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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2017

Reflexiones desde una economa dolarizada
Revista Economa de la Universidad Central del Ecuador: El supra-poder monetario

John Cajas Guijarro
Rebelin


El estudio del dinero, por sobre todos los otros campos en la teora econmica, es uno en donde la complejidad se utiliza para disfrazar la verdad o para evadir la verdad, no para revelarla. El proceso por medio del cual los bancos crean dinero es tan simple que repele la mente. Con algo tan importante, un misterio ms profundo sera lo decente.

 John Kenneth Galbraith (1908-2006)


El dinero es de los mayores enigmas de la -mal llamada- ciencia econmica. Si uno quiere ver a un economista llenar su rostro de colores, podra preguntarle qu es el dinero? Unos dirn que el dinero es la mercanca universal que refleja el valor de las dems mercancas (Marx, 1867, p.100). Otros, que el dinero es aquello que permite saldar deudas y precios, y sirve de reserva de un poder general de compra (Keynes, 1930, p.3), o que el dinero es como un bono (es decir, crdito) (Minsky, 1985, p.13). Tambin habr quienes vean al dinero como mero aceite que mantiene engrasada a la mquina econmica (Friedman, 1968, p.13), e incluso quienes -ya colmando la paciencia- afirmen que el dinero es lo que el dinero hace (Hicks, 1967, p.1).

Ms all de las definiciones, algo es claro: quien tiene dinero, tiene un poder social estructural, es decir, puede influir en las estructuras sociales creadas por las relaciones humanas. Aunque esa influencia puede ser consciente, no siempre genera los resultados deseados por quienes la poseen (ver Dutt, 2015; Guzzini, 1993). Pero aun as, el dueo de dinero tiene a su alcance prcticamente todas las habilidades humanas (Marx, 1844, p.325):

[E]l dinero es el verdadero cerebro de todas las cosas [] el idiota puede comprar a los inteligentes, y, acaso, quien tiene poder sobre los inteligentes no es ms inteligente que ellos? (1844, p.324, traduccin propia).

Tal es el poder que adquiere el dueo del dinero que hasta puede -en cierta manera- extender su propia vida apropindose de la vida de los dems. Para su dueo, el dinero es la otra persona (Marx, 1844, p.323, nfasis en el original). En trminos psicolgicos, el dinero parece disminuir nuestra ansiedad frente a la exclusin social, frente al dolor (Zhou et al., 2009) e incluso frente a la muerte (Zaleskiewicz et al., 2013). Semejante potencia del dinero podra ayudarnos a entender algunos de los elementos psicolgicos que estn detrs de la preferencia por la liquidez y el miedo frente a la incertidumbre (Keynes, 1936, p.168). Si la incertidumbre, en un sentido fundamental, implica desconocer los resultados futuros posibles (Lavoie, 2014, p.74), no es acaso la muerte tambin uno de esos posibles? El dinero podra verse como un vnculo entre un presente en el que estamos vivos, y un futuro en el que -gracias al dinero- continuamos vivos. Como bien dira Keynes: La importancia del dinero esencialmente fluye del hecho que este es el vnculo entre el presente y el futuro (Keynes, 1936, p.293, traduccin propia).

Si el dueo de dinero puede ejercer un gran poder, entonces quienes influyan sobre el dinero (y sus funciones), influirn sobre el poder que ste permite ejercer. Es decir, tales personas ejercern una especie de poder sobre el propio poder, un supra-poder. Una de las mayores expresiones de ese supra-poder es el paso del dinero-mercanca (con valor intrnseco) a la forma simblica del dinero-moneda (sin valor intrnseco). Ese paso, en cierta forma, se logr porque las personas adquirieron la confianza de que la moneda les permitira ejecutar el mismo poder que el dinero-mercanca (Marx, 1867, pp.135-140; 1857-1858, p.70). Es decir, una de las principales formas del supra-poder de quienes influyen sobre el dinero est en la creacin de confianza en las personas para que acepten el uso del smbolo que llamamos moneda (sea papel o digital). Tal situacin es completamente viable, especialmente si las preferencias son endgenas y manipulables por medio del propio poder (ver Bowles, 1998). Adems, podra ser que la confianza en la moneda sea, en realidad, el resultado de una imposicin hegemnica de una clase sobre otra? No olvidemos que la moneda -un instrumento que debera otorgar soberana- en el fondo encierra hay violencia (Aglietta y Orlan, 1990).

Vemos, entonces, que la moneda es un smbolo de poder estructural, y los grupos que influyen sobre sta pueden ejercer un supra-poder-monetario. Quiz la cuestin de la moneda sea, en definitiva, una gran disputa de poder en diferentes niveles (y quiz hasta una disputa entre clases, donde la hegemona de una clase impone confianza a la otra). Por todo esto, es crucial entender qu es el dinero y la moneda, cmo funcionan, por qu la moneda da poder a su dueo y, sobre todo, quienes pueden ejercer el supra-poder-monetario y cmo lo hacen.

Con esta introduccin me permito presentar el nmero 108 de la Revista Economa de la Universidad Central del Ecuador, en donde se exponen algunas reflexiones sobre el dinero, su origen y su funcionamiento, junto con algunas propuestas de cmo usar (o no usar) el supra-poder-monetario. Tales cuestiones son vitales, ms an en el capitalismo ecuatoriano, el cual -al momento de publicar esta revista- utiliza al dlar como moneda que simboliza un poder ajeno al nacional y, adems, es un capitalismo en grave crisis exacerbada -pero no originada- por la cada de los precios del petrleo, la apreciacin del dlar y el encarecimiento del endeudamiento externo. Segn la concepcin que tengamos sobre el dinero y la moneda, vendrn nuestras propuestas monetarias para enfrentar la crisis.

Ahora, dada la especificidad del tema, vale la pena exponer algunas ideas previas antes de entrar en la lectura misma del nmero 108 de la Revista Economa.

Entre los aspectos ms estudiados por las teoras econmicas est el entender cmo vara la cantidad de moneda y cmo sta influye sobre la dinmica capitalista. Respecto al primer tema encontramos, al menos, dos grandes enfoques: dinero exgeno y dinero endgeno. En cambio, respecto al segundo tema tambin encontramos, al menos, dos grandes enfoques: neutralidad y no neutralidad del dinero.

El enfoque del dinero exgeno plantea que el supra-poder-monetario est en el Estado va un Banco Central o cualquier otro agente que, exgenamente, cambia la cantidad de moneda ofertada y la controla por completo. En cambio, el enfoque del dinero endgeno menciona que el poder monetario no est en el Estado o en un agente exgeno, sino en manos de los agentes que endgenamente reciben, por parte de la sociedad, la confianza necesaria para influir sobre el dinero. Gracias a esa confianza, tales agentes (p.ej. bancos) pueden crear moneda ex nihilo (de la nada) va crdito, el cual responde endgenamente a la dinmica capitalista (p.ej. los bancos otorgan crditos segn las necesidades endgenas de la acumulacin de capital). En tales circunstancias, el supra-poder-monetario del gobierno estara, a lo sumo, en el manejo de las tasas de inters, pero no de la oferta monetaria. As, en este punto los enfoques discuten sobre quines se reparten el supra-poder-monetario.

En cuanto al enfoque de la neutralidad, sta plantea que las variaciones en la cantidad de moneda ofertada no tienen, a largo plazo, ningn efecto sobre las variables reales (p.ej. produccin, empleo, salario real, acumulacin de capital). Por tanto, el alcance del supra-poder-monetario sera temporal, pero aun as el uso de ese supra-poder podra generar inestabilidad a la dinmica capitalista (y hasta llevarla a una crisis). Por su parte, la no neutralidad implica que las variaciones en la cantidad de moneda ofertada y, por tanto el supra-poder-monetario, influyen tanto en el corto como en el largo plazo -y hasta de forma permanente- sobre las variables reales. Entonces, aqu la discusin se enfoca en entender cul es el alcance del supra-poder-monetario sobre la economa real.

Dados estos mltiples enfoques sobre el dinero y la moneda, es posible pensar, asimismo, en mltiples combinaciones de dinero: exgeno-neutro, endgeno-neutro, exgeno-no neutro, endgeno-no neutro, o incluso un enfoque semi-endgeno y semi-neutro.

En cul de estas u otras categoras cae el comportamiento del dlar en el capitalismo ecuatoriano? Si bien los autores del nmero 108 de la Revista Economa no brindan una respuesta explcita a esta pregunta, ofrecen importantes pistas para responder a la realidad econmica de un pas que, por lo pronto, carece de moneda propia y ha perdido espacios de soberana nacional, ocupados de facto por el supra-poder-monetario externo de los Estados Unidos. Segn esa respuesta, las diferentes polticas monetarias (notemos, por cierto, que incluso la inaccin monetaria ya es una poltica) tendrn una u otra implicacin esperada.

A fin de ampliar la reflexin actual y futura, se podran sugerir algunos puntos a analizar respecto al enfoque exgeno-endgeno en el caso ecuatoriano:

a) Como el Banco Central no emite dlares en la forma de papel moneda ni controla la cantidad total de dlares ofertados que realmente circulan en el pas (un caso drstico es el lavado de dinero), tendramos un punto a favor del enfoque del dinero endgeno. Aqu el supra-poder no estara bajo control del gobierno nacional.

b) A pesar de la dolarizacin, los bancos privados, e incluso las propias empresas, pueden crear dinero va crdito, el cual es otro punto a favor del dinero endgeno. Aqu tampoco el supra-poder-monetario est en manos del gobierno, sino en manos privadas (y, no est por dems recordar, que la banca privada ecuatoriana posee graves problemas de concentracin oligoplica, ver Acosta y Cajas Guijarro, 2017).

c) Los flujos de dlares, como papel moneda, que provienen del saldo de la balanza de pagos, pareceran tener un comportamiento mixto. Tales flujos parecen endgenos respecto a importaciones y exportaciones no petroleras, pero a su vez parecen exgenos cuando el gobierno adquiere financiamiento externo (va decisin poltica que afecta la masa monetaria), al igual que parecen exgenos los flujos por exportaciones petroleras (no dependen de la dinmica capitalista interna, sino de la dinmica exgena de los precios del petrleo). Aqu, el supra-poder monetario correspondera, por un lado al gobierno en tanto pueda adquirir financiamiento externo (aunque, quien realmente tendra el poder son los acreedores) y, por otro lado, a las fluctuaciones del capital especulativo transnacional.

Por su parte, el alcance del supra-poder monetario, podra reflexionarse para el caso ecuatoriano a partir de las siguientes hiptesis:

a) En pocas de fuertes expansiones exgenas (p.ej. altos ingresos petroleros), parecera que la dolarizacin impone cierta neutralidad. Por ejemplo, por ms que el Ecuador increment con fuerza sus ingresos de dlares va exportaciones petroleras (y deuda), al no haberse dado una transformacin productiva (ni tecnolgica ni en las relaciones sociales) (ver Acosta y Cajas Guijarro, 2016a), la mayor cantidad de moneda ofertada no gener cambios reales duraderos. Es decir, la mayor cantidad de dlares por s misma parecera neutral (adems, cabe notar que el crecimiento de los aos de dolarizacin ha sido, en promedio, menor al del boom de los aos setenta, con un Ecuador en sucres). Es decir, la dolarizacin al parecer hizo que el supra-poder monetario pierda alcance sobre las variables reales, al menos en trminos de polticas pro-cclicas en etapas de expansin.

b) En las pocas de crisis, en cambio, la dolarizacin parece que no es neutra sino que impone severas restricciones monetarias con posibles efectos de largo plazo, como una crisis de varios aos y estancamiento en la produccin. Esto porque, en crisis, las personas podran incrementar con fuerza su preferencia por liquidez en moneda fsica para el atesoramiento (expresin mxima de la incertidumbre, exacerbada incluso porque el dlar, en s mismo, es una moneda relativamente fuerte). Semejante situacin podra generar un cortocircuito en la circulacin de mercancas. En otras palabras, la dolarizacin hizo que el supra-poder monetario tenga un mayor alcance y, de hecho, se vuelva un elemento pro-cclico en medio de la crisis.

c) La dolarizacin se impuso en el imaginario colectivo como el punto final de una gran crisis (pues, luego de dolarizar, se vuelven imposibles las devaluaciones de moneda domstica y se crea en el imaginario colectivo la idea de mayor confianza y estabilidad en la moneda). En cambio, la salida de la dolarizacin podra generar en el imaginario colectivo la idea de que tal es el punto inicial de una gran crisis (por la posibilidad de que, terminada la dolarizacin, vuelvan las grandes devaluaciones de la moneda domstica y surja el miedo a perder el dlar). Es decir, la entrada y salida de la dolarizacin y, por tanto, el supra-poder monetario en dlares genera importantes asimetras y hasta posibles mitos e ideologas (fe en el dlar?) que requieren ser superadas. Aqu podra incluso complicarse la crisis por un posible efecto de profecas autocumplidas (Merton, 1948; Obstelfeld, 1986).

d) Una complicacin particular que podra asociarse a la neutralidad del dinero en el Ecuador es el manejo de la emisin monetaria con una poltica monetaria independiente, la fijacin del tipo de cambio y la libre movilidad de capitales. De hecho, tal situacin conduce al llamado trilema macroeconmico, que solo permite funcionar dos de las tres variables mencionadas (Mundell, 1963; Fleming, 1962). As, para el caso ecuatoriano, un ambiente de apertura de la cuenta de capitales y un tipo de cambio rgido haran perder la capacidad de influencia de la poltica monetaria sobre: crecimiento, tasas de inters, mecanismo de respuesta ante shocks externos o internos. La apertura de la cuenta corriente y de capitales representa una renuncia a la poltica comercial y a los controles de capitales. A esto se suma la dolarizacin, que reduce los mrgenes de operacin de la poltica ya no solo monetaria sino fiscal inclusive. Todo esto vuelve al pas ms dependiente del capital y de los mercados externos, alentando an ms la explotacin de recursos naturales (supuesta ventaja comparativa del Ecuador).

Todava no hay una respuesta definitiva al problema monetario en dolarizacin, y los puntos antes expuestos duras penas son un esbozo de hiptesis que intentan ayudar en algo a la discusin. Lo crucial es no quedarnos indiferentes ante un tema relevante, no solo en lo terico sino, sobre todo, en el contexto actual de la economa ecuatoriana. La inaccin en medio de la crisis nos puede volver cmplices del aumento de la explotacin que posiblemente vivir nuestra poblacin si no actuamos a tiempo: una salida desordenada de la dolarizacin o el sostener la dolarizacin a la fuerza podran tener enormes costos sociales y ambientales.

Dicho todo esto, pasamos a presentar los diferentes artculos que componen la seccin de dossier y estudios socioeconmicos del nmero 108 de la Revista Economa, todos brindando aportes interesantes a la discusin monetaria.

El primer artculo titulado Dolarizacin y desarrollo en la crisis: es relevante discutir la soberana monetaria?, presentado por Monika Meireles se enfoca en el debate monetario heterodoxo. Luego de una breve mencin a Hume y al origen de la Teora Cuantitativa del Dinero, Meireles recuerda que las reflexiones monetarias del dinero endgeno y exgeno tienen importantes races en Schumpeter (1942) (races fortalecidas luego por algunos de sus alumnos, p.ej. Minsky). Luego la autora presenta algunas diferencias entre las concepciones monetarias post-keynesiana y neo-monetarista, haciendo hincapi en los aportes post-keynesianos y las implicaciones a la poltica monetaria del Banco Central. Despus, Meireles incorpora en su exposicin el aporte latinoamericano, resaltando los trabajos de Noyola Vzquez as como sus vnculos con Kalecki y Aujac. Incluso la autora invita a recuperar el dilogo entre economistas latinoamericanos y los dems economistas del mundo (p.ej. recordar los vnculos entre Furtado y Kaldor). Cerrando su exposicin, la autora recuerda la situacin histrica tanto de cmo se adopt la dolarizacin en el Ecuador y cmo lleg al poder el gobierno progresista de la Revolucin Ciudadana. Tambin nos habla de las limitaciones que, a su criterio, la dolarizacin impone al pas especialmente en los requerimientos de dlares lquidos. Al final, concluye su exposicin indicando que en los ltimos aos el Ecuador perdi una oportunidad histrica de transformar su estructura productiva y, en especial, recuperar su soberana monetaria.

Como segundo artculo tenemos el trabajo de Grace Llerena, Vnculos monetarios y fiscales con las polticas de estabilizacin. Llerena abre su exposicin hablando de los shocks que han golpeado al Ecuador desde 2014: cada de precios de petrleo y apreciacin del dlar. Tambin presenta el comportamiento de depsitos (creciendo) y crditos (cayendo), implicando un aumento de la preferencia por la liquidez de los bancos. Luego, la autora da una profunda discusin terica sobre el vnculo entre poltica monetaria, oferta monetaria y el ciclo econmico. En esa discusin, explica que el enfoque del dinero endgeno posee dos perspectivas: a) Segn la nueva sntesis neoclsica el dinero solo sirve al intercambio, el Banco Central define una tasa de inters segn la Regla de Taylor (sustentada tericamente, en la tasa natural de inters de Wicksell), adems que los ahorros financian los depsitos y la inversin; b) Segn los post-keynesianos hay que abandonar la tasa natural de inters (incluso se hace una breve mencin a la controversia de los Cambridge), el dinero tiene importancia no solo como medio de circulacin sino tambin como reserva de valor, y los bancos crean dinero ex nihilo (de la nada) va crditos segn los requerimientos endgenos de las empresas para financiar inversiones que luego, al circular por la economa, regresan como depsitos: inversiones generando ahorro. Dicho esto, Llerena concluye proponiendo la necesidad de completar el enfoque post-keynesiano con la propuesta de preferencia por la liquidez de Keynes (1936), indicando que las empresas tambin podran financiar su inversin vendiendo directamente bonos a los hogares. Finalmente, la autora sugiriere tambin la necesidad de incluir en el anlisis el caso de una economa abierta pues, segn ella, una de las limitaciones de la dolarizacin es la balanza de pagos.

El tercer artculo, Dollarization: some theoretical preliminary thoughts, tiene como autor a Marco Missaglia, para quien la neutralidad del dinero es algo propio del mero intercambio y la armona. Sin embargo, el capitalismo no es armnico, sino que tiene pugnas tanto entre clases como entre facciones de clase. As, la moneda no solo sirve a la circulacin, sino esencialmente a la acumulacin, anlisis que Missaglia hace retomando los esquemas de circulacin de Marx (1867) y los estudios de Keynes sobre esos esquemas (1933). Como evidencia de la pugna capitalista, el autor da una breve descripcin histrica de los ciclos. En expansin, los trabajadores adquieren fuerza para exigir salarios ms altos. Como respuesta, surge el neoliberalismo buscando reducir salarios, a la vez que ganan fuerza los rentistas y el Banco Central eleva las tasas de inters. Estos movimientos tienden a quitar participacin a los capitalistas industriales en las ganancias y, con eso, la acumulacin disminuye. Sin embargo, al disminuir la acumulacin, los salarios se debilitan y las ganancias industriales futuras se pueden sostener (por un tiempo). Cuando, junto con el neoliberalismo llega la crisis, el Banco Central pasa a reducir las tasas de inters buscando la eutanasia del rentista (Keynes, 1936, p.376), es decir, se presiona a reducir el peso de los rentistas. Tal movimiento -y la explotacin a los trabajadores lograda en el neoliberalismo- da el espacio a que los capitalistas industriales reanimen la acumulacin. As, el Banco Central adquirira, a criterio del autor, un papel distributivo. Ahora, para una economa capitalista pequea dolarizada donde la preferencia por billetes es endgena al ciclo, Missaglia propone que semejante ajuste del ciclo no es viable pues la dolarizacin genera una asimetra fundamental. En animacin, como las cosas van bien, las personas tienen baja preferencia por billetes, haciendo posible congelar la economa con polticas contra-cclicas incrementando tasas de inters -y dando fuerza al rentista. Pero, en crisis, las cosas van mal y las personas incrementan su preferencia por billetes. Eso quita efecto a una poltica contra-cclica de reduccin de tasas de inters pues, por ms bajo que sta sea, la gente se queda con papel moneda guardado para el futuro en vez de hacerlo circular. Con eso, el Banco Central no puede ejecutar la eutanasia del rentista (incluso los bancos mantendran altos depsitos y liquidez), pudiendo motivar a que el Banco Central cree depsitos ex nihilo en favor del gobierno para una poltica expansiva. Sin embargo, en dolarizacin tal poltica sera muy riesgosa pues, adems de no poder pagar con billetes para sostener el crdito al gobierno (esa necesidad es alta en crisis pues la preferencia por billetes es elevada), la poltica expansiva podra sacar ms dlares (p.ej. va importaciones) y hasta generar un caos financiero. Missaglia concluye que la dolarizacin se vuelve una suerte de seguro para los rentistas, y que sera deseable cambiar el rgimen monetario pero en expansin, con un verdadero plan nacional. Sin embargo, es poco probable que eso suceda y claramente existe el riesgo de una salida espontnea de la dolarizacin.

Pasando de la teora a la experiencia, el cuarto artculo La dolarizacin ms all de la estabilidad monetaria, de Pablo Lucio Paredes, reflexiona desde los lmites de la poltica monetaria en la economa dolarizada ecuatoriana. El autor comienza hablando sobre los sistemas monetarios en el mundo y cmo, a su juicio, el dinero es neutral pues facilita los procesos reales pero no los crea (ver Friedman, 1968). Luego, Pablo Lucio Paredes recuerda los problemas que Ecuador viva unos aos antes de dolarizarse (guerra con el Per, crisis internacional, cada de los precios del petrleo, fenmeno del Nio, sistema bancario frgil, crditos vinculados, y malas polticas econmicas). En respuesta a esos problemas hubo una emisin monetaria masiva y una gran devaluacin. Al final se impuso la dolarizacin, rompiendo con la desconfianza monetaria segn el autor. Posterior a ese anlisis histrico, Lucio Paredes reflexiona sobre la devaluacin, indicando que, a la larga, sta solo transfiere recursos en favor de gobierno y exportadores, afectando a todos los dems sectores de la economa cuando, en realidad, lo adecuado sera hacer ajustes de precios y salarios solo en los sectores que lo necesiten. Sin embargo, con la dolarizacin no son posibles los ajustes especficos a menos que exista una zona monetaria ptima, recogiendo el concepto de Mundell (1961). A pesar de esa limitacin, la dolarizacin poseera varios puntos a favor: estabilidad, equidad todos cubiertos por un mismo paraguas monetario, productividad, desaparicin del prestamista de ltima instancia y, en especial, el dinero como factor de libertad pues la clase poltica perdi el poder de manipularlo. Tambin el autor propone que, por la rigidez de la dolarizacin, el desenvolvimiento de sta en pocas malas depende de cmo se acte en pocas buenas. Ah surgen los problemas pues el gobierno de la Revolucin Ciudadana habra cometido excesos, en particular, la no generacin de reservas. Adems, segn Lucio Paredes, el uso de poltica monetaria ingeniosa generara varios problemas, en especial si se usa liquidez del sistema financiero e incluso si se emite cuasi-dinero (p.ej. dinero electrnico) para aplicar polticas de estmulo, pues se contagiara al sistema financiero de problemas monetarios en pocas de crisis. Finalmente, el autor reconoce que la estabilidad de la dolarizacin no fue suficiente para generar transformaciones y que, a la larga, lo que el Ecuador necesita no es abandonar la dolarizacin, sino fortalecer la libertad monetaria.

En contraste con el artculo de Lucio Paredes, Jrgen Schuldt y Alberto Acosta en su artculo Hacia una moneda electrnica paralela para afrontar la crisis plantean precisamente un esbozo de poltica monetaria expansiva enfocada a que el Ecuador supere los problemas econmicos que vive desde mediados de 2014. Luego de mencionar que, con la dolarizacin, la influencia monetaria estatal dentro del pas pas a manos de la Reserva Federal de Estados Unidos, presentan la propuesta de que el pas pase a adoptar un bi-monetarismo, en donde entren en competencia el dlar norteamericano con un dlar ecuatoriano paralelo. Tal idea, en cierta forma, retoma las propuestas originales de Silvio Gesell (1916), considerado por Keynes como un olvidado profeta y llegando a decir que creo que el porvenir aprender ms del espritu Gesell que del de Marx (Keynes, 1936, p.355) (incluso Gesell sera admirado debido a su brillante estilo por Albert Einstein). La propuesta consiste en que, luego de generar todas las condiciones institucionales necesarias, se pague inicialmente un 10% de las remuneraciones del sector pblico en Dlares Ecuatorianos emitidos en dinero electrnico (con una posible emisin futura en papel moneda). Quienes reciban esos dlares ecuatorianos obtendran beneficios tales como un descuento de 4 puntos en el impuesto al valor agregado. En el caso que las personas no usen esos dlares ecuatorianos, podran devolverlos al gobierno pagando impuestos, pero luego de dos aos de su emisin original. En caso de no entregarse los dlares ecuatorianos luego de dos aos, estos caducaran (siguiendo la visin de la oxidacin del dinero de Gesell, a fin de que se limite la capacidad de acumular). Junto con esta propuesta, Schuldt y Acosta hablan de algunos de los potenciales beneficios que sta traera: menores costos de transaccin, inclusin financiera, menor carga tributaria indirecta, e incluso la contribucin a la reactivacin pues, con la emisin de dlares ecuatorianos, se liberaran dlares norteamericanos en billetes, que podran usarse para aplicar poltica contra-cclica en crisis. La propuesta, segn los autores, se compondra de las siguientes etapas: preparacin (resolver ex ante problemas polticos, legales y administrativos), introduccin (la emisin monetaria inicial en dlares electrnicos), maduracin y auge (ampliacin del esquema, junto con posibles emisiones fsicas), reactivacin post-crisis (gracias a la poltica expansiva) y una fase final en donde se podra incluso pensar en recuperar plenamente una moneda propia, o mantener el bi-monetarismo (Schuldt y Acosta apuestan a recuperar la moneda). Al final, los autores concluyen que, si bien la emisin de moneda propia (paralela) ayudara a enfrentar la crisis, sin embargo no resolvera los problemas fundamentales de la economa ecuatoriana (sobre todo, la falta de una transformacin productiva).

Por ltimo, en la seccin de estudios socioeconmicos, Antonio Mora Plaza contribuye con su artculo Introduccin a Sraffa. Una teora de la inflacin no monetaria a partir de Sraffa. En ese artculo Mora Plaza brinda un acercamiento al economista italiano Piero Sraffa y su principal obra Produccin de Mercancas por Medio de Mercancas. Preludio a una Crtica de la Teora Econmica (1960) (piedra angular en la crtica que el Cambridge ingls hiciera al Cambridge norteamericano respecto a la teora del capital). Como seala el autor, la obra de Sraffa es quiz de las ms importantes (y las ms subestimadas) en el pensamiento econmico. De hecho, Sraffa propone replantear la economa, dejando cualquier idea de escasez, y demostrando que se puede tener una teora de la distribucin entre salarios y ganancias sin siquiera utilizar el trmino capital. A eso sumemos que Sraffa prob que no existira la tpica relacin entre tasa de inters y capital propuesta por Wicksell y continuada por la economa ortodoxa. Pero Mora Plaza no se queda ah, sino que adems de difundir las ideas de la Produccin de Mercancas, propone las bases para una teora de la inflacin no monetaria, sino distributiva: una de las posibles explicaciones de la inflacin no sera la poltica monetaria, sino elevados salarios y ganancias. Sin embargo, mientras que los precios crecen linealmente respecto a los salarios, creceran exponencialmente respecto a las ganancias. Es decir, el incremento de ganancias generara ms inflacin que el incremento salarial (completamente en contra a la tpica idea de que el incremento salarial es altamente inflacionario). Tal teora no monetaria es relevante para la economa ecuatoriana dolarizada para explicar, por ejemplo, por qu a pesar de tener la misma moneda, Ecuador posee una inflacin ms alta que Estados Unidos. Posiblemente, siguiendo el modelo que propone Mora Plaza, las proporciones de rentabilidad que imponen, en especial los sectores oligoplicos del pas (ver Acosta y Cajas Guijarro, 2016b), son desproporcionadamente altos para una economa en dolarizacin. Finalmente, Mora Plaza concluye que la obra de Sraffa podra servir no solo para desarrollar una teora de precios, sino muchas otras teoras (incluso una posible teora distributiva con lucha de clases), pero eso s, Sraffa y el marginalismo seran incompatibles.

Como se puede ver, la propuesta del nmero 108 de la Revista Economa est enfocada en temas cruciales, tanto monetarios, pero tambin distributivos, e incluso de poltica. Ojal tal discusin aporte, en algo, a mejorar nuestro entendimiento sobre la moneda y la economa en general. No por un simple afn intelectual, sino como una forma de contribuir a que nuestras sociedades vivan mejores das en el futuro, sin el sometimiento de ningn tipo de poder o supra-poder.

Referencias

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John Cajas Guijarro es profesor de la Universidad Central del Ecuador y de la Escuela Politcnica Nacional. Se agradecen los valiosos aportes y revisiones de Alberto Acosta en el presente texto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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