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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2017

En el ecuador de una atpica campaa

Antonio Santamara
TopoExpress


Aqu se apuntan las tendencias de fondo que estn dominando esta atpica campaa electoral donde no se atisban signos orientados hacia un cambio en la extrema polarizacin poltica e identitaria que experimenta la sociedad catalana.

La campaa electoral est solidificando e incrementando la fractura entre los dos bloques antagnicos formados por las tres formaciones independentistas frente a los tres partidos constitucionalistas y Catalunya en Com que pretende ocupar un espacio intermedio entre ambos, aunque escorado hacia los soberanistas.

Los comicios estn adoptando un carcter vagamente plebiscitario respecto a la cuestin de la independencia donde la agenda social prcticamente ha desaparecido sepultada por el monotema nacionalista. Esta es la segunda vez que las fuerzas independentistas eluden concurrir a las elecciones rindiendo cuentas de su gestin. En 2015 ocultaron a su candidato Artur Mas, en el nmero cuatro de la lista encabezada por Ral Romeva, procedente de ICV. Ahora, la prisin del ex vicepresidente, Oriol Junqueras y del ex conseller, Joaquim Forn, as como de los dirigentes de la ANC y mnium Cultural, y el exilio del expresident Carles Puigdemont sirven de acicate para eludir esta responsabilidad y enfocar la campaa en clave victimista. As se evita no slo la rendicin de cuentas, sino aclarar fracasada la va unilateral- cul ser su hoja de ruta en el caso que las fuerzas secesionistas consiguieran formar gobierno.

Tambin por segunda vez parece que a ERC se le escapa de las manos la posibilidad de verificar el sorpasso de la hegemona poltica en el bloque independentista. Si en los pasados comicios las presiones de ANC y mnium les forzaron a presentarse en la lista unitaria de Junts pel S, liderada por Convergncia; ahora, la candidatura personalista y apartidista de Junts per Catalunya, encabezada por Carles Puigdemont, est recortando distancias al punto que incluso podra alzarse como primera fuerza poltica del bloque independentista. La gran polarizacin de la campaa y la insistencia en la restitucin del gobierno legtimo favorece las expectativas de Puigdemont ms prximo a la CUP que a ERC, como releva el giro antieuropesta de su discurso.

Todo ello incrementado por los problemas derivados del vaco en el liderazgo en ERC con Junqueras en la prisin donde no ejercer esta funcin y tras el fiasco de Marta Rovira que est siendo sustituida en la campaa por Carles Mund, exconseller de Justicia, recientemente liberado de la prisin.

De este modo, se diluye la estrategia de ERC de tender puentes hacia los Comunes en caso que, como es probable, las fuerzas secesionistas no logren reeditar la mayora absoluta y fuera posible explorar un gobierno de izquierdas que dejase en segundo trmino la reivindicacin secesionista. El maximalismo victimista de Puigdemont les fuerza a no ceder ese espacio discursivo y ser superados en este terreno. Especialmente cuando el electorado independentista est exasperado e intoxicado por la constante propaganda sobre los deletreos efectos del artculo 155 y el carcter supuestamente franquista del Estado espaol.

Esta correlacin de fuerzas en el espacio independentista puede resultar nocivo para la CUP debido tanto por una compulsin al voto til, como al malestar de los sectores ms izquierdistas de su electorado por el apoyo incondicional a Junts pel S en el pasado mandato.

Paradoja constitucionalista

Las encuestas de intencin de voto otorgan a Ciutadans no slo la posicin de primera fuerza poltica del bloque constitucionalista, sino la posibilidad, derivada del virtual empate entre Junts per Catalunya y ERC, de alzarse como la formacin ms votada del pas. De verificarse estas previsiones se repetira, de manera ampliada, el corrimiento electoral de los comicios plebiscitarios del 2015, cuando pasaron de 9 a 25 diputados y fueron percibidos por amplios sectores de la ciudadana como la opcin ms ntida de rechazo al separatismo. Ello supondra una autntica paradoja pues, tras ms de cinco aos el proceso soberanista, se habra alimentado a la fuerza poltica nacida como expresin de la oposicin ms radical al nacionalismo ahora reconvertido en independentismo.

Mencin especial merece la oferta del PSC. Aunque para los independentistas estn alineados sin fisuras en el llamado bloque del 155, lo cierto es que se estn esforzando en diferenciarse tanto del PP como de Cs. No slo porque estas formaciones se ubican en el espacio ideolgico del centroderecha, sino porque estn evitando caer en un cierto revanchismo escorado hacia el nacionalismo espaol traslucido en los mensajes del PP y Cs. De este modo quieren presentarse como la opcin de voto til del catalanismo moderado, de ah el fichaje de Ramon Espadaler de la extinta Uni Democrtica de Catalunya, para atraerse a sectores autonomistas de la antigua Convergncia; pero tambin de izquierdas como revela la inclusin en su candidatura del ex fiscal anticorrupcin y ex eurodiputado de Podemos, Carlos Jimnez Villarejo, a fin de ganarse a electores de los Comunes disconformes con las ambigedades de esta formacin en el eje nacional. As, se quiere emitir el mensaje que son la nica formacin capaz de tender puentes entre los dos bloques antagnicos y liderar una tercera va entre las polaridades encarnadas por el independentismo rupturista y el espaolismo inmovilista. Sin embargo, la extrema polarizacin de la campaa puede perjudicar sus expectativas a favor de Cs.

Justamente, esta polarizacin puede resultar muy lesiva para Catalunya en Com, a la que todas las encuestas pronostican una prdida de representacin parlamentaria. Esta formacin, que obtiene la mayor parte de sus sufragios de las reas metropolitanas de Barcelona y Tarragona, podra verse atenazada por la concurrencia de la prdida de votos junto al incremento de la participacin en estas circunscripciones. No obstante, esta cada electoral se vera compensada por una posicin privilegiada, de balanza entre ambos bloques, que le otorgara la llave de la gobernabilidad del pas. Una alternativa complicada ya que su viabilidad depende del apoyo de ERC y PSC, lo cual parece imposible dadas sus radicales discrepancias en el tema central de estos comicios y cuando tanto ERC como PSC han manifestado su negativa a compartir gobierno, en una especie de veto cruzado. Por otro lado, el temor a que parte de sus electores se incline en esta ocasin por los socialistas est propiciando una modulacin de su discurso electoral, elevando las crticas hacia el independentismo y escondiendo a Ada Colau quien, en principio debera haber tenido un gran protagonismo en la campaa, pero que est prcticamente desaparecida. Acaso por su imagen de convivencia con las fuerzas secesionistas, subrayada por su reciente ruptura del pacto con el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona.

Vetos cruzados

Este complejo escenario, donde no pueden descartarse sorpresas de ltima hora -como la que supondra que Puigdemont volviese a Catalunya para ser encarcelado- parece dibujar un panorama de ingobernabilidad, de gran igualdad entre ambos bloques y en el que ninguna combinacin, derivada de los vetos cruzados, sumara los apoyos para formar un ejecutivo viable, forzando una repeticin de las elecciones.

En sentido contrario, si algunos de los bloques en liza obtuviese la mayora suficiente para gobernar, tampoco se resolvera la fractura poltica y social que experimenta el pas, es ms incluso podra incrementarse. Una victoria de las fuerzas independentistas reeditara la feroz oposicin de los partidos constitucionalistas que reclamaran la aplicacin de nuevo del 155 al menor atisbo que este ejecutivo reemprendiese el camino de la separacin. Unas incertidumbres aumentadas por la situacin procesal de los eventuales candidatos a presidir la Generalitat. Un hipottico gobierno constitucionalista no sera reconocido por las fuerzas independentistas, al que atribuiran un dficit de legitimidad al ser el producto de la aplicacin del 155, provocando la constante movilizacin en su contra de sus bases sociales.

En consecuencia, no se atisban en el horizonte signos de una correlacin de fuerzas que obtenga los suficientes apoyos para aliviar la enorme tensin identitaria y poltica que experimenta la sociedad catalana y sea capaz de reconducir la crispada situacin del pas.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/ecuador-una-atipica-campana/



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