Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2017

Detestable, la poltica

Jaime Richart
Rebelin


Si por algo me exaspera la poltica y especialmente la poltica espaola, es porque es una actividad que, quiz como ninguna otra, ms fcilmente se presta a envilecerse. Eso por un lado, y por otro, porque siendo as que las mentes grandes hablan de ideas, las medianas de cosas y las pequeas de personas, y siendo as tambin que el periodismo espaol al uso refuerza en las mentes pequeas su pequeez hablando continuamente de personas, me niego yo a mencionar siquiera a una personaje pblico por ms resonante o bellaco que sea o lo parezca. Lo puede comprobar todo aqul que me conozca. Porque el inters que me suscita la poltica en Espaa, apenas pasa de saber lo que ha dicho o hecho uno o de lo que le ha contestado el otro en un toma y daca incongruente... Y hemos quedado en que eso no es propio de una mente grande. Por otra parte, es imposible hablar de ideas que no sean mostrencas en este pas (a menos que sea de la que tiene que ver ahora con la quimera del momento y ello slo en aquellas tierras), pues los sucesivos dirigentes y con ellos las clases dominantes que les votan lo dan todo por hecho. Esto, por un lado. Y por otro, el pensamiento global tpico existente admite muy pocas variables acerca del incrustado en cada gen. Por tanto es una prdida de tiempo dialogar sobre poltica para personas como yo, clsico razonando pero adelantado a nuestro tiempo...

Veamos. El concepto de Poltica venido de los griegos antiguos que la ordenaron y que luego a travs de la historia algunos grandes hombres la perfeccionaron, atiende a tres cosas fundamentales: servicio a la comunidad, regulacin de su ejercicio y parlamento. Al ser generosamente remunerada, lo de servicio es puro eufemismo, al girar sobre un ordenamiento jurdico y una Constitucin viciados en Espaa, es tramposa, y al no haber nunca correspondencia tambin en Espaa entre lo que interpela un poltico y lo que le responde el gobernante, es pura incongruencia...

Adems si, por ejemplo, en cualquier pas de esa mentalidad que declara a la democracia burguesa como el menos malo de los sistemas, ya me resulta ridculo y estpido ver a docenas de periodistas por la calle detrs de un personaje o ver a uno solo en una radio o un plat de televisin, en ambos casos hacindole preguntas que cualquiera sabe que no va a responder, en Espaa, aparte de transmitirme la sensacin de vivir en una sociedad inmadura, la mayora de sus profesionales, y no se diga de los gobiernos, cada uno a su manera, han hecho de la politica una actividad maniobrera, envilecida y aburrida dentro de un marco de referencia anacrnico y caduco.

La Constitucin es ese marco. Pero la Constitucin naci viciada por las condiciones polticas del momento que fue redactada, es decir, por el miedo al golpe de Estado tras la muerte del dictador. Y ahora, en lugar de replantearse su revisin o reforma a fondo o incluso la elaboracin de una nueva, los dirigentes que dominan la poltica se concitan contra sus oponentes para mantener el texto de la Constitucin erga omnes, es decir, contra viento y marea. Ello, pese a haberse elaborado en las condiciones dichas, por no haberla refrendado las generaciones actuales y por no ser conforme a los principios y libertades que se supone les son propios a los actuales tiempos, incluido el derecho a la autodeterminacin de los pueblos. En estas condiciones qu inters puede tener la poltica que no sea el pugilato entre las fuerzas de dos bandos, uno de ellos organizado para delinquir, como ha sancionado la Justicia, y sabiendo de antemano que la otra lo tiene perdido?

Los pases del entorno tienen Constituciones originarias lejanas en el tiempo cuya sociedad ha ido mejorando y perfilando en todas las materias y especialmente en la de libertades pblicas y de ordenamiento territorial. Lo han hecho a lo largo de su historia y mediando especialsimas circunstancias, como lo son las dos guerras mundiales. Mientras que Espaa la elabor en 1978 en las condiciones precarias dichas y dndose otra circunstancia, tambin especialsima pero que nada tiene que ver con una guerra entre naciones sino con una guerra intestina, fratricida. Algo que marca una diferencia abismal entre la clase de poltica burguesa que la practica sostenidamente en aquellos pases desde tiempo inmemorial, y la caricatura de poltica que hay en Espaa vista como la pugna entre dos mentalidades irreconciliables porque la divisin entre vencedores y vencidos en aquella guerra fatal no ha sido superada ni lleva camino de superarse. Y este dato hace de ella un factor deprimente por un lado y exasperante por otro.

Sabido es que en la vida no hay justicia, pero si hay algo en lo que no siendo imprescindible (hay otras maneras de organizarse sociedad) no hay justicia, ese algo es la poltica. Por eso, por su infantilismo, por la obstinacin que caracteriza a la poltica que se impone, por el inmovilismo al que estamos condenados y por prestarse a un fcil envilecimiento y por haberla envilecido quienes vienen estando a su frente durante cuarenta aos gentes por unas u otras razones indignas, detesto la Poltica y especialmente la espaola.

Por ltimo, el sentido moral y la tica del poltico nada tienen que ver con los del comn de los mortales. Y eso significa que el poltico, una vez en la gobernanza, por accin o por omisin, es capaz de cometer o permitir que se cometa el crimen ms atroz por razones de Estado. Algo que se da de bruces con el humanismo que profeso...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter