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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2017

La organizacin y la lucha no slo son posibles, sino urgentes

Gilberto Lpez y Rivas
La Jornada


A partir de que  el Congreso Nacional Indgena (CNI) y el Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN) hicieran pblica su propuesta de crear un Concejo Indgena de Gobierno (CIG), cuya vocera, Mara de Jess Patricio Martnez, Marichuy, captara el apoyo ciudadano para ser inscrita como candidata independiente en las boletas de votacin de las elecciones presidenciales de 2018, se renov el debate fracturado por el incumplimiento de los Acuerdos de San Andrs por parte del Estado mexicano y su clase poltica. La rebelin de los mayas zapatistas en enero de 1994 y la posterior apertura del dilogo con el gobierno federal impusieron en la agenda de la sociedad mexicana la llamada cuestin tnico nacional, esto es, la problemtica de una nacin histricamente forjada mediante una violenta conquista que dio lugar a un genocidio y un etnocidio que atraviesan la colonia y la vida independiente. Ni la Constitucin de 1824, ni la de 1857, ni la de 1917, reconocen el carcter pluritnico, pluricultural y plurilingustico de esta entidad nacional, porque las polticas del Estado de segregacin y asimilacin negaron la existencia y los derechos de los pueblos como colectividades. La celebracin de los estados latinoamericanos, junto a los de Espaa y Portugal, del encuentro de dos mundos en 1992 memorable eufemismo para encubrir esa tragedia, provoc la Campaa 500 aos de Resistencia Negra, Indgena y Popular, y forz a los estados latinoamericanos, entre ellos el de Mxico, a reconocer formalmente a los pueblos originarios en sus textos constitucionales.

Un mrito poltico innegable del EZLN es que haya iniciado una amplia y compleja convergencia comunitaria, ciudadana y sectorial, tanto en Mxico, como en el mbito internacional, dirigida a la comprensin de esa negada y oculta realidad indgena, abriendo el dilogo de paz a una representacin genuina de la sociedad civil. En San Andrs, los zapatistas ceden la interlocucin con el gobierno federal, particularmente a los pueblos indios, sin otra condicin que lograr el consenso en los acuerdos que presentara la comandancia zapatista en la mesa de negociacin. Result inslito en ese esfuerzo de paz entre una organizacin poltico-militar y un gobierno, la incorporacin como asesor e invitado del EZLN de ms de mil personas provenientes de organizaciones polticas, sociales, gremiales, periodistas, escritores, estudiosos de las ciencias sociales, siendo especialmente significativa la presencia de representantes de aproximadamente 40 pueblos de la abigarrada realidad tnica, que expusieron sus ideas y propuestas mediante formas de participacin horizontales y colectivas que trasformaron el dilogo en un indito espacio de discusin, lo ms cercano a un congreso constituyente. El proceso comprendi foros sobre derechos indgenas, democracia y justicia, que, a su vez, conformaron instancias de coordinacin como el Congreso Nacional Indgena, que ampliaron y fortalecieron la participacin de organizaciones indgenas y no indigenas independientes en la poltica nacional.

Hoy, el recorrido del CIG y su vocera Marichuy por el territorio nacional, devastado por la recolonizacin corporativa, el crimen organizado, los gobiernos de traicin nacional y la partidocracia, es continuidad de ese proceso de reconstitucin de los pueblos indgenas, de recomposicin del tejido social en los mbitos urbanos y rurales, con el llamado a organizarse y articularse territorial y sectorialmente para resistir la escalada represiva que se anuncia an mayor que la sufrida durante esta dcada. En toda la Repblica surgen redes de apoyo al CIG-Marichuy, con la vehemente conviccin de obtener firmas para inscribir a la vocera en la boleta electoral y profundizar la organizacin, a pesar del clasismo y racismo institucional de los aparatos de Estado, como el INE, con su esquizofrnica fiscalizacin financiera que impone la monetarizacin de la solidaridad popular y comunitaria, comercializa toda actividad poltica, obliga a acudir a costosas y sofisticadas consultoras contables para no ser vctima de onerosas y graves sanciones a militantes y simpatizantes equiparados con partidos, y que de ninguna manera pueden acceder a semejantes consultoras, ni convertirse en burcratas asalariados.

Nuevamente, como ocurri en el dilogo de San Andrs, las reacciones a la iniciativa del CNI-EZLN por parte de la clase poltica y sectores de la sociedad nacional corporativizados por el rgimen de partidos de Estado, oscilan desde una condescendiente comprensin y simpata marcada por un racismo paternalista y sutil, hasta denigrantes y ofensivos discursos de un racismo abierto. Molesta, y hasta indigna, el protagonismo indgena en espacios reservados para quienes s saben de poltica y asuntos de gobierno y perturba su presencia en los centros del poder. Irritan sus convicciones anticapitalistas y se consideran inviables, utpicas o sin sentido las propuestas de gobiernos que mandan obedeciendo y de organizaciones polticas que no se rinden, no claudican, ni se venden. Se prefirira que no aspiraran a estar en una boleta electoral de una eleccin presidencial, privilegio reservado a una casta de polticos profesionales que no amenazan el orden establecido.

En cambio, el mensaje del CIG y su vocera est siendo interiorizado en la conciencia de una juventud vida de esperanzas. En el acto del CIG y Marichuy en Ciudad Universitaria, llam poderosamente mi atencin el texto de bienvenida ledo por dos estudiantes mujeres: Queremos decirles que conocemos un poco de su larga y cotidiana lucha contra la explotacin, el despojo, la represin y el desprecio: las cuatro ruedas del capitalismo. Sabemos que cuando se trata de los pueblos indgenas, aquellas cuatro ruedas se vuelven despiadadas, pero tambin hemos visto cmo han podido convertir su sufrimiento en duradera resistencia, ensendonos que la organizacin y la lucha no slo son posibles, sino que son urgentes y que son la forma de construir, desde abajo, otro mundo: un mundo donde la justicia, la libertad, la dignidad y la felicidad no dependan de cunto dinero se ha podido extraer del trabajo ajeno. Para nosotras y nosotros, este ejemplo de compromiso tambin es una enseanza de vida. Esta polifona de voces de pueblos y jvenes advierte un futuro promisorio para Mxico.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/12/15/opinion/021a1pol

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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