundo entero equivocado, el mundo entero, -pases grandes y pequeos, pases aliados o no-, eran tontos e incapaces de discernir la realidad del bloqueo, que por otra parte no solo atae a Cuba sino al resto de los pases por su carcter extraterritorial. Slo el imperio tiene la razn a la hora de aplicar medidas contra Cuba y el resto del mundo. As se comporta el imperio y la dictadura que ahora ejerce Trump.

Pero se puede aadir un rosario de hechos que reflejan ese carcter dictatorial en su poltica exterior, como son: la construccin del muro en la frontera con Mjico y la pretensin de que ese pas pague su costo; el repudio al acuerdo del Nafta, con Mjico y Canad; el retiro del Tratado de Pars para el Cambio Climtico; el retiro de su membresa en la UNESCO; la violacin de la soberana y la agresin a Siria, manteniendo tropas y realizando bombardeos en ese territorio sin la autorizacin del pas, y el lanzamiento de la llamada bombas madre, contra una unidad militar; las amenazas de destruccin total de la Repblica Democrtica de Corea; la amenaza de agresin militar contra Venezuela porque tenemos muchas tropas en sitios lejanos y Venezuela no est tan lejos, y la persecucin financiera y comercial que actualmente mantiene coligado con Canad y la Unin Europea; tambin las medidas discriminatorias sobre la emigracin de pases sealados y las sanciones econmicas aplicadas contra varios pases, incluyendo a Rusia.

As transcurre, prximo a cumplirse el primer aniversario de su asuncin al poder, la poltica caprichosa del nuevo dictador de la Casa Blanca amparado en lo que para l y su clase es su principio rector: el derecho de la fuerza. Pero tal parece que desconocen lo planteado por Rousseau hace mucho tiempo: El ms fuerte nunca lo es bastante para dominar siempre La fuerza no constituye derecho, y slo hay obligacin de obedecer a los poderes legtimos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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