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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2017

La mltiple discriminacin de las madres solas

Rosana Saiz Villar
CTXT

Ms de la mitad de las mujeres al frente de una familia monoparental son pobres, lo que termina por nutrir an ms la pobreza infantil


DAN EVANS / PIXABAY

El dato habla por s solo: ms de la mitad de las mujeres responsables de familias monoparentales o madres solas son pobres, y con ellas sus hijos e hijas, y la mayora de ellas no trabaja o lo hace en condiciones altamente precarias. La normativa a este respecto es insuficiente, no especfica y no atiende a las peculiaridades, necesidades y demandas ms significativas de estas mujeres y sus familias.

El contexto de crisis econmica que venimos arrastrando ha complicado an ms su situacin de precariedad, vulnerabilidad y exclusin, ahondando en la ya antigua y progresiva feminizacin de la pobreza, una feminizacin que acaba afectando a los menores que estn a su cargo, y que alimenta y cronifica la espiral de pobreza y exclusin social en que estn inmersas.

Segn el Instituto de la Mujer, el 88,6% de las familias monoparentales estn encabezadas por la figura materna, frente al 11,4% de hombres. De modo que nos encontramos de entrada ante una discriminacin dual: la que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo, y la que aade el hecho de conformar una familia de carcter monoparental. Como consecuencia de esta desigualdad y discriminacin surgen brechas salariales injustificables, grandes problemas para acceder al empleo y para permanecer en l, psimas condiciones laborales, economa sumergida, dificultades en los procesos de promocin, formacin y reciclaje y, cmo no, el desempleo. Con este panorama tan poco alentador, el fenmeno de feminizacin de la pobreza se agranda, se agrava y, como consecuencia inmediata, acaba nutriendo la pobreza infantil. La envergadura de este problema viene siendo denunciada en diferentes informes de Save the Children (2015), UNICEF Espaa (2014) o EAPN (2017), entre otros, y ha sido el foco de atencin en un buen puado de recomendaciones de organismos internacionales, en especial de la Unin Europea.

Desde el punto de vista de las polticas de empresa, se contina discriminando a la mujer, ms an si es madre sola, ya que el empresario prejuzga su situacin y acaba considerando, en no pocas ocasiones, que no va a ser capaz de atender a su familia y, al mismo tiempo, desempear el trabajo correctamente. Segn la Fundacin Adecco, el estigma social de las madres solas es an muy considerable y se sigue observando prejuicios y falsas creencias en el seno de las empresas; as, se tiende a creer sin fundamento que su compromiso con la organizacin ser menor, cuando lo cierto es que estas mujeres desean trabajar y aportan fidelidad, estabilidad y motivacin, valores que se convierten en garanta de xito en el desempeo del puesto.

El papel de los convenios colectivos

En el marco de nuestro trabajo de investigacin (Workforall Project), se ha llevado a cabo un estudio especfico, titulado Discriminacin laboral de las mujeres responsables de familias monoparentales, en el que se analiza la Ley Orgnica de igualdad entre hombres y mujeres, la normativa sobre conciliacin de la vida laboral y familiar, el Estatuto de Trabajadores, los convenios colectivos, as como los planes de empresa a fin de constatar objetivamente la discriminacin que sufren las madres solas y subrayar la necesidad de contar con una legislacin acorde a las demandas y la realidad de estas familias en el contexto actual.

Dado que, como hemos comentado, la situacin de las familias monoparentales implica y atae en mayor medida y de manera especial a las mujeres, resulta imprescindible la perspectiva de gnero en su consideracin, tratamiento e intervencin.

La principal particularidad de las fuentes del Derecho del Trabajo es el convenio colectivo y su fuerza vinculante; sin embargo, la Ley orgnica 3/2007 de igualdad ha querido otorgar un papel importe a los representantes de los trabajadores en materia de igualdad; entre sus facultades estaran la negociacin con el empresario, informacin, consulta, vigilancia del respeto y aplicacin del principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, colaboracin para implantar medidas de conciliacin, as como la prevencin y represin del acoso sexual y moral por razn de sexo y la informacin a sus representados.

Sin embargo, a pesar de que los convenios colectivos estatales de sector hacen referencia en muchas ocasiones a clusulas genricas que intentan respetar el principio de no discriminacin, en los casos analizados no dejan de mostrarse como medidas de buena voluntad que bien pudieran cumplir una labor de sensibilizacin pero que en la prctica poseen poca repercusin normativa, y, por ende, no estn surtiendo efecto.

En relacin con la distribucin de la jornada y la organizacin del trabajo, la negociacin colectiva de sector la atribuye en todos los convenios colectivos estudiados al empresario, sin tenerse en cuenta ninguna medida especfica de conciliacin para las mujeres. Las familias monoparentales, por su parte, no son tenidas en cuenta, ni mencionadas, ni tan siquiera con intencin de visualizarlas. Por tanto, los avances en este mbito y para estas mujeres son nulos.

Los convenios colectivos de empresa analizados reflejan an menos avances en este sentido, ya que el proceso regulador sobre igualdad y conciliacin es menor que en los convenios colectivos del sector, con un panorama todava peor en lo que se refiere a las madres solas.

Con respecto a los planes de igualdad, en aquellas empresas obligadas a ponerlos en marcha, todos los casos analizados han reproducido estrictamente, en total o en parte, lo que indica la ley.

En definitiva, los convenios colectivos de sector no estn obligados a la negociacin de los planes de igualdad, con lo cual estos remiten a los convenios de empresa, que, o no mencionan nada, o se remiten a la ley, o, para aquellas empresas obligadas, delegan en los planes de igualdad, los cuales a su vez se llenan de medidas programticas y de buena voluntad, de informacin, concienciacin, etc. Se trata, como puede observarse, de un crculo vicioso del que resulta imposible salir. Y dentro de todo ese complejo proceso, las madres solas, pese a ser un grupo vulnerable, y desoyendo las recomendaciones de la UE y otros organismos internacionales, no son consideradas por la normativa laboral en ninguna de sus fuentes.

Por todo lo sealado, consideramos necesaria una ley estatal sobre estos nuevos modelos familiares que considere de manera integral y especfica sus caractersticas, necesidades y demandas actuales. La ley debera partir de los principios fundamentales recogidos en la Constitucin espaola y desarrollar normativamente toda una serie medidas que contemplen, en primera instancia, la naturaleza actual, distintiva y plural de estas estructuras familiares: la responsabilidad de cuidado, atencin y crianza de los hijos centrada en una nica persona. La evolucin socio-histrica y la realidad actual han propiciado que esta responsabilidad nica recaiga principalmente en las mujeres. En ese sentido, la ley estatal debera partir y contemplar la cuestin laboral como eje central sobre el que desarrollar medidas que den respuestas efectivas a las necesidades de estas mujeres y sus hijos. Estas medidas, sustentadas en la perspectiva de gnero, deberan disearse desde la integralidad y la transversalidad, con el objetivo final de hacer real la inclusin social plena de estas familias.

Para ello se propone la implementacin de medidas que contemplen y hagan posible la no discriminacin laboral, con todo lo que ello implica en la introduccin de cambios significativos en materia normativa laboral: clusulas sociales para entidades del tercer sector social que desarrollen proyectos de apoyo e intervencin social con este tipo de familias; medidas de sensibilizacin y bonificacin para las empresas que contraten a estas mujeres; medidas que pongan en marcha estrategias activas de empleo que desarrollen las habilidades y competencias de las madres solas y mejoren su empleabilidad; programas formativos especficos pre-laborales y de reciclaje profesional; programas personalizados de insercin socio-laboral; medidas de conciliacin laboral y familiar concretas, flexibles y adaptables a las circunstancias especficas de cada familia; medidas de coordinacin de los servicios sociales y servicios de empleo para generar dispositivos integrados que acten atendiendo a las necesidades y demandas de estas familias de una manera rpida y sostenida en el tiempo; programas de apoyo educativo para acompaar, asesorar y tutorizar a los hijos en cada nivel formativo; medidas que faciliten el acceso y el uso de calidad de los servicios sanitarios (con especial atencin al seguimiento peditrico de los menores); medidas de acceso y utilizacin de viviendas adaptadas a sus necesidades especficas (proximidad a los colegios y centros sanitarios, etc.) y que les proteja en caso de impagos y desahucios; medidas de fomento de redes sociales y participacin social en la comunidad; medidas fiscales que contemplen las distintas necesidades, perfiles y momentos por los que atraviesan estas familias.

En definitiva, una ley estatal que se desarrolle y se aplique en todo el territorio nacional, haga efectivos en la prctica los principios de igualdad y no discriminacin, y establezca las herramientas jurdicas necesarias y suficientes para que estas familias dejen de ser contempladas como grupos vulnerables.

Rosana Saiz Villar, investigadora de Workforall Project, Universidad de Oviedo.

Fuente: http://ctxt.es/es/20171206/Politica/16639/Discriminacion-madres-familia-monoparental-pobreza-CTXT.htm



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