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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2017

Opinin sobre la opinin

David Monthiel
Rebelin


Ustedes saben lo que es navegar bajo las rfagas de etiquetajes en su red social ms cercana, sufrir los retuiteos indiscriminados y las menciones a mano armada, atiende a las citaciones en la audiencia nacional de la red social. Sus muros asumen, cada seis horas, cuatro etiquetados molestos. Uno es por mor "de mi artculo de hoy", otro porque "recuerdo que publiqu una columna muy interesante sobre el tema de moda". Y el tercero es la publicidad de una revista digital que los anima a suscribirse, a que lean y compartan sus contenidos, sus firmas, sus editoriales, sus podcast, sus videos. En el mail reciben la newsletter de una revista en papel, de las de toda la vida y el resumen de titulares. Luego consultan las portadas en el kiosko y hojean con el caf el diario gratuito. Estn suscritos a varias revistas y peridicos que reciben en casa con un rosario de agendas, regalos y dosieres. Les llegan por el Whatsapp, por el Telegram, por el correo, por todos lados.

Me doy de baja pero ya.

Pero a veces caen. Y leen sobre aristcratas que se ha montado en un blablacar, sobre experiencias de no-ficcin traumticas, o irnicas, o reveladoras, o cauterizadoras etc, se ven reflejados en la rememoracin de la nostalgia pop. Leen que todo est muy mal, pero hay esperanza, o que todo est muy bien y que los que dicen que todo va mal son unos agoreros. Leen que el deporte, la economa, la educacin, la sanidad, la poltica: todo est mal, pero mal, pero no hay esperanza. Leen que es injusto y triste que en este momento pase esto o aquello, que la hipocresa y la falta de tica son los valores imperantes. Leen que no hay justicia potica, que la culpa de todo la tiene el de siempre o uno parecido. Leen que es triste que exista gente as o as azuzando el miedo, la falsedad y la maldad, que es una barbaridad que un seor opine as sobre esta cosa tan grave. Leen sobre el apocalipsis ecolgico, que el mundo es un estercolero y no hacemos nada por evitarlo, que las guerras, el hambre, las enfermedades an asolan a la humanidad. Leen que deben leer un libro porque es muy bueno, que debemos escuchar un podcast porque se mearn de la risa con el standup de la actualidad.

No han ledo a gente supuestamente muy lista y preparada que, a estas alturas del rgimen, est pasada de rosca en sus argumentos, no tiene ni puta idea de nada pero sabe expresarse? No han ledo a analistas que rellenan de palabros de actualidad sus pajillas mentales, sus filias, sus fobias, que engordan su ignorancia con el minio de la grandilocuencia y parecen validados por la prensa y sus dueos o por ellos mismos? No han ledo cosas en las que hay memes y frases de Coelho pasados por argumentos de Walter Benjamin hechos ideas de fondo? No han ledo editoriales de saldo y encclicas papales llenas de injurias veladas, panfletos pasados por la lgica aplastante del macarrismo, ajustes de cuentas en la sintxis pasivo-agresiva? No han ledo a las firmas de la tan famosa prosa microcipotuda? No han ledo textos poticos que eran mamporreos con el estado de cosas, un vuelta-y-vuelta al pensamiento nico del sentido comn?

Si ya se dio el paso hacia las noticias-comedia no es hora de pasarnos a la opinin-mundotoday?

A estas alturas de opinodologa, ustedes se han hecho expertos y ya distinguen entre la irona hipster y el sarcasmo del posthumor, entre la irona seria y el kitch del humorismo que parece que habla como alguien sin irona. Ustedes le pillan el pulso a la comedia entre lneas, entre titulares y entre destacados y comprenden la aparente seriedad de conceptos de una resea encargada de un libro. Entienden la vacuidad de las palabras altisonantes, manejan el sociologismo barato del CIS en babuchas y distinguen las retahlas del sentido comn de "la opinin pblica" de la cuadologa. Y perfeccionan la desgana ante el imperativo de atencin. Porque al final, despus de tanto insistir, la curiosidad se queda en un apocado "esto qu es?" y en un click que nunca llega. A cambio, echan un me gusta como moneda que cae en la funda sucia de la guitarra.

S. Escribir una columna es un lugar comn cuado a da de hoy. Porque todos ejercemos el ejercicio del "yo opino de que". Claro, no es lo mismo hacerlo en una cola de cine, y que aparezca Marshall McLuhan para enmendarnos la plana, que en la supuesta anonimia de un foro de woodyallenianos del ltimo da.

Esto es una referencia cultureta a Annie Hall.

La democratizacin del opinmetro tiene su historia. Comienza all por la prehistoria en la que lemos un mensaje chungo en un foro sobre lo cutre de la ltima fase del juego de la videoconsola de moda. Ha pasado por la mala resea a un airbnb en una pgina de opinadores sobre cosas, las quejas de un bed and breakfast en su perfil, las crticas a un restaurante, la puntuacin a una pelcula, a una aplicacin, a un concierto. Llega hasta la seccin con recuadro y fotito en el que alguien "autorizado" echa fuego purificador sobre los males de una sociedad que opina a tontas y a locas sin tener el carn de opinador. Y alcanza su cota ms alta en metacolumnas que hablan de columnas, opiniones de la opinin que habla sobre opiniones.

No suena eso a un programa de televisin hecho con trocitos de otros programas de televisin?

La burbuja de la opinin est explotando. Se estn publicando en este momento dos o tres columnas, tres artculos de opinin y seis vietas que an no hemos ledo ni leeremos jams. Ni nadie lo har. No es dramtico? Un hecho, un suceso, o una obra de arte, necesita de la crtica para existir, para completarse, para reinterpretarse, pero al haber tanta crtica desaparece en el rodillo de lo que se habla ahora, que escriba Paulo Coelho. Y claro, despus de tanto Twitter y tanta opinin, alcanzamos un estado inmune al columnismo. Por muchas barbaridades que leamos, no nos alteramos. Por muy astutas, prcticas, brillantes, incisivas o iluminadoras que sean las propuestas o las retricas, nos la suda.

Me la suda.

No nos conmueve nada, no nos sorprende nada. Y nuestro endeudamiento lector es muy grande. E impagable. Un ciudadano, un voto, una conductora, un coche, un enterao, una columna de opinin. Casi sera mejor agruparse y lanzar manifiestos entre quince o vente opinlogos y romper con la fragmentacin, que no?

Pero ms triste an es tener que recurrir a una columna de opinin para denunciar la situacin en la que vivimos bajo el bombardeo de los opinadlogos y de los que no van de opinadlogos, los comentaristas, los tertulianos, los expertos, los crticos.

Oh, no. Wait.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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