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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2017

20 aos del MTST: un hormiguero contra el neoliberalismo

Carolina Freitas
Esquerda Online


Un movimiento nacido en el neoliberalismo
Campinas, febrero de 1997. Millares de familias llegadas de Hortolndia afincan con palos y lonas una gran rea abandonada por muchos aos en el margen de la ciudad. La ocupacin es bautizada Parque Oziel, en homenaje a Oziel Alves Pereira, el ms joven entre los trabajadores rurales asesinados en la Masacre de Eldorado de Carajs por la polica militar paranaense (NdT: estado de Paran) un ao antes.

En el mismo perodo en que ocurre la ocupacin de ese pedazo de la periferia de la ciudad, es realizada la Marcha Nacional por la Reforma Agraria, Empleo y Justicia, organizada por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), mayor movimiento social del continente en aquel momento. Salida de varios estados brasileros, por los pies de millares y millares de trabajadores, la gran Marcha lleg a Brasilia en abril de 1997, exigiendo justicia por la alta criminalizacin y asesinatos en el campo.

No eran apenas los asesinatos que mataban, a fines de los aos 90, a las familias trabajadoras en el medio rural y en la ciudad. Por un lado, el desempleo agudo, la cada brutal del valor de los salarios y la restructuracin de la produccin, que debilit el nivel de empleos industriales en las ciudades e hizo inflar los sectores caracterizados por la informalidad y la precariedad. Por otro, la nueva realidad en las grandes metrpolis brasileras: una explosin de favelas, ocupaciones y el crecimiento feroz de la poblacin viviendo en las periferias de las grandes regiones metropolitanas.

Considerando los problemas estructurales de empleo y vivienda, propios del nuevo rgimen que se regimentaba en los planes neoliberales, el MST pasa a reflexionar sobre la importancia de afincar races en la ciudades. Surgen, de esa reflexin de parte de la direccin nacional y paulista del movimiento, el Movimiento de los Trabajadores Desempleados (MTD) y el Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST).

Aunque sea heredero directo del MST, el MTST luego de sus primeros aos de consolidacin, va afirmando su independencia, tanto en la elaboracin poltica como en los mtodos de accionar, apropindose de elementos de la realidad urbana con los cuales el movimiento rural no se familiarizaba hasta entonces y que la prctica de las ocupaciones en las periferias de So Paulo impona.

Desde el inicio, los documentos de orientacin del MTST demuestran su autonoma como valor central, lo que hace que el movimiento se distinga ntidamente de otras iniciativas populares de la lucha por la vivienda en So Paulo, principalmente de sin techos en la regin central de la ciudad en aquella poca, que eran asociadas a un proceso general de institucionalizacin (participacin en consejos, dependencia poltica y financiera de las bancadas y de los gabinetes, etc.), propio de las experiencias de gestin municipal del Partido de los Trabajadores (PT) desde el fin de los aos 80.

El MTST utiliza la estrategia de rechazo en la adhesin a ese proceso institucional y se basa en una crtica radical a la adaptacin, desde aquel tiempo ntida, de movimientos populares. Posiblemente, por esa caracterstica, es brutalmente criminalizado desde rpidamente enemigo especial de los tucanos (NdT: apelativo de los miembros del Partido de la Social Democracia Brasileira-PSDB) de So Pablo.

afirmamos que el MTST no es un movimiento de vivienda. Luchamos por vivienda, pero entendemos que esta lucha es parte de una lucha mayor por condiciones de vida dignas. Es aqu que entra nuestra propuesta de una Reforma Urbana. Defendemos una transformacin profunda en el modo como las ciudades estn organizadas. Hoy las ciudades sirven para dar lucro y son gerenciadas como una empresa por los gobernantes. Hay gente que gana billones con la expulsin de los trabajadores hacia las periferias y con la precariedad de los servicios pblicos. Expulsando los ms pobres del centro, los especuladores de tierra y constructoras ven valorizarse cada vez ms sus condominios de lujo, predios de oficinas y otras obras. Manteniendo la salud pblica precaria, ganan las empresas de planes de salud; manteniendo la educacin pblica precaria, ganan los dueos de las escuelas privadas; manteniendo el transporte pblico precario, ganan las grandes empresas de produccin de automviles y as por delante. As, la bandera de una Reforma Urbana profunda y popular se torna una lucha fundamental contra los intereses del capital. (Carta de Principios, 2005, p. 4)

De la ocupacin Anita Garibaldi en Guarulhos en 2001, pasando por el campamento Carlos Lamarca en Osasco en 2002, duramente reprimido, llegando en la ocupacin Santo Dias, en el terreno de la Volkswagen en So Bernardo do Campo, el ao en que Lula fue electo por la primera vez presidente de Brasil, son muchas las experiencias que marcaran la trayectoria llena de transformaciones y revaluaciones des esta fase inicial del movimiento.

Las ocupaciones Chico Mendes en Taboo da Serra y Joo Cndido en la frontera de la zona sur de San Pablo, en 2005 y 2007, son simblicas de un giro y de una maduracin organizativa [1]. Bajo la amenaza de desalojo de la ocupacin Chico Mendes, los militantes del movimiento hacen una huelga de hambre en frente al predio de Lula en So Bernardo do Campo, exigiendo que el gobierno federal interviniese en la decisin de la justicia de retirar las familias del terreno. En este momento, la prensa burguesa ya conoca de cerca el movimiento y cubra con gran destaque sus acciones.

Un movimiento nacionalizado en los gobiernos del PT
Es ntido que, en esa dcada inicial, el MTST se presenta como algo nuevo. No refleja las caractersticas de los movimientos urbanos de los aos 1970, inspirados en las Comunidades Eclesiales de Base, como el Movimiento Costo de Vida y el Movimiento Popular de Salud, entre otros motivos, por las propias transformaciones en el suelo urbano experimentadas despus de ese perodo; tampoco se inspiraba directamente en el MST o en el movimiento sindical (especialmente la CUT-Central nica de los Trabajadores) de los aos 90, por el propio proceso de independencia poltica que caracteriz su crecimiento.

Sus acciones y resoluciones reflejaban, casi obligatoriamente, sobre el papel de las luchas sociales en el rgimen neoliberal y todos los impasses polticos de esa nueva fase de acumulacin. Por eso, se torn un movimiento que cuestionaba, de modo innovador, sobre el papel del Estado en el siglo XXI y las relaciones democrtico-institucionales desgastadas, ya experimentadas por los movimientos sociales de la rbita petista.

Durante esa maduracin poltico, el MTST pas a promover acciones en diversas otras regiones de Brasil por medio de la creacin de nuevos grupos de actuacin, como en Par, Roraima, Amazonas, Sergipe, Pernambuco, Rio de Janeiro, Minas Gerais y Distrito Federal.

Bajo el anlisis de que la relacin de representacin de la clase trabajadora, principalmente no organizada en categora sindicales, que menguaba la base propia del movimiento, sufra un desgaste como el PT, el MTST pasa a tener ms vnculo con iniciativas como la Conlutas, justamente porque el potencial agregado de sectores rompidos con el gobierno reconfiguraban un frente nico de trabajadores en Brasil. En 2010, el movimiento ayuda a fundar la Central Popular e Sindical Coordinacin Nacional de Luchas (Conlutas), rompiendo con ella sobre la base de crticas a su direccin dos aos despus [2].

Nunca colocar la lucha y el poder poltico institucional (partidos, elecciones, voto, cargos en el gobierno, etc.) como parte principal del movimiento. No slo debemos establecer alianzas y apoyos con partidos y polticos que puedan colaborar con el avance de nuestra lucha, sin nunca perder ni subordinar nuestros objetivos y nuestras formas de lucha. (Cartilla del militante del MTST, 2005).

En la segunda gestin del gobierno Lula, que iniciaba justamente esa fase, Guilherme Boulos, por entonces ya coordinador del movimiento, declara en una entrevista a una corriente del PSOL (Partido Socialismo y Libertad):

No veo ninguna seal de cambio importante en la poltica del gobierno Lula para el prximo mandato. Pienso que ser completamente fiel del primero: ms reformas neoliberales, ms cortes de inversin, ms dinero para los inversores financieros. Las elecciones servirn para mostrar la fuerza que todava preserva la figura mesinica de Lula, principalmente cuando es apoyado y financiado por el gran capital. Pero es posible obtener conquistas para el pueblo pobre a travs de movilizaciones unitarias de los movimientos populares [3].

Un ao despus de la reeleccin, en 2008, el gobierno Lula lanza el Programa Mi Casa, Mi Vida (PMCMV) por medios del Ministerio de las Ciudades. El nmero creciente de ocupaciones y la nacionalizacin del movimiento fuerzan al MTST a presionar al gobierno para que asuma el compromiso de incluir a las familias acampadas en el nuevo programa y a crear polticas efectivas de reforma urbana.

Sobre este punto, es preciso decir que es ntido el fracaso de la Reforma Urbana como horizonte presente entre las polticas del gobierno federal petista, algo que las movilizaciones y protestas de Junio de 2013 demostraran ms adelante. La opcin por el crecimiento intensivo del sector empresarial de la construccin civil y consecuente incorporacin concentrada en las metrpolis, un sistema absolutamente indito de finaciarizacin de la produccin y del consumo de inmuebles en el pas, alarm a niveles decadentes de vida en las grandes ciudades, especialmente para el proletariado.

El PMCMV, lejos de ser una excepcin a esa realidad, oper como su alabanza. Un programa diseado y construido por las empresas constructoras en conjunto con la direccin de la Caja Econmica Federal defini como sera, a lo largo de la dcada de implementacin, la fuente unvoca de las polticas habitacionales para la poblacin de baja y media renta.

El Programa contrat 4,2 millones de unidades habitacionales hasta el inicio de 2016, de las cuales 2,7 millones fueron entregadas efectivamente. Se contabiliza que, en los 7 aos de implementacin, el programa invirti R$300 mil millones. Es un nmero que hace, en la proporcin del tiempo, lo convierte en el mayor programa habitacional de la historia del Estado brasilero.

A pesar de ser usado como argumento dficit habitacional en Brasil por los gobiernos Lula y Dilma, el PMCMV no respondi, en primer lugar, por la suplencia de la demanda de vivienda de los sectores ms pauperizados de la sociedad. Por el contrario, en gran medida fue estimulado como lnea de crdito popular para el financiamiento de casas y apartamentos para familias de renta media.

En segundo lugar, fue utilizado como el gran laboratorio de la poltica neoliberal de transferencia de administracin casi integral para el sector privado de una poltica pblica en larga escala, todo bajo la gida de los recursos pblicos venidos del fondo de garanta. Para los grandes grupos empresariales que protagonizaron el Programa, los riesgos de entrar en el mercado de la vivienda popular fueron casi cero, con derecho de reapropiarse de los inmuebles en caso de morosidad.

De todos los efectos nefastos de la poltica neoliberal implementada en esos aos, sea por cuenta del PMCMV, sea en razn de la ampliacin del crdito inmobiliario, la onda indita de valorizacin del suelo urbano a nivel nacional es la ms catastrfica, creciendo siempre muy arriba, en todas las ciudades, de los ndices de inflacin a lo largo de los aos.

Las metrpolis brasileras se tornaron ms injustas, ms fragmentadas y mucho peores para vivir. Las estadsticas habitacionales, el aumento del nmero de techos construidos, no consiguen mapear los verdaderos ndices del escenario urbano en Brasil: la peor sensibilidad de calidad de vida en las ciudades, de la mercantilizacin del espacio y de los servicios en general, arraigados en una nueva supremaca del capital financiero.

La medida poltica compensatoria vendra con la edicin del PMCMV Entidades, una nfima parcela del programa que, a partir de 2009, fue implementada y dirigida a los movimientos sociales de vivienda. Bajo esa modalidad, el recurso para la construccin de habitaciones pas a ser gerenciado por las entidades representativas de los movimientos populares, que poseen autonoma para contratar empresas constructoras o promover planes de construccin, aumentando la calidad de las obras (infraestructura y localizacin de los terreno) con un costo ms bajo en comparacin a las unidades producidas por la modalidad administrada directamente por las constructoras. Incluso presentando resultados superiores, la modalidad Entidades tiene un ritmo mucho ms lento de negociacin, contratacin y construccin, habiendo relativamente pocas experiencias de entrega de unidades hasta su segundo ciclo en 2015.

Ampliando las regiones y haciendo ocupaciones masivas a lo largo de los aos que corren esta segunda dcada del movimiento (ocupacin, Pinheirinho, Nova Palestina etc.), el MTST participa intensamente en el episodio de la reintegracin de pose de la ocupacin del Pinheirinho, en So Jos dos Campos.

En el ao siguiente, a lo largo del mes de las protestas contra el aumento de la tarifa del transporte pblico en todo Brasil, el MTST, junto al Movimiento Pase Libre, se ubica como polo dinmico y dirigente de las movilizaciones de masa. No apenas, pero especialmente en San Pablo, el movimiento se pone al frente de la convocatoria de los actos de calle y acciones directas. Organiza la base de las ocupaciones, cuando se estima que al menos 50 mil personas participan con las camisetas y banderas rojas del movimiento rumbo al Palcio dos Bandeirantes (NdT: sede del gobierno estadual de San Pablo).

A partir del mes siguiente a Junio, es impresionante el nmero de ocupaciones de terrenos en las periferias que comienza a expndirse:

Paraispolis, Graja, Parque Ip, Jardim Ing, Parque do Gato, Jardim ngela, Jardim Pantanal, Sacom, entre otros. Solamente en la ocupacin Vila Nova Palestina, en Jardim ngela, son ms de 8 mil familias. De dnde vino esa masa de millares de trabajadores sin techo? Por qu es que de repente pasaron a ocupar espacios ociosos de la ciudad? La respuesta est en el barril de plvora que hace aos viene creciendo en las grandes metrpolis brasileras. Est cada da ms caro vivir en las grandes ciudades, inclusive en sus regiones perifricas. Los ndices de valorizacin de los ltimos aos son asombrosos [4].

Montado sobre ese escenario, el movimiento es responsable por la continuidad de junio. En 2014, ao de la Copa del Mundo, con la bandera Copa Sin Pueblo, Todos en la Calle de Nuevo, el MTST ocupa un terreno en Itaquera, al lado del estadio de la ceremonia inaugural del mega-evento, conocido como Ocupacin Copa del Pueblo, atento al hecho de que los mega-eventos slo aceleraran el proceso de expulsin de los pobres de las grandes ciudades. En Itaquera, los alquileres subieron cerca de 300% en los primeros meses de 2014.

Durante semanas y semanas antes comenzar la Copa, el movimiento pone en marcha ms de 30 mil personas en las calles, presionando la negociacin con la presidencia de la Repblica. En aquel ao tambin estaba siendo formalizado el Nuevo Plan Director de la Ciudad, con directrices de demarcacin zonal de rea de inters social para la construccin de vivienda popular en la ciudad.

Adems del compromiso arrancado a Dilma de que el terreno de la Ocupacin Copa del Pueblo tendra como destino la construccin de un conjunto habitacional popular para las familias, el MTST tambin consigui algunas conquistas y alteraciones del Plan Director, despus de las movilizaciones frente a la Alcalda en el perodo. Todava, en el mismo ao, Lula hace cuestin de entregar al movimiento las llaves de las primeras unidades de la historia del PMCMV-Entidades en Taboo da Serra, conquista de las ocupaciones Chico Mendes y Joo Cndido, de 2005 y 2007.

El MTST tal vez sea el que consigui consolidarse de forma ms unitaria y con mayor visibilidad. Nuestra crtica -y ah entra la tctica de acumulacin de fuerzas del movimiento- va en el siguiente sentid: nosotros tenemos la claridad de que los grandes problemas que vive la mayor parte de la clase trabajadora no sern resueltos en las actuales relaciones sociales, econmicas y de poder poltico. Es preciso tener un cambio estructural en la sociedad para construir una vida digna. En ese sentido, nuestra lucha no es pautada por un avance determinado. Ayer (9 de julio), nosotros conseguimos una gran conquista, muy bien, la gente de la Copa del Pueblo va a tener una vivienda, se fortaleci el Ma Casa, Ma Vida Entidades, conseguimos avances hasta para la propia poltica habitacional en el pas. Pero eso no basta, es un paso importante, pero eso es un paso ms en la acumulacin de fuerzas. Nosotros tenemos que llegar al momento -y es en eso que el movimiento cree, y para eso trabaja- en que la fuerza del poder popular podr lidiar de igual a igual con la fuerza del capital. Ah nosotros vamos a obtener conquistas en otro nivel. Slo que no adelanta tener posiciones radicales sin tener condiciones para acciones radicales, eso es gigante con pies de barro. No adelanta tener ideas muy revolucionarias, muy socialistas, si usted no crea las condiciones en la base, desde el punto de vista de fuerza social, para que eso se efectivice [] El MTST es un movimiento que, en su estrategia, entiende que el capitalismo no va a resolver el problema de los trabajadores, y que es preciso una nueva forma de sociedad, que nosotros no tenemos vergenza alguna de llamar socialista [5].

Un movimiento sin miedo de luchar contra el golpe
Ya en la segunda eleccin de Dilma, considerando, por un lado, la estafa electoral del PT que en das disolvi las promesas de campaa para ganarse apoyo popular, con la implementacin de una agenda econmica al servicio de los intereses del capital financiero, y, por otro, con el fortalecimiento de la organizacin de la derecha brasilera, con actos de contenido reaccionario y patrocinados por las fuerzas mediticas hegemnicas, el MTST capitanea el lanzamiento del Frente Pueblo Sin Miedo (FPSM), conformando un campo amplio, desde la CUT y la Intersindical, desde el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) a sectores a la izquierda del PSOL, con el objetivo de consolidar una unidad ms slida en las calles y en las luchas contra los planes de austeridad y el avance conservador. Anticipndose al impeachment en el segundo semestre del ao siguiente, el MTST, junto al FPSM, articulan todas las movilizaciones callejeras contra el ajuste fiscal y el impeachment.

Adems de la pauta ms especfica del movimiento, contra la paralizacin de las obras del PMCMV, que genera la ocupacin de la Secretara de la Presidencia de la Repblica en la misma semana que Temer asume efectivamente, el movimiento realiza, por medio del FPSM, actos en todo Brasil el da 4 de setiembre de 2016, cuando es ejecutado el golpe parlamentario, ganando notoriedad no solo por tornarse el mayor movimiento nacional de sin techos en el pas, sino tambin la principal fuerza poltica contra el impeachment.

La continuidad en 2017 de la lucha contra el golpe se revela en las movilizaciones contra la reforma laboral y de la previsin social. El FPSM organiza actos y bloqueos de rutas el da de la Huelga General del 28 de abril, compone una gran marcha en Brasilia frente al Congreso Nacional el 24 de mayo, lanza una campaa por Directas Ya con manifestaciones y shows, reuniendo artistas de renombre, en la apuesta de que Temer podra caer en unos das, segn la prensa, tras el conocimiento de los audios del grupo frigorfico JBS; adems de los das de lucha que se sucedieron contra las reformas hasta el da hoy.

Ante el embate poltico y econmico conservador, Pueblo Sin Miedo lanza en 2017, en So Paulo, la iniciativa Barrios Sin Miedo, una tctica local de enraizamiento del Frente en los territorios perifricos para articular luchas regionales y enfrentar con ms fuerza al gobierno municipal de Joo Dria (NdT: alcalde miembro del PSDB) y sus planes de privatizacin de la ciudad.

Cuando se piensa que no habra ms hechos significativos este ao, explota en So Bernardo do Campo la ocupacin Pueblo Sin Miedo. Con cerca de 12 mil familias (casi 34 mil personas), es considerada la mayor ocupacin territorial urbana del pas. Mientras tanto, esperan el veredicto del juez responsable del GAORP (sector del Tribunal de Justicia responsable de los conflictos por la posesin de la tierra), quien decidir (probablemente el 11 de diciembre) sobre el destino de los destino de los habitantes de la ocupacin. Ellos estn acampados en la Secretara Estadual de la Habitacin exigiendo del gobierno de Geraldo Alckmin (NdT: miembro del PSDB) un alternativa al desalojo.

Sin-Techos y Trabajadores, dos nombres para un sujeto
Una reciente encuesta articulada entre DIEESE (NdT: Departamento Intersindical de Estadsticas y Estudios Socioeconmicos) y la CUT, registra nmeros sobre la ocupacin Pueblo Sin Miedo de So Bernardo do Campo, dando una muestra importante sobre la caracterstica de la base social del movimiento, desechando mitos y preconceptos. Evidentemente, los datos colectados son ilustrativos para la realidad de San Pablo, debiendo ser relativizados para el anlisis de ocupaciones de otras regiones de Brasil.

La base de la ocupacin est formada mayoritariamente por mujeres (54%), negras y negros (61%), jvenes (26% de jvenes hasta 14 aos y 15% de jvenes de 15 a 24 aos) y nordestinos (34% nacieron en la regin, fuera de aquellos que son hijos de migrantes). Muchos cursaron la escuela hasta los 14 aos, pero a partir de los 15 hay una cada expresiva, mayor de que la media general de la regin metropolitana de San Pablo, siendo que apenas 24% de los ocupantes entre 18 y 24 aos estudian.

Casi la mitad de las familias tiene como referencia una mujer (47,7%), que son corresponsables en 61,5% de ellas. Gran parte vive en inmuebles alquilados (69,3%); otras parcelas viven en casas cedidas (21,5%), y muchas familias viven en favelas, en otras ocupaciones y algunas hicieron financiamiento para adquirir casa propia, pero no consiguen pagar los prstamos. El precio de los alquileres cuesta, mayoritariamente, entre $250,00 a R$500,00 (49,2%) y entre R$500,00 y R$750,00 (37,9%).

Importa resaltar el perfil de trabajo encuestado en la ocupacin: 73,1% son econmicamente activos, contra 62,1% de la tasa de participacin de la RMSP (NdT: Regin Metropolitana de So Paulo), lo que derrumba el mito de que los sin-techo son vagabundos y no trabajan. La tasa de desempleo es alarmante y representa el doble de la RMSP, cerca del 42%, en comparacin con el 18% de la realidad ms general. La tasa de asalariados es de 60,4%, en cuanto la de So Paulo es de 68%, lo que significa que ms personas en la ocupacin tienen trabajo eventual, trabajos domsticos o son autnomas.

Los trabajadores con carta de trabajo firmada son 61% de la poblacin econmicamente activa de la ocupacin, mientras que en la RMSP este nmero llega al 88%, lo que refuerza que los trabajos informales y precarios se dan en mayor cantidad entre los sin-techo. La tasa de cobertura previsional es de 65%, en cuanto la de la RMSP es de 73%, aunque muchos ancianos no consiguen jubilarse, as como los enfermos no logran recibir beneficios.

La renta media es de R$1.137,00, versus los R$2000,00 de la media general. Los principales sectores que emplean a esos trabajadores son los servicios 50% (% (contra 59,95% en la RMSP) y el segundo es la industria (23,8%, mientras el 15% en la RMSP), destruyendo el mito de que la clase obrera fabril (considerando que la regin del ABC es un polo industrial) representa siempre los trabajadores con mejores salarios y con mejores condiciones de vida.

De las ocupaciones preguntadas en los cuestionarios, las ms frecuentes son, en este orden, la de: diariero, empleada domstica, ayudante general, auxiliar de limpieza, mozo de bar o restaurante, chofer, auxiliar administrativo, operador de mquinas, operador de telemarketing, pen, portero, vendedor ambulante y vigilante.

Preguntados sobre la razn de estar en la ocupacin, la gran mayora afirma el precio de los alquileres (59,4%), porque viven de agregados en otras viviendas (22%) o porque fueron desalojados. El 30% de las familias reciben Bolsa-Familia; el 25% intentaron, sin xito, inscribirse en programas habitacionales y el 68% nunca consiguieron acceder a esas polticas, ni se inscribieron.

Es curioso notar que, a pesar de expresivo el nmero de desempleados en la ocupacin, incluso los asalariados formales (que no son minora) sufren la persistencia del problema de la vivienda y del acceso a los derechos sociales en general, como la dificultad del uso del SUS (NdT: Sistema nico de Salud) y de la previsin social. Con el escenario absolutamente defensivo abierto con la reformas que quitan derechos sociales y laborales del pueblo brasilero, es cierto que las dificultades van a aumentar.

Las inestables y precarias relaciones de explotacin debilitaron, en estas dcadas que pasaron desde la creacin del MTST, el proceso de identificacin y organizacin tradicionalmente sindicales del proletariado a partir del ambiente de trabajo. Al mismo tiempo, todo ese proceso de restructuracin tambin gan una dimensin espacial nueva, inflando las periferias y haciendo brotar identidades geogrficas (pero tambin raciales y de gnero) a partir de los locales de reproduccin de la vida No es tan fcil, ni tan bonito como puede parecer.

La identidad espacial del proletariado ms explotado y oprimido en las grandes metrpolis, la condicin perifrica, no alcanza directamente la contradiccin entre capital y trabajo presentes en la produccin inmediata. Pero es imposible cerrar los ojos, en toda Amrica Latina, ante las grandes luchas de potencial anticapitalista que se hace a partir de la tierra (sea en el campo, las selvas o en las ciudades), como reaccin al movimiento del capital de colonizar el espacio para resolver su crisis de reproduccin. Esta crisis del capital se torna, inevitablemente, en crisis de reproduccin social.

El MTST, hoy, representa la prctica ms radicalizada de defensa de las ciudades, al mismo tiempo en que fue el polo articulador de la unidad de accin contra todos los ataques ms recientes que los derechos sociales y laborales sufridos.

Es preciso comprender las experiencias vividas en estos veinte aos, apostando en la defensa hecha por el movimiento desde el origen, de un modelo de produccin y de vida urbana anticapitalistas, radicalmente diferentes de las experiencias de conciliacin con el capital de los aos del PT, sin miedo de ser grande y dejar, con eso, de enfrentar implacablemente el empeoramiento de la situacin poltica pos-golpe.

Larga vida al MTST, un hormiguero contra el neoliberalismo!

Notas
[1] El MTST hizo en Encuentro Estadual en 2007 que es decisivo en ese proceso de cambios: la ampliacin territorial del movimiento es deliberada y las ocupaciones nuevas pasan a ser extendidas en nuevas ciudades del estado de San Pablo, no necesariamente en la regin metropolitana, lo que fuerza una relacin de tensin permanente con el gobierno federal. Adems de las ocupaciones, muchos trancazos paralizando las principales rutas de circulacin de mercaderas en San Pablo, son hechos para impedir la reintegraciones de los terrenos ocupados, es decir, los desalojos. Un ao despus, el movimiento da un paso adelante y, efectivamente, adquiere un carcter nacional.
[2] Carta de Salida del MTST de la CSP-Conlutas. Disponible en: http://psol50sp.org.br/blog/2012/07/15/carta-do-mtst-de-saida-da-csp-conlutas/
[3] https://www.lsr-cit.org/2006/11/01/o-mtst-e-mais-do-que-um-movimento-por-moradia/
[4] BOULOS, Guilherme. Por qu Ocupamos? Una introduccin a la lucha de los sin-techo. Sao Paulo: Scortecci, 2014. p. 75.
[5] Entrevista de Guilherme Boulos a la Revista Frum, en 23/06/2014. Disponible en: https://www.revistaforum.com.br/2014/06/23/guilherme-boulos-nossa-cor-e-cor-vermelha/

Traduccin: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa.

Fuente (original): https://esquerdaonline.com.br/2017/12/10/20-anos-do-mtst-um-formigueiro-contra-o-neoliberalismo/
Fuente (de la traduccin): https://correspondenciadeprensa.wordpress.com/2017/12/15/brasil-20-anos-del-mtst-un-hormiguero-implacable-contra-el-neoliberalismo/


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