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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2017

Canad: Intriga y hostilidad contra Venezuela

Mario R. Fernndez
Rebelin


En Europa, y en todo el continente americano, los medios oficiales de comunicacin demonizan a Venezuela, est claro que representan al poder econmico. Sus aliados polticos hacen lo mismo diariamente atacando al gobierno de Venezuela y al pueblo venezolano que lo respalda legtimamente. Emerge una marcada agresividad que sabemos busca un fin; la presin crece y se vuelve cada da ms insistente envolviendo a un creciente nmero de gobiernos, fuera de los habituales ataques de los gobiernos de Estados Unidos y Espaa. Luego de las declaraciones de la Unin Europea que aplica sanciones contra Venezuela, algunos gobiernos latinoamericanos, no satisfechos con la injerencia continua del secretario de la OEA, Luis Almagro, verdadero ordenanza y conspirador mayor contra el pas bolivariano, tambin se agrupan para atacar a Venezuela. Se trata de los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Mxico, Panam, Paraguay y Per, que se unen bajo el Grupo de Lima con el propsito de solicitar que las Naciones Unidas intervengan en Venezuela, con la excusa de atender a la crisis y las continuas violaciones de los derechos humanos all. En realidad se trata de traicionar la soberana venezolana y justificar una intervencin. Recientemente, al cuestionable Grupo de Lima se le ha unido un nuevo socio, muy activo en esto de conspirar contra la soberana venezolana, Canad.

El Grupo de Lima, rene a pases de gobiernos cuestionables, por ejemplo al gobierno fraudulento de Michel Temer en Brasil resultado de la destitucin golpista de la presidenta constitucional Dilma Roussef en agosto del 2016, y al gobierno de Paraguay heredero del golpe de estado contra Fernando Lugo en junio del 2012, rpidamente reconocido incluso por Canad que no lo cuestion como anti-democrtico. Se podra hablar de cada uno de los gobiernos de los pases que forman el Grupo de Lima como cuestionables, opresivos y en general traidores a los intereses de sus pueblos, pero esto no parece preocupar al gobierno canadiense embarcado con ellos en la tarea de castigar a Venezuela por tener proyecto propio.

Ms an, Canad, tampoco tiene una conducta honorable como para ejercer de juez en asuntos latinoamericanos. Su historia como pas, en sus 150 aos recin cumplidos, esta manchada por el genocidio, la opresin y hasta el presente racismo cubierto e incubierto contra sus pueblos aborgenes, contra inmigrantes afroamericanos y otros inmigrantes, adems de una historia de explotacin y represin respecto a las luchas reivindicativas de los trabajadores canadienses. En Canad la realidad se transforma, no totalmente, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y gracias a la creacin de un Estado de Bienestar Social. Con el curso de la guerra fra y luego de la guerra caliente, al decir de Fidel, en nuestros das, Estados Unidos, Europa Occidental, Australia y Canad, se declaran enemigos de todo gobierno que implemente su propio proyecto de nacin, tal es el caso de Venezuela.

Histricamente, Canad no ha tenido una poltica externa independiente. Canad, resultado de la invasin y colonizacin por parte de dos imperios, el francs y el britnico, hoy es el resultado de la formacin de la Confederacin Canadiense en 1867 en la que las colonias britnicas de Canad (Nova Scotia y New Brunswick) al Dominio de Canad (Quebec y Ontario), con autorizacin de la Reina Victoria. Pronto, los gobiernos de la Confederacin Canadiense representaran a los ricos del nuevo pas que conviviran por un lado con las influencias britnicas y por otro con las estadunidenses. Esta divisin se expresara a lo largo de la historia de Canad lo que limit siempre su voz y su accin poltica propia como pas independiente, notorio particularmente en su poltica externa, tanto econmica como geopoltica.

Canad ha estado siempre en contra de cualquier movimiento de liberacin en los pases del llamado Tercer Mundo, apoyando gobiernos derechistas y golpes de estado, dictaduras y dictadores, que con el pasar del tiempo ha incluso reconocido como tales reciclando de esta forma su cuestionable conducta con alguna crtica. Canad ha considerado legtimos los quiebres constitucionales en pases de Amrica Latina donde la fuerza ha actuado en defensa del sistema capitalista, hablemos ya de dictaduras o de gobiernos enemigos de sus pueblos que han destrozado proyectos de justicia y favorecido la opresin, la tortura y la muerte de sus ciudadanos. El gobierno de Pierre Trudeau de los aos 70 y principios de los 80 es visto por algunos, dentro y fuera de Canad, como excepcin. Pierre Trudeau tuvo un plan nacional de recursos energticos, en contra posicin de las multinacionales estadunidense, y mantuvo relaciones con Cuba en un continente en que solamente Mxico tuvo la dignidad de mantenerlas y quebrar el aislamiento al gobierno revolucionario cubano. Trudeau fue interesante pero su poltica externa fue ms de lo mismo como lo prueba su posicin respecto a los internacionalistas canadienses de la Brigada Mackenzie-Papineau que lucharon en Espaa en defensa de la repblica y contra el fascismo, en donde perdieron la vida 721 de los 1546 brigadistas participantes. Entonces, cuando quedaban unas docenas de veteranos sobrevivientes de esta saga, la ms noble gesta militar que Canad haya vivido y una historia oculta en este pas, estos veteranos piden el reconocimiento que merecen en La Legin de Veteranos de Guerra, pero el gobierno de Pierre Trudeau les niega todo reconocimiento simplemente por no perjudicar sus relaciones con el gobierno de Franco en Espaa.

La posicin del actual gobierno canadiense con respecto a Venezuela y otros pases del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica) no es tan sorprendente considerado la historia. Canad estuvo involucrado directamente en la creacin del golpe de estado en Hait (febrero del 2004) que destituy y rapt al presidente constitucional Jean-Bertrand Aristide; fue parte de las fuerzas invasoras al territorio haitiano, junto con Francia y Estados Unidos. Canad apoya abiertamente el golpe de estado contra el gobierno de Manuel Zelaya en Honduras (junio del 2009). Canad participa en la destruccin de Yugoeslavia (1999) bombardeada por 78 das, y la de Libia bombardeada por ms de 80 das y destruida (2011). Afortunadamente Canad no particip en la agresin contra Siria, que no se concret gracias a la intervencin de Rusia.

El gobierno canadiense ha jugado un papel entrometido en Amrica Latina como protector de las operaciones de corporaciones mineras all, las corporaciones mineras canadienses son el 75 por ciento de todas las compaas mineras del mundo, 1200 en total y muchas de ellas operando en Amrica Latina, principalmente en Mxico y Chile y con activos en el continente de ms de 150 mil millones de dlares. Muchas de estas compaias canadienses han actuado con completa impunidad en Amrica Latina usando incluso organizaciones criminales en contra de quienes se oponen a los daos que causan sus operaciones. Los datos de violaciones a los derechos humanos y al medio ambiente por parte de las mineras canadienses en Amrica Latina y el resto del mundo han sido publicados ampliamente en los medios de comunicacin canadienses en los ltimos aos.

El odio enfermizo de ciertos sectores de la oposicin venezolana contra el gobierno bolivariano se viene manifestando por ms de 15 aos; este odio se ha extendido a otros paises como Canad, donde se hizo ms relevante a partir del 5 de marzo del 2013 fecha en que fallece Hugo Chvez, lder del proceso bolivariano venezolano y continental. Ese da el ex-Primer Ministro de Canad Stephen Harper en vez de expresar sus condolencias por un mandatario fallecido se alegr pblicamente por la muerte de Chvez y dijo que era una buena noticia agregando: Yo espero que la gente en Venezuela pueda ahora construir un mejor futuro. Estas demostraciones de odio desde Canad contra Venezuela se han hecho ms comunes desde que el ex-Presidente de Estados Unidos, Barrak Obama en marzo del 2015 firm el decreto que declaraba a Venezuela una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.

El ataque contra Venezuela desde Canad se ha hecho cotidiano, trasmitido mayormente por la Ministra de Asuntos Exteriores Chrystia Freeland. La sancin al Presidente venezolano Nicols Maduro y a otros 18 funcionarios venezolanos, apoyada por la prensa canadiense, y que Canad junto a Argentina y a Costa Rica se renan, por encargo de la OEA, a estudiar la manera como acusar al gobierno venezolano ante la Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad es increble. La hipocresa que estamos viviendo slo se asemeja a tiempos del fascismo. Canad ignora los crmenes que suceden en Mxico donde miles de personas son asesinadas, entre ellas docenas de periodistas, con total impunidad. En Colombia, ms de 160 lderes sociales han sido asesinados en los ltimos 2 aos y hay miles de prisioneros polticos, pero nadie parece notarlo. Canad no parece preocuparse por el infierno de vida cotidiana que sufren los ms pobres en Brasil, Guatemala u Honduras, ni por la represin y asesinatos de las fuerzas de seguridad contra el pueblo de Honduras que reclama por el reciente fraude electoral. Canad no ha denunciado nunca por las violaciones a los derechos humanos y crmenes contra el pueblo Mapuche en Chile y Argentina.

Veremos con seguridad nuevos ataques contra Venezuela de parte del gobierno canadiense y de otros gobiernos, se extendern estos ataques a los pases del ALBA, como Nicaragua, que ya ha sufrido la aprobacin en octubre pasado por el Congreso de Estados Unidos de la Nica Act que puede pasar por el Senado tambin, ley con que se intenta bloquear econmicamente a Nicaragua y castigar de esta forma al gobierno sandinista, el pas intrigante ser seguramente su vecino Costa Rica, igual que el trabajo sucio contra Venezuela lo hace Colombia. Bolivia no ha de escaparse, particularmente si Evo Morales va como candidato a presidente, aumentar la presin sobre Bolivia y seguramente para esa tarea el imperialismo cuenta con Chile, cuyos gobiernos siempre han mostrado falta de respetos por el pueblo boliviano, parte quizs de sus propios complejos y odio a una nacin autntica e indigenista como Bolivia.

Es una maquinacin de infamia que se ha venido construyendo y en la que Canad juega un papel relevante, lamentablemente, contra un pas soberano como Venezuela que adems jams le ha agredido, ni ha agredido a nadie, sino todo lo contrario se ha mostrado solidario y generoso en ayudar a otros pueblos y ha usado la solidaridad como herramienta de poltica internacional. Afortunadamente, la capacidad tctica del imperialismo y de sus agentes en las oligarquas latinoamericanas no es infalible, y si bien es cierto que organizaciones como CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos) y UNASUR (Unin de Naciones Suramericanas) han sido neutralizadas, y los medios de comunicacin estatales como Telesur podran dar una batalla de ideas ms eficientes ya que la razn es bolivariana, son los movimientos populares politizados y activos y las fuerzas armadas nacionales que apoyan a sus pueblos los bastiones de la resistencia. Es de esperar que la fortaleza contine con la razn de su parte y se sigan defendiendo estos paradigmas latinoamericanos de transformacin social en momentos transcendentales como estos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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